27/12/2024
La Policía Nacional de Colombia, una institución tradicionalmente arraigada en estrictas normas y jerarquías, ha sido escenario de una transformación significativa en su camino hacia la inclusión y el respeto por la diversidad. En el centro de esta evolución se encuentra la figura de Andrea Cortés Guarín, una mujer cuyo coraje y determinación no solo le permitieron abrazar su verdadera identidad, sino que también la llevaron a forjar un camino legal que sentó un precedente crucial para los derechos de la comunidad LGBTIQ+ dentro de las fuerzas armadas del país. Su historia es un testimonio de resiliencia, una lucha por el reconocimiento que culminó con una victoria trascendental, marcando un hito en la defensa de los derechos fundamentales.

Desde sus primeros años, Andrea, nacida en Bucaramanga, sintió una profunda desconexión con la identidad que le había sido asignada al nacer. Bautizada como Fabio Cortés, Andrea relata con conmovedora honestidad cómo se sentía «atrapada en el cuerpo de Fabio», a pesar de que su esencia y su sentir siempre fueron los de una mujer. Este reconocimiento temprano de su identidad, forjado en gran parte gracias al incondicional apoyo de su madre, Jackeline Cortés Guarín, fue el pilar sobre el que construiría su vida. Su madre, una mujer trabajadora y honrada, le inculcó la importancia de luchar por sus sueños, siempre con el respeto hacia los demás como bandera. Sin embargo, su infancia y adolescencia no estuvieron exentas de desafíos. En el colegio Vicente Azuero, donde cursó primaria y secundaria, Andrea fue víctima de constante matoneo y burlas debido a su «condición», un sufrimiento que la marcó profundamente pero que, paradójicamente, también forjó un carácter fuerte y una inquebrantable determinación.
Un Viaje de Identidad y Resistencia en la Infancia
El camino de Andrea para reconocerse a sí misma como mujer trans no fue solitario, pero sí estuvo lleno de obstáculos emocionales y sociales. Las burlas sobre su forma de correr o sus maneras, que hoy se conocen como bullying, fueron una pesadilla constante que la acompañó durante sus años escolares. A los ocho o nueve años, mientras otros niños disfrutaban de una infancia despreocupada, Andrea ya lidiaba con comentarios hirientes y la incomprensión de su entorno. Las advertencias dirigidas a su madre sobre un «muchacho amanerado» eran una constante, pero la señora Jackeline, con una sabiduría innata y un amor profundo, siempre supo quién era su hija, nunca la recriminó ni le exigió que se «comportara como hombre». Esta aceptación familiar temprana fue un refugio invaluable. Andrea recuerda con una sonrisa los juegos de reinados de belleza y maquillaje con sus hermanas, momentos cotidianos que, sin saberlo, afirmaban su identidad en un espacio seguro y amoroso. A pesar de las dificultades, logró forjar una amistad crucial con otro joven, hoy también una mujer trans, con quien compartió tristezas y encontró la fuerza para enfrentar a quienes los maltrataban. Lo que en su adolescencia percibía como miedo hacia las mujeres trans, hoy lo comprende como un deseo profundo de ser como ellas, de ser, en esencia, una mujer trans.

La Vocación Policial y el Inicio de una Transformación Inquebrantable
Una vez finalizado el bachillerato, y como parte del deber cívico de todo ciudadano colombiano, Fabio Cortés, como aún era conocido, se incorporó al servicio militar como auxiliar regular de la Policía. Este paso, aparentemente convencional, se convirtió en un punto de inflexión en la vida de Andrea. Durante su tiempo como auxiliar, descubrió una profunda vocación de servicio a la comunidad y se enamoró del trabajo policial. Lo notable de esta etapa es que, según Andrea, la institución ya era consciente de su orientación homosexual, una condición que en ese momento ya era «avalada y respetada en la Fuerza Pública». Esta aceptación inicial, al menos en lo que respecta a su orientación sexual, le brindó un entorno de relativa tranquilidad. Fue en este periodo, mientras estaba en la Escuela de Policía, a mediados de 2015, cuando tomó dos decisiones trascendentales: seguir la carrera policial y, de manera simultánea, iniciar su tratamiento hormonal para transicionar a mujer. A sus 19 años, sus compañeros ya sabían de su homosexualidad y, según ella, siempre mostraron respeto, sin quejas hacia ellos o sus instructores. En enero de 2016, se graduó como el patrullero Fabio Cortés Guarín, y fue asignada al departamento del Cauca, un paso más en su carrera, pero también el preámbulo de la batalla más importante de su vida.
