01/12/2025
En un capítulo oscuro de la historia reciente de Perú, marcado por la inestabilidad política y las intensas protestas sociales, la nación fue testigo de un acto de violencia extrema que conmocionó a sus cimientos. El 9 de enero de 2023, la ciudad de Juliaca, en la región de Puno, se convirtió en el escenario de una tragedia que segó la vida de un joven suboficial de la Policía Nacional del Perú (PNP), José Luis Soncco Quispe. Su fallecimiento, en circunstancias de una brutalidad inimaginable, no solo dejó una profunda herida en su familia y en la institución policial, sino que también desnudó la escalada de violencia que se apoderó de ciertas manifestaciones.

Este artículo busca desentrañar los detalles de lo ocurrido, el perfil del agente sacrificado, el clamor de sus seres queridos por justicia y las iniciativas legislativas que buscan honrar su memoria, en un contexto donde la búsqueda de responsables sigue siendo un desafío pendiente.
- El Horrendo Crimen en Juliaca: Una Muerte en el Deber
- José Luis Soncco Quispe: El Joven Héroe Sacrificado
- Clamor por Justicia y Reconocimiento: Iniciativas Legislativas
- Un Contexto de Violencia y la Búsqueda de Responsables
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso del Policía Calcinado
- ¿Quién fue José Luis Soncco Quispe?
- ¿Cuándo y dónde ocurrieron los hechos?
- ¿Cómo murió el suboficial Soncco?
- ¿Hubo otros policías involucrados en el ataque?
- ¿Qué piden los padres de José Luis Soncco?
- ¿Se ha propuesto algún reconocimiento para el suboficial Soncco?
- ¿Hay detenidos o responsables identificados por el crimen?
El Horrendo Crimen en Juliaca: Una Muerte en el Deber
La fatídica tarde del 9 de enero de 2023, el suboficial de segunda José Luis Soncco Quispe, de tan solo 29 años, se encontraba en cumplimiento de su deber en Juliaca, una de las ciudades más afectadas por las protestas que exigían la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso. Junto a su compañero, el suboficial Ronald Villasante, Soncco respondía a un llamado de auxilio de vecinos de la urbanización Tambopata, quienes reportaban actos vandálicos por parte de manifestantes enardecidos.
Lo que debía ser una intervención para restablecer el orden se convirtió en una emboscada mortal. Al llegar al lugar del conflicto, la camioneta policial en la que se desplazaban fue interceptada por una turba de aproximadamente 350 personas. Los agentes fueron brutalmente agredidos con palos y otros objetos contundentes, y desarmados. En un intento inicial por controlar la situación sin recurrir a la fuerza letal, los policías evitaron usar sus armas de reglamento, una decisión que, para Soncco, resultaría fatal.
Mientras Ronald Villasante logró escapar milagrosamente de la furia de la multitud, José Luis Soncco no corrió con la misma suerte. Fue secuestrado dentro del vehículo policial, donde la barbarie alcanzó su punto más álgido. Según los peritos de criminología de la PNP, el joven agente recibió un disparo en la cabeza antes de que la turba rociara combustible sobre la camioneta y le prendiera fuego. El suboficial Soncco Quispe murió calcinado vivo, una imagen de horror que se grabó en la memoria colectiva y que fue presenciada, según informes, con el regocijo de sus agresores, quienes cínicamente denominaban a estos actos como “su derecho a la protesta”.
Las imágenes de la camioneta carbonizada, con los restos del agente en su interior, se difundieron rápidamente, generando una ola de indignación y condena a nivel nacional e internacional. El crimen no solo representaba un ataque directo a la autoridad, sino también una flagrante violación de los derechos humanos y un desprecio absoluto por la vida humana.
José Luis Soncco Quispe: El Joven Héroe Sacrificado
José Luis Soncco Quispe, nacido en Yanaoca, un distrito de la provincia cusqueña de Canas, era el mayor de sus hermanos y el principal sustento de su familia. Con tan solo 29 años, llevaba cinco años sirviendo en la Policía Nacional del Perú, donde se había desempeñado como especialista en rescate en la Macrorregión Policial Puno. Su dedicación al servicio y su compromiso con la seguridad ciudadana eran cualidades que lo definían.
Al momento de su trágico fallecimiento, José Luis no tenía hijos ni esposa, lo que hacía aún más dolorosa la pérdida para sus padres, quienes dependían económicamente de él. Su madre lo recordaba como “muy cariñoso” y expresó el inmenso dolor de su “corazón partido” tras la noticia. Su padre, Eulogio Soncco, con una mezcla de tristeza y determinación, juró luchar “hasta las últimas consecuencias” para que se investigue y capture a los responsables del atroz crimen de su hijo.
La entrega del cuerpo del suboficial a sus padres se realizó el miércoles 11 de enero, dos días después de su muerte. Sus restos fueron trasladados vía aérea a su natal Yanaoca, donde fue sepultado entre el dolor y el clamor de justicia de su comunidad y seres queridos. La ceremonia fúnebre fue un testimonio del vacío que dejó su partida y de la indignación por la impunidad.

