25/11/2023
El pasado fin de semana, una imagen con el logo de la Policía Bonaerense comenzó a circular masivamente por grupos de Facebook y WhatsApp, anunciando una convocatoria que encendería la mecha de una de las protestas más significativas en la historia reciente de la fuerza: “Lunes 7/9 a las 12 horas, retención de tareas y reclamo salarial en la puerta de las departamentales”. Este mensaje, acompañado de una captura de pantalla que revelaba un sueldo de $35.000 para un oficial de policía, cristalizó un malestar que se venía gestando desde hacía mucho tiempo. Los agentes se encontraban atrapados entre la urgente necesidad de una recomposición salarial y la estricta prohibición legal de agremiarse o manifestarse, bajo amenaza de severas sanciones por Asuntos Internos. La tensión era palpable, y el mensaje se propagó de teléfono en teléfono, de estación en estación, anticipando un estallido.

El Origen de la Chispa: Adrogué y el Efecto Dominó
El punto cero de esta monumental movilización se ubica en el comando de Almirante Brown, un epicentro inesperado para el inicio de una protesta de tal magnitud. Según relató un efectivo de alto rango que siguió de cerca el conflicto, un grupo de agentes fue advertido por un superior sobre la ilegalidad de la protesta que apenas comenzaba a gestarse. Esta advertencia, percibida por los efectivos como una amenaza directa, lejos de disuadir, actuó como un catalizador. Sintiendo que sus derechos eran vulnerados y su voz silenciada, decidieron no acatar la prohibición. Sin más dilación, se dirigieron a la Plaza de Adrogué la tarde del día anterior al paro convocado, acompañados por sus familiares, para manifestarse públicamente.
Las imágenes de esta manifestación inicial en Adrogué no tardaron en hacerse virales. Se compartieron sin cesar en grupos de Facebook como “Policía Reclamando”, que en aquel momento ya nucleaba a más de 50 mil miembros. Fue en este grupo donde se publicó el gráfico original que sirvió de convocatoria masiva. Lo que siguió fue un imparable efecto dominó. En cuestión de horas, la protesta se extendió a otros puntos de la provincia de Buenos Aires, propagándose de cuenta de WhatsApp en cuenta de WhatsApp. La viralización fue tan potente que ni siquiera quienes la originaron esperaban semejante repercusión, como lo expresó un comisario de alto rango a Infobae. Pronto, miles de policías, tanto de civil como uniformados, coordinándose de manera descentralizada a través de estos grupos, comenzaron a cortar calles en diversas localidades. Llegaron incluso a Puente 12 en La Matanza, un lugar de alto simbolismo por ser el centro de comando del entonces ministro de Seguridad, Sergio Berni, y del jefe de la Bonaerense, comisario Daniel García. Los anuncios de nuevos focos de protesta en San Isidro, Pehuajó, Miramar, y otros puntos, se multiplicaron, confirmando la magnitud y el alcance del reclamo. La protesta, en el fondo, no sorprendía a quienes conocían el funcionamiento interno de la Bonaerense, ya que las demandas por salarios y condiciones se arrastraban desde hacía años.
Las Demandas Claras de la Fuerza Policial
Los pedidos de los efectivos de la Policía Bonaerense fueron expuestos con una claridad contundente, marcando una diferencia abismal con las condiciones laborales que experimentaban en ese momento. Un petitorio de ocho puntos, elaborado por efectivos de Almirante Brown y dirigido a su jefe de estación, resumía las principales demandas que buscaban una reivindicación integral de sus derechos y condiciones:
- Sueldo Mínimo Vital y Móvil: Se exigía un incremento del 60% en todas las jerarquías y subescalafones. Este era el punto medular, buscando una recomposición salarial que permitiera a los efectivos y sus familias alcanzar un nivel de vida digno.
- Incremento de Horas Extras y Feriados: Un aumento del 50% en las horas extras y un 100% en los trabajos realizados los domingos, feriados y en horario nocturno. Se buscaba reconocer y compensar adecuadamente el esfuerzo y la dedicación fuera de la jornada regular.
- Jornada de Trabajo Limitada a 36 Horas: Una reducción de las extensas jornadas laborales, buscando un equilibrio entre la vida profesional y personal, y reconociendo el desgaste físico y mental de la profesión.
- Reconocimiento de la Insalubridad: La policía reclamaba que su labor fuera reconocida como una actividad insalubre, lo que implicaría beneficios adicionales en términos de jubilación y condiciones laborales, dada la exposición constante a riesgos y situaciones de estrés extremo.
