24/12/2023
En un día cualquiera en Teherán, el 23 de julio de 2007, una mujer policía iraní observaba desde la parte trasera de un vehículo policial. Era el preludio de una nueva y contundente campaña de represión destinada a hacer cumplir el estricto código de vestimenta islámico. Ese día, Irán lanzó una oleada de medidas morales dirigidas contra mujeres que "se visten como modelos" y hombres con peinados considerados poco islámicos. Lo que aquella agente presenciaba era el inicio de una era de control más férreo sobre la vida pública, una vigilancia que, años después, alcanzaría un punto de inflexión trágico y desataría una ola de indignación global con la muerte de Mahsa Amini.

La policía de la moral, conocida oficialmente como Gasht-e Ershad o Patrullas de Orientación, ha sido una fuerza omnipresente en la sociedad iraní, encargada de asegurar el cumplimiento de las normas de pudor y el estricto código de vestuario islámico. Su función va más allá de un simple patrullaje; es una herramienta fundamental en la teocracia iraní para mantener lo que la cúpula gobernante considera el orden moral y religioso. Sin embargo, los métodos y la autoridad de este organismo han sido objeto de crecientes críticas y resistencia, evidenciando una profunda brecha entre el Estado y una parte significativa de su población.
La Policía de la Moral: Origen y Función
La Gasht-e Ershad, o Policía de la Moral, es un pilar de la aplicación de la ley islámica, o sharia, en Irán. Su principal cometido es velar por el cumplimiento de las normas de pudor tanto en hombres como en mujeres, con un énfasis particular en el código de vestuario femenino. Este código es extremadamente riguroso y abarca desde la obligatoriedad del uso del hiyab —el velo islámico— por parte de todas las mujeres en la vida pública, hasta la prohibición de prendas específicas. Por ejemplo, se prohíbe el uso de pantalones ajustados, jeans rotos, trajes de colores vivos o ropa que deje al descubierto las rodillas. Además, se aconseja a las mujeres no usar maquillaje ni escuchar música en sus automóviles, normas que reflejan una visión conservadora de la moralidad pública.
Los orígenes de la obligatoriedad del hiyab se remontan a 1979, cuando el ayatolá Ruhollah Jomeiní lo instauró como un elemento integral de la fe en el marco de la revolución islámica y la teocracia que rige el país. Aunque inicialmente hubo protestas de mujeres que lograron una reversión temporal de la decisión, el velo fue impuesto en edificios gubernamentales en 1980 y su uso en espacios públicos se hizo obligatorio en 1983. Desde entonces, el hiyab no es solo una prenda, sino un símbolo de la revolución y del control estatal sobre la vida de las mujeres.
La Gasht-e Ershad posee amplias facultades para hacer cumplir estas normas. Tienen la potestad de amonestar a los sospechosos, imponer multas o, en casos más graves, detener a los ciudadanos y llevarlos a centros de “reeducación” que han sido abiertos recientemente. Para asegurar su alcance, se estima que hay alrededor de 7.000 efectivos encubiertos operando en diferentes lugares, a menudo en espacios altamente concurridos, reportando infracciones directamente a sus superiores. Esta red de vigilancia invisible crea un clima de constante escrutinio y temor entre la población.
Funcionalmente, la Ghast-e-Ershad opera bajo la supervisión de las fuerzas de seguridad, el Ministerio del Interior de Irán y, en última instancia, del ayatolá Alí Jamenei, la máxima autoridad religiosa del país. Sus patrullas recorren las calles equipadas con radios para coordinar sus acciones. Se cree que también reciben apoyo del grupo Basij, una milicia paramilitar compuesta por voluntarios, incluidas mujeres, que comenzó su operación tras la revolución de 1979. Este apoyo paramilitar refuerza el poder y la capacidad de acción de la policía de la moral, permitiéndoles mantener un control estricto bajo el principio de “ordenando el derecho y prohibiendo el mal”.
El Caso Mahsa Amini y la Reacción Pública
La muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años, en septiembre de 2022, puso a la policía de la moral nuevamente en el foco público y desató una de las mayores olas de protestas en Irán en años. Mahsa fue detenida por funcionarios de este organismo bajo la acusación de haber incumplido las normas de uso del hiyab, dejando al descubierto parte de su pelo. Lo que siguió a su detención fue una serie de eventos misteriosos que culminaron en su fallecimiento.
