¿Cómo puedo desactivar una bomba?

Perú: Jóvenes Desactivan Bombas en Protestas

05/10/2024

Valoración: 4.99 (1823 votos)

En un contexto de profunda convulsión política y social en Perú, una imagen se grabó en la memoria colectiva: jóvenes corriendo en dirección opuesta al instinto de supervivencia, directamente hacia el epicentro de la represión policial. Armados no con armas, sino con botellas de agua, bicarbonato y una determinación inquebrantable, estos manifestantes se embarcaron en una tarea tan audaz como peligrosa: la desactivación manual de las bombas lacrimógenas lanzadas por las fuerzas del orden. Esta es la historia de cómo una generación, bautizada como la 'Generación del Bicentenario', se alzó no solo contra un gobierno, sino contra la supresión de sus derechos más fundamentales, redefiniendo el concepto de resistencia civil en las calles de Lima.

¿Cómo se organizaron los jóvenes peruanos para desactivar las bombas lacrimógenas?
Decenas de jóvenes peruanos se organizaron de manera espontánea a través de las redes sociales para desactivar las bombas lacrimógenas que lanzaban los policías a los manifestantes en medio de las protestas contra Manuel Merino, en noviembre de 2020.

La noche del martes 10 de noviembre, y las jornadas subsiguientes de mediados de ese mes, marcaron un punto de inflexión en la historia reciente de Perú. Miles de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, salieron a las calles para protestar contra el entonces presidente Manuel Merino, quien había asumido el poder tras la destitución de Martín Vizcarra por el Congreso. Este efímero gobierno, que duraría apenas seis días, fue percibido por una gran parte de la población como un 'golpe de Estado' o una 'usurpación', generando una indignación masiva que desbordó las principales ciudades del país. La respuesta de las autoridades fue una represión policial sin precedentes, caracterizada por el uso intensivo de gases lacrimógenos y, lamentablemente, munición letal.

Índice de Contenido

El Telón de Fondo: Una Crisis Política Crónica

El hastío político que impulsó a miles de peruanos a las calles no surgió de la nada. Durante al menos dos décadas, Perú ha estado sumido en una crisis de corrupción enquistada que ha salpicado a sus últimos presidentes. La destitución de Vizcarra, acusado de presuntos actos de corrupción durante su gestión como gobernador en 2014, fue el detonante más reciente de esta inestabilidad. El Congreso peruano, utilizando el concepto constitucional de 'incapacidad moral', forzó su salida a solo cinco meses de nuevas elecciones. Esta decisión fue vista por muchos como ilegítima, especialmente considerando que un gran número de congresistas estaban siendo investigados por diversos delitos. La percepción de un Parlamento que actuaba en beneficio propio, en lugar de los intereses del pueblo, alimentó la chispa de la protesta.

La Génesis de las Brigadas de Desactivación

Frente a la brutalidad de la represión, la resistencia civil tomó formas innovadoras. Las brigadas dedicadas a desactivar las bombas lacrimógenas surgieron de manera espontánea en la capital, organizándose a través de redes sociales como WhatsApp e Instagram. Aunque no existe un registro oficial por razones de seguridad, se estima que decenas de grupos de jóvenes, provenientes de diversos estratos socioeconómicos, e incluso de movimientos feministas o hinchadas de fútbol, se unieron con un objetivo común: salvaguardar a los manifestantes y defender el derecho a la protesta. Carlos, un diseñador gráfico de 33 años que se había mantenido alejado de la política, se encontró en la primera línea. Al principio, no sabía que las bombas podían ser desactivadas, pero rápidamente aprendió y se organizó con otros manifestantes, equipados con guantes, mascarillas y, sorprendentemente, tutoriales de TikTok.

Técnicas y Desafíos de la Desactivación: Una Ciencia Artesanal

Apagar una bomba lacrimógena en medio del caos de una protesta es mucho más complejo y peligroso de lo que cualquier tutorial podría sugerir. Como relata Carlos, 'no hay una ciencia y todo es artesanal'. La técnica más común implicaba agarrar el cartucho ardiente con guantes gruesos y, con una rapidez asombrosa, introducirlo en un bidón lleno de agua y bicarbonato, sellando la salida del aire para sofocar el gas. Sin embargo, la teoría distaba mucho de la cruda realidad. G. S., una publicista de 27 años que también se encontró en la primera línea, describe la agonía: 'al menos por 20 segundos o medio minuto no puedes respirar y te desesperas porque no sabes si podrás hacerlo'. La visibilidad se reducía a cero, los ojos ardían y la garganta se cerraba, creando una sensación de ahogo que ponía a prueba la fortaleza física y mental de los desactivadores.

¿Cómo puedo desactivar una bomba?
Para desactivar una bomba, debes colocar una garrafa de cuatro litros sobre una maleta. Sin embargo, solo cuentas con una garrafa de 3 litros y otra de cinco litros. ¿Cómo lo resuelves?

Tabla Comparativa: Métodos de Desactivación vs. Realidad en Protesta

Técnica Ideal (Tutorial)Realidad en Primera Línea
Identificar la bomba y el tipo de gas.Caos, humo, dificultad para ver y respirar.
Usar guantes de protección adecuados.Guantes improvisados, riesgo de quemaduras.
Sumergir en bidón con agua y bicarbonato.Precisión difícil de lograr bajo presión, miedo a ser acorralado.
Tapar la salida de aire para neutralizar.Exposición prolongada al gas, riesgo de asfixia temporal.
Contar con apoyo organizado y equipo.Organización espontánea, recursos limitados, fatiga extrema.

