09/09/2024
En el complejo entramado de la vida pública, existen verdades que se ocultan, se manipulan o simplemente se ignoran. Algunas son susurradas en los rincones más oscuros de internet, alimentando teorías que desafían la lógica; otras, se manifiestan en la cruda realidad económica, convirtiéndose en el secreto peor guardado de un gobierno. Ambos fenómenos, aunque dispares en su naturaleza, revelan la intrincada relación entre la información, la percepción y el poder, moldeando la forma en que entendemos nuestro mundo y el de las naciones.
La Persistencia de un Fantasma: El Caso JFK Jr. y QAnon
Esta semana se cumplen 22 años desde que el avión de John Fitzgerald Kennedy Junior fue sacado del Océano Atlántico, un hito sombrío que marcó la trágica pérdida de él, su esposa Carolyn y su cuñada, Lauren Bessette. Sin embargo, para un segmento de creyentes de QAnon, la verdad es radicalmente distinta: el hijo del 35º presidente de los Estados Unidos no solo sobrevivió a la tragedia, sino que está a punto de hacer un dramático regreso a la vida pública. Esta extraña teoría sugiere que el accidente no fue más que una treta para fingir su muerte, y que reaparecerá, quizás en un futuro cercano, para unirse a un presidente Donald Trump restablecido como su vicepresidente.
La teoría es extravagante, incluso para los estándares de QAnon, que postula que demócratas y celebridades de Hollywood están involucrados en un culto caníbal secreto, contra el cual Donald Trump está luchando en secreto, una narrativa expuesta en mensajes crípticos de Internet por una figura misteriosa conocida como Q. Aunque solo una fracción de los seguidores de QAnon parece creer en la resurrección de JFK Jr., los expertos como Will Sommer, autor de Trust the Plan: The Rise of QAnon and the Conspiracy That Reshaped America, estiman que alrededor del 20% de los seguidores de Q la creen “al 100 por 100”. Este tipo de creencias, por su naturaleza absurda, puede alejar a las personas de sus amigos y familiares, generando un impacto social significativo.
Pero, ¿cómo llegó “John John”, conmovedoramente fotografiado saludando el ataúd de su padre asesinado a la edad de tres años, a ser arrastrado a una fantasía tan extravagante? La narrativa de QAnon sostiene que, tras fingir su muerte, Kennedy regresó dos décadas después para ayudar a Trump a “drenar el pantano”. Primero apareció supuestamente como el propio Q (o cercano a Q), publicando “gotas Q” de información críptica. Luego, se habría revelado en 2019 para reemplazar a Mike Pence en la candidatura de reelección del presidente en 2020, o quizás en la “restitución” de 2021 (supuestamente programada para el 13 de agosto, a pesar de la ausencia de mecanismos legales para restituir a un expresidente), o tal vez en la campaña de 2024. El calendario, como es habitual en las conspiraciones, ha ido cambiando con cada hito que pasa.
Mientras tanto, se dice que Kennedy ha estado escondido, disfrazado de Vincent Fusca, un gerente de servicios financieros de Pittsburgh, de mediana edad y con fedora. La teoría ganó visibilidad cuando el dúo de comediantes The Good Liars descubrió a Fusca en la conferencia conservadora CPAC en julio, en un video que se hizo viral. Cuando le preguntaron directamente: “¿Eres JFK Jr.? ¿Sí o no? ¿Cómo sobrevivió al accidente de avión? ¿O fue fingido? Guiña dos veces el ojo si eres JFK Jr.”, Fusca, que vestía una camiseta pro-Trump, respondió elípticamente: “No sé quién eres hombre, oh, está filmando, tenemos que irnos”. Su comportamiento críptico y su presencia en eventos de MAGA han convertido a Fusca en una figura de culto entre los creyentes, quienes aplauden e interactúan con él, convencidos de que es el mismísimo JFK Jr.
La teoría parece haber surgido de una publicación de abril de 2018 que resucitó una conspiración anterior a la era Q, en la que el accidente aéreo de JFK Jr. en 1999 fue orquestado por los Clinton, supuestamente para evitar que se presentara al escaño del Senado de Nueva York que luego ganó Hillary Clinton. Los verificadores de hechos de Snopes ya habían abordado esta versión más antigua, señalando un artículo del New York Daily News que confirmaba el interés de Kennedy en el escaño, aunque la idea se volvió discutible una vez que Hillary Clinton mostró su propio interés.
