31/10/2023
En un mundo donde la inmediatez de la información es clave, un video de un minuto con 49 segundos se ha vuelto el epicentro de una controversia que sacude a Ahome, Sinaloa. Dos jóvenes, presuntamente menores de edad, se convirtieron en protagonistas involuntarios de un incidente que ha puesto bajo el escrutinio público el actuar de la policía municipal. Las imágenes, que circularon rápidamente en redes sociales, muestran momentos de presunto abuso de poder y uso excesivo de la fuerza durante una detención, generando indignación y una pronta reacción de las autoridades. Este suceso no solo reabre el debate sobre los límites de la autoridad policial, sino que también subraya la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en la aplicación de la ley. La pregunta que resuena en la comunidad es clara: ¿qué pasó realmente con los policías de Ahome y qué medidas se están tomando al respecto?
- El Incidente: Un Video que Conmocionó a Ahome
- La Versión de los Jóvenes Afectados y Sus Familias
- Respuesta Inmediata de las Autoridades de Ahome
- La Comisión de Honor y Justicia y la Intervención de Derechos Humanos
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso de Ahome
- Conclusión: Hacia la Transparencia y la Confianza Ciudadana
El Incidente: Un Video que Conmocionó a Ahome
Todo comenzó, según los testimonios, con una situación aparentemente menor. Los jóvenes, estudiantes del Colegio de Bachilleres del estado de Sinaloa (Cobaes) 02 y de la prepa de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), fueron abordados por policías municipales de Ahome. La razón esgrimida por los agentes para su detención fue que, supuestamente, estaban diciendo groserías y molestando a clientes de una tienda de conveniencia. Sin embargo, lo que siguió a este abordaje es lo que ha provocado la alarma y la apertura de una investigación formal.

El video que se hizo viralizado capta el momento en que un hombre, quien parece ser un policía vestido de civil, mantiene sometido a uno de los jóvenes, que viste una sudadera amarilla. La tensión es palpable; se escucha al hombre decirle al joven de forma imperativa: “ahí quédese a la #$%&”, a lo que el presunto menor responde con una queja de dolor: “espérate, me lastimaste”. Casi simultáneamente, un segundo joven intenta intervenir, acercándose a la escena. Es en ese instante cuando otro policía lo toma por la espalda con una fuerza considerable, sometiéndolo también. Aunque se registra un ligero forcejeo, el segundo joven termina en el piso, aunque luego se le ve sentado y comiendo papas fritas de una bolsa, una imagen peculiar en medio de la contención.
El diálogo grabado añade más elementos a la controversia. El policía justifica la detención argumentando: “No, señor, están faltando el respeto, son groseros”, y añade: “está entrando la gente (a la tienda de conveniencia) y están diciendo groserías”. Sin embargo, un tercer joven, quien es el que grabó uno de los videos que circulan, contradice esta versión categóricamente: “en ningún momento, en ningún momento, le dijimos groserías”. La situación escala cuando este mismo joven le pregunta su nombre al oficial, quien opta por ignorarlo. En medio de la confusión, el presunto menor con la bolsa de papas exclama: “no mames, quieren hacer que la gente se sienta segura”, a lo que el policía insiste en su argumento sobre las groserías.
La confrontación no termina ahí. El oficial le pide al joven que graba que guarde su celular y cese la filmación. Ante la negativa del joven, el policía le arrebata el dispositivo. Un segundo video, captado por otro testigo, muestra un detalle aún más preocupante: al someter al primer joven de sudadera amarilla, uno de los oficiales lo sujeta del cabello y, con fuerza, lo lleva al piso. La persona que grabó este momento narra con indignación que los jóvenes no habían hecho nada y exclama: “no es esa la manera, la violencia no se combate con violencia”. Finalmente, tras pedir apoyo, llegó la unidad oficial 53A de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Ahome, en la que los jóvenes fueron trasladados por dos policías que portaban gorras con la leyenda GOTE y el rostro cubierto con capuchas. Los testigos no ocultaron su desilusión, comentando en la grabación: “Qué lástima, pobres chavos, en lugar de sentirse uno seguro, se siente más inseguro”.