Las autoridades iraníes declararon que la muerte de Amini fue un "incidente desafortunado" y negaron rotundamente que hubiera sufrido algún tipo de maltrato físico mientras estaba bajo custodia. Sin embargo, testigos presenciales contaron una versión diferente, asegurando que Mahsa Amini fue golpeada brutalmente en el furgón de la policía en Teherán poco después de su arresto. Esta discrepancia entre la versión oficial y los testimonios de testigos alimentó la indignación pública y desató una furia colectiva que se había gestado durante años debido a la opresión de la policía de la moral.
La muerte de Amini resonó profundamente en la sociedad iraní, especialmente entre las mujeres. Las protestas se extendieron rápidamente por todo el país, con mujeres quemando sus velos en hogueras públicas, cortándose el pelo en redes sociales como un acto de desafío y coreando consignas contra el régimen. La frustración y el miedo que muchos sentían hacia la Gasht-e Ershad se hicieron palpables. Reyhaneh, una estudiante de 25 años, expresó el sentir popular al decir que la gente está llamando a la Gasht-e Ershad "policía del vicio" o incluso "policía del asesinato" (Ghatl-e Ershad), argumentando que "la fuerza nunca ha sido eficaz en ningún lugar del mundo y el hiyab no debería ser una ley". Mahtab, una maquilladora, compartió su miedo: "Tengo miedo de ver a los del Gasht-e Ershad. Creo que son algo inútiles. Deberían dejar a la gente elegir como en todos los demás países; cada persona debería elegir lo que le gusta". Estas voces reflejan un deseo profundo de libertad individual y autonomía sobre sus cuerpos y sus vidas.
El Hiyab como Pilar de la Revolución Iraní
Para la cúpula gobernante de Irán, el hiyab no es solo una pieza de tela; es un símbolo fundamental y un "éxito" de la revolución islámica de 1979. Cuando el ayatolá Jomeiní instauró su uso obligatorio, lo presentó como un logro clave de la nueva teocracia. Esta percepción arraigada hace que sea extremadamente improbable que el Gobierno cambie de postura, a pesar de las masivas protestas y el rechazo popular.
La historia del hiyab obligatorio en Irán es compleja y ha estado marcada por la resistencia. En 1979, cuando se anunció la obligatoriedad, las mujeres iraníes protestaron durante seis días consecutivos. La magnitud de estas manifestaciones logró una reversión temporal de la decisión. Sin embargo, esta victoria fue efímera. En 1980, el uso del velo fue impuesto en los edificios gubernamentales, y para 1983, la obligatoriedad se extendió a todos los espacios públicos, consolidando el hiyab como una ley inquebrantable.
Las protestas por el hiyab no son un fenómeno reciente. En 2017, una mujer fue encarcelada por un año simplemente por quitarse el velo en público, un acto que también provocó manifestaciones de solidaridad. Afshin Molavi, periodista y autor, ha señalado que "la eliminación de la obligatoriedad del hiyab sería una severa derrota para el régimen". Él argumenta que "la conservadora clase clerical no está lista para abandonar su derecho divino a cubrir a las mujeres", lo que subraya la profunda conexión entre el control del cuerpo femenino y la ideología fundacional del régimen.
Castigos y Medidas de Control
Las violaciones a la ley islámica impuestas por la policía de la moral no se limitan a advertencias y detenciones. Además de las multas, los castigos pueden escalar a penas de prisión e incluso flagelaciones. Estas severas penalizaciones buscan disuadir cualquier desafío a las normas establecidas y mantener un estricto control social.
En los últimos meses, y especialmente con la llegada del actual presidente ultraconservador Ebrahim Raisi, se ha acusado a la Gasht-e Ershad de incrementar su accionar violento y de ser más agresiva en sus métodos de aplicación. Esta intensificación de la represión ha exacerbado la tensión entre la población y las autoridades.
En un intento por modernizar y posiblemente hacer más eficiente la aplicación de estas leyes, el Gobierno iraní está estudiando la creación de un software de reconocimiento facial. Esta tecnología, si se implementa, determinaría qué mujeres cumplen o no con la norma de cubrirse el pelo, lo que representaría un nivel sin precedentes de vigilancia y control automatizado sobre la vestimenta de las mujeres, eliminando la necesidad de la intervención humana directa en la detección de infracciones y potencialmente intensificando la represión.
