¿Por qué no parecían policías?

Cuando el Orden se Desvanece: ¿Quién No Apoya a la Policía?

24/11/2023

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La civilización, en su esencia, se erige sobre cimientos de orden y una estructura social que, aunque a menudo se asume tácitamente, depende en última instancia de la capacidad de aplicar la coerción. La pregunta de quién está del lado de la policía no es meramente una cuestión de apoyo a una institución, sino una reflexión profunda sobre la naturaleza misma de la sociedad, la moralidad en tiempos de crisis y las consecuencias de la inacción o la oposición a la autoridad. En un mundo ideal, la buena voluntad de los ciudadanos sería suficiente, pero la realidad nos muestra que sin una fuerza que respalde la ley, el caos puede instaurarse rápidamente, y aquellos que se oponen a esa fuerza, o que actúan al margen de ella, pueden encontrarse, objetivamente, del lado del desorden y la criminalidad.

¿Quién no está del lado de la policía?
Objetivamente, quien no está del lado de la policía está del lado del criminal y viceversa. En la medida en que obstaculiza el esfuerzo bélico británico, el pacifismo británico está del lado de los nazis, y el pacifismo alemán, si existe, está del lado de Gran Bretaña y la URSS.
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El Papel Ineludible de la Coerción en la Sociedad

La noción de que la sociedad se mantiene unida por la mera buena voluntad de sus miembros es, en el mejor de los casos, una idealización peligrosa. Si bien la cooperación y el respeto mutuo son fundamentales, la historia y la observación cotidiana demuestran que esta buena voluntad es impotente a menos que exista una estructura de autoridad capaz de hacer cumplir las normas. Esta estructura, en su forma más básica, es la policía, y su función es la coerción, la capacidad de usar la fuerza legítima para mantener el orden y proteger a los ciudadanos. Cualquier gobierno que se negara a emplear la violencia en su propia defensa o en la de sus ciudadanos, dejaría de existir casi de inmediato, pues sería derrocado por el primer individuo o grupo que fuera menos escrupuloso en el uso de la fuerza. En este sentido, y de manera objetiva, quien no se posiciona del lado de la policía, o de la fuerza que busca mantener el orden, se encuentra, por defecto, del lado del criminal. Esta dicotomía es cruda pero fundamental para entender la estabilidad social.

Pacifismo y Realidad: Una Crítica a la Neutralidad

El pacifismo, entendido como la aversión a toda forma de violencia, es una postura moral que, en ciertos contextos, puede ser interpretada como una forma de objeción a la coerción necesaria. Si bien es loable en principio, su aplicación acrítica en situaciones de conflicto extremo puede tener consecuencias inesperadas. Un pacifismo que obstaculiza el esfuerzo defensivo de una nación ante una amenaza existencial, se alinea, de facto, con el agresor. Esto no es una condena moral del pacifista como individuo, sino una observación de la implicación práctica de sus acciones. El pacifismo, además, tiende a florecer en entornos de gran seguridad y prosperidad, donde la gente se siente protegida por la infraestructura existente. En países con democracias estables y economías fuertes, la seguridad permite la expresión de tales ideales. Sin embargo, la verdadera clase trabajadora, que a menudo experimenta la violencia en su día a día, rara vez es verdaderamente pacifista, porque la vida le enseña una lección diferente sobre la necesidad de la defensa y la protección.

Consideremos el caso del joven médico alemán de una novela, un personaje que encarna esta paradoja. Huye de la tiranía nazi, teme ser enviado de vuelta a Alemania, pero se niega a participar en cualquier esfuerzo físico para mantener a los nazis lejos de Inglaterra. Su esperanza es refugiarse en un lugar aún más distante, siempre bajo la protección de las fuerzas militares de otros, sean británicas o estadounidenses. Este personaje, un miembro de la clase media que vive de un trabajo que ha elegido, se beneficia de un sistema que, en última instancia, se sustenta en la capacidad de coerción, mientras mantiene una actitud de superioridad moral hacia aquellos que hacen posible su existencia. Esta postura es un reflejo de una desconexión entre la teoría y la dura realidad de cómo se mantiene el orden en un mundo imperfecto.

