26/04/2025
La pregunta sobre qué ha pasado con la policía venezolana es compleja y abarca décadas de historia, evolución institucional y profundos cambios políticos y sociales. Sin embargo, para entender ciertas dinámicas y la naturaleza de algunas de sus operaciones en el pasado, es útil adentrarse en incidentes específicos que, aunque lejanos en el tiempo, arrojan luz sobre la interconexión entre las fuerzas de seguridad, el poder político y las presiones internacionales. Uno de estos episodios, poco conocido pero revelador, ocurrió en 1983, implicando a la entonces Dirección del Servicio de Inteligencia y Prevención (DISIP) en un caso que resonó hasta los pasillos del poder en México.

Este relato se centra en una anécdota publicada originalmente en el libro “Los presidentes” de Julio Scherer García y Enrique Maza, con añadidos desde la perspectiva de uno de sus protagonistas. Es una historia que no solo expone las acciones de un cuerpo policial venezolano, sino también la prepotencia del poder político y la valiente, aunque a veces frustrada, labor del periodismo de investigación.
- Un Incidente Revelador: La DISIP en 1983
- Actores Clave y la Trama Política
- La Batalla Editorial: Proceso vs. el Poder
- La Amenaza Velada: Juan Antonio Zorrilla y la Parábola del Vaso
- La Decisión y sus Consecuencias
- Más Allá de 1983: ¿Qué Sabemos de la Policía Venezolana Hoy?
- Cronología del Incidente de 1983
- Preguntas Frecuentes
Un Incidente Revelador: La DISIP en 1983
En noviembre de 1983, Venezuela fue el escenario de un suceso que, aunque aparentemente doméstico, desató una tormenta diplomática y periodística de considerable magnitud. El epicentro de esta historia se ubicaba en San Diego de los Altos, Estado de Miranda, en un lugar llamado Granja Hogar de los Peregrinos. Esta comunidad, fundada a mediados de los años 70, buscaba una vida espiritual y una existencia fundamentada en la “Voluntad Divina”.
Allí residían cinco hermanos: Santiago, Germán, María Teresa, Juan y José Antonio Carter Bartlett. Eran sobrinos de Manuel Bartlett Díaz, quien en aquel entonces era el influyente secretario de Gobernación de México. Sus padres, el matrimonio Carter Bartlett, habían llegado a la comunidad en noviembre de 1982, permaneciendo allí por diez meses.
A mediados de 1983, los padres regresaron a México para atender asuntos pendientes. Los acompañó Germán, quien más tarde testificaría sobre cómo la influencia y el poder de su tío, Manuel Bartlett, habían transformado la perspectiva de sus padres, llevándolos a decidir no regresar a Venezuela y a intentar sacar a sus tres hijos menores de la comunidad. El señor Carter viajó de nuevo a San Diego de los Altos para recoger sus pertenencias y llevarse a Juan y a José Antonio. Sin embargo, Juan, de 17 años, suplicó quedarse, y su padre accedió, dejándolo bajo la custodia de su hermano mayor, Santiago, y regresando a México solo con José Antonio.
La trama se intensificó el 1 de noviembre de 1983. La Dirección del Servicio de Inteligencia y Prevención (DISIP), la policía venezolana de entonces, llevó a cabo un allanamiento violento en Granja Hogar de los Peregrinos. Cinco funcionarios armados de la DISIP, acompañados por un agente especial, saltaron los muros de la propiedad, penetraron con fuerza y sacaron por la fuerza a María Teresa, de 19 años, y a Juan, de 17. Los hermanos denunciarían más tarde este acto como “un atropello cometido por las autoridades venezolanas al ejecutar órdenes provenientes del gobierno mexicano”. Sus documentos personales fueron confiscados, y ambos jóvenes fueron deportados en un avión de Aeroméxico, con la supervisión de un funcionario de la embajada mexicana en Venezuela.
