18/04/2024
La labor policial es, por naturaleza, una de las más complejas y desafiantes profesiones en cualquier sociedad. Requiere no solo valentía y disciplina, sino también una profunda capacidad de interacción con la comunidad y una resiliencia inquebrantable ante los peligros inherentes al servicio. Dentro de este vasto universo, el sargento de policía militar con especialidad en Seguridad Pública emerge como una figura clave, cuya función abarca desde la protección ciudadana hasta la interacción directa con la población para fomentar la confianza y el orden. Sin embargo, detrás de la imagen de autoridad y servicio, se esconden historias de sacrificio personal y, en ocasiones, de profundas injusticias, como la conmovedora experiencia del sargento (r) Gilberto Ávila Llano, cuyo destino trágico en Armenia, Colombia, ha puesto de manifiesto las duras realidades que pueden enfrentar quienes dedican su vida a la seguridad de la nación.

- El Rol Crucial del Sargento de Policía Militar en Seguridad Pública
- La Trágica Despedida del Sargento Gilberto Ávila Llano
- Una Lucha de 17 Años: Parkinson y Glifosato
- El Abandono Institucional y la Batalla por sus Derechos
- El Clamor por Justicia y Prevención
- Preguntas Frecuentes sobre el Ámbito Policial y el Caso Ávila
El Rol Crucial del Sargento de Policía Militar en Seguridad Pública
El Curso de Formación de Sargentos Policía Militar con Especialidad en Seguridad Pública está diseñado para forjar líderes capaces de operar en el corazón de las comunidades. Su ámbito de trabajo se centra primordialmente en actividades de Seguridad Pública, lo que implica una gama diversa de responsabilidades destinadas a mantener el orden, prevenir el delito y garantizar la tranquilidad de los ciudadanos. Este rol exige una interacción constante, eficaz y, sobre todo, honesta con la población.
Un sargento con esta especialidad no solo es un agente de la ley, sino también un mediador, un protector y, en muchos casos, un primer respondedor ante situaciones de crisis. Sus tareas pueden incluir:
- Patrullaje y vigilancia en zonas urbanas y rurales.
- Respuesta a emergencias y llamados de auxilio.
- Control de multitudes y mantenimiento del orden en eventos públicos.
- Investigación preliminar de delitos y recolección de pruebas.
- Educación cívica y programas de prevención del delito en la comunidad.
- Apoyo en operaciones antiterroristas o de alto impacto.
- Implementación de estrategias de policía comunitaria para construir puentes de confianza con los ciudadanos.
La capacidad de interactuar eficaz y honestamente con la población es fundamental. Un sargento debe ser empático, justo y transparente en sus acciones, ya que la confianza ciudadana es la base sobre la cual se construye una seguridad pública efectiva. Esta interacción honesta no solo facilita la recopilación de información vital para la prevención y resolución de delitos, sino que también contribuye a desmitificar la figura policial y a fortalecer el tejido social.
La Trágica Despedida del Sargento Gilberto Ávila Llano
Mientras algunos sargentos recién formados se preparan para enfrentar los desafíos de la seguridad pública, otros, como Gilberto Ávila Llano, concluyen su servicio de maneras inimaginables. A escasos cuatro días de despedirse de este mundo, el sargento (r) de la Policía de Colombia, Gilberto Ávila Llano, mantuvo en firme su decisión de recibir la eutanasia en un hospital de Armenia, Quindío. Para él, esta decisión no era un acto de rendición, sino un anhelado descanso tras una extenuante lucha de 17 años contra el Parkinson juvenil, una enfermedad neurodegenerativa que le fue diagnosticada cuando aún era un suboficial activo, al servicio de un grupo antinarcóticos en el sur del país.
La noticia de su inminente partida conmovió a muchos. Familiares, amigos y compañeros de la institución policial, junto a un sacerdote y una trabajadora social, se congregaron en su residencia en una zona rural de Salento, Quindío, para ofrecerle una despedida digna y acompañarlo en sus últimas horas. Esta reunión íntima fue un testimonio del impacto que Gilberto tuvo en las vidas de quienes lo rodearon, así como un reflejo de la dura realidad que enfrentan muchos veteranos de guerra y servidores públicos.
