Atentado de Sabadell: La Herida Más Profunda

07/06/2026

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El 8 de diciembre de 1990, una fecha que quedó grabada con letras de sangre en la memoria de la Policía Nacional española, marcó el atentado más sangriento perpetrado por la banda terrorista ETA contra este cuerpo de seguridad. Aquel día, en Sabadell, una explosión devastadora segó la vida de seis agentes y dejó un rastro de dolor y destrucción que aún hoy resuena en la sociedad española. Este artículo profundiza en los detalles de aquella tragedia, rindiendo homenaje a las víctimas y explorando las profundas cicatrices que dejó en las vidas de quienes la sufrieron y en la conciencia colectiva de una nación marcada por el terror.

¿Cuál es el atentado más sangriento de la Policía Nacional?
Mapa del Terror (Covite) Sigue siendo el atentado más sangriento perpetrado contra la Policía Nacional. Fallecieron seis agentes. Hubo once heridos. La última vez que Eduardo Hidalgo vio a su familia, estaban sentados en casa, horas antes de que este agente de policía marchase a trabajar. Ese día no le tocaba guardia.

Aquel sábado, la vida de Eduardo Hidalgo, agente de la Policía Nacional, transcurría con la aparente normalidad de un fin de semana. No le tocaba guardia, pero un compañero necesitaba un cambio de turno y él accedió, un gesto de camaradería que, sin saberlo, sellaría su destino. La tarde prometía ser tranquila, con el atractivo de un partido de fútbol del Campeonato Nacional de Liga de Segunda División en Sabadell, entre el equipo local, el Centro de Deportes Sabadell, y el Málaga Club de Fútbol. La vigilancia de encuentros deportivos era una de sus tareas habituales como miembro de la brigada de Seguridad Ciudadana. Eran los últimos momentos de sobremesa en casa, una tertulia familiar más, antes de que Eduardo se levantara de la mesa, poco después de las tres de la tarde, y pronunciara las palabras que su hijo, S., aún hoy recuerda con una claridad desgarradora: "Me voy a trabajar".

El instante en que Eduardo cruzó el umbral de la puerta de su casa quedó congelado en la memoria de su hijo. S. giró la cabeza y se aproximó a la ventana, un ritual habitual para despedir a su padre. "Yo siempre me asomaba para ver cómo se marchaba. La última imagen que tuve de mi padre fue desde la ventana, caminando de espaldas, subiendo parque arriba, alejándose hacia el coche". Aquella imagen, tan cotidiana y llena de afecto, se convertiría en el último recuerdo vivo de un padre que se dirigía a cumplir con su deber, sin imaginar la barbarie que lo esperaba a escasos minutos de distancia.

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El Estallido de la Barbarie en Sabadell

Eran las cinco de la tarde cuando el furgón sin blindaje en el que viajaba Eduardo Hidalgo, junto a sus compañeros, se dirigía a vigilar las inmediaciones del estadio. Era un partido cualquiera, de una tarde cualquiera, pero a apenas cien metros de la comisaría de Policía Nacional de Sabadell, el horror se desató. Un coche bomba, cargado de explosivos, detonó en la confluencia de las calles Josep Aparici y Ribot i Serra al paso de un convoy de dos "lecheras" repletas de agentes. El estallido fue ensordecedor, devastador. El vehículo policial quedó reducido a un amasijo de hierros retorcidos, chatarra y, trágicamente, muerte.

La brutal explosión cobró la vida de seis valientes agentes de la Policía Nacional. Sus nombres, grabados para siempre en el honor del cuerpo y en el dolor de sus familias, eran Juan José Escudero, Eduardo Hidalgo, Juan Gómez Salat, Miguel Marcos Martínez, Francisco Pérez Pérez y Ramón Díaz. Pero la barbarie no se detuvo ahí. El suceso dejó también a otras once personas heridas. Entre ellas, otros dos agentes que viajaban en el furgón policial, Enrique Fernández González y Cruz Adeva Usera, quienes afortunadamente sobrevivieron a la masacre, aunque con graves secuelas. La onda expansiva no solo destrozó el furgón; provocó cuantiosos daños materiales en las viviendas y automóviles que se encontraban en el lugar, transformando la zona en un escenario de caos y desolación. Nueve ciudadanos que transitaban por la zona sufrieron heridas de diversa consideración, algunos de ellos de extrema gravedad, como Manuel Rosillo González, a quien la metralla del explosivo se le incrustó en el tórax. Este ataque, por su impacto y número de víctimas mortales, se erige como el más mortífero perpetrado por ETA contra la Policía Nacional en toda su historia.

