¿Qué es la red policial?

La Red de Protección Policial de La Joya Desmantelada

28/05/2024

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En un golpe contundente contra la criminalidad organizada, las autoridades peruanas han logrado desmantelar una compleja red dedicada al tráfico ilícito de terrenos en el distrito de La Joya, Arequipa. Lo que hace este caso particularmente alarmante es la revelación de una intrincada “red de protección” que, según las investigaciones, contaba con la participación activa de miembros de la propia fuerza policial, un exjuez de paz y un exalcalde, quienes facilitaban las operaciones de esta mafia por años. Este suceso no solo expone la audacia de los criminales, sino también la preocupante infiltración de la corrupción en estamentos clave del Estado, socavando la confianza pública y dejando a innumerables víctimas en el desamparo.

¿Qué es la red de cooperantes?
Red de Cooperantes se desarrolla bajo los lineamientos de la Ley Nº 27933 y el Decreto Legislativo N° 1316 que establece el trabajo articulado de la PNP y las municipalidades para la ejecución de estrategias para la seguridad ciudadana.

La operación, fruto de meses de seguimiento e interceptaciones telefónicas, culminó con la detención de 13 personas, desvelando una estructura criminal que operaba con una planificación meticulosa y una impunidad que parecía inquebrantable. La Fiscalía Contra el Crimen Organizado, en colaboración con la Policía, ha logrado poner fin a las actividades de los autodenominados “Estafadores de La Joya”, quienes se enriquecían ilícitamente a costa de la propiedad estatal y la desesperación de ciudadanos incautos.

Índice de Contenido

Los "Estafadores de La Joya": Un Esquema de Engaño y Tráfico de Tierras

El esquema de la organización criminal era tan simple como perverso. Consistía en la invasión sistemática de terrenos que legítimamente pertenecían al Estado, específicamente áreas destinadas a proyectos de irrigación en el distrito de La Joya. Una vez invadidos, la red, con la presunta complicidad de funcionarios municipales o un juez de paz, procedía a emitir certificados de posesión falsos. Estos documentos, que aparentaban conferir un derecho legal sobre los terrenos, eran la clave para su siguiente fase: la reventa.

Pero la ambición de esta mafia no conocía límites. No se conformaban con una única venta. Después de que sus "socios" o compradores iniciales pagaban sumas considerables por los terrenos —que oscilaban entre los 3.000 y 5.000 soles por lote—, la red procedía a desalojarlos de forma arbitraria, utilizando su propia fuerza y el amparo de su red de protección. Una vez despojados los primeros compradores, los terrenos eran revendidos a nuevas víctimas, repitiendo el ciclo de estafa y despojo. Este modus operandi de doble o múltiple venta generaba ganancias exorbitantes para la cúpula de la organización, mientras dejaba a su paso un rastro de familias despojadas y sueños truncados.

El cabecilla de esta organización ha sido sindicado como el dirigente Juan Valencia Postigo, una figura que, irónicamente, se presentaba como creador de asociaciones de vivienda, entre ellas las tristemente célebres ASPRODUCTO y Los Montoneros de La Joya. Valencia Postigo, quien en 2015 trabajó en la Municipalidad Distrital de La Joya, aprovechó su acceso a información privilegiada sobre las áreas libres del Estado para planificar y ejecutar sus crímenes. Según la fiscal Alejandra Cárdenas, este conocimiento le permitió “generar un pueblo (de invasores) en el 2015 que cuenta actualmente con luz”, un velo de legitimidad para sus actividades ilícitas.

Dentro de la estructura criminal, Maritza Callachet Quiroz ha sido señalada como el brazo derecho y lugarteniente de Valencia Postigo. A pesar de no ser socia, era una dirigente activa de ASPRODUCTO, encargándose de los desalojos de aquellos miembros que no cumplían con las cuotas o asistencias. Juan Silva Amézquita es otro de los integrantes clave de esta cúpula criminal.

La Alarmante "Red de Protección": Cómplices Uniformados y Corrupción Judicial

Uno de los aspectos más preocupantes de esta investigación es la existencia de una denominada “red de protección”, una faceta de la organización criminal que involucraba directamente a funcionarios públicos y, alarmantemente, a agentes de la ley. Esta red era fundamental para el éxito y la longevidad de las operaciones de los “Estafadores de La Joya”, ya que les garantizaba impunidad y les permitía operar sin mayores contratiempos frente a las denuncias de sus víctimas.