Una Lucha de 17 Años: Parkinson y Glifosato
El sargento Ávila y su familia estaban convencidos de que su enfermedad, el Parkinson juvenil, tenía un origen directo en su labor como policía. Durante años, Gilberto se desempeñó en operaciones de aspersión aérea, verificando el cumplimiento de las fumigaciones con glifosato en cientos de cultivos ilícitos en el departamento de Guaviare. Su rol lo llevaba a estar en tierra, expuesto directamente a este potente herbicida. “Nos tocaba cuidar el terreno para que los delincuentes no impactaran las avionetas y los helicópteros. El químico nos caía encima. Una vez terminaba la fumigación verificábamos que se hubiera hecho todo y seguíamos aspirando el glifosato”, narró el expolicía con la claridad que su padecimiento le permitía.
Ávila, que tenía tan solo 42 años cuando los primeros síntomas del Parkinson comenzaron a manifestarse, atribuyó sin reservas todos sus males al glifosato. Su convicción se reforzaba al saber que de un grupo de 25 policías que conformaban su “comando jungla”, al menos tres padecían la misma enfermedad. “El Parkinson se considera juvenil cuando se presenta antes de los 55 años, y casi siempre es por químicos, eso lo saben los científicos, no me lo inventé yo”, explicó, haciendo un llamado de atención sobre los riesgos laborales a los que se exponen los uniformados.
La enfermedad transformó radicalmente su vida. Su hermana describió los últimos años como una batalla constante no solo contra el Parkinson, sino también contra los efectos adversos de los medicamentos. Hubo crisis terribles, y aunque un regreso a su tierra natal en una finca le dio un respiro, el deterioro se aceleró en el último año. “Ya no pudo volver a hacer ejercicio, le cuesta hasta coger un vaso, cepillarse los dientes o hablar. Es la impotencia de no poder caminar ni hacer las cosas más elementales”, lamentó su hermana, añadiendo con dolor: “Hubiera sido mejor que hubiera sido recolector de café, no estaría enfermo ni a punto de morir”.

El Abandono Institucional y la Batalla por sus Derechos
La historia del sargento Ávila no solo es un relato de dolor físico, sino también de una profunda lucha contra el abandono institucional. A pesar de que la junta médica de la Policía Nacional diagnosticó su enfermedad cuando aún estaba activo, la institución se negó a reconocer su origen laboral. “Me indemnizaron con 30 millones de pesos, es como darle un dulce a un niño para que no llore, se aprovecharon de mi ignorancia”, señaló el sargento, evidenciando la desilusión y el sentimiento de injusticia.
La batalla de Ávila se extendió a la Dirección de Sanidad de la Policía Nacional, que le negó varios procedimientos médicos cruciales, incluyendo dos cirugías necesarias para intentar mejorar su condición. Tuvo que interponer una acción de tutela, y pese a que un juez falló a su favor, los abogados de Sanidad de la Policía apelaron la decisión, prolongando su sufrimiento hasta que finalmente ganó en segunda instancia. Su hermana, quien era su principal cuidadora, tuvo que enfrentar innumerables obstáculos, viajando constantemente de Salento a Armenia para autorizar medicamentos y asistir a citas, a pesar de sus propias dificultades de movilidad y la falta de transporte.
La familia también lamentó amargamente la falta de apoyo en términos de pensión. A Gilberto le negaron la pensión por invalidez, lo que significó que tuvo que soportar los síntomas de una enfermedad incurable durante años hasta cumplir el tiempo de servicio para el retiro. Además, su pensión final solo representaba el 70 por ciento de su salario, mientras que, de haberle aprobado la pensión por invalidez, habría recibido el 100 por ciento. “En la historia clínica dice que hay una alta probabilidad que la enfermedad se haya generado por el glifosato, y además hay otros policías con los síntomas o incluso diagnosticados. Si ese químico acaba con ese tipo de plantas, no es extraño pensar en el daño que les ocasiona a las personas”, enfatizó su sobrino, Carlos Alberto Verján Ávila.