El verano de 2017, un nuevo usuario anónimo conocido como “R” (más tarde apodado Ranon) conectó la conspiración existente de que Kennedy fingió su muerte diciendo que lo hizo para convertirse en Q y así poder ayudar a su amigo, Donald Trump, a ser presidente. La supuesta prueba de esta conexión fue la reunión de Trump con el presidente ruso Vladimir Putin en Helsinki el 16 de julio, el 19º aniversario del fatal accidente aéreo de Kennedy. Liz Crokin, una ex periodista de investigación, contribuyó a la popularización de esta idea a partir de 2018, afirmando en una entrevista de YouTube que la forma en que Q se refería a JFK padre en sus publicaciones, “con tanto amor y pasión”, la hacía pensar que era alguien cercano a él, y que “si JFK Jr. fingió su muerte y estaba vivo, tendría sentido que fuera Q”.
Otra supuesta prueba provino de una cita (no verificada) de Kennedy publicada en su revista George, un mes antes de su muerte, que decía: “Si mi querido amigo Donald Trump decidiera alguna vez sacrificar su fabuloso estilo de vida multimillonario para convertirse en presidente, sería una fuerza imparable para la justicia definitiva que demócratas y republicanos celebrarían por igual”. Aunque eran amigos y la foto de ellos juntos era real, los verificadores de hechos de PolitiFact encontraron que la cita más cercana era de una conversación en Mar-a-Lago en 2016, donde Kennedy bromeó sobre la Casa Blanca de invierno más extravagante de Trump. El 16 de julio de 1999, Kennedy estrelló el avión Piper Saratoga que pilotaba, con su mujer y su cuñada como pasajeros, en el Atlántico, cerca de Martha’s Vineyard. Sus cuerpos fueron encontrados cinco días después, una tragedia que fue noticia mundial. A pesar de la contundencia de los hechos, el mito de su resurrección sigue vivo, alimentando una parte de la conspiración de QAnon.
El Secreto a Voces de la Economía Argentina: Devaluación en Cuotas
Mientras algunos se aferran a fantasías políticas, la realidad económica de Argentina se despliega con un “secreto” que, aunque reconocido en privado, se resiste a ser verbalizado abiertamente por el gobierno. Martín Guzmán, exministro de Economía, lo reconoció en secreto y mucho más tarde: en el primer trimestre de 2021, les comentó a Alberto Fernández y a Cristina Kirchner la opción de aplicar un desdoblamiento del tipo de cambio para cuidar las reservas del Banco Central. La idea fue vetada por ambos, quienes creían que un dólar financiero haría impagables las deudas de YPF y Aerolíneas Argentinas. Sergio Massa, entonces presidente de la Cámara de Diputados, también rechazó la propuesta. Diecisiete meses más tarde, aquel “mal remedio” parece ser la realidad.
Los arquitectos de “derrotas triunfales” y “emisión que no genera inflación” han consolidado su modelo narrativo más exitoso: la devaluación en cuotas para evitar, justamente, la devaluación. En otros términos, lo que se quiere postergar ya camina entre todos bajo la forma de múltiples tipos de cambio. La devaluación tiene fecha, según algunos integrantes del equipo económico: el martes 11 de octubre, cuando se anunció que quienes gasten más de US$300 con tarjeta de crédito pagarían un dólar de $314, número que el último viernes había escalado a $323. En cualquier caso, es un salto del tipo de cambio de 100% en comparación con el dólar oficial del Banco Nación, producto de la combinación de impuestos. El “dólar Qatar” es el secreto peor guardado del Gobierno: se devalúa de a poco en un camino que en algún momento conducirá a un reacomodamiento mayor.
En términos similares se planteó la discusión entre los colaboradores de mayor confianza de Sergio Massa. El hecho de que el Gobierno reconozca un dólar tan alto hace imposible que su precio vuelva hacia atrás. Quizá por eso, el ministro de Economía escucha cada vez más el mismo pedido del sector privado, en especial de empresas extranjeras con actividad en Argentina: quieren una nueva “convertibilidad”, un país, un tipo de cambio. Los reclamos llegan en reuniones privadas, por WhatsApp y a través de foros de discusión pública. Sin embargo, la devaluación en cuotas cuenta con respaldo político. Ceder a los empresarios, cree Massa, llevaría a una inflación aún más alta que la actual, un fantasma de la híperinflación que es el gran temor de la vicepresidenta y motor del cambio de rumbo parcial en la economía.