- Reducción del Régimen Jubilatorio: Se pedía la posibilidad de retiro con 25 y 30 años de servicio, garantizando el 100% de los haberes. Esto permitiría a los efectivos acceder a una jubilación digna tras una carrera de servicio.
- Creación de una Mesa de Diálogo: Una demanda fundamental para establecer un canal de comunicación directo y permanente con el poder político, que permitiera abordar las problemáticas de la fuerza de manera constructiva y sostenida en el tiempo.
- Cumplimiento del Tiempo Mínimo: Se exigía dar por cumplido el tiempo mínimo de servicio para todos los efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, un punto que buscaba regularizar situaciones y garantizar la estabilidad laboral.
Estos puntos no solo reflejaban un profundo descontento económico, sino también una demanda de respeto y reconocimiento por una labor esencial y de alto riesgo.
La Respuesta Gubernamental y la Continuidad del Reclamo
A medida que las horas transcurrían y la tensión se intensificaba con la expansión de las protestas por todo el territorio bonaerense, incluyendo una manifestación frente a la residencia del gobernador Axel Kicillof en La Plata, la respuesta del gobierno provincial se hizo inminente. La mañana siguiente, el Gobierno bonaerense anticipó en conferencia de prensa que otorgaría una “mejora salarial importante” a la Policía provincial. Carlos Bianco, jefe de Gabinete bonaerense, intentó contextualizar el anuncio, afirmando que el aumento “estaba previsto y planeado” con anterioridad, justificándolo en un “atraso de un 30 por ciento que hubo entre 2016 y 2019” en los ingresos de los uniformados.
Bianco resumió la intención del anuncio: “La idea del anuncio es dar certidumbre respecto de lo que va a pasar, ratificar que era algo que ya estaba previsto, pero por las circunstancias que se han vivido en el día de ayer nos parece pertinente ratificar y asegurarlo para dar tranquilidad a la fuerza policial”. Sin embargo, esta comunicación oficial no logró el efecto deseado de apaciguar el reclamo. Los grupos de Facebook y WhatsApp que habían sido el motor de la movilización continuaron con un mensaje unívoco: la protesta seguiría hasta que no se concretaran los aumentos de salario y se dieran definiciones claras sobre el petitorio completo. Los policías, a pesar del anuncio, exigían no solo promesas, sino hechos concretos y la atención a todas sus demandas, no solo las salariales. La falta de especificaciones sobre el monto exacto del aumento y la ausencia de un compromiso firme sobre el resto de los puntos del petitorio mantuvieron la llama de la protesta encendida, dejando claro que un anuncio genérico no sería suficiente para desmovilizar a una fuerza que sentía haber sido ignorada por demasiado tiempo.

Una Protesta con Matices: ¿Quiénes Participaron?
Si bien la protesta de la Policía Bonaerense fue masiva y generalizada, es importante señalar que no fue universal. El pedido de mejoras se encolumnó principalmente en los efectivos rasos, aquellos con los sueldos más bajos y las condiciones laborales más precarias. Sin embargo, no todos los miembros de la fuerza se unieron a la movilización. Miembros de divisiones especializadas en varias jurisdicciones decidieron mantenerse al margen de las manifestaciones, continuando con sus tareas habituales. Esta decisión, en algunos casos, se basó en una perspectiva diferente sobre el momento y la forma de la protesta.
Un efectivo joven, pero de alto rango en un área estratégica, compartió su punto de vista, que refleja esta división interna: “Yo estoy laburando, me interesa igual que a todos un aumento, pero no es el momento y la forma. No lo voy a alentar. Estamos en pandemia, el país no recauda literalmente nada. No se nos cortó el sueldo y el aguinaldo. Otros tienen sus comercios parados. Pero nuestro rubro sigue trabajando. Hay que ser un poco más solidario. Te encontrás con un gobierno que recién empieza, plantarse a Berni ahora, que defiende a la Bonaerense, parece una canallada”. Esta declaración pone de manifiesto una postura que, si bien compartía el deseo de una mejora salarial, discrepaba con la metodología de la protesta, considerando el contexto de la pandemia y el inicio de una nueva gestión gubernamental. Esta perspectiva añade un matiz importante a la comprensión de la dinámica interna de la fuerza durante este período de intensa movilización.
