21/02/2026
La noche del 27 de marzo de 2024, en un hogar de Queens, Nueva York, una llamada al 911 por una crisis de salud mental se transformó en una tragedia irreparable. Win Rozario, un joven de 19 años, encontró la muerte a manos de agentes de la Policía de Nueva York (NYPD) en menos de dos minutos desde su llegada. Su madre, Notan Eva Costa, imploró desesperadamente a los oficiales que no dispararan, un ruego que quedó ahogado por el sonido de los disparos. Este incidente ha reavivado un intenso debate sobre el uso de la fuerza letal por parte de las fuerzas del orden, especialmente cuando se trata de personas que atraviesan episodios de inestabilidad emocional o mental.

- Un Llamado al 911 que Terminó en Tragedia
- El Debate sobre el Uso de la Fuerza Letal y la Responsabilidad Policial
- ¿Pudieron los Agentes Actuar de Otra Manera?
- Un Patrón Preocupante: Crisis de Salud Mental y Confrontaciones Policiales
- Modelos Alternativos: Cuando la Ayuda no Llega con Armas
- La Visión de un Futuro con Enfoque en la Salud Pública
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso Win Rozario y las Intervenciones Policiales
- ¿Qué sucedió exactamente con Win Rozario?
- ¿Por qué la familia y los activistas critican la actuación policial?
- ¿Qué es una crisis de salud mental y cómo debería responder la policía?
- ¿Qué son los programas como CAHOOTS o STAR?
- ¿Qué cambios piden los defensores de la salud mental a raíz de este caso?
- ¿Qué ha hecho el NYPD tras el incidente?
Un Llamado al 911 que Terminó en Tragedia
Win Rozario, descrito por su madre como un adolescente "tranquilo y educado" con sueños de unirse al Ejército, estaba sufriendo un episodio de crisis de salud mental cuando él mismo marcó el 911. Al llegar los dos agentes del NYPD, el hermano menor de Win, Utsho, intentó explicar la situación: "Está teniendo un episodio. Para ser honesto, ni siquiera sabe lo que está haciendo".
Las imágenes de las cámaras corporales de los agentes, posteriormente publicadas por la oficina del fiscal general del estado, revelaron la secuencia de los hechos. En la cocina del apartamento, Win tomó unas tijeras. Su madre intentó quitárselas. Cuando Win se acercó a los policías con las tijeras, un agente disparó una Taser, mientras el otro desenfundaba su arma. La madre de Win, en un intento desesperado por proteger a su hijo, lo abrazó. A pesar de los gritos de los agentes para que se apartara, la situación se intensificó rápidamente.
Un segundo disparo de Taser hizo que Win cayera al suelo. Su madre, aún en estado de shock, se alejó brevemente de él, pero luego regresó, aparentemente para consolarlo, lo que provocó más gritos de los agentes. En medio del caos, la madre de Win y su hermano cayeron al suelo. Win, de pie y aún sosteniendo las tijeras, aparentemente a varios metros de los agentes, fue entonces cuando uno de los policías comenzó a disparar su arma. Cayó al suelo tras múltiples disparos, perdiendo la vida.
“Mataron a mi hijo en minutos”, declaró Costa a través de un intérprete. “Antes de que vinieran, todo estaba en calma. Luego vinieron, crearon caos y lo asesinaron delante de mí”. Estas palabras resonaron con el dolor de una madre que vio cómo la ayuda solicitada se convertía en la peor de sus pesadillas.
El Debate sobre el Uso de la Fuerza Letal y la Responsabilidad Policial
La muerte de Win Rozario generó una ola de indignación y un profundo escrutinio sobre las tácticas policiales. Defensores de la justicia social y la salud mental, junto con la familia de Rozario, han criticado enérgicamente el uso de fuerza letal, calificándolo de innecesario y desproporcionado. Argumentan que el incidente refleja un patrón preocupante de violencia contra individuos con enfermedades mentales, donde la respuesta armada de la policía a menudo escala situaciones que podrían ser desescaladas por profesionales de la salud.