Desafíos y Contradicciones: Un Vistazo a la Gestión Económica
El miedo de la vicepresidenta está justificado. Según el exministro Alfonso Prat-Gay, si se cumplen los pronósticos del Gobierno para el año próximo, la gestión del Frente de Todos habrá terminado el mandato con una inflación acumulada del 540%, casi el doble que la de Mauricio Macri. La desesperación por el dólar es total, y el equipo económico tiene una conciencia exasperada de ello, al punto que el cuidado anula buenas noticias. La pelea por el dólar se despliega en todos los rincones, con el secretario de Desarrollo Productivo, José Ignacio de Mendiguren, reclamando a directivos del Banco Mundial sobre las restricciones de Estados Unidos para el ingreso de limones y tubos de acero sin costura, y Massa avanzando en el intercambio de información con el Norte para detectar cuentas no declaradas de argentinos en ese país, buscando generar sensación de riesgo y mostrar que cada dólar vale.
Cristina Kirchner le ha pedido a Massa ordenar la economía, pero con una mano atada. El ministro, entonces, toma decisiones que a él mismo le resultan parciales y abren nuevos problemas que sufren incluso los empresarios que siempre confiaron en él. La situación del sector eléctrico es un claro ejemplo. Compañías como Edenor y Edesur han enviado reclamos formales al ente regulador (ENRE) exigiendo que se respeten las leyes para calcular sus tarifas y mantener la “sustentabilidad” del servicio público. En otras palabras, si no aumenta la luz, habrá más cortes. La obstaculización de las tarifas, una política impulsada por la vicepresidenta, ha logrado unir a empresarios argentinos cercanos al poder con accionistas extranjeros híper especializados, un buen indicio de la dificultad de aplicar nuevos aumentos en la electricidad.
Los fastidios selectivos de Cristina Kirchner también se manifestaron recientemente en el sector de la medicina privada. A pesar de que los aumentos de las prepagas no dependen directamente de la cartera de Economía, sino de Salud, la vicepresidenta cuestionó públicamente la autorización de un nuevo aumento a través de Twitter. Este episodio puso a prueba la frágil confianza en el sector de la salud, que no logra un acuerdo paritario precisamente porque las prepagas no saben cuál será su ingreso el próximo año. Aunque estas intervenciones puedan parecer sorpresivas, son contempladas dentro de una estrategia política. Eduardo De Pedro, por ejemplo, admitió que trabaja junto a Sergio Massa, por pedido de la vicepresidenta, en un bono de fin de año para los sectores que perdieron contra la inflación, una novedad ya prevista desde principios de mes por el secretario de Hacienda, Raúl Rigo.
A medida que se agota el crédito inicial, recrudece la búsqueda de buenas noticias. A los anuncios de créditos y un acuerdo con el Club de París, le seguirá una reunión de ministros provinciales para contar “lo bien” que está el empleo en sus distritos. Massa sostiene la relación con la vicepresidenta con encuentros y decisiones orientadas a la orilla dura del Frente de Todos, de donde nació el bono para indigentes y el programa Precios Justos. También se ha acelerado un movimiento menos visible: la Secretaría de Comercio, a cargo de Matías Tombolini, envía casi a diario planillas de cálculo a los supermercados con listas de aumentos de precios que llaman la atención, pidiendo explicaciones basadas en el sistema de monitoreo SEPA. Este proceso, que comienza digitalmente, termina de forma analógica, con las grandes cadenas dando explicaciones y la rueda volviendo a comenzar.
