11/08/2026
La provincia de Salta se ha convertido en el escenario de un desgarrador misterio que ha mantenido en vilo a una comunidad entera. El 17 de enero marcó el último día en que Rosmery Aramayo Torres, una mujer de 52 años y nacionalidad boliviana, fue vista con vida. Lo que comenzó como una denuncia por abandono de hogar, rápidamente se transformó en una compleja investigación por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género, un femicidio que, dos meses después, sigue sin resolver el paradero de la víctima. La trama se complica con versiones contradictorias, una escalofriante confesión y la incansable labor de las autoridades en una búsqueda que parece no tener fin.

Desde el primer momento, todas las miradas se posaron en José Eduardo Miranda, su pareja de más de dos décadas y padre de dos de sus hijos. La historia de Rosmery es un testimonio de la brutalidad que a menudo se esconde detrás de puertas cerradas, un relato de sospechas, mentiras y una verdad que pugna por salir a la luz.
- Cronología de una Desaparición y las Primeras Sospechas
- Las Contradictorias Versiones del Sospechoso
- La Escalofriante Confesión y el Rol del Policía Testigo
- La Investigación y los Rastrillajes Infructuosos
- El Equipo Fiscal y la Búsqueda de Justicia
- La Situación de los Hijos y la Custodia
- ¿Qué Sigue en el Caso Rosmery?
Cronología de una Desaparición y las Primeras Sospechas
Rosmery Aramayo Torres fue vista por última vez el viernes 17 de enero de 2020, alrededor de las 8 de la mañana. Salió de su hogar en el barrio Ferroviario de Salvador Mazza, Salta, junto a su pareja, José Eduardo Miranda. Abordaron una camioneta Ford Ranger roja con rumbo a la Ruta Nacional Nº34. Sin embargo, Rosmery nunca regresó. Miranda volvió solo a casa cerca de las 15 horas de ese mismo día, informando a sus hijos que su madre había decidido no regresar de Bolivia. Esta versión inicial encendió las alarmas, especialmente para Kimberly Torres, una de las hijas de Rosmery de una relación anterior, quien reside en Tarija, Bolivia, y mantenía comunicación diaria con su madre.
El primer indicio de que algo andaba mal fue la falta de comunicación de Rosmery con su hija en Tarija ese viernes. La familia, preocupada, pronto se encontró con la inusual versión de Miranda. Al día siguiente, Miranda se presentó en la comisaría de Salvador Mazza para denunciar un supuesto abandono de hogar por parte de Rosmery. Su relato inicial a la policía sostenía que ambos habían viajado a Yacuiba, una ciudad boliviana, por pasos no habilitados para realizar compras. Allí, en un bar, Rosmery le habría dicho que quería terminar la relación porque tenía una nueva pareja y se habría marchado con un desconocido.
Las Contradictorias Versiones del Sospechoso
La denuncia de José Eduardo Miranda presentó inconsistencias desde el principio, lo que llevó a un rápido desplome de su versión. Las cámaras de seguridad fueron cruciales: mostraron que la camioneta de Rosmery y Miranda no se dirigió hacia Bolivia, sino hacia el sur, en dirección a la Ruta Provincial Nº54. Además, se comprobó que Miranda regresó solo a casa el mismo viernes y lavó la camioneta poco después, acciones que levantaron sospechas adicionales.
Estas pruebas, sumadas a los testimonios de familiares que advirtieron comportamientos extraños en Miranda –como su repentina intención de abandonar la localidad–, motivaron al fiscal penal de Salvador Mazza, Jorge Armando Cazón, a imputarlo por privación ilegítima de la libertad. Miranda fue arrestado ese mismo sábado y, durante su indagatoria inicial, optó por mantenerse en silencio.
Sin embargo, el lunes 20 de enero, Miranda solicitó declarar y ofreció una versión completamente diferente. Según este nuevo relato, ambos se habrían dirigido a un sector conocido como Pozo La Yegua, una zona de aguadas producto del desborde del río Pilcomayo. Allí, supuestamente, se produjo un desmoronamiento de tierra y Rosmery cayó al agua. Miranda afirmó que no intentó rescatarla porque no sabía nadar y que, tras esperar en la orilla, ella nunca volvió a salir. Esta segunda versión, al igual que la primera, no coincidía con las pruebas y hallazgos de los investigadores, lo que llevó a que el caso fuera derivado a la Unidad de Graves Atentados contra las Personas (UGAP) y recaratulado como femicidio.