¿Quién es el subdirector de la policía de Sangabriel?
El jefe de la policía fue abandonado herido por un disparo de arma de fuego en el abdomen afuera de las instalaciones de la unidad municipal de Protección Civil y Bomberos de San Gabriel Investigan la muerte de José Ignacio Placito López, subdirector de la policía de San Gabriel, Jalisco. Fuente: Archivo / Imagen ilustrativa

La Firma del Terror: ETA y el Comando Barcelona

El responsable de esta masacre fue el Comando Barcelona de ETA, una de las facciones más sanguinarias de la banda terrorista. Aunque había sido desarticulado en septiembre de 1987, tres meses después de la terrible masacre de Hipercor, y llevaba tres años sin actuar, la organización terrorista había vuelto a poner sus ojos en Cataluña. Un cierto temor planeaba sobre el ambiente en aquellos años de principios de los 90, antes de la celebración de las Olimpiadas de Barcelona '92. Se sabía que ETA tenía en mente un plan orquestado con el que tratar de boicotear los Juegos y perpetrar sangrientos ataques, buscando el máximo impacto mediático y desestabilización.

De hecho, la semana anterior al ataque en Sabadell, investigadores de la lucha antiterrorista habían logrado incautar documentos a la organización en los que se detallaban estas intenciones. La preocupación entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sobre la región había aumentado. El propio hijo de Eduardo Hidalgo recuerda cómo, días antes del atentado, escuchó a su padre lamentarse al llegar a casa del trabajo, resignado, al saber que ellos, los agentes de policía, también empezaban a estar en el punto de mira de la organización terrorista. Esta información previa subraya la escalada de violencia y la atmósfera de amenaza constante en la que vivían los miembros de las fuerzas de seguridad en aquella época.

Vidas Rotas, Sueños Frustrados

El impacto del atentado de Sabadell trascendió la cifra de víctimas y los daños materiales. Dejó cicatrices profundas en las vidas de quienes perdieron a sus seres queridos y en la comunidad. S., el hijo de Eduardo Hidalgo, tenía tan solo 18 años el día en que ETA mató a su padre. Su casa se encontraba a escasos cinco minutos caminando del lugar donde se produjo el ataque, pero la fatalidad quiso que él estuviera pasando la tarde con su novia en el otro extremo de la ciudad. Al regresar a casa, la escena era dantesca: la zona estaba llena de sirenas, de coches de policía y de ambulancias. Se encontró con compañeros de su padre que le indicaron que se dirigiera a la comisaría. Fue allí donde, al llegar, les comunicaron la terrible noticia.

En su hogar, solo quedaban cuatro personas: su hermano de 15 años, su madre y él. La noticia devastó a la familia. La muerte de su padre no solo les arrebató a un ser querido, sino que también truncó los planes de futuro de S. Al igual que su padre, a él le atraía el mundo de la Policía Nacional. Estaba terminando sus estudios de FP en la escuela industrial y su plan era acceder a las oposiciones para ser policía. "Lo veía como una posibilidad. Al igual que mi padre lo hacía, pues acabó gustándome", relata. Ya había comenzado a ejercitarse para ello, preparando su cuerpo y mente para el rigor de la profesión.

¿Cuál es el atentado más sangriento de la Policía Nacional?
Mapa del Terror (Covite) Sigue siendo el atentado más sangriento perpetrado contra la Policía Nacional. Fallecieron seis agentes. Hubo once heridos. La última vez que Eduardo Hidalgo vio a su familia, estaban sentados en casa, horas antes de que este agente de policía marchase a trabajar. Ese día no le tocaba guardia.

Sin embargo, la muerte de su padre lo frustró todo de tal manera que abandonó aquella pretensión. Necesitaba poner tierra de por medio, alejarse de un lugar que le recordaba la tragedia. Meses después de lo ocurrido, se marchó a Alemania, donde permaneció durante dos años. "Supongo que fue para olvidarlo todo y salir de aquí. Allí fui padre por primera vez", afirma. La experiencia en Alemania, lejos del dolor y los recuerdos constantes, le permitió iniciar una nueva etapa, aunque la herida emocional nunca cerró del todo. "Cuando te pasa algo así se te mezcla todo. Al final te faltan ánimos, y digamos que se te cae el mundo encima", recuerda, con la voz quebrada por el dolor que aún persiste, décadas después de la trágica efeméride. El atentado de Sabadell no solo cobró vidas, sino que también alteró irrevocablemente el curso de muchas otras, dejando un legado de dolor y resiliencia.