La Versión de los Jóvenes Afectados y Sus Familias
Un día después del controvertido incidente, los dos jóvenes involucrados, ambos de 17 años y estudiantes activos, comparecieron ante la Comisión de Honor y Justicia (CHJ) de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Ahome. No estaban solos; sus padres los acompañaron, brindándoles apoyo en un momento tan delicado. El propósito de su comparecencia fue claro: interponer una queja formal contra los policías municipales, exigiendo que se investigue a fondo lo sucedido y se haga justicia. Este paso es fundamental para el esclarecimiento de los hechos y la posible sanción de cualquier irregularidad en el actuar policial.
Al término de la comparecencia, que tuvo una duración de aproximadamente 15 minutos, uno de los menores ofreció su perspectiva sobre lo ocurrido. Según su relato, el incidente se originó a partir de un “mal entendido”. Explicó que estaban conversando entre amigos y que uno de ellos dijo algunas groserías. Sin embargo, lo que les sorprendió fue que el policía presuntamente tomó estas expresiones de manera personal, lo que habría desencadenado la detención con un uso que ellos consideran excesivo de la fuerza. Este punto es crucial, ya que si bien el lenguaje soez puede ser inapropiado en ciertos contextos, la respuesta policial debe siempre ser proporcional y ajustada a los protocolos establecidos, evitando la extralimitación de funciones.
El mismo joven añadió un detalle que, a su juicio, pudo haber exacerbado la reacción del oficial: admitió haberle dicho “güey” en lugar de referirse a él con un término que denotara su autoridad. Sin embargo, rápidamente contrapuso esta situación con una reflexión profunda sobre la reciprocidad del respeto. “No puede pedir respeto cuando no respeta a los ciudadanos”, sentenció, poniendo en tela de juicio la actitud del agente. Esta declaración resalta la importancia de la conducta de los agentes de la ley, quienes están obligados a mantener una postura de respeto y profesionalismo, incluso ante provocaciones verbales, para no escalar innecesariamente los conflictos.
Durante la interposición de la queja ante la Comisión de Honor y Justicia, a los jóvenes se les solicitó un certificado médico que comprobara las lesiones que afirmaron haber sufrido durante la detención. Específicamente, mencionaron una lesión en el cuello y otra en la espalda, evidencia física que podría respaldar su denuncia de uso excesivo de la fuerza. Además, se les pidió acreditar su minoría de edad, un factor relevante que podría implicar un tratamiento diferenciado por parte de las autoridades y la intervención de instancias especializadas en protección de menores. Las madres de los jóvenes expresaron su profunda molestia y preocupación por el actuar de los policías. Enfatizaron que sus hijos son “muchachos sanos, tranquilos” y que fueron víctimas de un acto que calificaron como “injusto”. Para ellas, la prioridad no es una disculpa superficial. “Lo que ya pasó, pues pasó”, declararon, dejando claro que su interés radica en que la queja siga su curso y se realice una investigación exhaustiva. Reafirmaron que una simple disculpa no solucionará las lesiones físicas que sus hijos presentan, lo que subraya su determinación de buscar una resolución justa y efectiva a través de los canales institucionales.
Respuesta Inmediata de las Autoridades de Ahome
La rápida difusión del video en redes sociales no pasó desapercibida para las autoridades de Ahome. Ante la contundencia de las imágenes y la creciente indignación pública, la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Ahome emitió una postura clara y enérgica, asegurando que no permitirán actos de agresión hacia los ciudadanos. Esta declaración inicial fue un paso importante para mitigar la percepción de impunidad y reafirmar el compromiso de la corporación con el respeto a los derechos humanos y el cumplimiento de los protocolos de actuación.
Carlos Francisco Rodríguez Ponce, subsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Ahome, fue uno de los primeros en pronunciarse de manera contundente. En sus declaraciones, dejó claro que la corporación no solapará a ningún elemento que cometa este tipo de actos. “Al observar los videos, tenemos que turnarlos a la Comisión de Honor y Justicia. Que se investigue si hay un exceso de los policías. Nosotros no estamos en la postura de soportar y mucho menos ser coparticipes en los actos donde se genera este tipo de eventos ante un ciudadano”, afirmó Rodríguez Ponce. Esta declaración es crucial, ya que establece un precedente de cero tolerancia hacia la mala conducta policial y la voluntad de someter a investigación a sus propios elementos cuando existan indicios de irregularidades. La decisión de turnar el caso a la Comisión de Honor y Justicia de manera inmediata es un indicativo de la seriedad con la que se está abordando la denuncia.