La Falsa Equivalencia y la Elección de Males

Una de las falacias más peligrosas en el discurso sobre la seguridad y la autoridad es la de la falsa equivalencia. Esta sugiere que no hay diferencia sustancial entre sistemas políticos radicalmente opuestos, como una democracia capitalista y un régimen totalitario. La idea de que “apenas hay diferencia entre el Reino Unido y Alemania” o que “la persecución política es tan mala en un lugar como en el otro” es una distorsión de la realidad. La existencia de miles de refugiados alemanes en países democráticos que no han deseado regresar a sus países de origen es un testimonio elocuente de que sí existe una diferencia palpable. La amabilidad comparativa de la civilización angloparlante, como se ha señalado, se debe a factores como la prosperidad y la seguridad, no a una ausencia de la necesidad de coerción, sino a su aplicación más justa y controlada.

Afirmar que “los que luchan contra el fascismo se vuelven siempre fascistas” es una simplificación que lleva a la falsificación de la verdad. No es cierto que la persecución política sea idéntica en todos los lugares, ni que la guerra sea la única causa de todos los males sociales. La realidad es que la elección ante los seres humanos, especialmente en tiempos de conflicto, no suele ser entre el bien absoluto y el mal absoluto, sino entre dos males. Puedes permitir que una fuerza opresora domine el mundo, lo cual es un mal, o puedes derrocarla por medio de la guerra, que también es un mal. No hay una opción que te deje con las manos completamente limpias. La salvación individual perfecta no es posible en un escenario de conflicto global. Esto nos lleva a la dura verdad de que, en situaciones críticas, la neutralidad es una quimera. Toda la población mundial está implicada, y es inevitable ayudar a un bando o al otro. La verdadera valentía reside en reconocer esta elección y calcular el costo, actuando con la mayor decencia posible dentro de las limitaciones impuestas.

¿Por qué no parecían policías?
Según el relato, varias personas sospecharon que no eran miembros de la Policía debido al tipo de arma que portaban, por lo que algunos presentes respondieron con tiros. Uno de los motivos por los que sospecharon que no eran policías es porque todas las armas eran diferentes. Unas eran plateadas, otras negras, otras muy pequeñas y otras muy grandes.

Cuando la Seguridad Falla: El Caso de la Feria del Caballo en Texcoco

La teoría de la necesidad de la coerción y las implicaciones del pacifismo cobran una dimensión sombría cuando se observan casos reales de falla de la seguridad y abuso de autoridad. La Feria del Caballo en Texcoco, Estado de México, que concluyó recientemente, es un claro ejemplo de lo que ocurre cuando el orden se desvanece y quienes deberían garantizar la seguridad se convierten en parte del problema. Tradicionalmente un evento familiar con una rica historia desde 1945, la feria se ha visto empañada por una creciente ola de denuncias que van desde el abuso sexual y robos, hasta agresiones, intimidación, maltrato animal y amenazas. Estas polémicas no son nuevas; ediciones pasadas ya habían sido señaladas por la presencia del crimen organizado y la venta de bebidas adulteradas, así como por la constante queja de los asistentes sobre la poca seguridad.