Los límites que la política le pone a la economía se ven en un rectángulo alegórico: los billetes. Argentina tiene problemas para sostener su moneda, pero convive con la amenaza de quedarse sin papeles por una decisión de Cristina Kirchner convalidada por Alberto Fernández. La negativa a crear un billete de $5000, que el Banco Central aprobó pero luego dio marcha atrás, ha llevado al Gobierno a pedir más billetes de los que su imprenta, Casa de Moneda, puede imprimir, obligando a subcontratar con sus pares de Brasil y España. En 2020, el Banco Central recibió 11,42 millones de billetes menos de lo contratado; 208 millones menos en 2021; y 432 millones por debajo en lo que va de 2022. Emitir un nuevo billete es una alternativa fácil para reducir el gasto del Estado que pide Massa, pero el Banco Central no tiene esa opción en estudio, ya que el kirchnerismo considera que implicaría convalidar la inflación. Este es un ejemplo de cómo la realidad económica se enfrenta a decisiones políticas que priorizan la narrativa sobre la eficiencia.
El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, enfrenta una tarea titánica: no solo le faltan dólares, sino que también está justo con los pesos. Ha perdido relevancia en el manejo de las importaciones, que ahora están cada vez más en manos de Germán Cervantes, segunda línea de Tombolini en Comercio. La evidencia de la crisis económica ha desatado coincidencias insospechadas. Juan Manuel López, presidente del bloque de diputados de la Coalición Cívica, interpeló a Massa sobre la marcha de las empresas públicas, por donde se van US$7500 millones por año. Massa respondió que estaba de acuerdo en hacer algo y hasta propuso usar el fondo de garantía de sustentabilidad de la Anses como paraguas de las firmas del Estado. Algunos creen escuchar en la propuesta del ministro el eco de una vieja conversación con Carlos Melconian, el economista cercano a Mauricio Macri que dialoga con todo el arco político. La oposición, por su parte, no deja de hablar de la necesidad de implementar un plan de estabilización, algo que también discute el equipo de Massa. El temor a la explosión de la economía quita de la mesa las manuales más creativos y deja solo un delgado conjunto de ideas que Argentina usa cada vez que tropieza con la misma piedra.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la teoría QAnon sobre JFK Jr.?
Es una teoría conspirativa que afirma que John F. Kennedy Jr. no murió en el accidente aéreo de 1999, sino que fingió su muerte y está vivo, preparándose para regresar a la vida pública, posiblemente como vicepresidente de Donald Trump.
¿Quién es Vincent Fusca?
Vincent Fusca es un hombre de mediana edad de Pittsburgh a quien algunos seguidores de QAnon creen que es el propio JFK Jr. disfrazado, basándose en su presencia en eventos pro-Trump y su comportamiento elusivo ante las preguntas.
¿Qué significa la “devaluación en cuotas” en Argentina?
Se refiere a la estrategia del gobierno argentino de aplicar aumentos graduales y segmentados en el tipo de cambio, a través de distintos impuestos y categorías de dólar (como el “dólar Qatar”), en lugar de una devaluación abrupta y oficial de la moneda.
¿Por qué el gobierno argentino se niega a emitir billetes de mayor denominación?
A pesar de los beneficios económicos, como la reducción de costos de impresión y transporte, el kirchnerismo considera que emitir billetes de mayor denominación (como uno de $5000) implicaría convalidar la alta inflación existente, lo cual es una preocupación política.
¿Qué son los “secretos” mencionados en el artículo?
El artículo aborda dos tipos de “secretos”: por un lado, las teorías conspirativas como la de QAnon sobre JFK Jr., que son “secretos” fantasiosos y dañinos; por otro, las estrategias económicas del gobierno argentino, como la devaluación en cuotas, que son “secretos a voces” o “peor guardados” porque sus efectos son evidentes aunque no se nombren oficialmente.
Conclusión
Desde las profundidades de las teorías conspirativas hasta las complejidades de la política económica, los “secretos” se revelan como fuerzas poderosas que moldean nuestra percepción y la gobernanza de las naciones. Ya sea el supuesto regreso de una figura política que desafía la muerte, o la sutil pero constante devaluación de una moneda que carcome el poder adquisitivo, la forma en que se maneja y se percibe la información es crucial. La persistencia de mitos como el de JFK Jr. subraya la fragilidad de la verdad en la era digital, mientras que la táctica de la “devaluación en cuotas” en Argentina ilustra cómo las decisiones políticas pueden enmascarar realidades económicas dolorosas. En ambos casos, el velo de lo oculto, sea por diseño o por conveniencia, define un paisaje donde la transparencia es un desafío constante y la realidad, a menudo, es más extraña o más cruda de lo que parece.
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