Clamor por Justicia y Reconocimiento: Iniciativas Legislativas
La brutalidad del asesinato de José Luis Soncco Quispe generó una inmediata respuesta política y social en Perú. Diversas voces, tanto de la sociedad civil como del ámbito legislativo, exigieron no solo una pronta investigación y sanción a los culpables, sino también un reconocimiento formal al sacrificio del suboficial.
La bancada de Renovación Popular (RP), a través del congresista Jorge Montoya, fue una de las primeras en presentar un proyecto de ley ante el Congreso de la República. Esta iniciativa buscaba reconocer a José Luis Soncco como “mártir de la Policía Nacional del Perú (PNP) y de la defensa de la democracia”. El proyecto subraya que su deceso se produjo “en cumplimiento de sus funciones policiales en defensa del orden interno, la democracia y las leyes”, destacando su sacrificio en un momento crítico para el país.
A esta propuesta se sumaron otras dos mociones presentadas por legisladores de distintas bancadas, con el objetivo de que el suboficial Soncco fuera declarado “héroe nacional”.
- Moción N° 5413 del congresista Juan Burgos (no agrupado): Este documento resaltó la labor del policía no solo por cumplir con su deber en medio de la toma de Juliaca, sino también por su heroísmo al “no usar su arma de fuego cuando se vio rodeado” y ser calcinado estando con vida. La moción vinculaba la violencia desatada en las protestas con grupos radicales como Movadef, Fenate y Sendero Luminoso, que supuestamente habían llevado al país “al borde del colapso”.
- Moción N° 5360 de la congresista Rosselli Amuruz (Avanza País): Esta iniciativa enfatizó que, más allá de las investigaciones fiscales, era “deber del Congreso de la República pronunciarse sobre la heroicidad” del suboficial. El texto calificó el crimen de Soncco como uno de los “hechos más execrables de quienes fungen como manifestantes, siendo por el contrario personas preparadas para sembrar el terror y el odio”, atribuyendo el acto a “subversivos”.
Estas iniciativas legislativas, presentadas semanas después del crimen, se encuentran pendientes de revisión al interior del Consejo Directivo del Congreso, un grupo de trabajo integrado por los portavoces de las bancadas y los miembros de la Mesa Directiva. La intención detrás de estas propuestas es elevar la figura de Soncco al estatus de símbolo de la defensa del orden y la democracia, y un recordatorio del costo humano de la violencia política.
Un Contexto de Violencia y la Búsqueda de Responsables
El asesinato del suboficial Soncco se inscribe en un periodo de intensa agitación social en Perú, desencadenada tras el fallido autogolpe de Estado del expresidente Pedro Castillo en diciembre de 2022. Las protestas, que se extendieron por diversas regiones del sur y centro del país, estuvieron marcadas por enfrentamientos violentos entre manifestantes y fuerzas del orden, bloqueos de carreteras, y actos de vandalismo que causaron graves daños a la propiedad pública y privada.
Según informes de la Defensoría del Pueblo, hasta el cierre de la información disponible, el saldo de los enfrentamientos entre la PNP y los manifestantes ascendía a 57 fallecidos, además de 1658 personas, entre policías y civiles, heridas y bajo supervisión médica. Estas cifras reflejan la gravedad de la crisis y la polarización que vive el país.
A pesar de la trascendencia y la brutalidad del crimen contra José Luis Soncco Quispe, hasta tres semanas después de su asesinato, las autoridades no habían logrado identificar ni señalar a sospechosos o responsables directos. La complejidad de las investigaciones en contextos de grandes multitudes y la falta de pruebas contundentes han dificultado el avance en la captura de los culpables. Esta falta de resultados ha alimentado la frustración de la familia del suboficial y ha mantenido viva la exigencia de justicia por parte de la sociedad.
El caso de Soncco Quispe no es solo una tragedia individual, sino un símbolo de los desafíos que enfrenta la justicia peruana y la necesidad de garantizar que los actos de violencia extrema no queden impunes, especialmente aquellos dirigidos contra quienes cumplen con su deber de proteger a la ciudadanía.

Preguntas Frecuentes sobre el Caso del Policía Calcinado
¿Quién fue José Luis Soncco Quispe?
José Luis Soncco Quispe fue un suboficial de segunda de la Policía Nacional del Perú (PNP), de 29 años, natural de Yanaoca, Cusco. Se desempeñaba como especialista en rescate en la Macrorregión Policial Puno y era el sustento de su familia. Murió en cumplimiento de su deber durante las protestas en Juliaca.
¿Cuándo y dónde ocurrieron los hechos?
Los hechos ocurrieron el 9 de enero de 2023 en la ciudad de Juliaca, Puno, específicamente cerca de la primera cuadra de la calle Bernardo Alcedo, en zonas aledañas al colegio de educación secundaria San Martín.
¿Cómo murió el suboficial Soncco?
El suboficial Soncco fue atacado por una turba de manifestantes mientras respondía a un llamado de auxilio. Fue secuestrado en su vehículo policial, recibió un disparo en la cabeza y posteriormente fue calcinado vivo dentro de la camioneta a la que le prendieron fuego.
¿Hubo otros policías involucrados en el ataque?
Sí, el suboficial Ronald Villasante acompañaba a Soncco en el momento del ataque. Afortunadamente, logró escapar de la turba y fue trasladado de emergencia a Lima, donde su estado de salud era delicado.
¿Qué piden los padres de José Luis Soncco?
Los padres de José Luis Soncco han pedido justicia para su hijo. Han solicitado una exhaustiva investigación y la captura de todos los responsables de su brutal asesinato. Su padre, Eulogio Soncco, ha manifestado que luchará “hasta las últimas consecuencias”.
¿Se ha propuesto algún reconocimiento para el suboficial Soncco?
Sí, varias bancadas y congresistas han presentado proyectos de ley y mociones para que José Luis Soncco sea reconocido como “mártir de la Policía Nacional del Perú y de la defensa de la democracia” o como “héroe nacional”, en honor a su sacrificio en cumplimiento de su deber.
¿Hay detenidos o responsables identificados por el crimen?
Hasta el momento del cierre de la información proporcionada, y semanas después del asesinato, las autoridades no habían logrado identificar ni señalar a sospechosos o responsables directos del crimen. La investigación sigue en curso.
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