Las dos cirugías que le realizaron hace aproximadamente cinco años no surtieron el efecto esperado, lo que llevó a Gilberto a considerar la eutanasia. Su historia clínica respaldó su solicitud, y el deseo de no depender completamente de otros en el futuro fue un factor determinante en su decisión. La Dirección de Sanidad de la Policía Nacional, al momento de la publicación de la noticia, no había ofrecido su versión sobre las denuncias.
El Clamor por Justicia y Prevención
El caso del sargento Ávila se convirtió en un símbolo y un llamado a la acción. Carlos Arturo López, sargento (r) de la policía y veedor de salud en Quindío, se unió a la causa, pidiendo una investigación exhaustiva sobre la incidencia del glifosato en la salud de los policías. Recalcó que en algunos países europeos, se ha demostrado que este químico atenta contra el sistema nervioso central, lo que refuerza la teoría de Ávila y su familia.
“Gilberto también siente el dolor por el abandono de la institución en el tema de la salud. Hasta tuvo que interponer tutela para que lo operaran porque la policía impugnó la decisión de un juez y eso es para ahorrar dinero y esto es lo que él no quiere que se repita porque hay unos compañeros de él que también padecen la misma enfermedad”, expresó López, haciendo un enérgico llamado para que el presidente Gustavo Petro y el Ministro de Salud intervinieran el sistema de salud de la policía y evitaran “estos sufrimientos a tantas familias”. Su esperanza es que el sargento Ávila se convierta en un símbolo que impulse el fin del uso de “estos venenos en el país”.
Con el apoyo de la Defensoría del Pueblo, López anunció que interpondría una acción popular que abarcaría más de 100 casos de expolicías que, al igual que Ávila, padecen enfermedades y no han recibido la atención o el reconocimiento adecuados. El legado del sargento Gilberto Ávila Llano, quien partió en busca de la paz, es un poderoso recordatorio de los sacrificios ocultos y la necesidad urgente de proteger y honrar a quienes sirven a la nación, asegurando que su bienestar sea una prioridad tanto en el campo de batalla como en los pasillos de la burocracia.
Preguntas Frecuentes sobre el Ámbito Policial y el Caso Ávila
- ¿Cuál es el ámbito de trabajo de un sargento de policía militar con especialidad en Seguridad Pública?
- El ámbito principal es la Seguridad Pública, lo que incluye una amplia gama de actividades para mantener el orden, prevenir el delito y proteger a la ciudadanía. Una característica fundamental es la capacidad de interactuar eficaz y honestamente con la población para construir confianza y facilitar la labor policial.
- ¿Qué le sucedió al sargento (r) Gilberto Ávila Llano en Armenia?
- El sargento (r) Gilberto Ávila Llano, de 59 años, decidió someterse a la eutanasia en un hospital de Armenia, Colombia, tras una lucha de 17 años contra el Parkinson juvenil. Su decisión fue un acto de búsqueda de descanso ante el deterioro de su salud.
- ¿Cuál fue la supuesta causa de la enfermedad del sargento Ávila?
- Según el sargento Ávila y su familia, su Parkinson juvenil se originó por la exposición al glifosato durante sus años de servicio en un grupo antinarcóticos en el sur de Colombia. Él se desempeñaba en tierra, verificando las fumigaciones de cultivos ilícitos y aspirando el químico.
- ¿Recibió el sargento Ávila el apoyo adecuado de la Policía Nacional?
- Según su testimonio y el de su familia, la Policía Nacional no reconoció su enfermedad como de origen laboral, le negó la pensión por invalidez y varios procedimientos médicos cruciales, obligándolo a recurrir a tutelas para obtener atención. Su indemnización fue considerada insuficiente y su pensión final solo representaba el 70% del salario.
- ¿Qué acciones se han tomado o se piden a raíz del caso del sargento Ávila?
- El veedor de salud Carlos Arturo López, junto con la Defensoría del Pueblo, ha pedido una investigación sobre la incidencia del glifosato en la salud de los policías y la intervención del sistema de salud de la institución. Se planea una acción popular por más de 100 casos similares de expolicías que padecen enfermedades sin la atención adecuada. Se busca que el caso de Ávila se convierta en un símbolo para generar cambios.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Sargento y la Encrucijada de la Seguridad puedes visitar la categoría Policía.
