10/05/2025
La madrugada posterior a la agónica victoria de Vélez Sarsfield sobre Peñarol por la Copa Libertadores, la euforia futbolística se transformó en un escenario de caos y violencia en Liniers. Lo que comenzó como un partido de fútbol informal entre policías de la Ciudad de Buenos Aires fuera de servicio, terminó en una brutal confrontación con una facción de la barra brava del Fortín, desencadenando una serie de detenciones, la aplicación de severas sanciones y una profunda investigación judicial y administrativa. Este incidente no solo reavivó el debate sobre la violencia en el fútbol argentino, sino que también puso en el ojo de la tormenta la conducta de los agentes de seguridad y el poder de las barras bravas.

La Policía Federal Argentina (PFA) se vio obligada a intervenir en medio de la escalada de los hechos, que incluyeron golpes, palos y disparos de arma de fuego, llevando a la detención de numerosos implicados. Pero, ¿qué fue exactamente lo que ocurrió y por qué este episodio generó tanta conmoción y controversia? Este artículo desglosa los hechos, las consecuencias y las repercusiones de una noche que quedará marcada en la crónica policial y deportiva.
- El Origen Inesperado: Un Short de Peñarol y la Explosión de Violencia
- La Intervención y el Primer Balance de Detenidos
- Nombres en la Lista Negra: El Derecho de Admisión y Sus Consecuencias
- La Decisión Judicial: Libertad Bajo Fianza y Cuestionamientos
- La Investigación Interna: La Conducta de los Agentes Bajo la Lupa
- Preguntas Frecuentes sobre el Incidente
- Reflexión Final: La Violencia en el Fútbol Argentino, un Problema Persistente
El Origen Inesperado: Un Short de Peñarol y la Explosión de Violencia
El detonante de la gresca fue tan insólito como trivial: un simple pantalón corto de fútbol. Horas después del partido de Copa Libertadores en el estadio José Amalfitani, un grupo de policías de la Ciudad, que se encontraban de franco y vestidos de civil, disputaban un partido de fútbol 5 en el complejo “Esquina Vélez Fútbol”, ubicado sobre Barragán y Juan B. Justo, a pocas cuadras del estadio. En ese momento, una facción de la barra brava de Vélez, conocida como “La Pandilla de Liniers”, pasó por el lugar en medio de la desconcentración del público.
Fue entonces cuando los barras notaron un detalle que encendió la chispa de la furia: uno de los policías vestía un short del equipo uruguayo Peñarol, rival al que Vélez acababa de vencer. La provocación fue inmediata. Los barras se acercaron al alambrado y comenzaron a insultar a los jugadores. Lejos de apaciguar la situación, los policías respondieron a las provocaciones, elevando la tensión. La situación se descontroló rápidamente. Envalentonados, los barras decidieron rodear el predio e irrumpieron en la cancha armados con palos, dispuestos a confrontar a los “improvisados jugadores” que resultaron ser agentes policiales.
Una vez dentro del complejo de canchas, la agresión física fue brutal. Los barras atacaron a golpes y patadas a los policías, en una auténtica batalla campal que quedó registrada en los videos de las cámaras de seguridad. La violencia escaló a tal punto que uno de los policías corrió hacia su bolso, sacó su arma reglamentaria y efectuó disparos al aire en un intento desesperado por dispersar a los atacantes. Sin embargo, la situación se volvió aún más crítica cuando uno de los barras se apoderó del bolso de otro agente y amenazó con extraer su propia pistola, lo que puso en riesgo la vida de los presentes.
La Intervención y el Primer Balance de Detenidos
Alertados por disparos de arma de fuego y el incontrolable desorden, agentes federales de la Comisaría de Intervenciones Judiciales de la Policía Federal Argentina (PFA) se dirigieron al lugar. La llegada del personal de Despliegue Intervenciones Rápidas (DIR) fue crucial para contener la situación y restablecer el orden. La PFA, a través de la División Unidad de Búsqueda de Evidencia, realizó las pericias correspondientes en el complejo deportivo.
En el operativo inicial, la PFA logró detener a un total de 22 personas, de las cuales 14 eran barras y 8 eran policías. Posteriormente, otras fuentes indicaron que el número de detenidos ascendió a 26 personas en total, incluyendo 16 barras y 10 policías, aunque los números exactos y su categorización han fluctuado en los reportes. Los detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 4, a cargo de Martín Yadarola, quien comandó la investigación judicial.