Actores Clave y la Trama Política
El incidente no tardó en llegar a oídos de Enrique Maza, periodista de la revista mexicana Proceso. María Teresa y Juan, dolidos y furiosos por lo que consideraban un abuso de poder por parte de sus padres y, sobre todo, de su “tío omnipotente”, Manuel Bartlett, buscaron denunciar públicamente la situación. La historia llegó al consejo editorial de Proceso, donde se decidió que Enrique Maza escribiría un reportaje. Julio Scherer García, el director de la revista, inicialmente quiso que el reportaje ocupara la portada, a pesar de que algunos lo consideraban un “asunto chiquito”.
La discusión interna en Proceso fue reveladora de la tensión entre el deber periodístico y las implicaciones personales. Mientras algunos argumentaban que los padres tenían derecho a sacar a sus hijos de una comunidad que consideraban una “secta”, Julio Scherer lo veía de otra forma. Para él, el verdadero asunto no eran los sobrinos, sino Bartlett: su prepotencia y el uso de la fuerza y la influencia para entrometerse en asuntos de soberanía venezolana. A pesar de las objeciones iniciales sobre la portada, la decisión de publicar se mantuvo.
La Batalla Editorial: Proceso vs. el Poder
El viernes, día de cierre de la revista, la indiscreción de María Teresa, quien en una discusión con su madre gritó que su historia se iba a saber pronto, alertó a las autoridades mexicanas. Esa misma noche, con el número 369 de Proceso ya armado y listo para circular el domingo, Julio Scherer recibió una llamada telefónica. Era Juan Antonio Zorrilla, el director de la Federal de Seguridad, quien había sido enviado por Bartlett. Zorrilla, “negro” de furia, exigió que el reportaje no se publicara y ofreció una suma de dinero “descomunal”. Scherer, conocido por su integridad, lo mandó “al carajo”.
Lo que siguió fue un tenso encuentro en las oficinas de Proceso. Automóviles negros y agentes de la Federal de Seguridad rodearon el edificio, creando una atmósfera de intimidación. Zorrilla, un hombre cuadrado y aparentemente discreto, entró a la oficina de Scherer y fue directo al grano: “Es que no vas a publicar el reportaje”. Scherer respondió con la misma firmeza: “Aquí decido yo, José Antonio. Lo vamos a publicar”.
La conversación entre Scherer y Zorrilla se prolongó, generando una tensa espera entre los periodistas de Proceso. Acostumbrados a las presiones gubernamentales, sabían que esta vez era diferente, con el director de la Federal de Seguridad y el poderoso secretario de Gobernación detrás. La “amistad” entre Scherer y Zorrilla, forjada en el intercambio de información entre periodista y fuente, no serviría para resolver el conflicto, solo para facilitar un jaloneo que iba más allá de lo personal.
La Amenaza Velada: Juan Antonio Zorrilla y la Parábola del Vaso
Tras su infructuosa conversación con Scherer, Zorrilla pidió hablar con Vicente Leñero, quien había sido el encargado de supervisar el reportaje. Leñero se acercó, con las piernas temblándole, a la sala de juntas. Zorrilla, con voz tranquila, le dijo: “Me dice Julio que usted es el único que lo puede convencer de que no se publique ese reportaje”. Leñero, fiel a su director, respondió que pensaba lo mismo que Julio.
Fue entonces cuando Zorrilla pronunció una de las frases más ominosas y recordadas del incidente. Tomó un vaso de Coca-Cola, lo puso en el borde de la mesa ovalada y, deslizándolo, dijo: “¿Sabe lo que les pasa a ustedes? Son como este vaso: caminan rectos, rectos, pero no se dan cuenta de que la realidad se tuerce, como la mesa... ¿y qué pasa?”. Con un ligero impulso, el vaso cayó al suelo, se trizó y derramó su contenido. Zorrilla preguntó: “¿Se da cuenta?”. Leñero, asustado, respondió: “Sí, ya entendí”.