La Escalofriante Confesión y el Rol del Policía Testigo
Un giro crucial en la investigación se produjo el 28 de febrero, cuando un policía declaró ser testigo de una confesión que José Eduardo Miranda hizo a su hijo, José Alfredo Miranda, de 21 años, mientras ya estaba detenido en la comisaría de Salvador Mazza. El efectivo policial relató que, en una fecha que no recuerda específicamente pero que figura en un informe, Miranda padre le confesó a su hijo: “Como tu mamá no sabe nadar le metí un empujón” para que cayera a las aguas del río Pilcomayo, en la zona conocida como Pozo La Yegua.
El policía detalló que Miranda padre conocía al efectivo por un servicio de mecánica de motos que le había realizado. José Eduardo le dijo al hijo que solo a él y al policía les iba a avisar dónde estaba la mujer, no frente a otros policías. En el fondo de la comisaría, José Eduardo, su hijo y el policía se reunieron. Fue allí donde el policía escuchó a Eduardo decirle a José Alfredo: “me mandé la cagada, no sabés, como tu mamá me maltrataba a mí, te maltrataba a vos, hijo”. Acto seguido, le confesó que la llevó a la entrada de Pozo La Yegua hasta el río y, “como tu mamá no sabe nadar le metí un empujón”.
Según el testimonio del policía, en ese momento, padre e hijo “se largaron a llorar los dos, se abrazaron”. Además, Miranda padre le dijo a José Alfredo: “vos no te preocupés, hijo, porque vos sabes dónde está la plata, andá sacando de a poco para vos y para tu hermanito”. Tras escuchar esta perturbadora confesión, el policía informó de inmediato a su jefe de comisaría, Leonel Flores, y se dirigieron a los rastrillajes en Pozo La Yegua.
La Investigación y los Rastrillajes Infructuosos
Desde la desaparición de Rosmery, se han llevado a cabo múltiples y exhaustivos rastrillajes, tanto en la zona de Pozo La Yegua como en otras áreas cercanas, sin resultados positivos. El fiscal Gonzalo Vega, uno de los tres fiscales a cargo de la causa, ha recordado los diversos operativos realizados. Además de Pozo La Yegua, se rastrilló la zona camino a Rancho El Ñato, donde se detectó una laguna en un puesto abandonado llamado El Chivil.
El sábado 8 de marzo, una comisión con el grupo de investigaciones GAP (Graves Atentados contra las Personas) y personal de bomberos realizó un rastrillaje intensivo en la laguna de El Chivil, utilizando equipos especializados. A pesar de los esfuerzos, no se obtuvieron resultados positivos, aunque se logró “evacuar la duda de que tal vez podría haber estado en esa laguna”. Los efectivos del GAP continuaron con entrevistas e investigaciones en el camino a Rancho El Ñato, apostándose en distintos puestos hasta Santa Victoria y Santa María, rodeando todo el circuito para ver si alguien había visto la camioneta del marido o a Rosmery.
La complejidad del terreno y la falta de colaboración inicial del acusado han dificultado enormemente las tareas de búsqueda. En una ocasión, el 6 de febrero, un comisario local que participaba en los rastrillajes se perdió en una zona de monte denso en el Chaco salteño, siendo hallado un día después con la ayuda de drones y baqueanos. El 7 de febrero, perros especializados inspeccionaron la vivienda de la pareja y la camioneta de Miranda, sin detectar restos biológicos o humanos. A lo largo de estos dos meses, los rastrillajes se han repetido incansablemente, sin arrojar indicios sobre el paradero de Rosmery.

El Equipo Fiscal y la Búsqueda de Justicia
Ante la complejidad del caso y la necesidad de una investigación coordinada, la Procuración ha decidido conformar una unidad fiscal especializada. Esta unidad está integrada por tres fiscales: Rafael Medina, Pablo Cabot y Gonzalo Vega. Los tres fiscales están trabajando en conjunto, siguiendo todas las líneas de investigación posibles para dar con el paradero de Rosmery Aramayo Torres.
Para incentivar la colaboración ciudadana, la fiscalía solicitó al Ministerio de Seguridad de la Nación el establecimiento de una recompensa para quien aporte datos fidedignos que puedan ayudar a encontrar a la comerciante desaparecida. La resolución ministerial para determinar el monto de la recompensa está en proceso, con la intención de publicitarla y así motivar a cualquier persona que tenga información relevante sobre el paradero de Rosmery o sobre la camioneta de Miranda a que la aporte.