Durante las pericias y el operativo de detención, se secuestraron elementos clave para la investigación. Entre ellos, se encontraron dos pistolas calibre 9 mm, marca Beretta, que resultaron ser reglamentarias de la Policía de la Ciudad. Además, se incautó un vehículo Fiat Palio, que se encontraba en el estacionamiento del predio y que presuntamente pertenecía a uno de los oficiales involucrados. El automóvil presentaba daños en el vidrio trasero, evidencia de la violencia del enfrentamiento.
Nombres en la Lista Negra: El Derecho de Admisión y Sus Consecuencias
Como consecuencia directa de los incidentes, el Ministerio de Seguridad de la Nación, a través de la Dirección Nacional en Eventos Deportivos, tomó una medida drástica contra los implicados por parte de la barra brava. Se les aplicó el derecho de admisión, impidiéndoles el acceso y/o permanencia en estadios deportivos donde se desarrollen eventos futbolísticos. La resolución judicial, basada en la Ley N° 5.847, establece un plazo de CUARENTA Y OCHO (48) MESES de impedimento, mientras que la Ministra Patricia Bullrich afirmó que no volverían a pisar un estadio, incluso por tiempo indeterminado.
La lista de los 14 “simpatizantes radicalizados del Club Atlético Vélez Sarsfield” a los que se les aplicó esta sanción incluye a:
| Nombre Completo | Rol |
|---|---|
| Jonathan Matías Pereyra | Barra de Vélez |
| Diego Omar Richini | Barra de Vélez |
| Brian Benjamín Andelo | Barra de Vélez |
| Wilson Ezequiel Báez | Barra de Vélez |
| Nazareno Reyes | Barra de Vélez |
| Guillermo Martín Romer | Barra de Vélez |
| Nahuel Ángel Adrián Contreras | Barra de Vélez |
| Yamil Agustín Méndez | Barra de Vélez |
| Alexis Lautaro Arnal | Barra de Vélez |
| Ignacio Agustín D'Amico | Barra de Vélez |
| Nicolás Pereira | Barra de Vélez |
| Eric Adriel Linardi | Barra de Vélez |
| Cristian Silvestre Cejas | Barra de Vélez |
| Tomás Agustín Lorenzo Polutranka Fernández | Barra de Vélez |
Según la Ministra Patricia Bullrich, estos individuos “jamás volverán a pisar un estadio”, una declaración que subraya la firmeza de la medida adoptada por las autoridades para combatir la violencia en el fútbol.
La Decisión Judicial: Libertad Bajo Fianza y Cuestionamientos
A pesar de la gravedad de los incidentes y el impacto mediático, la resolución del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Número 4, a cargo de Martín Yadarola, generó controversia. Horas después de las detenciones, el magistrado otorgó la libertad a 14 de los 16 barras implicados, así como a todos los policías detenidos. La decisión se basó en la consideración de que no existía riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación.
Los únicos que permanecieron detenidos fueron Erick Linardi y Cristian “el Castor” Cejas, debido a que ambos contaban con antecedentes penales. Los demás fueron liberados desde el complejo de Madariaga de la Policía Federal en el barrio de Lugano. La liberación se realizó de manera escalonada, primero los barras y luego los policías, para evitar un nuevo cruce entre las partes dentro de la dependencia policial.
La carátula de la causa para los barras fue de “lesiones leves en riña”, una figura legal de bajísima pena que incluso podría derivar en una probation. También se investiga la “sustracción de arma reglamentaria”, aunque la identificación del responsable de tomar el arma del oficial Ezequiel Ojeda ha sido motivo de disputa, con el abogado de los barras negando la implicación de su cliente Jonathan Pereira y señalando que el verdadero responsable no fue detenido. Para los policías, la causa también es por “lesiones leves en riña” y se investiga al oficial Fernández por “abuso de arma”, al haber efectuado el disparo intimidatorio.

El abogado de los barras, Hernán Grinberg, defendió a sus clientes argumentando que fue “apenas una pelea como tantas que se dan en un partido de fútbol amateur”, y que sus clientes no sabían que los oponentes eran policías. Además, sostuvo que fueron los policías quienes iniciaron la gresca con insultos y que el disparo del arma fue un acto de defensa por parte de los barras. Esta versión de los hechos, que contradice las narrativas iniciales y las imágenes, será clave en el desarrollo de la investigación judicial.
Mientras tanto, los policías involucrados permanecerán en disponibilidad mientras se sustancia el proceso, a la espera de una investigación interna que determine su accionar y posibles faltas, especialmente en relación con el uso y resguardo de sus armas reglamentarias fuera de servicio.
