20/08/2024
Oriente Medio ha sido, durante décadas, un crisol de conflictos y violencia política, donde los enfrentamientos armados han dejado una huella indeleble de sufrimiento. En este escenario turbulento, la vida civil a menudo se ha visto despojada de su valor más fundamental, con gobiernos y grupos armados mostrando un desprecio pernicioso por la inmunidad de la población. Cuando se trata de la policía y otras fuerzas de seguridad en Irak, el panorama es aún más complejo, ya que, además de ser garantes del orden, se convierten en objetivos y actores dentro de un conflicto multifacético. Es importante señalar que, si bien el texto proporcionado no detalla los objetivos de una 'declaración de la policía en Irak' específica, sí ofrece un contexto crucial sobre los desafíos de la seguridad, la protección de civiles y el papel de las fuerzas del orden en un entorno de guerra y posguerra.

El presente artículo explorará las dinámicas de la violencia en Irak, el marco del Derecho Internacional Humanitario (DIH) aplicable a todas las partes en conflicto, y cómo la actuación de los grupos armados ha afectado a la policía y a la población civil. Se analizarán las complejidades de la protección de la población civil y la rendición de cuentas en un contexto donde las justificaciones políticas y religiosas a menudo oscurecen los principios humanitarios.
- Oriente Medio: Un Escenario de Conflicto Constante y el Desprecio por la Vida Civil
- El Derecho Internacional Humanitario: Pilares para la Protección en Conflicto
- La Policía en Irak: Blancos de la Violencia y la Búsqueda de Principios
- Desafíos en la Promoción de la Protección Civil y la Rendición de Cuentas
- Mitos, Realidades y el Futuro de la Seguridad en Irak
- Preguntas Frecuentes sobre la Seguridad y Protección Civil en Irak
- ¿Qué es el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y cómo se aplica en Irak?
- ¿Quiénes son considerados civiles bajo el DIH?
- ¿Se permite atacar a la policía o fuerzas de seguridad bajo el DIH en un conflicto armado?
- ¿Por qué es tan difícil proteger a los civiles en conflictos como el de Irak?
- ¿Qué significa la 'rendición de cuentas' en el contexto de crímenes de guerra?
- Conclusión: Un Camino Hacia la Protección y la Estabilidad
Oriente Medio: Un Escenario de Conflicto Constante y el Desprecio por la Vida Civil
La región de Oriente Medio ha sido testigo de innumerables conflictos armados y episodios de violencia política, donde la distinción fundamental entre la población civil y los objetivos militares se ha difuminado con alarmante frecuencia. El principio cardinal del Derecho Internacional Humanitario (DIH), que exige a las partes en conflicto distinguir entre ambos y dirigir los ataques únicamente contra objetivos militares, ha sido violado sistemáticamente. Esta conducta, cuando ocurre fuera de los conflictos armados, puede incluso constituir crímenes contra la humanidad, demostrando la gravedad de las acciones.
Muchos de los grupos armados en la región, responsables de asesinatos deliberados o indiscriminados de civiles, a menudo invocan una identidad islámica, justificando sus acciones en términos religiosos o políticos. Esta excepción al principio de la inmunidad de la población civil es un punto de profunda controversia y debate, incluso dentro de los círculos islámicos y de derechos humanos.
El conflicto entre Israel y Palestina, con su destacada dimensión internacional, ha moldeado significativamente las opiniones sobre la violencia política y la protección civil en la región. La percepción de partidismo y doble rasero por parte de actores externos, como Estados Unidos, en la vigilancia de las violaciones del derecho internacional, ha exacerbado la frustración y la resistencia a la crítica.
El Derecho Internacional Humanitario: Pilares para la Protección en Conflicto
El Derecho Internacional Humanitario (DIH), también conocido como las leyes de la guerra, es un cuerpo normativo que no se ocupa de la legalidad o justificación de iniciar un conflicto, sino de los métodos y medios empleados en las operaciones militares y el trato a los no combatientes. Un aspecto crucial del DIH es su aplicabilidad universal a todas las partes en un conflicto armado, ya sean Estados o grupos armados no estatales. Este principio de igualdad de aplicación es vital; si las leyes de la guerra solo se aplicaran a un bando, su cumplimiento se desvanecería rápidamente, y las violaciones cometidas por una parte no justifican ni autorizan las violaciones de su adversario.