El Derecho a Ser: La Batalla Legal por el Reconocimiento de una Identidad
El verdadero desafío comenzó cuando Andrea fue trasladada a Santander de Quilichao, en Cauca. Fue en este momento crucial que decidió informar a sus superiores sobre su identidad como mujer trans. Una psicóloga de la institución, al evaluarla, le sugirió que pusiera en regla sus documentos, realizando el cambio legal de su nombre y sexo. Con esta recomendación en mente, Andrea viajó a Bucaramanga en septiembre de 2017 y, en la Registraduría, concretó el cambio de su registro civil y su cédula de ciudadanía. Regresó a su unidad con una contraseña que la identificaba oficialmente como Andrea Cortés Guarín. El siguiente paso fue notificar a la Policía Nacional de este cambio, esperando que la institución actualizara sus documentos internos para reflejar su nueva identidad y sexo femenino. Sin embargo, la respuesta de la Policía fue una negativa. El argumento institucional era que, al haberse incorporado como hombre, debía continuar su labor bajo esa misma identidad, basándose en los cupos asignados en ese momento. Esta decisión representó un golpe, un desconocimiento de su identidad legal y personal.

Frente a esta situación, Andrea, con el apoyo de la reconocida abogada trans Diana Navarro Sanjuán, decidió interponer una acción de tutela. Este mecanismo constitucional, propio del sistema legal colombiano, permite a cualquier persona reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, la protección inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando estos resulten vulnerados o amenazados por la acción u omisión de cualquier autoridad pública o de particulares. La tutela se convirtió en su herramienta para defender su derecho a ser. El proceso no fue fácil, pero la determinación de Andrea y el respaldo legal fueron inquebrantables. Su gran triunfo se materializó en mayo de 2018, cuando el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán emitió un fallo histórico. Este tribunal notificó a la Policía Nacional que debía reconocer a Andrea Cortés Guarín los derechos al libre desarrollo de la personalidad, a la personalidad jurídica, a una vida digna y a la igualdad. Este fallo no solo validó su identidad, sino que también obligó a la institución a acatar la decisión judicial y realizar los cambios pertinentes en sus documentos. La Policía cumplió, y Andrea Cortés Guarín fue oficialmente reconocida como la mujer que siempre fue, incluso dentro de los registros de la Fuerza Pública. Este fue un momento cumbre, un reconocimiento fundamental que sentó un precedente invaluable para la comunidad trans en Colombia.
Una Nueva Etapa en la Fuerza Pública y la Defensa de los Derechos
Tras la victoria legal, la vida de Andrea dentro de la Policía Nacional tomó un nuevo rumbo. Después de su estancia en Toribío, donde fue la única mujer entre los uniformados patrullando en la montaña, fue trasladada a Puerto Tejada, donde sirvió por dos años, y posteriormente a Bogotá, donde actualmente desempeña actividades administrativas en una estación. Al reflexionar sobre su experiencia, Andrea afirma haber encontrado «mucho respeto» por parte de la gran mayoría de sus compañeros y hacia su decisión de ser una mujer trans. Su carácter, forjado en las adversidades del bullying sufrido en su niñez y adolescencia, la ha convertido en una persona fuerte, incapaz de amilanarse o rendirse ante los retos de la vida. Esta fortaleza la impulsa a volcar su servicio como policía hacia la defensa de los derechos de las mujeres en situación de vulnerabilidad, con el objetivo primordial de prevenir y combatir la violencia de género y la violencia intrafamiliar. Además, por razones obvias, se ha convertido en una abanderada de los derechos de la comunidad LGBTIQ+. Su mensaje es claro y potente: «Mi condición no influye para garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos». Con su ejemplo, Andrea Cortés Guarín ha logrado romper estereotipos arraigados dentro de la Fuerza Pública, demostrando que la identidad de género no es un impedimento para el servicio y la excelencia profesional.

Desafíos Más Allá del Reconocimiento: Salud y Controversias
La trayectoria de Andrea Cortés Guarín no se detuvo con el reconocimiento de su identidad. Su proceso de transformación continuó, incluyendo tratamientos hormonales y algunas modificaciones estéticas. A finales de 2020, logró someterse a una cirugía en sus cuerdas vocales, realizada en Barranquilla, que le permitió alinear su voz con su identidad femenina. Sin embargo, su camino también ha estado marcado por desafíos de salud significativos. En julio, compartió públicamente su batalla contra los biopolímeros, una sustancia que, lamentablemente, ha afectado la salud de muchas personas que buscan mejoras estéticas. Andrea describió esta experiencia como una «cárcel que lleva una misma», un peso que se carga en silencio por miedo al «qué dirán». Advirtió que los biopolímeros son una «bomba de tiempo» y enfatizó el miedo que muchas mujeres sienten a retirárselos por temor a deformidades o cicatrices. Esta valiente confesión puso de manifiesto una problemática de salud pública que afecta particularmente a la comunidad trans.