Loyda Colón, directora ejecutiva del Comité de Justicia, afirmó que las imágenes de las cámaras corporales muestran cómo los agentes "intensificaron imprudentemente la situación varias veces", poniendo en peligro también a la madre y al hermano de Win. “Tuvieron múltiples oportunidades para reducir la tensión, para detener, y no lo hicieron”, señaló Colón, haciendo hincapié en que los agentes solo gritaron órdenes a Win, pero no intentaron comunicarse con él de manera empática o tranquilizadora.
El abogado de la familia Rozario fue aún más contundente: “No había ningún peligro hasta que esos agentes llegaron con sus armas”. Esta declaración subraya la percepción de que la presencia policial, en lugar de resolver la crisis, la exacerbó, llevando a un desenlace fatal.
El NYPD, por su parte, ha declarado que está "cooperando plenamente" con la investigación de la oficina del fiscal general y que lleva a cabo su propia investigación interna. Los dos agentes involucrados han sido asignados a una “tarea modificada”, lo que significa que continúan trabajando pero sin portar armas de fuego ni escudos. Sin embargo, la familia de Rozario y organizaciones locales como Desis Rising Up and Moving han ido más allá, pidiendo no solo el despido y procesamiento de los agentes, sino también un cambio radical en la forma en que la ciudad de Nueva York responde a las llamadas de crisis.
¿Pudieron los Agentes Actuar de Otra Manera?
Expertos en tácticas policiales y salud mental han analizado el caso de Win Rozario, sugiriendo que existían múltiples alternativas para evitar el desenlace fatal. Michael Alcazar, detective retirado del NYPD y profesor adjunto del John Jay College of Criminal Justice, identificó varias oportunidades para una desescalada.
Según Alcazar, los agentes podrían haber aplicado el protocolo de "aislar y contener" que el propio NYPD recomienda para situaciones con "personas mentalmente enfermas o con trastornos emocionales". Esto implicaría haber solicitado a la madre y al hermano de Win que salieran del apartamento, dejando a Win solo dentro, y luego llamar a los servicios de emergencia especializados en crisis de salud mental. Esta estrategia busca reducir el número de personas en la escena y crear un ambiente más controlado para la intervención.
Además, Alcazar sugirió que los agentes podrían haber utilizado armas no letales, como bastones, para controlar a Win y quitarle las tijeras, en lugar de recurrir al uso de la Taser y, posteriormente, al arma de fuego. La crítica principal se centra en la rápida escalada de la situación por parte de los agentes, que parecieron priorizar la contención física sobre la comunicación y la desescalada psicológica.
La falta de un diálogo efectivo con Win durante el incidente es otro punto de preocupación. Mientras los agentes gritaban órdenes, no hubo intentos aparentes de tranquilizarlo o de establecer una conexión que pudiera haber mitigado su angustia y reducido la percepción de amenaza.
Un Patrón Preocupante: Crisis de Salud Mental y Confrontaciones Policiales
La muerte de Win Rozario no es un incidente aislado en Nueva York. Organizaciones como Community Access, que apoya a personas con problemas de salud mental, han documentado que al menos 26 neoyorquinos en situación de crisis de salud mental han sido abatidos a tiros por la policía desde 2007. Esto pone de manifiesto una tendencia inquietante que resalta la necesidad de reformar las respuestas de emergencia.
El propio informe sobre el uso de la fuerza del NYPD de 2022 indica que las situaciones que involucran a "personas emocionalmente perturbadas" son el segundo escenario más común en el que los agentes utilizan la fuerza. En 2022, los agentes aplicaron la fuerza en 1.740 encuentros con individuos con trastornos emocionales. Aunque el NYPD señala que menos del 1% de las aproximadamente 155.000 llamadas anuales por crisis de salud mental resultan en el uso de algún tipo de fuerza, y menos aún en fuerza letal, cada vida perdida es una tragedia que subraya las fallas del sistema.
Casos como los de Kawaski Trawick, Deborah Danner y Mohamed Bah, entre otros, han exhibido los peligros inherentes a depender de la policía armada para responder a personas que atraviesan crisis agudas. Estas tragedias han alimentado la convicción de que se necesita urgentemente un sistema alternativo de apoyo que priorice la atención médica y psicológica sobre la coerción policial.