Agresión y Abuso de Autoridad: El Peligroso Rol de los "Policías No Oficiales"

Uno de los incidentes más alarmantes que salió a la luz fue la denuncia de dos activistas de la Asociación Civil Seres Libres. Una de ellas fue víctima de abuso sexual dentro del recinto de la feria. Lo más perturbador fue la reacción de los responsables de la seguridad. Al buscar ayuda, fueron confrontadas por la Jefa del Área de Veterinaria, quien las revictimizó, y, lo que es aún más grave, por elementos que las activistas describieron como “policías no oficiales”. Estos individuos, que deberían haber protegido a las víctimas, las agredieron físicamente, las ahorcaron, arrastraron y golpearon, además de robarles sus teléfonos para eliminar cualquier prueba. Posteriormente, las abandonaron en un basurero adyacente a la feria. La situación escaló cuando el presidente del Patronato de la Feria, lejos de ofrecer apoyo, las amenazó y volvió a revictimizarlas. Este caso no solo expone la brutalidad de la agresión sexual, sino también la peligrosa impunidad con la que operan ciertos elementos de seguridad privada o no regulada, que se desvían de su función protectora para convertirse en perpetradores de la violencia y el crimen.

Un Nido de Delincuencia: Robos, Crimen Organizado y Fraudes

La agresión a las activistas no fue un incidente aislado. Días antes, la cantante Ximena Sariñana denunció que su equipo y músicos fueron atacados y su production manager brutalmente golpeado, perdiendo la visión de un ojo. Este incidente, junto con las numerosas denuncias de internautas sobre el incremento en el robo de celulares y otros objetos de valor, incluso por presuntos policías, pintan un cuadro de inseguridad generalizada que llevó a muchos a pedir la cancelación del evento. La historia de la feria también está ligada al crimen organizado, con reportes de balaceras, cuerpos abandonados con mensajes de cárteles como “La Familia Michoacana”, lanzamientos de volantes de grupos delictivos desde helicópteros, y la presencia de delincuentes buscados por la justicia. A esto se suma la persistente alerta sobre la venta de alcohol adulterado, un riesgo para la salud pública que, a pesar de las advertencias, no ha generado denuncias formales ante las autoridades, posiblemente por temor a represalias.

La Cruda Realidad del Maltrato Animal

Más allá de la violencia interpersonal y el crimen organizado, la Feria del Caballo también ha sido un foco de denuncias por maltrato animal. La presencia de ponis reales en un carrusel infantil, obligados a trabajar sin descanso, expuestos a la intemperie y en condiciones deplorables, ha generado indignación. Las peleas de gallos, consideradas un “deporte” sangriento, implican la mutilación y el combate a muerte de los animales para el entretenimiento, a menudo vinculadas con apuestas ilegales, venta de drogas y otros delitos. Las corridas de toros, una “masacre innecesaria”, exponen a los toros a un sufrimiento extremo desde el momento en que entran a la plaza, siendo debilitados, heridos con lanzas y banderillas, hasta su eventual muerte a manos del matador. Estos espectáculos, lejos de ser meras tradiciones, reflejan una cruel indiferencia hacia el bienestar animal y, a menudo, sirven como fachada para actividades ilícitas, demostrando cómo la falta de regulación y la permisividad pueden extender el ámbito de la ilegalidad más allá de las interacciones humanas.

Tabla: Incidentes y Problemáticas en la Feria del Caballo de Texcoco

Tipo de IncidenteDescripciónImpacto
Abuso Sexual y AgresiónActivistas denuncian abuso sexual, seguidas de agresiones físicas y amenazas por "policías no oficiales".Violencia de género, abuso de autoridad, revictimización, impunidad.
Robos y AsaltosAtaque al staff de Ximena Sariñana (pérdida de ojo del manager), robos generalizados de celulares, incluso por "policías".Daño físico, pérdidas materiales, sensación de inseguridad generalizada.
Crimen OrganizadoHistorial de balaceras, homicidios, cuerpos con mensajes de cárteles, lanzamiento de volantes desde helicópteros, presencia de delincuentes buscados.Violencia extrema, terror, desestabilización del orden público, infiltración criminal.
Maltrato AnimalPonis en carrusel (explotación), peleas de gallos (crueldad, apuestas ilegales), corridas de toros (masacre, tortura).Sufrimiento animal, vínculo con otras actividades criminales (apuestas, drogas).
Alcohol AdulteradoAlertas y denuncias en redes sociales sobre la venta de alcohol de dudosa procedencia.Riesgo para la salud pública de los asistentes.