La Investigación Interna: La Conducta de los Agentes Bajo la Lupa
Más allá del ámbito judicial, el incidente desató una investigación interna en las filas de la Policía de la Ciudad. La Dirección de Asuntos Internos de la Policía ha iniciado un sumario administrativo para investigar la conducta de los oficiales involucrados en el altercado. Esta pesquisa buscará esclarecer si hubo faltas en el accionar de los agentes, especialmente en lo que respecta a la portación y el resguardo de sus armas reglamentarias mientras estaban fuera de servicio y participaban en un partido informal de fútbol. La oficina de transparencia de la Policía de la Ciudad también está involucrada en el estudio de este caso.
El análisis de las imágenes de las cámaras de seguridad del complejo deportivo será fundamental para determinar la secuencia de los hechos, las responsabilidades individuales y colectivas, y las posibles sanciones administrativas. Este episodio no solo pone en evidencia la persistente violencia de las barras bravas, sino que también genera interrogantes sobre la preparación y el protocolo de los agentes policiales en situaciones fuera de su horario de servicio, especialmente cuando se ven envueltos en conflictos de esta magnitud.
Preguntas Frecuentes sobre el Incidente
¿Por qué la Policía Federal detuvo a 26 barras?
La Policía Federal intervino ante una violenta gresca que se desató entre barrabravas de Vélez y policías de civil, alertados por disparos de arma de fuego. Aunque la cifra inicial reportada fue de 26 involucrados, las detenciones formales iniciales se concentraron en 14 barras y 8 policías, o 16 barras y 10 policías según diferentes reportes, quienes fueron puestos a disposición judicial para esclarecer su participación en los hechos.
¿Cuál fue el motivo exacto que desencadenó la pelea?
El origen de la gresca fue un incidente aparentemente trivial: un policía que jugaba de civil llevaba un short del equipo Peñarol, rival de Vélez en la Copa Libertadores. Al ver la prenda, los barras de Vélez que pasaban por el lugar comenzaron a insultar a los policías, lo que derivó en una escalada de provocaciones y finalmente en un ataque físico.

¿Qué es el Derecho de Admisión y cómo afecta a los barras?
El Derecho de Admisión es una medida impuesta por el Ministerio de Seguridad que prohíbe a ciertos individuos el ingreso y la permanencia en estadios deportivos. En este caso, 14 barras de Vélez recibieron esta sanción por un plazo de 48 meses, y en algunos casos por tiempo indeterminado, lo que significa que no podrán asistir a ningún evento futbolístico profesional.
¿Por qué fueron liberados la mayoría de los detenidos?
El juez Martín Yadarola otorgó la libertad a la mayoría de los barras y a todos los policías detenidos, basándose en que no existía riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la investigación. Solo dos barras con antecedentes penales permanecieron detenidos. Las acusaciones iniciales, como “lesiones leves en riña”, son consideradas de baja pena, lo que facilitó las excarcelaciones.
¿Qué investiga la Dirección de Asuntos Internos de la Policía?
La Dirección de Asuntos Internos de la Policía de la Ciudad abrió un sumario administrativo para investigar la conducta de los oficiales involucrados. Se busca determinar si hubo alguna falta en su accionar, especialmente en lo que respecta a la portación y resguardo de sus armas reglamentarias mientras se encontraban fuera de servicio y participaban en una actividad recreativa.
Reflexión Final: La Violencia en el Fútbol Argentino, un Problema Persistente
Este episodio en Liniers es un crudo recordatorio de la compleja y arraigada problemática de la violencia en el fútbol argentino. Las barras bravas, lejos de ser meros grupos de animación, continúan demostrando su poder y su capacidad para generar desmanes, incluso fuera de los perímetros de los estadios. La facilidad con la que un simple detalle, como un short de fútbol, puede desatar una violencia desmedida, es un indicativo de la fragilidad del control social y la necesidad de políticas más contundentes.
Además, la implicación de agentes policiales, aunque fuera de servicio, en un incidente de esta naturaleza añade una capa de complejidad al problema, planteando interrogantes sobre la formación, el control interno y la ética de quienes deben velar por la seguridad ciudadana. La velocidad con la que se otorgaron las libertades, a pesar de la gravedad de los hechos captados en video, también genera un debate sobre la efectividad del sistema judicial para aplicar sanciones ejemplares y desincentivar este tipo de comportamientos.
La batalla campal de Liniers es más que un simple altercado; es un síntoma de una patología social que persiste en el deporte más popular del país. Mientras no se logre desarticular las redes de poder y complicidad que sostienen a las barras bravas, y no se fortalezcan los mecanismos de control y justicia, episodios como este seguirán empañando la pasión del fútbol y poniendo en jaque la seguridad de todos.
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