30/01/2025
La Policía Nacional de Colombia, pilar fundamental de la seguridad y el orden en el país, atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Una situación sin precedentes ha puesto en jaque la moral, la estabilidad y la progresión de cientos de sus miembros: el bloqueo de ascensos por parte de la Presidencia de la República. Lo que debería ser un trámite rutinario y una celebración del mérito, se ha convertido en un calvario de siete semanas de incertidumbre y desmotivación para más de 600 uniformados que han cumplido con todos los requisitos para escalar en la jerarquía institucional. Esta demora, calificada por altos mandos y expertos como la primera vez en la historia que un presidente no firma a tiempo los ascensos de la Policía, está generando ondas de preocupación que trascienden las filas policiales y alcanzan la esencia misma de la institucionalidad del país.

La espera no es menor. Tenientes, capitanes, mayores y tenientes coroneles, quienes juiciosamente superaron rigurosos filtros de seguridad, completaron extenuantes cursos de capacitación y dedicaron años de servicio, se encuentran en un limbo administrativo que les impide asumir sus nuevas funciones. El 1 de junio era la fecha esperada, el momento en que los decretos presidenciales darían luz verde a sus promociones. Sin embargo, el silencio de la Casa de Nariño ha sido ensordecedor, dejando a los uniformados sin respuestas oficiales, solo con rumores y especulaciones que alimentan la frustración y el desasosiego. Este escenario, cargado de tensión, no solo compromete la situación económica y la moral de los oficiales, sino que también amenaza con desestabilizar la cadena de mando, llevando a la institución a tener la menor cantidad de coroneles y generales en los últimos 15 años.
- Un Precedente Histórico: La Parálisis Inédita de los Ascensos
- El Golpe a la Moral: Desmotivación y Desgaste Humano
- Impacto en el Bolsillo: Consecuencias Económicas para los Uniformados
- La Estabilidad Institucional en Juego: ¿Una Policía Debilitada?
- Más Allá de lo Burocrático: Un Mensaje Político Disruptivo
- Preguntas Frecuentes sobre la Crisis de Ascensos Policiales
- ¿Cuántos oficiales están afectados por el retraso en los ascensos?
- ¿Por qué es histórico este retraso?
- ¿Cuáles son las principales consecuencias para los oficiales afectados?
- ¿Existe una interpretación política detrás de esta demora?
- ¿Cómo afecta esto a la seguridad y operatividad de la Policía?
- ¿Qué se espera a futuro para los ascensos?
Un Precedente Histórico: La Parálisis Inédita de los Ascensos
Nunca antes en la historia de Colombia se había presentado una situación como la actual. La afirmación, contundente y preocupante, proviene de fuentes de alto nivel dentro de la propia institución, así como de asociaciones de oficiales en retiro y figuras con vasta experiencia como el mayor general (r) Eliécer Camacho, excomandante de la Policía Metropolitana de Bogotá. En sus más de 35 años de servicio, Camacho jamás presenció un hecho similar. La ausencia de la firma presidencial en los decretos de ascenso es un hito negativo que marca un antes y un después en la relación entre el poder ejecutivo y la fuerza pública.
El proceso para el ascenso en la Policía Nacional es un camino largo y exigente, que demanda años de dedicación, estudio y servicio. Desde subteniente hasta teniente transcurren cuatro años; de teniente a capitán, otros cuatro; de capitán a mayor, cinco años; y de mayor a teniente coronel, seis años. Cada etapa implica no solo una vasta experiencia en el campo, sino también la superación de exigentes evaluaciones académicas, físicas y de seguridad. Los oficiales afectados, que suman más de 600, han cumplido con cada uno de estos requisitos, y su anhelo era ver materializado su esfuerzo el pasado 1 de junio. Sin embargo, la demora de siete semanas ha convertido esa expectativa en una fuente de profunda desilusión.
La Policía Nacional, a través de una respuesta oficial, confirmó que todos los documentos y las identidades de los oficiales fueron compartidos oportunamente a la Presidencia de la República. La pelota, por así decirlo, está en el tejado del primer mandatario, quien, a la fecha, no ha emitido la autorización necesaria para que los movimientos se hagan efectivos. En la lista de espera se encuentran 180 mayores, 240 capitanes, 140 tenientes y más de 100 subtenientes, cada uno con una historia de servicio y un futuro profesional en pausa. La falta de comunicación oficial por parte de la Casa de Nariño agrava la situación, dejando a los uniformados en un estado de incertidumbre y especulaciones sobre las razones detrás de esta histórica dilación.
El Golpe a la Moral: Desmotivación y Desgaste Humano
Si hay un efecto inmediato y devastador de este bloqueo, es el impacto en la moral de los uniformados. Un capitán que aspira a mayor, y que ha aprobado todos los requisitos, describe la situación con una palabra: “devastada”. El esfuerzo, la inversión de tiempo y dinero en el estudio, la dedicación de años a la institución, parecen no ser tenidos en cuenta. ¿Qué mensaje reciben los suboficiales y patrulleros cuando ven que sus superiores, que han dedicado gran parte de sus vidas a la carrera, no pueden ascender? La desmotivación se propaga como un virus, afectando el ánimo de toda la fuerza.