El Legado de un Ataque Inolvidable

Treinta años después, la memoria de aquel 8 de diciembre de 1990 sigue viva, especialmente en Sabadell. La ciudad, que fue escenario de la barbarie, ha mantenido viva la llama del recuerdo y el homenaje a las víctimas. Actos conmemorativos, como el que se celebró en el monolito del Parc Catalunya, sirven para recordar el sacrificio de aquellos seis agentes y para reafirmar el compromiso de la sociedad con la paz y la justicia. El dolor de las familias, aunque mitigado por el paso del tiempo, nunca desaparece por completo, y el testimonio de hijos como S. es un recordatorio constante de la crueldad del terrorismo y de la valentía de quienes lo enfrentaron.

El atentado de Sabadell no fue solo un ataque contra la Policía Nacional; fue un ataque contra la sociedad española en su conjunto. La determinación de ETA de boicotear eventos de gran relevancia como las Olimpiadas de Barcelona '92, mediante acciones tan indiscriminadas y sangrientas, puso de manifiesto la naturaleza despiadada de su violencia. La capacidad de la sociedad para sobreponerse a estos golpes, para reconstruirse y para seguir adelante, es una muestra de su resiliencia. El recuerdo de las víctimas y de los héroes caídos en la lucha contra el terrorismo es un pilar fundamental para construir un futuro libre de violencia, donde la memoria histórica sirva como antídoto contra el olvido y la repetición de los errores del pasado.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Atentado de Sabadell

A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre este trágico suceso:

¿Cuál es el atentado más sangriento de la Policía Nacional en España?
El atentado más sangriento perpetrado por la banda terrorista ETA contra la Policía Nacional en España es el de Sabadell, ocurrido el 8 de diciembre de 1990.

¿Por qué sangrienta está apoyada en su policía secreta?
sangrienta apoyada en su policía secreta. Son años Castro. Motivado por los altos ingresos debido a la venta de porcentajes de la Lotería Nacional. Castro. Nieto señala que la situación en la isla la mafia. Los grandes capos Lucky Luciano, Meyer Lansky, Santo isla. contra éstos. Batista. agraria. en las ganancias de todas las empresas. públicos.

¿Quién fue el responsable del atentado de Sabadell de 1990?
El atentado fue perpetrado por el Comando Barcelona de la banda terrorista ETA.

¿Cuántos agentes de la Policía Nacional murieron en Sabadell?
En el atentado de Sabadell murieron seis agentes de la Policía Nacional. Sus nombres eran Juan José Escudero, Eduardo Hidalgo, Juan Gómez Salat, Miguel Marcos Martínez, Francisco Pérez Pérez y Ramón Díaz.

¿Qué otros daños causó el coche bomba de ETA en Sabadell?
Además de los seis agentes fallecidos, el atentado dejó once personas heridas, incluyendo dos agentes más y nueve civiles. La onda expansiva también provocó cuantiosos daños materiales en viviendas y automóviles cercanos al lugar de la explosión.

¿Qué se recuerda del agente Eduardo Hidalgo en relación con este atentado?
Eduardo Hidalgo fue uno de los seis agentes fallecidos. Su historia personal se ha convertido en un símbolo de la tragedia, ya que no le tocaba trabajar ese día y cambió su turno a última hora. Su hijo recuerda vívidamente la última vez que lo vio, despidiéndose desde la ventana, un recuerdo que ha marcado su vida.

Víctimas del Atentado de Sabadell (8 de Diciembre de 1990)

NombreCondición
Juan José EscuderoAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Eduardo HidalgoAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Juan Gómez SalatAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Miguel Marcos MartínezAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Francisco Pérez PérezAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Ramón DíazAgente de Policía Nacional (Fallecido)
Enrique Fernández GonzálezAgente de Policía Nacional (Herido)
Cruz Adeva UseraAgente de Policía Nacional (Herido)
Manuel Rosillo GonzálezCivil (Herido grave)
Otros nueve civilesHeridos de diversa consideración

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