La Situación de los Hijos y la Custodia
El caso de Rosmery Aramayo Torres ha tenido un impacto devastador en su familia, especialmente en sus hijos. José Eduardo Miranda y Rosmery tienen dos hijos en común: uno de 21 años y otro de 7. Rosmery, además, es madre de otros dos hijos de una relación anterior. El hijo mayor, José Alfredo Miranda, de 21 años, también fue detenido e imputado por el mismo delito que su padre, en grado de partícipe primario, tras sospechas de que pudo haberlo ayudado en la desaparición de Rosmery. Sin embargo, días después fue liberado con medidas sustitutivas, aunque sigue vinculado a la causa.
Una de las situaciones más delicadas concierne al hijo menor de la pareja, de 7 años. A pesar del contexto de extrema violencia y desaparición de su madre, el niño no fue entregado a la familia materna. Por decisión del Juzgado de Violencia Familiar y de Género de Tartagal y con el dictamen de la Asesoría General de Incapaces, el menor quedó bajo la guarda de familiares de la línea paterna, específicamente a cargo de una sobrina del acusado José Eduardo Miranda y su esposo.
¿Qué Sigue en el Caso Rosmery?
José Eduardo Miranda, quien el próximo martes cumplirá 52 años, permanece detenido con prisión preventiva, inicialmente por un plazo de cuatro meses, prorrogables por otros cuatro. Está imputado por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio). La fiscalía ha confirmado la existencia de antecedentes de violencia de género en la pareja, aunque no ha brindado mayores detalles al respecto.
A pesar de los incansables esfuerzos de las autoridades y los múltiples rastrillajes, el paradero de Rosmery Aramayo Torres sigue siendo un misterio. La unidad fiscal, conformada por los fiscales Gonzalo Vega, Pablo Cabot y Rafael Medina, continúa trabajando intensamente. Los investigadores están convencidos de que se trató de un crimen, y una de las principales teorías sobre el móvil del hecho apunta a cuestiones económicas y patrimoniales entre la pareja. Se sospecha que Rosmery poseía propiedades y que Miranda podría haber tenido la intención de quedarse con ellas, un motivo que refuerza la hipótesis del asesinato. La comunidad y la familia de Rosmery continúan exigiendo respuestas y justicia, esperando que la verdad sobre lo ocurrido finalmente salga a la luz.
Preguntas Frecuentes
- ¿Cuándo y dónde desapareció Rosmery Aramayo Torres?
- Rosmery Aramayo Torres fue vista por última vez el 17 de enero de 2020 en Salvador Mazza, Salta, Argentina.
- ¿Quién es el principal sospechoso de su desaparición?
- El principal sospechoso es su pareja, José Eduardo Miranda, quien está detenido e imputado por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género (femicidio).
- ¿Cuáles fueron las versiones que dio José Eduardo Miranda?
- Inicialmente, Miranda denunció un abandono de hogar, afirmando que Rosmery lo dejó en Bolivia. Luego, cambió su versión, declarando que Rosmery cayó accidentalmente al río Pilcomayo tras un desmoronamiento de tierra y que él no pudo rescatarla.
- ¿Qué confesó José Eduardo Miranda a su hijo según un policía?
- Según el testimonio de un policía, José Eduardo Miranda confesó a su hijo que empujó a Rosmery al río Pilcomayo porque ella no sabía nadar, en la zona conocida como Pozo La Yegua.
- ¿Qué fiscales intervienen en la causa?
- Los fiscales que intervienen en la causa son Rafael Medina, Pablo Cabot y Gonzalo Vega, quienes forman una unidad fiscal especial para este caso.
- ¿Qué ha pasado con los hijos de Rosmery y Miranda?
- El hijo mayor, José Alfredo Miranda (21 años), fue detenido e imputado como partícipe primario, pero luego liberado con medidas sustitutivas. El hijo menor (7 años) quedó bajo el cuidado de familiares de la línea paterna, por decisión judicial.
- ¿Se ha encontrado el cuerpo de Rosmery?
- Hasta la fecha, y a pesar de los múltiples y exhaustivos rastrillajes en diversas zonas, el cuerpo de Rosmery Aramayo Torres no ha sido encontrado.
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