La carrera policial no es solo una profesión; es un proyecto de vida que involucra a toda la familia. La ilusión de los hijos por ver a sus padres ascender, la compra de ropa para la ceremonia, los planes familiares ligados al crecimiento profesional y económico, todo esto se ve abruptamente detenido. Un mayor relata el doloroso momento en que su hijo le pregunta: “Papi, ¿cuándo es el ascenso?”. La respuesta, cargada de frustración, es siempre la misma: “Estamos a la espera de que el señor presidente firme el decreto”. Este golpe emocional es tan significativo como el económico, y deja cicatrices profundas en el espíritu de quienes juraron proteger al país.
La Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore) ha expresado su profunda preocupación. Para ellos, este retraso genera una distracción considerable para los miembros de la institución, quienes, en lugar de concentrarse plenamente en sus tareas operativas, se encuentran inmersos en una inquietud constante sobre su futuro profesional. Esta falta de concentración puede tener repercusiones directas en la eficiencia y efectividad de la labor policial en un país que, como Colombia, demanda una fuerza pública cohesionada y motivada.
Impacto en el Bolsillo: Consecuencias Económicas para los Uniformados
Más allá del honor y la asunción de nuevas responsabilidades, el ascenso en la Policía trae consigo un incentivo económico crucial. Un aumento salarial es parte inherente de la progresión de grado, y muchos oficiales, con una visión de futuro, planifican sus finanzas y asumen compromisos económicos basados en la expectativa de este incremento. La demora en la firma de los ascensos ha desmoronado estas proyecciones, generando un impacto directo y negativo en la economía familiar de cientos de uniformados.
Consideremos las cifras aproximadas del incremento salarial que los oficiales están dejando de percibir:
| Grado Actual | Grado a Ascender | Salario Actual (aprox.) | Salario con Ascenso (aprox.) | Incremento Mensual (aprox.) |
|---|---|---|---|---|
| Subteniente | Teniente | Variable | 4.000.000 COP | Significativo |
| Teniente | Capitán | 4.000.000 COP | 6.000.000 COP | 2.000.000 COP |
| Capitán | Mayor | 6.000.000 COP | 7.000.000 COP | 1.000.000 COP |
| Mayor | Teniente Coronel | 7.000.000 COP | 8.000.000 - 9.000.000 COP | 1.000.000 - 2.000.000 COP |
Un mayor que reside en la capital del país compartió su experiencia, revelando que había proyectado un incremento de 2 millones de pesos mensuales en su salario. Basado en esta expectativa, había asumido una serie de préstamos y compromisos financieros que ahora no puede cumplir. “Tengo planes con mi familia, todo esto se ha visto afectado”, lamenta. Esta situación se replica en cientos de hogares de uniformados, generando estrés financiero y comprometiendo la estabilidad económica de sus familias, que dependen de esos ingresos para cubrir sus necesidades básicas y aspiraciones.
El esfuerzo y el tiempo dedicado a la carrera policial son considerables. Aquí se detalla la progresión esperada:
| Grado Actual | Grado a Ascender | Tiempo de Permanencia |
|---|---|---|
| Subteniente | Teniente | 4 años |
| Teniente | Capitán | 4 años |
| Capitán | Mayor | 5 años |
| Mayor | Teniente Coronel | 6 años |
Cada uno de estos periodos representa un ciclo de vida profesional y personal, donde el ascenso no es solo un logro, sino una necesidad para la progresión económica y la asunción de mayores responsabilidades.
La Estabilidad Institucional en Juego: ¿Una Policía Debilitada?
La negligencia en la firma de los ascensos no solo afecta a los individuos, sino que tiene profundas implicaciones para la estructura y operatividad de la Policía Nacional. La institución ya enfrenta una escasez de generales y coroneles, los rangos más altos y con mayor experiencia en la cadena de mando. La demora en las promociones agrava esta situación, ralentizando la renovación y el flujo natural de liderazgo dentro de la fuerza.
Gustavo Niño, exviceministro de Defensa, ha alertado sobre la gravedad de esta situación. Para él, se está perdiendo experiencia vital en la Policía. La demora en el ascenso de oficiales significa, en consecuencia, un retraso en la delegación de funciones críticas en los comandos regionales, departamentales y metropolitanos. Esto puede generar vacíos de liderazgo y afectar la capacidad de respuesta de la institución ante los desafíos de seguridad que enfrenta el país. Una Policía con menos oficiales experimentados en posiciones clave es una Policía potencialmente debilitada en su capacidad operativa y estratégica.