La protesta de la Policía Bonaerense de 2020 se erige como un claro ejemplo del poder de las redes sociales en la organización y viralización de movimientos sociales, incluso en contextos donde la manifestación pública está restringida. Los grupos de Facebook y WhatsApp, como “Policía Reclamando”, fueron el verdadero motor y la columna vertebral de esta movilización. A través de ellos, se gestó la convocatoria inicial, se coordinaron las acciones en distintas localidades y se mantuvo la comunicación constante entre miles de efectivos.
Estos canales digitales permitieron que la protesta se organizara de manera orgánica y descentralizada, sin un líder aparente. Esta característica, si bien dificultaba una negociación centralizada para las autoridades, otorgaba a la movilización una resiliencia particular, ya que no dependía de una única figura. La viralización de mensajes, fotos y videos de las manifestaciones en tiempo real generó un efecto de contagio, animando a más agentes a sumarse y extendiendo la protesta a lo largo y ancho de la provincia. Incluso después del anuncio gubernamental de una mejora salarial, las redes sociales continuaron siendo el espacio donde los policías expresaban su insatisfacción con la falta de definiciones concretas y convocaban a nuevas concentraciones y cortes, buscando el apoyo de la sociedad civil. Este uso estratégico de las plataformas digitales transformó la manera en que la fuerza policial pudo articular su descontento y presionar por sus demandas, demostrando la capacidad de estos medios para trascender las barreras impuestas por las regulaciones internas.
En síntesis, la protesta de la Policía Bonaerense de 2020 fue un evento que puso de manifiesto el profundo malestar de una fuerza esencial para la seguridad pública, atrapada entre la precarización salarial y la prohibición de manifestar. Impulsada por la viralización en redes sociales y nacida de un incidente en Adrogué, la movilización se extendió rápidamente, llevando a miles de agentes a las calles con un petitorio claro de mejoras laborales y salariales. A pesar de los anuncios gubernamentales, la demanda de definiciones concretas y la atención a todos sus puntos mantuvo la llama del reclamo encendida, dejando una huella imborrable en la historia de la fuerza y la relación con el poder político.
Preguntas Frecuentes sobre la Protesta Policial Bonaerense de 2020
¿Cuál fue el detonante principal de la protesta de la Policía Bonaerense en 2020?
El detonante principal fue el profundo malestar por los bajos salarios, ejemplificado por un sueldo de $35.000 para un oficial, sumado a la prohibición legal de agremiarse o manifestar sus reclamos, lo que generaba una sensación de vulnerabilidad y falta de derechos. Un incidente en Almirante Brown, donde agentes se sintieron amenazados por un superior, actuó como la chispa inicial.

¿Cuáles fueron las principales demandas de los policías durante la protesta?
Las principales demandas incluían un aumento del 60% en todas las jerarquías, mejoras en el pago de horas extras y feriados, una jornada laboral limitada a 36 horas, reconocimiento de la insalubridad, reducción del régimen jubilatorio (retiro con 25/30 años al 100%), la creación de una mesa de diálogo con el poder político y el cumplimiento del tiempo mínimo de servicio para todos los efectivos.
¿Cómo se organizó la protesta sin un liderazgo central aparente?
La protesta se organizó de manera descentralizada y orgánica, principalmente a través de grupos de Facebook y WhatsApp como "Policía Reclamando". Estos canales digitales permitieron la difusión masiva de convocatorias, la coordinación de acciones en diversas localidades y el mantenimiento de una comunicación constante entre los miles de efectivos que se sumaron.
¿Cuál fue la respuesta inicial del Gobierno de Axel Kicillof ante la movilización?
El Gobierno de Axel Kicillof anunció una "mejora salarial importante" para la Policía provincial, afirmando que este aumento ya estaba previsto debido a un "atraso del 30 por ciento" en los salarios entre 2016 y 2019. El objetivo era dar certidumbre y tranquilidad a la fuerza.
¿Por qué la protesta continuó a pesar del anuncio oficial del gobierno?
La protesta continuó porque el anuncio gubernamental fue percibido como insuficiente y carente de definiciones claras. Los policías exigían no solo promesas de aumento, sino la concreción de los mismos y la atención a la totalidad de sus demandas, que iban más allá de lo meramente salarial, incluyendo condiciones laborales y derechos. Querían "definiciones" concretas.
¿Todos los miembros de la Policía Bonaerense se unieron a la protesta?
No, si bien la protesta fue generalizada entre los efectivos rasos, no fue universal. Miembros de divisiones especializadas en varias jurisdicciones decidieron no unirse a las manifestaciones, argumentando que no era el momento ni la forma adecuada para reclamar, especialmente en el contexto de la pandemia y el inicio de una nueva gestión gubernamental.
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