Los efectivos policiales identificados como parte de esta red son Wilbert Zeballos Vicente, David Chayña Laura y Victor Zeballos Bello. Su rol dentro de la organización era crucial: se les acusa de no tramitar las denuncias que realizaban las víctimas de la mafia, es decir, los socios desalojados o estafados que buscaban justicia. Esta inacción deliberada por parte de quienes debían proteger a la ciudadanía dejaba a las víctimas en un estado de indefensión total, permitiendo que los criminales continuaran con sus actividades sin temor a ser procesados. Además de la omisión de sus deberes, estos policías son sindicados de filtrar información sensible sobre cualquier investigación en curso contra la mafia. Esta filtración de datos operacionales brindaba una ventaja invaluable a la organización, permitiéndoles anticiparse a las acciones de las autoridades y evadir la justicia, consolidando un ciclo de impunidad que se extendió por años.

Pero la red de protección no se limitaba solo a la policía. También se extendía al ámbito judicial. Fausto Quirita Yauri, exjuez de paz de San Camilo, es otro de los personajes clave en esta trama de corrupción. Aprovechando su cargo y la autoridad que este le confería, Quirita Yauri se dedicaba a elaborar constancias de posesión falsas. Estos documentos, que debían ser emitidos bajo estricto cumplimiento de la ley, eran utilizados por la mafia para dar una apariencia de legalidad a sus operaciones ilícitas de tráfico de terrenos. La complicidad de un juez de paz es especialmente grave, ya que su posición es fundamental para la administración de justicia a nivel local, y su participación en esta red implica una traición directa a la confianza pública y al sistema legal.

La fiscal Cárdenas enfatizó la motivación detrás de estas acciones: “Lo que realmente buscaban era lucrar con la venta de terrenos que son propiedad del Estado, y revenderlos a diferentes personas a las que luego desalojaban para volver a revender a otras personas, utilizando para ello documentos falsos que eran escrituras públicas de posesión aparentando ser ellos los propietarios de estos terrenos, luego buscaban redes de apoyo en efectivos policiales y políticos”. Esta declaración subraya la premeditación y la vasta red de contactos que la organización había tejido para asegurar sus ganancias ilícitas.

Conexiones Políticas y Aspiraciones de Impunidad

La investigación ha revelado que la red criminal no solo se apoyaba en la policía y un exjuez, sino que también buscaba establecer conexiones en el ámbito político para garantizar su impunidad y expandir su influencia. Un nombre que ha surgido en este contexto es el de Gilmar Henry Luna Boyer, alias 'Gilmar', quien fuera alcalde de La Joya y que incluso tuvo aspiraciones a la alcaldía de Arequipa.

Según la hipótesis fiscal, Gilmar Luna Boyer mantenía una comunicación fluida con Juan Valencia Postigo, el cabecilla de la organización. Esta relación iba más allá de un mero contacto, con el exalcalde brindando un trato preferencial a Valencia. Se ha documentado que Luna atendía a Valencia fuera del horario de oficina y que el cabecilla de la mafia tenía acceso directo a reuniones con el alcalde sin necesidad de cita previa. Este tipo de trato privilegiado sugiere una relación de complicidad que la Fiscalía aún está investigando para determinar si existió un precio por dicho favoritismo.

Se presume que Gilmar Luna habría intercedido y dado órdenes a otros funcionarios de la Municipalidad de La Joya, como al exgerente de Desarrollo Social y Económico, Helmuth Andree Vásquez Rivera, para que emitiera resoluciones de gerencia sin cumplir con el trámite administrativo regular. Estas resoluciones irregulares habrían beneficiado directamente a la organización criminal, facilitando sus operaciones de tráfico de terrenos. La Fiscalía no descarta que Luna haya recibido dádivas a cambio de su colaboración, especulando que su objetivo podría haber sido congraciarse con los asociados de la mafia para asegurar votos en futuras contiendas electorales.

Además, la investigación fiscal ha establecido que algunos de los dirigentes de esta mafia de invasores, incluyendo a Juan Valencia, Maritza Challachet y Jhon Álvarez, se encuentran afiliados al partido político Perú Libre. La tesis fiscal sugiere que estos individuos tenían aspiraciones políticas y buscaban ostentar cargos públicos, posiblemente como una estrategia para asegurar la impunidad de sus actividades criminales y expandir su poder. Se presume que habrían mantenido conversaciones con políticos a nivel nacional, tejiendo una red de influencias que trascendía el ámbito local.

El Desmantelamiento: Un Proceso de Investigación Riguroso

El desmantelamiento de esta compleja red criminal no fue una tarea sencilla. Requirió de varios meses de meticuloso seguimiento por parte de la Policía y la Fiscalía Contra el Crimen Organizado. Las interceptaciones telefónicas jugaron un papel crucial en la recolección de pruebas, permitiendo a los investigadores desentrañar la estructura de la organización, identificar a sus miembros clave y comprender a cabalidad su modus operandi.