La metáfora era clara y brutal. Pero la amenaza no terminó ahí. Zorrilla, con una sonrisa, añadió: “¿Usted tiene cuatro hijas, verdad?… Cuatro hijas a las que quiere muchísimo. No deje que les pase nada, señor Leñero… ¿Por qué no convence de una buena vez a Julio y terminamos con esto? Hágale ese favor”. La amenaza a la familia de Leñero fue el punto de quiebre. El periodista, visiblemente asustado, regresó con Scherer y le exigió que no publicaran el reportaje. “No, Julio, no se vale. Este cabrón y el cabrón de Bartlett no se andan con mamadas. Yo me la he jugado contigo desde el golpe a Excelsior por cosas importantes, pero por los pinches sobrinitos de Bartlett de plano no, no vale la pena. Yo ahí sí me rajo.”
La Decisión y sus Consecuencias
Ante la inminente amenaza a la integridad física de su colaborador y su familia, Julio Scherer tomó la dolorosa decisión de ceder. Regresó con Zorrilla y le espetó: “Tú ganas, José Antonio. No vamos a publicar el reportaje”. Zorrilla, sorprendido por la pronta rendición, se levantó e intentó abrazar a Scherer, quien le ofreció un frío apretón de manos.
El reportaje de Enrique Maza fue destruido, sus cartones formateados desechados, y en su lugar se publicaron otras notas de la sección nacional de Proceso. Fue una derrota para la libertad de prensa, pero una victoria para la seguridad de los periodistas involucrados.
La historia de Juan Antonio Zorrilla no terminó allí. En 1985, un año después del asesinato del periodista Manuel Buendía, Zorrilla dejó la Federal de Seguridad. Fue nombrado candidato a diputado federal por el PRI, pero huyó del país. Las acusaciones de mantener nexos con narcotraficantes y de ser el autor intelectual del crimen de Buendía lo persiguieron. Fue declarado culpable en 1993 y sentenciado a 35 años de prisión, donde, según el autor, seguía recluido al momento de la redacción de la anécdota.
Más Allá de 1983: ¿Qué Sabemos de la Policía Venezolana Hoy?
El incidente de 1983, protagonizado por la DISIP, nos ofrece una ventana a un tipo de operación policial en Venezuela que, en este caso, estuvo directamente influenciada por intereses políticos extranjeros. La DISIP, a lo largo de su historia, fue una fuerza de seguridad conocida por sus funciones de inteligencia y contrainteligencia, a menudo envuelta en controversias relacionadas con derechos humanos y uso excesivo de la fuerza, especialmente durante periodos de inestabilidad política. Este episodio en particular subraya cómo una agencia de seguridad nacional puede ser instrumentalizada para fines que van más allá de sus atribuciones legales, actuando bajo la presión de gobiernos externos o figuras de poder.
En cuanto a la pregunta más amplia de qué ha pasado con la policía venezolana en la actualidad, el texto proporcionado solo ofrece un breve y enigmático fragmento sobre la “Policía Nacional Anticorrupción de Venezuela”. Menciona una fuente (CNN) y un titular relacionado con un viaje a EE.UU. para una prótesis, pero no proporciona ninguna información sobre lo que realmente les sucedió a los funcionarios de esta entidad. Por lo tanto, basándonos estrictamente en la información disponible, no podemos detallar la situación actual de los funcionarios de la Policía Nacional Anticorrupción ni ofrecer una visión exhaustiva de la evolución o el estado actual de las diversas fuerzas policiales en Venezuela más allá del caso de la DISIP en 1983.
Este relato histórico, sin embargo, sirve como un recordatorio de cómo los cuerpos de seguridad, como la DISIP en su momento, pueden ser herramientas en manos del poder, y cómo su actuar puede tener repercusiones que trascienden las fronteras nacionales y afectan la vida de ciudadanos comunes y la libertad de prensa.