Además de los desafíos de salud, Andrea también enfrentó una dura controversia legal que puso en vilo su carrera. El 4 de octubre, se conoció el fallo de un proceso disciplinario de la Policía Nacional en su contra, tras ser denunciada por el supuesto hurto de una crema en un establecimiento comercial. Los hechos, registrados por una cámara de seguridad, llevaron a la Policía a calificar su acción como una «falta muy grave», resultando en su destitución y una inhabilitación por 11 años para ejercer cargos públicos. Andrea negó los hechos, asegurando que nunca hurtó la crema facial, y criticó duramente a la institución, acusándola de considerarla «antinatural» por su condición sexual. A pesar de este revés, la historia de Andrea continuó evolucionando. Meses después de su destitución, se reveló que la patrullera había ganado otra tutela, esta vez exigiendo al Ministerio de Defensa y a la Policía la realización de una cirugía de reasignación de sexo. La sentencia, emitida por el Juzgado Administrativo 16 de Bogotá, estipuló que, en un plazo de ocho días, la institución debía reunir a un grupo multidisciplinario para valorar a Andrea y determinar la viabilidad y el acompañamiento en dicha cirugía, respetando siempre la decisión médica y científica. Este nuevo triunfo subraya la continua lucha de Andrea por su autonomía corporal y reafirma su papel como una figura emblemática en la defensa de los derechos trans en Colombia.
Preguntas Frecuentes sobre Andrea Cortés Guarín
- ¿Quién es Andrea Cortés Guarín?
- Andrea Cortés Guarín es una patrullera de la Policía Nacional de Colombia y la primera mujer transgénero en hacer parte de la Fuerza Pública en el país. Se ha convertido en un símbolo de la lucha por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ y de las mujeres.
- ¿Qué derechos fundamentales le reconoció la Policía Nacional a Andrea Cortés Guarín?
- La Policía Nacional, por orden del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popayán en mayo de 2018, reconoció a Andrea Cortés Guarín el derecho al libre desarrollo de la personalidad, el derecho a la personalidad jurídica, el derecho a una vida digna y el derecho a la igualdad. Estos derechos fueron fundamentales para que la institución aceptara y modificara sus documentos para reflejar su identidad como mujer trans.
- ¿Cómo fue el proceso de transición de Andrea Cortés Guarín dentro de la Policía?
- Andrea comenzó su tratamiento hormonal en 2015, mientras estaba en la Escuela de Policía. En 2017, cambió legalmente su nombre y sexo en la Registraduría. Inicialmente, la Policía se negó a reconocer su cambio de identidad en sus registros internos, lo que la llevó a interponer una tutela, la cual ganó en 2018, obligando a la institución a aceptar su identidad como mujer.
- ¿Se sintió discriminada Andrea Cortés Guarín en la institución?
- Andrea ha expresado que, en la gran mayoría de sus compañeros, encontró mucho respeto hacia su persona y su decisión de ser una mujer trans. Sin embargo, también ha enfrentado momentos difíciles, como la negativa inicial de la Policía a reconocer su cambio de identidad y su posterior destitución por una acusación de hurto, en la que sintió que su condición fue un factor.
- ¿Qué sucedió con el caso de la destitución de Andrea Cortés Guarín?
- En octubre de 2021, Andrea Cortés Guarín fue destituida de la Policía Nacional e inhabilitada por 11 años para ejercer cargos públicos, tras ser denunciada por el presunto hurto de una crema facial, un hecho que quedó registrado en video. Ella negó los hechos y acusó a la institución de verla como "antinatural" por su condición. No obstante, posteriormente ganó una tutela que ordenó al Ministerio de Defensa y a la Policía evaluar la viabilidad de una cirugía de reasignación de sexo.
- ¿Qué mensaje busca transmitir Andrea Cortés Guarín?
- Andrea busca ser una abanderada de los derechos de las mujeres en situación de vulnerabilidad y de la comunidad LGBTIQ+. Su mensaje principal es que su condición de mujer trans "no influye para garantizar los derechos y deberes de los ciudadanos", y que su experiencia demuestra que es posible romper estereotipos y avanzar hacia una sociedad más inclusiva.
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