01/10/2024
La ronda, como concepto, evoca inmediatamente la imagen de una vigilancia constante, un patrullaje que busca garantizar la seguridad y el orden. Tradicionalmente asociada a la figura del policía o a la guardia nocturna, esta práctica milenaria ha evolucionado en diversas formas a lo largo de la historia, adaptándose a las necesidades específicas de cada comunidad. Sin embargo, en algunas realidades, la función de la ronda trasciende la mera patrulla oficial para convertirse en un pilar de la autogestión y la autodefensa ciudadana. Un ejemplo paradigmático de esto lo encontramos en la profunda y compleja institución de la ronda campesina en Perú, un fenómeno social y político que redefine el significado de seguridad comunitaria.
La esencia de la ronda, en su sentido más fundamental, reside en la supervisión colectiva de un área o grupo de personas para proteger sus intereses. Esta necesidad ha sido una constante en la organización humana, especialmente en aquellos contextos donde las estructuras de seguridad formales son insuficientes o inexistentes. En Perú, esta carencia estatal dio origen a una de las expresiones más robustas y organizadas de vigilancia comunitaria: la ronda campesina.
- Orígenes y Necesidad de la Ronda Campesina
- Expansión y Solidez de la Ronda Campesina
- Coordinación y Unificación Nacional: La Cunarc
- La Ronda y el Estado: Un Conflicto de Legitimidad
- Impacto Político y Social: La Influencia Rondera
- Tabla Comparativa: Evolución de las Rondas Campesinas
- Preguntas Frecuentes sobre la Ronda Campesina
Orígenes y Necesidad de la Ronda Campesina
La ronda campesina no es un fenómeno espontáneo o reciente, sino una institución con un acta de nacimiento clara y una historia bien definida. Su origen se remonta al 29 de diciembre de 1976, en la estancia de Cuyumalca, contigua a la ciudad de Chota, en Perú. En aquella fecha, un grupo de ciudadanos de la comunidad se reunió con un propósito muy específico y urgente: organizar “rondas nocturnas” para defender los intereses tanto del centro educativo local como de toda la comunidad. La motivación principal era una serie de “continuos robos que se venían suscitando en agravio de dicho centro y de algunos vecinos”, evidenciando una clara incapacidad o falta de voluntad del Estado para garantizar la seguridad básica de sus ciudadanos.
Este acto fundacional marcó el inicio de un movimiento que se expandiría con una celeridad asombrosa. La sencilla pero poderosa razón detrás de esta multiplicación fue su eficacia. Las rondas campesinas “funcionaban”, proporcionando a los campesinos una protección de sus derechos y bienes que las estructuras estatales no lograban o no querían asegurar. Este éxito inicial sentó las bases para lo que se convertiría en una de las organizaciones comunitarias más influyentes del país, nacida de la necesidad y la solidaridad entre vecinos.
Expansión y Solidez de la Ronda Campesina
Desde su modesto comienzo en Cuyumalca, el concepto de la ronda campesina se propagó rápidamente por todo el territorio peruano, especialmente en la sierra norte. A principios de los años noventa, las cifras ya eran impresionantes: se estimaba que “en la sierra norte, en Cajamarca y Piura, existían más de 3 mil 500 rondas que aglutinaban a unos 280 mil ronderos”. Estas cifras, que representaban solo “un pequeño rincón del norte, de dos de las 24 regiones de Perú”, apenas arañaban la superficie del verdadero alcance del movimiento.
La dificultad para cuantificar el número exacto de ronderos en todo el país es un testimonio de su extensión y naturaleza descentralizada. En 2015, se llegó a sugerir que podría haber hasta “2 millones de ronderos”, una cifra que subraya la magnitud de esta red de vigilancia y autodefensa. Más allá de los números, lo que verdaderamente impresiona de la ronda campesina es “la solidez de su organización”. Esta característica es fundamental, ya que ha garantizado que la ronda “siga funcionando hoy”, adaptándose a los desafíos y manteniendo su relevancia a lo largo de las décadas.
Coordinación y Unificación Nacional: La Cunarc
La evolución de las rondas campesinas no se limitó a su simple multiplicación. En un “proceso histórico muy complejo”, estas organizaciones locales lograron un hito significativo: coordinar sus actividades y unirse en una organización nacional. Esta estructura superior es conocida como la Central Única Nacional de Rondas Campesinas del Perú (Cunarc). La Cunarc es el reflejo de la madurez y el poder de este movimiento, que va más allá de la mera autodefensa local para convertirse en una fuerza con voz y representación a nivel nacional.
La solidez de la Cunarc se manifiesta en la celebración de una asamblea nacional cada dos años, complementada por asambleas regionales que aseguran la cohesión y la coordinación entre las distintas rondas. Un ejemplo reciente de la capacidad de acción coordinada de estas organizaciones se observó cuando un “buen número de ronderos de la región de La Libertad y de otras más alejadas” se desplazaron para “repartir víveres a los campesinos y estudiantes unidos en Lima”. Esta acción no solo demuestra su capacidad logística y de movilización, sino también su compromiso social y político, al haber “declarado que no se retirarían hasta que su presidente y los estudiantes estén libres”, y al haber “realizado manifestaciones desde diciembre en Chota y otras partes”.