Por su parte, Julio Cesar Romanillo Montoya, titular de seguridad en Ahome, también reprobó los hechos públicamente. Aunque confirmó que la investigación deberá seguir su debido curso, su postura fue igualmente firme en cuanto a la condena de cualquier abuso. “Desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana repruebo, reprobamos, todos los abusos del estado de fuerza. No estoy diciendo que estos policías lo realizaron, pero mi postura es ésta y, derivado de esa situación, estoy obligado y facultado para dar vista a la Comisión de Honor y Justicia”, expresó Romanillo Montoya. Esta declaración es importante porque, si bien mantiene la presunción de inocencia de los agentes implicados hasta que concluya la investigación, también subraya el compromiso institucional con la revisión de los procedimientos y el apego a la legalidad. Ambos funcionarios han enfatizado la necesidad de una investigación exhaustiva y transparente, lo que es fundamental para restaurar la confianza ciudadana y asegurar que incidentes como este no queden impunes.
La Comisión de Honor y Justicia y la Intervención de Derechos Humanos
El caso de los jóvenes de Ahome ha activado no solo los mecanismos internos de la corporación policial, sino también la intervención de organismos autónomos dedicados a la protección de los derechos de los ciudadanos. La Comisión de Honor y Justicia (CHJ) de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana de Ahome se ha convertido en el eje central de la investigación interna, siendo la instancia designada para determinar si hubo un exceso en el uso de la fuerza por parte de los policías municipales.
La CHJ es un órgano vital dentro de las corporaciones policiales, encargado de velar por la disciplina, la ética y el apego a los protocolos de actuación de sus miembros. Su función es investigar las quejas y denuncias contra los agentes, recopilar pruebas, escuchar testimonios y, finalmente, emitir una resolución que puede ir desde una amonestación hasta la destitución del cargo, dependiendo de la gravedad de la falta. En este caso, la CHJ deberá analizar los videos, los testimonios de los jóvenes y sus padres, y las declaraciones de los policías involucrados para determinar si se violaron los derechos de los detenidos o si se excedieron en sus funciones. La solicitud de certificados médicos y la acreditación de la minoría de edad de los jóvenes son pasos estándar en este tipo de investigaciones, fundamentales para sustentar las alegaciones de las víctimas.
Paralelamente a la investigación interna, la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) de Sinaloa ha tomado cartas en el asunto, iniciando una investigación de oficio, es decir, por su propia iniciativa y sin necesidad de una denuncia formal. Esta acción de la CEDH subraya la gravedad y el interés público del caso, así como su compromiso con la defensa de los derechos fundamentales. Araceli Sepulveda Sauceda, visitadora regional de la CEDH en la zona norte, confirmó la apertura del expediente de queja número 2/2023, lo que formaliza la intervención del organismo.
La CEDH ha adelantado que se dictarán medidas precautorias. Estas medidas son acciones urgentes que la Comisión puede solicitar a las autoridades para proteger la seguridad e integridad de las personas involucradas en una queja, en este caso, los presuntos menores de edad. Su objetivo es evitar que se repitan los actos denunciados o que se generen nuevas afectaciones mientras la investigación sigue su curso. La visitadora Sepulveda Sauceda también expresó una preocupación generalizada y recurrente: el uso excesivo de la fuerza pública y el abuso de autoridad por parte de los policías, a pesar de las constantes capacitaciones que reciben en materia de derechos humanos. Esta observación es crítica, ya que sugiere que, más allá de la capacitación, podría haber fallas en la implementación de los conocimientos o en la supervisión de la conducta policial en el campo. La intervención de la CEDH añade una capa de supervisión externa y garantiza que la investigación no se limite únicamente a los procesos internos de la policía, sino que también se examine desde una perspectiva de derechos humanos, buscando no solo la sanción de los responsables, sino también la prevención de futuros abusos y la mejora de las prácticas policiales.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso de Ahome
El incidente en Ahome ha generado numerosas interrogantes en la ciudadanía, especialmente en lo que respecta a los procedimientos policiales y los derechos de los ciudadanos. A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes para ofrecer claridad sobre este tipo de situaciones.
¿Qué es la Comisión de Honor y Justicia (CHJ)?
