08/06/2026
El velatorio es un rito ancestral, una despedida solemne y necesaria para honrar la memoria de quienes nos dejan. Sin embargo, en tiempos recientes, este acto íntimo ha tenido que adaptarse a circunstancias extraordinarias, como las impuestas por una pandemia global, y lamentablemente, en ocasiones, se ha visto perturbado por incidentes que desvían su propósito esencial. Este artículo explora la evolución de los velatorios bajo estrictos protocolos de bioseguridad y analiza sucesos donde la intervención policial, ya sea por negligencia o por la aplicación de la ley, se convierte en parte de la narrativa del último adiós.

La necesidad de salvaguardar la salud pública ha transformado radicalmente la forma en que se realizan los velatorios, especialmente para aquellos fallecidos en contextos de crisis sanitarias. La pandemia de COVID-19, por ejemplo, impuso una serie de directrices que, aunque dolorosas para las familias, eran cruciales para contener la propagación del virus. El Ministerio de Sanidad emitió un documento detallado, el “Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19”, que se convirtió en la hoja de ruta para el sector funerario y las familias.
Según estas normativas, las personas fallecidas con coronavirus podían ser veladas por sus seres queridos, pero bajo condiciones muy específicas. El cuerpo debía ser introducido en una bolsa sanitaria estanca y, posteriormente, dentro de un ataúd cerrado. Esta medida, aunque drástica, se basaba en la precaución, ya que, si bien no había evidencia concluyente de riesgo de infección a partir de cadáveres de COVID-19, la experiencia con otros virus respiratorios sugería la necesidad de extremar las precauciones para proteger a quienes entraran en contacto directo con ellos. Las autopsias, por ejemplo, no eran recomendadas para estos casos, minimizando así la manipulación y el posible riesgo.
El sector funerario, representado por asociaciones como Panasef (que agrupa al 75% de las empresas), jugó un papel fundamental en la implementación de estos protocolos. Su principal preocupación era doble: preservar la seguridad de las familias en duelo y proteger a su propio personal para evitar la generación de focos de contagio. Desde su perspectiva, el protocolo de Sanidad era “suficientemente seguro” y transmitían un mensaje de tranquilidad a la población. Sin embargo, no dudaron en reclamar al Ministerio que su personal fuera considerado “personal sanitario”, dado que se veían como el “último eslabón de la cadena de la salud pública”. Esta clasificación les habría garantizado acceso prioritario a equipos de protección individual (EPI) como mascarillas y trajes especiales, esenciales para el traslado y manejo de cadáveres, especialmente en momentos de desabastecimiento general. “Si el personal de las funerarias se contagia y tiene que estar sometido a cuarentena, ¿quién entierra?”, argumentaba Alfredo Gosálvez, secretario general de Panasef, subrayando la criticidad de su labor.

Las recomendaciones clave del documento de Sanidad para los velatorios en contexto de COVID-19 eran claras y rigurosas:
- El cadáver debía ser transferido al depósito mortuorio lo antes posible después del fallecimiento.
- Se permitía el acceso de familiares y amigos para despedirse, pero sin establecer contacto físico con el cadáver ni con las superficies u otros enseres de su entorno que pudieran estar contaminados.
- Las personas que fueran a ver el cadáver debían tomar precauciones estrictas, usando una bata desechable, guantes y una mascarilla quirúrgica.
- El cuerpo, manejado exclusivamente por personal provisto de equipos de protección individual, debía introducirse en una bolsa sanitaria estanca biodegradable y ser pulverizado con desinfectante de uso hospitalario o con una solución de hipoclorito sódico.
- Una vez que el cadáver estuviera adecuadamente empacado en la bolsa, podía ser trasladado sin riesgo para su conservación en el depósito, su colocación en un ataúd para el tanatorio, o su envío al crematorio o para el entierro.
- Era imperativo informar al personal de la funeraria que el cadáver correspondía a una persona fallecida por coronavirus.
- En el tanatorio, el servicio de velatorio se ofrecía, pero siempre con el ataúd cerrado, conteniendo el cadáver dentro de la bolsa sanitaria estanca.
- La bolsa con el cadáver podía introducirse en un féretro normal, sin que fueran necesarias precauciones especiales adicionales para el féretro mismo.
- El destino final, ya fuera entierro o incineración, se realizaba en las condiciones habituales pre-pandemia.
- Las cenizas resultantes de la incineración podían ser manipuladas sin que supusieran ningún riesgo de infección.
Más allá de las regulaciones sanitarias, los velatorios son también escenarios de emociones intensas, y en ocasiones, de sucesos inesperados que ponen a prueba los límites de la decencia y la legalidad. Un caso que capturó la atención pública fue el de cuatro policías detenidos por realizar disparos al aire durante el velorio de un colega fallecido, el suboficial Steven Smith Olascagua Marcelo. Este incidente, que tuvo lugar en Comas, Lima, reveló una conducta preocupante por parte de agentes que, por su profesión, están llamados a mantener el orden y la seguridad.
Los detenidos, identificados como Anthony Calderón Zegarra, Harold Suárez Quiroz, José Antonio Núñez Aguirre y Ricardo Manuel Vargas Castro, todos miembros de la promoción “Héroes del Bicentenario” e integrantes de la Unidad de Servicios Especiales Leopardo en La Victoria, fueron investigados por el presunto delito de peligro común y disparo indebido con arma de fuego en agravio del Estado. El suceso se hizo público gracias a videos difundidos en redes sociales, donde se observaba a presuntos efectivos, algunos vistiendo buzos verdes, bebiendo junto al féretro, mientras otras personas de civil utilizaban sus armas de fuego a modo de “despedida” para su compañero, quien había fallecido días antes en un accidente de tránsito.
Vecinos de Collique, alarmados por los disparos, alertaron a las autoridades llamando al 105. La intervención policial en el velorio encontró a la madre del agente fallecido, quien inicialmente afirmó que se habían reventado cohetes. Sin embargo, la evidencia era contundente: se encontraron 14 casquillos de bala en el lugar, desmintiendo la versión inicial. La Policía Nacional del Perú (PNP) informó que este hecho ocurrió en la madrugada del 14 de agosto y que se llevaron a cabo las diligencias correspondientes en la Depincri de Comas, incluyendo el interrogatorio a los detenidos. La institución policial, consciente del impacto en su imagen institucional, comunicó que se habían dispuesto investigaciones preliminares para abrir un proceso administrativo disciplinario contra los agentes por presunta conducta funcional indebida, reafirmando su compromiso de realizar una investigación prolija y exhaustiva.