La Ronda y el Estado: Un Conflicto de Legitimidad
Para comprender plenamente la trascendencia de la ronda campesina, es imprescindible entender su relación intrínseca con el Estado peruano. La ronda, como se ha señalado, “nació porque el Estado no cumplió lo que en su Constitución había prometido”. Es, en esencia, “un intento por crear un mecanismo que haga cumplir lo que el Estado había prometido pero no cumplió”. Esta situación pone de manifiesto una profunda crisis de legitimidad para el Estado, que, incluso en sus formas más autoritarias, necesita mantener “la ilusión de que sí cumple, pues es la única justificación de su existencia”.
De este “entuerto” o dilema, surge “un muy complicado esfuerzo del Estado por resolver la cuadratura del círculo: legitimar algo que nació técnicamente como un crimen, pues el Estado no admite que aseguró sus derechos por vías que no son estatales”. En esta dinámica, el “crimen original es realmente del Estado, por no cumplir sus promesas constitucionales”. Este tira y afloja entre la autonomía comunitaria y la autoridad estatal llevó a un punto de inflexión el 6 de noviembre de 1986, cuando el Congreso peruano emitió la Ley 24571, conocida como la Ley de Reconocimiento de las Rondas Campesinas. Su artículo único es categórico: “Reconózcase a las rondas campesinas pacíficas, democráticas y autónomas, cuyos integrantes están debidamente acreditados ante la autoridad política competente, como organización destinada al servicio de la comunidad y que contribuyen al desarrollo y a la paz social sin fines políticos partidarios”. Este reconocimiento legal, aunque tardío y enmarcado en una lucha por el poder y la definición de roles, marcó un hito en la historia de estas organizaciones.
La ronda campesina es una institución comunitaria única en el mundo, no solo por su escala nacional, sino por su capacidad para “participar en aun la política”. La prueba más contundente de esta influencia política se materializó con la llegada de Pedro Castillo a la presidencia del Perú, quien alcanzó el cargo “en su calidad de rondero”. Otro ejemplo significativo es Gregorio Santos, “otro líder rondero que dirigió su campaña presidencial desde la cárcel”, lo que demuestra la profunda conexión entre el liderazgo rondero y la aspiración política.
A pesar de su evidente poder y arraigo, la ronda campesina ha sido “apenas mencionada” en la actual crisis política de Perú. Sin embargo, se ha señalado que la falta de una dirección clara en el movimiento de protestas podría llevar a su declive: “sin esta dirección, ya sea de partidos o líderes políticos, la protesta justa, pero relativamente espontánea, poco a poco podría ir decayendo”. En este contexto, la ronda campesina, con su “amplitud, la longevidad y la constancia”, se presenta como una posible “solución a este problema”, dada su capacidad probada para organizar y movilizar a grandes segmentos de la población en la defensa de sus derechos e intereses.
Tabla Comparativa: Evolución de las Rondas Campesinas
Para comprender mejor la transformación de las rondas a lo largo del tiempo, la siguiente tabla resume sus características clave en dos momentos históricos:
| Característica | Rondas Nocturnas (1976) | Rondas Campesinas (Actual) |
|---|---|---|
| Origen | Necesidad de autodefensa local contra robos y delincuencia. | Necesidad de autodefensa, protección de derechos y gestión de justicia ante la inacción o ausencia estatal. |
| Alcance | Local, limitada a una comunidad específica (ej. Cuyumalca). | Nacional, con una organización central (Cunarc) y millones de ronderos estimados. |
| Propósito Inicial | Vigilancia nocturna para defender bienes y la seguridad de vecinos. | Defensa de derechos, administración de justicia comunitaria, participación social y política. |
| Estatus Legal | No reconocido, surgido de la necesidad y la informalidad. | Reconocido por la Ley 24571 (1986) como organización de servicio comunitario. |
| Participación Política | Nula o muy limitada al ámbito local. | Significativa, con líderes ronderos llegando a altos cargos políticos, incluida la presidencia. |
Preguntas Frecuentes sobre la Ronda Campesina
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre esta particular forma de organización comunitaria:
¿Qué es exactamente una ronda campesina?
Es una institución jurídica y política de la comunidad, creada y gestionada por los propios campesinos para defender sus intereses y derechos, especialmente ante la falta de presencia o eficacia del Estado en la provisión de seguridad y justicia.
¿Por qué surgieron las rondas campesinas en Perú?
Surgieron como una respuesta directa a los continuos robos y la inseguridad que afectaban a las comunidades rurales, así como a la incapacidad o desinterés del Estado para asegurar la protección de los derechos de los campesinos.
¿Cómo se organizan las rondas campesinas a nivel nacional?
A pesar de su origen local, las rondas lograron coordinar sus actividades y unirse en una organización nacional, la Central Única Nacional de Rondas Campesinas del Perú (Cunarc), que celebra asambleas nacionales y regionales para su cohesión.
¿El Estado peruano reconoce a las rondas campesinas?
Sí, el Estado peruano las reconoció formalmente a través de la Ley 24571, emitida el 6 de noviembre de 1986, que las designa como organizaciones pacíficas, democráticas y autónomas que contribuyen al desarrollo y la paz social.
¿Qué papel han jugado las rondas campesinas en la política peruana?
Han jugado un papel significativo, demostrando su capacidad de influencia al impulsar líderes desde sus filas a cargos políticos importantes, incluyendo la presidencia, como fue el caso de Pedro Castillo.
¿Qué relación tienen las rondas con la seguridad ciudadana?
Las rondas campesinas son una manifestación de la seguridad ciudadana autogestionada. Nacen para llenar un vacío en la protección que el Estado no puede o no quiere brindar, convirtiéndose en un mecanismo eficaz de disuasión del delito y administración de justicia a nivel local.
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