El principio de la inmunidad de la población civil prohíbe categóricamente los ataques contra civiles, así como aquellos que causan daños indiscriminados, es decir, donde no se distingue entre objetivos civiles y militares. Los grupos armados, tanto estatales como no estatales, que cometen tales ataques están incurriendo en violaciones del DIH. Las violaciones graves del DIH cometidas con intención criminal, ya sea deliberadamente o por negligencia, por individuos, se tipifican como crímenes de guerra. Por otro lado, los crímenes contra la humanidad son actos criminales graves perpetrados en tiempos de paz o conflicto armado como parte de un ataque generalizado y sistemático contra una población civil específica. En Oriente Medio, el desprecio por la inmunidad de los civiles ha llevado a que tanto las fuerzas armadas nacionales como los grupos armados de oposición cometan estos crímenes.
La Policía en Irak: Blancos de la Violencia y la Búsqueda de Principios
En el contexto de la violencia generalizada en Irak, la policía y otras instituciones civiles han sido directamente afectadas por el conflicto. El texto menciona explícitamente que los «grupos terroristas en Irak» han «bombardearon instituciones civiles, secuestraron y asesinaron a agentes de policía, así como a civiles iraquíes y no iraquíes». Esto subraya la vulnerabilidad de las fuerzas del orden, que, al igual que los civiles, se convirtieron en blancos de ataques indiscriminados y deliberados.
La «Declaración de Rabat», resultado de una reunión de ONG de la sociedad civil árabe en diciembre de 2004, condenó enérgicamente estas acciones, manifestándose contra los «grupos terroristas en Irak» que atacaban a agentes de policía y civiles. Esta condena colectiva refleja un consenso, al menos entre ciertos sectores de la sociedad civil, sobre la ilegitimidad de tales ataques, independientemente de la causa que se defienda. Incluso un líder de Hezbollah, al hablar de Irak, afirmó que «lo que consideramos resistencia allí se limita al ataque contra los ocupante militares» y que «los que atacan a civiles son terroristas». Esta distinción, aunque proveniente de un grupo armado con su propia agenda, resalta la percepción de que atacar a la policía y a la población civil en Irak es una táctica inaceptable y contraria a los principios de una resistencia legítima.
Por lo tanto, si bien no existe una 'declaración de la policía en Irak' detallada en el texto, se puede inferir que los objetivos implícitos de cualquier fuerza policial en un contexto de conflicto como el iraquí serían:
- Proteger a la población civil de ataques.
- Mantener el orden y la seguridad.
- Distinguir entre combatientes y no combatientes en el ejercicio de sus funciones.
- Evitar convertirse en blanco de ataques indiscriminados, pero también abstenerse de cometerlos.
- Apegarse a los principios del Derecho Internacional Humanitario, incluso bajo presión extrema.
Estos objetivos se vuelven aún más críticos cuando se considera que la policía, al ser una fuerza estatal, está sujeta a las leyes de la guerra y los derechos humanos, y debe garantizar la seguridad de su propio personal y de la ciudadanía.

Desafíos en la Promoción de la Protección Civil y la Rendición de Cuentas
La promoción de la protección civil en Oriente Medio, y en Irak en particular, enfrenta desafíos multifacéticos. La Iniciativa de Protección de la Población Civil de Human Rights Watch buscó precisamente entablar un diálogo con activistas y formadores de opinión para criticar públicamente los ataques contra civiles, incluso cuando los responsables defendieran causas populares como el fin de una ocupación militar.
Sin embargo, muchos interlocutores insistieron en la necesidad de considerar el contexto de ocupación militar en Irak y Palestina como la clave de la violencia, sugiriendo que el fin de la ocupación pondría fin a la violencia. A pesar de que el Derecho Internacional Humanitario obliga a todas las partes a respetar la inmunidad de la población civil incluso durante la resistencia a una ocupación, esta justificación política sigue siendo una barrera.