El Rol Crucial de los 'Limpia Caras'

Para que los desactivadores pudieran mantenerse en la primera línea, fue fundamental el trabajo de los denominados 'limpia caras'. Estos jóvenes se dedicaban a arrojar agua con bicarbonato en el rostro de los desactivadores, una mezcla que, aunque no eliminaba completamente el ardor, ayudaba a soportar la sensación y permitía respirar con un poco más de calma. A. M., una mujer de 24 años que formó parte de estas brigadas, subraya la importancia de este apoyo: 'Lo más complicado era no perder a mis compañeros en el caos. Soy pequeña y necesitaba encontrar estrategias para no ser arrastrada por la multitud. Los 'limpia caras' logramos que los desactivadores sintieran que no tenían que retroceder porque había alguien que les ayudaba a calmar la sensación de estar ahogados'. Este acto de cuidado mutuo no solo brindó alivio físico, sino un soporte psicológico esencial en medio del terror y la confusión.

El Alto Precio de la Resistencia: Consecuencias y el Legado

La represión policial del sábado 14 de noviembre escaló a niveles trágicos, resultando en la muerte de Inti Sotelo y Bryan Pintado, dos jóvenes que recibieron múltiples disparos con armas de fuego, según certificados de necropsia. Esta violencia indiscriminada, que dejó cerca de 200 heridos y más de 40 desaparecidos, así como denuncias de detenciones arbitrarias, tortura y agresión sexual, fue el detonante final. Ante la presión popular y el clamor internacional, Manuel Merino se vio obligado a renunciar, su mandato durando apenas seis días. La Justicia peruana ha abierto una investigación en su contra por violaciones a los derechos humanos, aunque él ha negado toda responsabilidad.

La 'Generación del Bicentenario' pagó un alto precio por su valentía. Carlos recuerda: 'Fue un escenario totalmente de guerra. Al llegar a casa, aún sentía los estruendos de las bombas que los policías lanzaban. Emocionalmente fue desgastante'. El psicólogo Daniel Díaz, quien atendió a los manifestantes, reporta secuelas como temor, angustia, frustración, falta de atención, tristeza patológica y problemas para dormir. Hullka, un estudiante de periodismo, resume el sentimiento agridulce: 'La renuncia de Merino es el primer paso para decir que estamos cansados de que trabajen a espaldas del pueblo. Pero no me siento tranquilo, hay cosas que viví en primera línea y aún me cuesta asimilar, pienso que pude ser uno de los fallecidos o heridos'.

A pesar del trauma, esta grave crisis política ha revelado la existencia de una generación profundamente comprometida con la defensa de sus derechos y la democracia. Bajo el gobierno de transición de Francisco Sagasti, las manifestaciones continuaron, clamando por justicia y reparación para las víctimas, e incluso por una nueva Constitución. Y aunque la represión ha cesado, las brigadas de desactivadores y sus compañeros se mantienen vigilantes, un testimonio viviente de que ninguna voz volverá a ser silenciada en Perú.

Preguntas Frecuentes sobre la Desactivación de Gases Lacrimógenos en Protestas

¿Qué son las bombas lacrimógenas y cómo actúan?
Las bombas lacrimógenas son dispositivos que liberan agentes químicos, como el gas CS o CN, que irritan las mucosas de los ojos, nariz, boca y sistema respiratorio. Provocan ardor intenso, lagrimeo incontrolable, tos, dificultad para respirar y una sensación de asfixia, con el objetivo de dispersar multitudes.
¿Por qué los jóvenes peruanos decidieron desactivarlas?
Los jóvenes decidieron desactivarlas para contrarrestar la represión policial y proteger a los manifestantes pacíficos de los efectos nocivos del gas. Su objetivo era permitir que las protestas continuaran y defender el derecho constitucional a la manifestación, evitando que el gas forzara la dispersión o causara lesiones graves.
¿Cuáles fueron los métodos utilizados para neutralizar el gas?
El método principal consistía en recoger rápidamente el cartucho de la bomba lacrimógena con guantes gruesos y sumergirlo en un bidón o recipiente con agua y bicarbonato de sodio. El bicarbonato ayuda a neutralizar los componentes ácidos del gas, y el agua lo enfría y evita que siga liberando la sustancia irritante.
¿Fue peligrosa esta actividad?
Extremadamente peligrosa. Los riesgos incluían quemaduras por el calor de los cartuchos, asfixia temporal por la inhalación del gas concentrado, lesiones oculares graves, y el peligro de ser pisoteado o acorralado por la multitud o la policía. Además, estaban expuestos a otros tipos de represión, como disparos de perdigones o armas de fuego.
¿Cuál fue el impacto de esta organización en las protestas?
La organización de los desactivadores fue crucial para mantener la cohesión de las manifestaciones frente a la represión. Permitió que los manifestantes permanecieran en las calles por períodos más largos, fortaleciendo la presión sobre el gobierno de turno. Simbolizó una forma de resistencia ingeniosa y valiente, y contribuyó indirectamente a la renuncia del presidente Manuel Merino.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Perú: Jóvenes Desactivan Bombas en Protestas puedes visitar la categoría Policía.

Subir