Cronología del Incidente de 1983
Para una mejor comprensión de los hechos, se presenta una breve cronología de los eventos clave:
| Fecha / Periodo | Evento Clave | Actores Involucrados |
|---|---|---|
| 1976 o 1977 | Fundación de la Granja Hogar de los Peregrinos en Venezuela. | Comunidad espiritual |
| Noviembre de 1982 | Llegada del matrimonio Carter Bartlett y sus hijos a la Granja Hogar. | Familia Carter Bartlett |
| Principios 2do semestre 1983 | Padres regresan a México para arreglar asuntos; Germán revela la influencia del tío Bartlett. | Familia Carter Bartlett, Manuel Bartlett |
| Posteriormente | El señor Carter viaja a Venezuela para recoger pertenencias y llevarse a Juan y José Antonio. Juan suplica quedarse. | Señor Carter, Juan Carter Bartlett |
| 1 de noviembre de 1983 | La DISIP allana la Granja Hogar, deportando por la fuerza a María Teresa (19) y Juan (17) a México. | DISIP, María Teresa Carter Bartlett, Juan Carter Bartlett |
| Noviembre de 1983 (días después) | María Teresa y Juan se acercan a Enrique Maza de Proceso para denunciar el abuso. | María Teresa Carter Bartlett, Juan Carter Bartlett, Enrique Maza |
| Viernes, cierre de la revista | María Teresa revela la historia a su madre; Manuel Bartlett se entera y envía a Zorrilla. | María Teresa Carter Bartlett, Manuel Bartlett, Juan Antonio Zorrilla |
| Viernes por la noche | Juan Antonio Zorrilla visita las oficinas de Proceso para presionar a Julio Scherer y Vicente Leñero. | Juan Antonio Zorrilla, Julio Scherer, Vicente Leñero |
| Posteriormente | Reportaje es retirado y destruido bajo amenaza. | Proceso, Manuel Bartlett, Juan Antonio Zorrilla |
| 1985 | Juan Antonio Zorrilla deja la Federal de Seguridad, es acusado y huye. | Juan Antonio Zorrilla |
| 1993 | Juan Antonio Zorrilla es declarado culpable y sentenciado a 35 años de prisión. | Juan Antonio Zorrilla |
Preguntas Frecuentes
¿Quién era la DISIP en el contexto de este artículo?
La DISIP, o Dirección del Servicio de Inteligencia y Prevención, era la policía de inteligencia venezolana en el momento del incidente de 1983. En este caso, actuó bajo órdenes que los afectados denunciaron como provenientes del gobierno mexicano.
¿Qué papel jugó Manuel Bartlett en el incidente de 1983?
Manuel Bartlett Díaz, entonces secretario de Gobernación de México, fue la figura central detrás de la operación. Se le acusa de usar su influencia y poder para orquestar la deportación forzada de sus sobrinos desde Venezuela, vulnerando la soberanía del país.
¿Cómo se vio afectada la revista Proceso por este caso?
Proceso, a través de sus periodistas Julio Scherer y Vicente Leñero, intentó publicar el reportaje sobre el abuso de poder de Bartlett. Sin embargo, fue sometida a una intensa presión, incluyendo amenazas directas a la familia de Leñero, lo que forzó a la revista a censurar y no publicar el artículo.
¿Qué le sucedió a Juan Antonio Zorrilla después de este incidente?
Juan Antonio Zorrilla, director de la Federal de Seguridad de México y el ejecutor de las amenazas contra Proceso, fue posteriormente acusado de nexos con el narcotráfico y de ser el autor intelectual del asesinato del periodista Manuel Buendía. Fue declarado culpable en 1993 y sentenciado a 35 años de prisión.
¿El artículo proporciona información sobre la actual Policía Nacional Anticorrupción de Venezuela?
El artículo menciona la existencia de la “Policía Nacional Anticorrupción de Venezuela” en un fragmento adicional de texto. Sin embargo, no ofrece ningún detalle sobre qué ha pasado con sus funcionarios o su situación actual, limitándose a señalar una referencia externa.
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