Una distinción recurrente fue la condena unánime de los atentados contra civiles en Irak, contrastada con una reticencia a criticar los ataques de palestinos contra civiles israelíes, a menudo justificados por la «excepcionalidad palestina». Argumentos como que la sociedad israelí está «militarizada» o la disparidad de armamento no pueden justificar ataques contra la población civil según el DIH.
La «cultura del miedo» entre activistas locales, la percepción de un doble rasero por parte de las organizaciones occidentales de derechos humanos, y la impunidad de estados poderosos por sus propias violaciones, complican aún más la situación. La falta de rendición de cuentas por los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad socava la credibilidad del DIH. El informe Goldstone, que documentó graves violaciones por parte de Israel y grupos armados palestinos, ha subrayado la importancia de la rendición de cuentas, pero la aplicación efectiva sigue siendo un reto.
Las organizaciones de derechos humanos en la región también enfrentan presiones internas, pues sus propios gobiernos no dudan en desacreditarlas si critican a grupos armados populares. En entornos sin libertad de prensa, el riesgo para su credibilidad y capital político es demasiado alto. Esto explica el silencio de muchas de estas organizaciones frente a los ataques de ciertos grupos, a pesar de que internamente reconocen la importancia de la protección civil.
Mitos, Realidades y el Futuro de la Seguridad en Irak
Contrario a la percepción popular, la mayoría de los interlocutores, incluidos islamistas y académicos, rara vez sugirieron que las leyes islámicas difieran significativamente del Derecho Internacional Humanitario en la prohibición de los ataques contra la población civil. La frase recurrente «un crimen no justifica otro crimen» resuena con los principios del DIH, y algunos líderes musulmanes incluso señalan que «los musulmanes se están desviando del islam, incluyendo las leyes de guerra».
Aunque la doctrina religiosa puede influir en el reclutamiento, la justificación de las violaciones del principio de inmunidad de la población civil rara vez se basa en argumentos religiosos de permisividad. Un ejemplo notable es la condena de Abu Muhammad al-Maqdisi, un ideólogo islamista, a la brutal campaña de atentados de Abu Musab al-Zarqawi contra civiles chiitas en Irak. Al-Maqdisi cuestionó: «¿Cuándo hemos hablado de matar a mujeres y niños? ¿Cuándo hemos hablado de matar a los seguidores del chiismo?». Esto demuestra que, incluso dentro de los movimientos islamistas, hay voces que rechazan el daño indiscriminado a civiles, lo que refuerza los principios que deberían guiar a cualquier fuerza de seguridad, incluida la policía.
La experiencia iraquí, marcada por un terror implacable contra la población civil (a menudo por motivos sectarios), refleja las masacres de la guerra civil argelina y subraya la necesidad de una rendición de cuentas. La insurgencia en Arabia Saudita también ilustra cómo la violencia política puede arraigarse en la doctrina religiosa, aunque los disidentes sauditas enfatizan que el respaldo popular a la violencia se basa más en la política (la relación del gobierno con Estados Unidos) que en la religión, y que la represión de los derechos civiles y políticos agrava el problema.
El concepto de Yihad, o lucha, en el islam, aunque integral, está esencialmente regido por reglas que prohíben la traición, la mutilación y especifican categorías de personas inmunes al ataque, como niños, mujeres y lisiados. Esto converge con el principio de no reciprocidad del DIH, que establece que las violaciones de una parte no autorizan las violaciones de la otra. Sin embargo, la aparente impunidad de los estados poderosos por sus violaciones dificulta la promoción del respeto por el DIH entre otros actores.

Preguntas Frecuentes sobre la Seguridad y Protección Civil en Irak
¿Qué es el Derecho Internacional Humanitario (DIH) y cómo se aplica en Irak?