Preguntas Frecuentes sobre la Seguridad y la Autoridad

¿Por qué es crucial la policía para la sociedad?
La policía es crucial porque es el brazo ejecutor de la coerción legítima. Aunque la buena voluntad ciudadana es importante, sin una fuerza que haga cumplir las leyes, proteja los derechos y disuada a los criminales, la sociedad caería en el caos. La policía es el pilar que sostiene el orden público y la seguridad.
¿El pacifismo es siempre una opción moralmente superior?
El pacifismo es una postura moral compleja. Si bien su ideal de no violencia es noble, en contextos donde existe una amenaza real y violenta (como un régimen totalitario o el crimen organizado), la no resistencia puede llevar a consecuencias desastrosas, fortaleciendo al agresor y poniendo en peligro a la población. Objetivamente, la pasividad ante una agresión puede ser vista como una ayuda al agresor.
¿Qué son los "policías no oficiales" y cuál es su impacto?
Los "policías no oficiales" son individuos o grupos que, sin la autoridad legal ni la supervisión adecuada del Estado, asumen roles de seguridad o coerción. En el caso de la Feria de Texcoco, eran personal de seguridad privada que actuó con brutalidad y sin rendir cuentas, convirtiéndose de protectores a agresores. Su impacto es devastador porque socavan la confianza en la seguridad y demuestran la impunidad.
¿Cómo puede la falta de seguridad en eventos públicos afectar a los asistentes?
La falta de seguridad en eventos públicos genera un ambiente de vulnerabilidad que fomenta todo tipo de delitos: desde robos y asaltos hasta agresiones físicas y sexuales. La percepción de impunidad puede atraer al crimen organizado y convertir un espacio de ocio en un foco de peligro, afectando gravemente la integridad física y psicológica de los asistentes.
¿Qué papel juega el crimen organizado en eventos masivos?
El crimen organizado busca eventos masivos por su gran afluencia de personas y el potencial de ganancias ilícitas. Pueden operar redes de robo, venta de drogas y alcohol adulterado, extorsión, e incluso utilizar estos espacios para ajustar cuentas o enviar mensajes. Su presencia agrava exponencialmente los riesgos de seguridad para todos los presentes.
¿Cómo se relaciona la seguridad con el bienestar animal?
La seguridad en un evento se extiende al bienestar de los animales presentes. Cuando hay una falta de supervisión y regulación, los animales pueden ser explotados, maltratados y sometidos a condiciones crueles. Además, actividades como las peleas de gallos o las corridas de toros a menudo están ligadas a redes de apuestas ilegales y otras formas de crimen, demostrando que el respeto por la vida (humana y animal) es un indicador clave del nivel de orden y seguridad en un lugar.

La discusión sobre quién está del lado de la policía nos lleva a un entendimiento más profundo de la complejidad de la vida en sociedad. No se trata de un apoyo ciego o incondicional, sino de reconocer la necesidad de una autoridad efectiva y justa para mantener el orden. Cuando esa autoridad se desvanece, se corrompe o es intencionalmente desatendida, las consecuencias son palpables y a menudo brutales. El caso de la Feria del Caballo en Texcoco es un sombrío recordatorio de lo que sucede cuando los mecanismos de seguridad fallan o cuando aquellos que deberían proteger, se convierten en amenazas. En un mundo donde la elección no siempre es entre el bien y el mal, sino entre males de distinto grado, la neutralidad es una ilusión peligrosa. Como bien se ha dicho, “no hay justo, ni aun uno”. Todos estamos, de alguna manera, implicados en la compleja red de la sociedad y sus fallas. La clave reside en comprender nuestras responsabilidades y trabajar para establecer una forma de sociedad donde la decencia común y la seguridad sean, una vez más, posibles, reconociendo que el orden, en última instancia, exige una voluntad firme de mantenerlo.

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