La acumulación de evidencia, incluyendo los registros de las comunicaciones y el patrón de las operaciones ilícitas, permitió a las autoridades actuar con precisión. La detención de Gilmar Luna Boyer, el exalcalde, en su domicilio en Uchumayo en la madrugada del 2 de marzo, fue un paso significativo en la desarticulación de la red. En total, 13 personas fueron detenidas en el marco de esta operación, incluyendo al exalcalde, los tres policías, el exjuez de paz y varios dirigentes de La Joya. La evidencia también vincula al cabecilla, Juan Valencia, con protestas que pedían la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso, hallándose en su oficina polos con el nombre del expresidente Pedro Castillo y banderas verdes. Se verificó que Valencia convocaba a estas movilizaciones, llegando a movilizar a unas 500 personas para bloqueos en la carretera Panamericana Sur, lo que añade otra capa de complejidad a su perfil y sus presuntas intenciones.

Impacto y Repercusiones de la Corrupción en La Joya

El caso de los “Estafadores de La Joya” y su red de protección es un claro ejemplo de cómo la corrupción puede infiltrar y corroer las instituciones más fundamentales de un país. La participación de policías, un exjuez y un exalcalde en una trama de tráfico de terrenos y estafa no solo representa un grave delito, sino que también socava la confianza de los ciudadanos en aquellos que están llamados a protegerlos y a administrar justicia. Cuando los encargados de hacer cumplir la ley se convierten en sus violadores, la sociedad queda desprotegida y la percepción de impunidad se agudiza.

Este caso pone de manifiesto la urgente necesidad de fortalecer los mecanismos de control interno en las instituciones públicas y de aplicar sanciones ejemplares para aquellos que, desde sus cargos de poder, traicionan la confianza del pueblo. La lucha contra el crimen organizado, especialmente cuando este se entrelaza con la corrupción de funcionarios, es un desafío constante que requiere de una vigilancia permanente y de la colaboración interinstitucional para garantizar que la justicia prevalezca y que los ciudadanos puedan vivir en un entorno de seguridad y legalidad.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quiénes fueron los principales cabecillas de la red criminal "Estafadores de La Joya"?

El principal cabecilla sindicado por la Fiscalía es Juan Valencia Postigo, quien se presentaba como dirigente de asociaciones de vivienda como ASPRODUCTO y Los Montoneros de La Joya. Su brazo derecho y lugarteniente era Maritza Callachet Quiroz. Otro integrante clave de la cúpula era Juan Silva Amézquita. Todos ellos orquestaban la invasión, falsificación de documentos y reventa de terrenos estatales.

¿Cuál era el rol específico de los policías en la "red de protección"?

Los policías Wilbert Zeballos Vicente, David Chayña Laura y Victor Zeballos Bello, según la investigación, tenían un doble rol perjudicial: por un lado, se les acusa de no tramitar las denuncias que presentaban las víctimas de la mafia, es decir, obstruían la justicia al ignorar los reclamos de los estafados. Por otro lado, filtraban información sensible sobre cualquier investigación en curso contra la organización, alertando a los criminales y permitiéndoles evadir la captura o la incautación de pruebas.

¿Cómo se involucró el exjuez de paz en esta red criminal?

Fausto Quirita Yauri, quien fue exjuez de paz de San Camilo, aprovechó su cargo y la autoridad que este le confería para elaborar y emitir constancias de posesión falsas. Estos documentos eran cruciales para la mafia, ya que les permitían dar una apariencia de legalidad a la ocupación y posterior venta de los terrenos invadidos, engañando así a los compradores y a las autoridades.

¿Qué participación tuvo el exalcalde de La Joya, Gilmar Luna Boyer, en la organización?

Gilmar Luna Boyer, exalcalde de La Joya, es investigado por presuntamente brindar un trato preferencial al cabecilla Juan Valencia Postigo, atendiéndolo fuera de horario y permitiéndole acceso directo a reuniones sin cita. La Fiscalía presume que Luna habría intercedido y ordenado a otros funcionarios municipales la emisión de resoluciones irregulares a favor de la organización criminal, posiblemente buscando votos o recibiendo dádivas a cambio de su colaboración.

¿Cuántas personas fueron detenidas en total y qué cargos enfrentan?

En total, 13 personas fueron detenidas como parte de esta operación. Entre los arrestados se encuentran el exalcalde Gilmar Luna Boyer, los tres policías Wilbert Zeballos Vicente, David Chayña Laura y Victor Zeballos Bello, el exjuez de paz Fausto Quirita Yauri, y varios dirigentes de La Joya, incluyendo a los cabecillas Juan Valencia Postigo y Maritza Callachet Quiroz. Enfrentan cargos relacionados con crimen organizado, tráfico de terrenos, estafa y corrupción de funcionarios, entre otros delitos que la Fiscalía continúa investigando.

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