El DIH es un conjunto de normas que buscan limitar los efectos de los conflictos armados por razones humanitarias. Protege a las personas que no participan o han dejado de participar en las hostilidades y restringe los medios y métodos de guerra. En Irak, el DIH se aplica a todas las partes en el conflicto, incluyendo las fuerzas gubernamentales (como la policía) y los grupos armados no estatales, obligándolos a proteger a los civiles y a abstenerse de ataques indiscriminados.
¿Quiénes son considerados civiles bajo el DIH?
Bajo el DIH, se considera civil a toda persona que no sea combatiente. Esto incluye a la población en general, personal médico y religioso, y, en general, a los miembros de las fuerzas armadas que no están en servicio activo o que han depuesto las armas. Los civiles pierden su inmunidad solo en el caso y durante el período en que participen directamente en las hostilidades. Los agentes de policía que no participan directamente en hostilidades son considerados civiles y están protegidos.
¿Se permite atacar a la policía o fuerzas de seguridad bajo el DIH en un conflicto armado?
La policía, como parte de las fuerzas de seguridad estatales, puede ser un objetivo legítimo si son considerados combatientes directos o si forman parte de las fuerzas armadas que participan en las hostilidades. Sin embargo, los ataques deben ser discriminados, dirigidos solo a objetivos militares, y se deben tomar todas las precauciones posibles para evitar o minimizar el daño a civiles. Atacar a agentes de policía que no participan directamente en las hostilidades, o de manera indiscriminada, es una violación del DIH.
¿Por qué es tan difícil proteger a los civiles en conflictos como el de Irak?
La protección civil en Irak es compleja debido a la multiplicidad de actores armados, la naturaleza asimétrica de los conflictos, la dificultad de distinguir entre combatientes y civiles, y las justificaciones políticas o religiosas para la violencia. Además, la percepción de impunidad para las violaciones cometidas por partes más poderosas debilita el cumplimiento general del DIH y fomenta una «cultura del miedo» entre quienes podrían denunciar.
¿Qué significa la 'rendición de cuentas' en el contexto de crímenes de guerra?
La rendición de cuentas se refiere a la obligación de investigar y perseguir a los responsables de violaciones graves del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos humanos, como los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad. Es fundamental para garantizar la justicia para las víctimas, disuadir futuras violaciones y reafirmar el estado de derecho. El informe Goldstone es un ejemplo de cómo se busca la rendición de cuentas a nivel internacional.
Conclusión: Un Camino Hacia la Protección y la Estabilidad
La situación en Irak, con sus complejidades históricas, políticas y religiosas, subraya la urgente necesidad de un compromiso inquebrantable con el Derecho Internacional Humanitario y la protección de la población civil. Aunque el texto no menciona una 'declaración de la policía en Irak' específica, la información proporcionada resalta que los agentes de policía han sido víctimas de la violencia indiscriminada y que la condena de estos actos es un punto de convergencia entre diversas voces, incluso aquellas de origen islamista.
El desafío radica en traducir este consenso teórico en acciones concretas. Es esencial que los líderes políticos y religiosos, los medios de comunicación y los activistas de derechos humanos se pronuncien enérgicamente contra las atrocidades, incluso cuando sean cometidas por movimientos u organizaciones con las que simpatizan. La no reciprocidad en el cumplimiento del DIH es un principio fundamental; las violaciones de un bando no justifican las del otro. Sin embargo, la falta de rendición de cuentas por parte de los actores más poderosos sigue siendo un obstáculo significativo para la aplicación universal de estas normas.
El camino hacia una mayor protección y estabilidad en Irak y en toda la región pasa por fortalecer el estado de derecho, garantizar la independencia judicial, y crear un espacio para la sociedad civil donde la crítica pacífica no sea criminalizada. Solo así se podrá construir una base sólida para que las fuerzas de seguridad, incluida la policía, operen dentro de un marco de respeto por la vida humana y los principios humanitarios, contribuyendo a la paz duradera en una tierra que tanto la necesita.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Irak: La Policía en el Punto de Mira y la Protección Civil puedes visitar la categoría Seguridad.