Modelos Alternativos: Cuando la Ayuda no Llega con Armas
Ante la recurrencia de estas tragedias, la discusión se ha centrado en la implementación y expansión de programas de intervención en crisis de salud mental que no involucren a agentes de policía armados. Ya existen modelos exitosos en otras partes del país que ofrecen una visión de cómo podría ser un sistema más humano y efectivo.
CAHOOTS: Un Modelo de Éxito en Oregón
En Eugene y Springfield, Oregón, el programa CAHOOTS (Crisis Assistance Helping Out On The Streets) ha respondido a llamadas de crisis durante más de 30 años. Este programa desvía entre el 3% y el 8% de las llamadas que de otro modo serían atendidas por la policía, incluyendo a personas "ebrias, enfermas mentales o desorientadas". Los equipos de CAHOOTS están compuestos por médicos y socorristas especializados en crisis, que abordan las situaciones desde una perspectiva de salud, no de seguridad pública. Jeremy Gates, director ejecutivo de la Clínica White Bird, que dirige CAHOOTS, destaca que el éxito del programa radica en la confianza que han construido con la comunidad. "La gente llama y dice: no quiero a la Policía, quiero CAHOOTS", explica Gates.
STAR: El Enfoque Empático en Denver
En Denver, Colorado, opera el Equipo de Apoyo de Respuesta Asistida (STAR). Este programa también envía especialistas en salud mental en lugar de agentes de policía a ciertas llamadas de crisis. Evan Thompkins, especialista del programa STAR, enfatiza el enfoque empático y basado en el trauma del programa: "Venimos de una manera amable y afectuosa, en la que podemos conocer a las personas en su situación actual, realmente ponernos a su nivel y brindarles un acercamiento no autoritario". Thompkins señala que para muchas comunidades, la sola presencia de policías uniformados puede "escalar" la situación, especialmente para aquellas que tienen miedo de interactuar con la policía.
B-Heard: Un Piloto en Nueva York
En la propia Nueva York, existe un programa piloto limitado llamado "B-Heard" que envía técnicos de emergencias médicas y socorristas capacitados en salud mental a algunas llamadas de emergencia. Sin embargo, su alcance es aún muy limitado en comparación con la magnitud del problema y la cantidad de llamadas que recibe el 911 relacionadas con crisis de salud mental.
Comparación de Modelos de Respuesta a Crisis de Salud Mental
Para entender mejor la diferencia entre el enfoque tradicional y las alternativas propuestas, consideremos la siguiente tabla comparativa:
| Característica | Respuesta Policial Tradicional | Modelos de Intervención en Crisis (Ej. CAHOOTS, STAR) |
|---|---|---|
| Personal de Respuesta | Agentes de policía armados | Profesionales de salud mental, paramédicos, socorristas capacitados en crisis |
| Enfoque Principal | Seguridad pública, contención, aplicación de la ley | Salud pública, desescalada, apoyo terapéutico, conexión con recursos |
| Uso de la Fuerza | Mayor probabilidad de uso de fuerza letal o no letal | Énfasis en la no confrontación, uso mínimo de la fuerza, si acaso |
| Percepción Comunitaria | Puede generar miedo, desconfianza, escalada de la situación | Genera confianza, reduce el estigma, fomenta la colaboración |
| Resultados Típicos | Arrestos, hospitalizaciones involuntarias, lesiones, muertes | Resolución en el lugar, conexión con servicios de salud mental, prevención de arrestos |
| Capacitación | Enfocada en seguridad, tácticas de contención, uso de armas | Enfocada en salud mental, desescalada verbal, manejo de crisis, primeros auxilios psicológicos |
La Visión de un Futuro con Enfoque en la Salud Pública
Organizaciones como Fountain House, que apoya a personas con enfermedades mentales graves en Nueva York, han utilizado la muerte de Win Rozario como un llamado urgente a una gran expansión de los programas de intervención de salud mental de la ciudad. Su argumento central es que la enfermedad mental es, ante todo, "un problema de salud pública, no un problema de seguridad pública".