La Comisión de Honor y Justicia es un órgano interno de las corporaciones policiales, militares o de seguridad, encargado de supervisar y sancionar la conducta de sus miembros. Su función principal es investigar las faltas administrativas, violaciones a los códigos de conducta, usos indebidos de la fuerza o abusos de autoridad cometidos por los agentes. Opera bajo un marco legal y reglamentario específico, llevando a cabo audiencias, recopilando pruebas y emitiendo resoluciones que pueden resultar en sanciones disciplinarias, suspensiones o incluso la destitución del personal involucrado. Es un mecanismo clave para la rendición de cuentas y la depuración de las instituciones de seguridad.
¿Qué es la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH)?
La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) es un organismo público autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propios, cuyo objetivo principal es la protección, observancia, promoción, estudio y divulgación de los derechos humanos en el ámbito de su respectiva entidad federativa. Actúa como un defensor del pueblo frente a posibles abusos de autoridad cometidos por cualquier ente gubernamental. Recibe quejas, realiza investigaciones, emite recomendaciones no vinculantes (aunque de gran peso moral y político) y lleva a cabo actividades de capacitación y educación en materia de derechos humanos. Su existencia es fundamental para garantizar que las autoridades actúen siempre dentro del marco de la legalidad y el respeto a la dignidad humana.
¿Qué significa que una investigación se inicie "de oficio"?
Cuando una investigación se inicia “de oficio”, significa que la autoridad o el organismo encargado de la misma la ha comenzado por su propia iniciativa, sin que haya mediado una denuncia o queja formal por parte de un particular. Esto suele ocurrir cuando la institución tiene conocimiento de hechos que podrían constituir una violación de la ley o de los derechos humanos a través de medios públicos, como noticias en medios de comunicación o videos virales en redes sociales. La capacidad de iniciar investigaciones de oficio dota a los organismos como la CEDH de una mayor proactividad en la defensa de los derechos ciudadanos, permitiéndoles actuar rápidamente ante situaciones de flagrante vulneración.
¿Qué son las "medidas precautorias" en este contexto?
Las medidas precautorias, también conocidas como medidas cautelares o provisionales, son acciones urgentes que un organismo como la CEDH puede solicitar a las autoridades involucradas en una queja o investigación. Su propósito es proteger la seguridad, integridad o los derechos de las víctimas o de las personas afectadas mientras la investigación principal se desarrolla. En el caso de Ahome, estas medidas buscarían asegurar que no haya represalias contra los jóvenes, que se les brinde la atención médica necesaria si es el caso, y que se eviten situaciones similares en el futuro por parte de los agentes señalados. No prejuzgan la culpabilidad, sino que buscan prevenir daños mayores o irreparables.
¿Cuál es la importancia de los videos en casos de presunto abuso policial?
Los videos grabados por ciudadanos, como en el caso de Ahome, se han convertido en una herramienta invaluable y a menudo decisiva en casos de presunto abuso policial. Actúan como evidencia visual objetiva que puede corroborar o refutar testimonios, exponer la conducta de los agentes en tiempo real y, en muchos casos, servir como el principal catalizador para que las autoridades inicien investigaciones. Su importancia radica en su capacidad para ofrecer un registro inalterable de los hechos, lo que contribuye a la transparencia y a la rendición de cuentas, empoderando a la ciudadanía para documentar y denunciar irregularidades, y presionando a las instituciones para que actúen con celeridad y justicia.
Conclusión: Hacia la Transparencia y la Confianza Ciudadana
El incidente en Ahome, Sinaloa, es un recordatorio contundente de la delgada línea que a veces separa el deber policial del abuso de poder. La difusión de los videos no solo ha expuesto una presunta actuación desproporcionada de algunos agentes, sino que también ha impulsado una respuesta institucional inmediata y coordinada. Desde la condena de los altos mandos de seguridad hasta la intervención de la Comisión de Honor y Justicia y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el caso está siendo abordado desde múltiples frentes, buscando esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades.
La queja formal interpuesta por los jóvenes y sus familias ante la CHJ, junto con la investigación de oficio de la CEDH, demuestran que existen mecanismos para que los ciudadanos busquen justicia ante presuntas violaciones a sus derechos. Sin embargo, la verdadera prueba para las autoridades de Ahome y Sinaloa será la resolución final de este caso. La forma en que se investigue, se sancione si es necesario, y se comuniquen los resultados, será crucial para restaurar la confianza de la ciudadanía en sus fuerzas de seguridad. La sociedad espera que la transparencia y el apego a los derechos humanos no sean solo discursos, sino principios rectores que guíen cada acción de quienes tienen el deber de proteger y servir.
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