Además, la incertidumbre en los ascensos puede llevar a un estancamiento en la motivación de los oficiales más jóvenes. Si ven que el mérito y el esfuerzo no son reconocidos a tiempo, ¿qué incentivo tendrán para esforzarse y ascender? Este factor puede erosionar la meritocracia que debe regir en cualquier institución jerárquica y afectar el desarrollo a largo plazo de la Policía Nacional.
Más Allá de lo Burocrático: Un Mensaje Político Disruptivo
Para muchos de los uniformados afectados, este retraso va mucho más allá de un simple trámite burocrático. Lo interpretan como un mensaje político claro y preocupante. Según uno de los mayores a la espera de ser teniente coronel, esta decisión “parece alinearse con una estrategia más amplia que busca debilitar la institucionalidad, a la fuerza pública, y favorecer una narrativa que exalta a sectores que han estado al margen de la ley, como la primera línea o grupos armados ilegales”, refiriéndose directamente a la política de la Paz Total del gobierno actual.
Esta perspectiva sugiere que el freno a los ascensos no es casual, sino una jugada política deliberada para ejercer control sobre la fuerza pública, generar desgaste y, en última instancia, demostrar que “el mando real está en la Casa de Nariño, no en los cuarteles”. Esta interpretación, si bien no es una confirmación oficial, refleja el profundo malestar y la sensación de desconfianza que se está gestando entre los uniformados. La idea de que su carrera y su futuro están siendo utilizados como peones en un juego político genera una frustración inmensa y un sentimiento de deslealtad por parte del ejecutivo hacia quienes arriesgan sus vidas por la seguridad del país.
La percepción de que el gobierno está desestabilizando a quienes protegen al país mientras legitima a quienes han atentado contra él, es una acusación grave que refleja la profunda polarización y el quiebre de confianza. Este mensaje, real o percibido, socava la moral y la cohesión interna de la Policía, elementos esenciales para su funcionamiento efectivo en una nación con tantos desafíos en materia de seguridad y convivencia.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis de Ascensos Policiales
La situación ha generado numerosas dudas e inquietudes tanto dentro como fuera de la institución. A continuación, abordamos algunas de las preguntas más recurrentes:
¿Cuántos oficiales están afectados por el retraso en los ascensos?
Más de 600 uniformados de la Policía Nacional están a la espera de la firma presidencial para sus ascensos. Esto incluye a 180 mayores, 240 capitanes, 140 tenientes y más de 100 subtenientes.
¿Por qué es histórico este retraso?
Según altos mandos de la Policía y expertos en seguridad, es la primera vez en la historia de Colombia que un presidente no firma a tiempo los decretos de ascenso de la Policía, causando una demora tan prolongada (más de siete semanas).
¿Cuáles son las principales consecuencias para los oficiales afectados?
Las consecuencias son múltiples y graves: incluyen un fuerte golpe a la moral y motivación, afectaciones económicas debido a la pérdida de incrementos salariales esperados, incertidumbre sobre su futuro profesional y personal, y un impacto emocional significativo en sus familias.
¿Existe una interpretación política detrás de esta demora?
Muchos oficiales y analistas perciben el retraso como un mensaje político, interpretándolo como un intento de debilitar la institucionalidad de la fuerza pública, ejercer control desde la Presidencia y, posiblemente, favorecer ciertas narrativas en el marco de la política de Paz Total del gobierno.
¿Cómo afecta esto a la seguridad y operatividad de la Policía?
La demora afecta la estabilidad de la cadena de mando al generar una escasez de coroneles y generales. También puede llevar a una pérdida de experiencia en posiciones clave y a una menor concentración de los uniformados en sus tareas operativas, lo que podría impactar la eficiencia y capacidad de respuesta de la institución.
¿Qué se espera a futuro para los ascensos?
Hasta el momento, no hay información oficial clara sobre cuándo el presidente Gustavo Petro firmará los decretos. Los oficiales y la institución esperan una pronta resolución que permita normalizar la situación y restaurar la moral y la estabilidad dentro de la Policía Nacional.
La crisis generada por el bloqueo de ascensos en la Policía Nacional es un asunto de suma gravedad que trasciende el ámbito burocrático y se adentra en las fibras más sensibles de la institución y de la seguridad nacional. La moral devastada de los uniformados, las afectaciones económicas a sus familias y la inestabilidad en la cadena de mando son consecuencias directas de una negligencia o una decisión deliberada que, en cualquier caso, está pasando una factura muy alta. Es imperativo que esta situación se resuelva con la urgencia que amerita, no solo por el bienestar de los hombres y mujeres que sirven a la patria, sino por la necesidad de garantizar una Policía Nacional fuerte, cohesionada y plenamente operativa, capaz de enfrentar los desafíos de seguridad que Colombia exige. El futuro de la institucionalidad y la confianza en la fuerza pública dependen en gran medida de cómo se gestione y se resuelva esta histórica crisis.
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