Arvind Sooknanan, miembro de la junta directiva de Fountain House y él mismo una persona que vive con una enfermedad mental grave, siente el caso de Rozario de manera muy personal. Su organización ha presentado un plan para que Nueva York "saque tantas llamadas de crisis de salud mental como sea posible del sistema 911" e integre la línea directa de salud mental 988 existente "con el sistema de servicios sociales para ayudar a las personas a abordar las causas fundamentales del estrés".
Para Sooknanan, la tragedia de Win Rozario, quien tenía solo 19 años, es incomprensible y evitable. Su visión es un futuro donde el conocimiento y la conciencia sobre las enfermedades mentales estén mucho más extendidos, y el estigma y el miedo que impulsan tantas respuestas inadecuadas disminuyan enormemente. Reconoce que construir esta infraestructura de atención de salud mental llevará años, pero enfatiza que debe tener en cuenta la experiencia vivida por las personas con enfermedades mentales graves.
La lucha de la familia Rozario y de los defensores de la salud mental está impulsada por el dolor de una pérdida irremplazable y el deseo de que ninguna otra familia tenga que experimentar una angustia similar. “Ninguna madre debería pasar por el dolor que yo estoy pasando”, dijo la madre de Win. “Espero que ninguna otra madre pase por esto en el futuro”. Su esperanza es que la tragedia de Win Rozario sirva como un catalizador para un cambio significativo y duradero en la forma en que la sociedad y sus instituciones responden a las crisis de salud mental, priorizando la compasión y el cuidado sobre la confrontación armada.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Win Rozario y las Intervenciones Policiales
¿Qué sucedió exactamente con Win Rozario?
Win Rozario, un joven de 19 años que experimentaba una crisis de salud mental, llamó al 911. Cuando dos agentes del NYPD llegaron a su casa, la situación escaló rápidamente. A pesar de los ruegos de su madre, los agentes le dispararon fatalmente en menos de dos minutos después de su entrada, mientras Win sostenía unas tijeras.
¿Por qué la familia y los activistas critican la actuación policial?
La crítica se centra en el uso de fuerza letal que consideran innecesaria y desproporcionada. Argumentan que los agentes no intentaron desescalar la situación de manera efectiva, no se comunicaron con Win de forma adecuada y, en cambio, intensificaron la confrontación, lo que llevó a su muerte. Se señala que existían alternativas no letales y tácticas de desescalada que no fueron empleadas.
¿Qué es una crisis de salud mental y cómo debería responder la policía?
Una crisis de salud mental es un momento de intenso malestar emocional o psicológico que afecta la capacidad de una persona para funcionar. Idealmente, la respuesta debería ser liderada por profesionales de la salud mental capacitados en desescalada y apoyo, en lugar de agentes de policía armados, para evitar una escalada de la situación y proporcionar la ayuda adecuada.
¿Qué son los programas como CAHOOTS o STAR?
CAHOOTS (Oregón) y STAR (Denver) son modelos de intervención en crisis que envían equipos de profesionales de la salud mental y paramédicos, en lugar de policías, a llamadas relacionadas con crisis de salud mental. Su objetivo es desescalar la situación, proporcionar atención en el lugar y conectar a los individuos con los recursos de salud mental necesarios, sin recurrir a la fuerza policial.
¿Qué cambios piden los defensores de la salud mental a raíz de este caso?
Piden una reestructuración fundamental en la respuesta a las crisis de salud mental, desviando estas llamadas del 911 a sistemas de respuesta basados en la salud pública. Esto incluye la expansión de programas como el piloto "B-Heard" en Nueva York y la integración de líneas directas de crisis como el 988 con servicios sociales y de salud mental, para que profesionales capacitados puedan intervenir sin armas.
¿Qué ha hecho el NYPD tras el incidente?
El NYPD ha declarado que está cooperando plenamente con la investigación de la oficina del fiscal general del estado y lleva a cabo su propia investigación interna. Los dos agentes involucrados han sido puestos en una "asignación modificada", lo que significa que no portan armas de fuego ni escudos mientras las investigaciones están en curso.
La trágica muerte de Win Rozario es un recordatorio doloroso de la urgente necesidad de repensar cómo nuestras comunidades responden a las crisis de salud mental, buscando soluciones que prioricen la empatía, la desescalada y la atención especializada sobre la confrontación armada.
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