Voces Críticas y el Futuro de la Gasht-e Ershad
A pesar de la firmeza del régimen, las protestas y la presión pública han comenzado a generar algunas voces de cuestionamiento dentro de las propias estructuras de poder. El 21 de septiembre, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, manifestó la necesidad de "investigar el método de las Patrullas de Orientación" para "evitar que se repitan estos casos". Esta declaración, aunque cautelosa, sugiere que incluso dentro del sistema hay un reconocimiento de que el accionar de la policía de la moral ha provocado una crisis significativa que requiere atención.
Sin embargo, la posibilidad de un cambio radical en la política del hiyab o en la existencia de la Gasht-e Ershad sigue siendo incierta. La cúpula gobernante ve el velo como un pilar innegociable de su identidad revolucionaria y religiosa. La lucha por la libertad y la autonomía de las mujeres en Irán continúa, en un pulso constante entre la tradición impuesta y el deseo de modernidad y derechos individuales.
La Policía de la Moral en Otros Países del Mundo Islámico
Irán no es el único país con cuerpos encargados de hacer cumplir la ley islámica en la esfera pública. Varios otros países de mayoría musulmana tienen instituciones similares, aunque con variaciones en su alcance y métodos. A continuación, se presenta una tabla comparativa de estas fuerzas:
| País | Nombre del Organismo | Función Principal | Ejemplos de Normas Vigiladas |
|---|---|---|---|
| Arabia Saudita | Comité para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (Mutawa) | Verificar el cumplimiento de la ley islámica (sharia). | Prohibición de socialización entre hombres y mujeres en público; obligatoriedad de usar abaya (vestimenta que cubre casi por completo a las mujeres). |
| Sudán | Policía de Orden Público | Asegurar que los ciudadanos cumplan la sharia. | Arresto y enjuiciamiento de sospechosos de violar la ley islámica. |
| Malasia | Policía de la Religión | Hacer cumplir la ley islámica. | Imposición de multas y arresto de infractores; prevención de socialización entre hombres y mujeres. |
Estos ejemplos demuestran que la aplicación de leyes morales y religiosas a través de cuerpos policiales es un fenómeno presente en diversas naciones islámicas, cada una con sus particularidades y grados de severidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es la Policía de la Moral de Irán (Gasht-e Ershad)?
La Gasht-e Ershad, o Patrullas de Orientación, es un organismo policial en Irán encargado de hacer cumplir las normas de pudor y el estricto código de vestimenta islámico, incluyendo la obligatoriedad del hiyab para las mujeres y otras restricciones en la vestimenta y comportamiento público.
¿Por qué es obligatorio el hiyab en Irán?
El hiyab fue instaurado como obligatorio en la vida pública por el ayatolá Ruhollah Jomeiní en 1979, tras la Revolución Islámica. Se considera un elemento integral de la fe y un símbolo del éxito y la identidad de la revolución teocrática en Irán.
¿Qué le pasó a Mahsa Amini?
Mahsa Amini, una joven de 22 años, fue detenida por la Policía de la Moral en septiembre de 2022 por supuestamente no llevar correctamente el hiyab. Falleció en misteriosas circunstancias mientras estaba bajo custodia policial. Aunque las autoridades negaron maltrato, testigos afirmaron que fue golpeada en un furgón policial, lo que desató masivas protestas en todo el país.
¿Qué castigos impone la Policía de la Moral?
Además de amonestaciones, la Policía de la Moral tiene la potestad de imponer multas, detener a los ciudadanos y llevarlos a centros de “reeducación”. Las violaciones más graves de la ley islámica pueden acarrear penas de prisión e incluso flagelaciones.
¿Existen cuerpos similares a la Policía de la Moral en otros países?
Sí, existen organismos similares en otros países de mayoría musulmana. Ejemplos incluyen el Comité para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio (Mutawa) en Arabia Saudita, la Policía de Orden Público en Sudán y la Policía de la Religión en Malasia, todos encargados de hacer cumplir la ley islámica y las normas morales en sus respectivas naciones.
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