En contraste con estos incidentes, la tecnología ha ofrecido nuevas formas de acompañamiento y despedida, especialmente relevantes cuando la presencia física es imposible o riesgosa. Los velatorios virtuales han emergido como una solución innovadora. Estos servicios permiten crear un homenaje digital a través de fotografías y mensajes que aparecen en una “ventana de memorias” durante el velatorio. De esta manera, familiares y amigos pueden participar en el velatorio u homenaje de forma virtual, desde cualquier lugar del mundo. Esta modalidad no solo ofrece consuelo a quienes no pueden asistir presencialmente, sino que también garantiza la seguridad y el cumplimiento de las restricciones sanitarias, transformando la experiencia del adiós en un formato accesible y global.
Preguntas Frecuentes sobre Velatorios y Normativas
- ¿Se pueden velar personas fallecidas por COVID-19?
- Sí, las personas fallecidas por COVID-19 pueden ser veladas, pero bajo condiciones estrictas. El cuerpo debe estar en una bolsa sanitaria estanca y dentro de un ataúd cerrado. Los familiares y amigos pueden despedirse, pero sin contacto físico con el cadáver ni con las superficies de su entorno.
- ¿Qué precauciones deben tomar los asistentes a un velatorio COVID-19?
- Los asistentes deben evitar el contacto físico con el cadáver y las superficies. Además, se recomienda que tomen precauciones como el uso de una bata desechable, guantes y una mascarilla quirúrgica, si es posible, aunque las normativas han evolucionado.
- ¿Es seguro el manejo de las cenizas de un fallecido por COVID-19?
- Sí, una vez que el cuerpo ha sido incinerado, las cenizas no suponen ningún riesgo de infección y pueden ser manipuladas sin precauciones especiales.
- ¿El personal funerario tiene acceso a equipos de protección?
- Durante la pandemia, el sector funerario reclamó ser considerado personal sanitario para garantizar el acceso a EPI. Es crucial que cuenten con mascarillas y trajes especiales para el manejo seguro de los cuerpos y para evitar contagios.
- ¿Cómo se puede participar en un velatorio a distancia?
- Muchos servicios funerarios ofrecen velatorios virtuales, donde se puede participar a través de plataformas en línea. Se pueden compartir fotografías y mensajes que aparecen en una ventana de memorias, permitiendo el acompañamiento desde cualquier lugar.
- ¿Qué consecuencias puede tener un comportamiento indebido en un velatorio?
- Comportamientos indebidos, como realizar disparos al aire, pueden tener graves consecuencias legales, incluyendo detención e investigación por delitos como peligro común y uso indebido de armas de fuego, además de procesos administrativos disciplinarios si los involucrados son funcionarios públicos.
En resumen, los velatorios son un pilar fundamental en el proceso de duelo, un espacio para el último adiós y el inicio de la aceptación. Las recientes crisis sanitarias han forzado una adaptación sin precedentes en sus protocolos, priorizando la salud pública sin anular la posibilidad de una despedida. Sin embargo, también hemos sido testigos de cómo la solemnidad de estos momentos puede verse comprometida por actos irresponsables o delictivos, destacando la importancia de la ética, el respeto y el cumplimiento de la ley, incluso en los contextos más emotivos. La evolución hacia velatorios virtuales demuestra la capacidad humana de innovar y encontrar nuevas formas de honrar a los fallecidos y apoyar a los vivos, adaptándose a un mundo en constante cambio.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Velatorios: Protocolos, Despedidas y Sucesos Policiales puedes visitar la categoría Policía.
