Inteligencia Led Policing: La Revolución Policial

13/04/2026

Valoración: 4.09 (1987 votos)

En el cambiante panorama de la seguridad global, la forma en que las fuerzas policiales abordan el crimen ha evolucionado drásticamente. De un enfoque predominantemente reactivo, que respondía a los hechos una vez consumados, se ha transitado hacia un modelo más proactivo y anticipatorio. Esta transformación es la esencia de la Inteligencia Led Policing (ILP), un concepto que redefine la estrategia policial al poner el conocimiento y el análisis en el centro de la lucha contra la delincuencia. Fernando Moreno, Comisario del Cuerpo Nacional de Policía y jefe del Área de Inteligencia Prospectiva del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, nos guía a través de las complejidades y el impacto de esta innovadora aproximación.

¿Por qué la Policía Federal detuvo a 26 barras?
Los desmanes que obligaron a la Policía Federal a detener a 26 barras ocurrieron luego de que Vélez venciera a Peñarol de Uruguay en el debut de Copa Libertadores. Tras el partido y en la desconcentración del público del estadio, una facción de la barra pasó por unas canchitas de fútbol 5 que están muy cerca del estadio José Amalfitani.

La Inteligencia Led Policing, a menudo difícil de traducir con precisión al español, se concibe como una estrategia de acción policial diseñada para reducir el delito mediante la combinación de técnicas de análisis e inteligencia criminal. Su objetivo principal es establecer medidas de actuación directa y preventiva, focalizando el esfuerzo en los delincuentes activos y reincidentes, así como en la valoración y gestión de la amenaza del delito antes de que este se materialice. Esta visión contrasta fuertemente con el modelo tradicional, donde la eficacia policial se medía por la capacidad de detectar conductas penales, detener a sus responsables y aportar pruebas para su condena judicial.

Índice de Contenido

La Inteligencia Estratégica en la Lucha Criminal

La estrategia, en el ámbito de la seguridad, se entiende como la interacción de un sistema organizativo con su entorno para cumplir su misión social. La inteligencia, como conocimiento basado en hechos, proporciona los elementos racionales necesarios para que esta interacción sea efectiva. En este sentido, la Inteligencia Criminal Estratégica es un proceso sistemático de elaboración y difusión de conocimiento útil para el diseño de estrategias eficaces contra el delito.

Tradicionalmente, los cuerpos de seguridad operaban bajo un modelo reactivo, centrado en la respuesta a hechos ya ocurridos o en ejecución. Sin embargo, diversos factores actuales han impulsado un cambio hacia una estrategia prospectiva, que prioriza la anticipación y la toma de medidas para impedir que los sucesos delictivos ocurran. Los productos de inteligencia estratégica criminal son el resultado de complejos procesos de análisis de la delincuencia en sus múltiples dimensiones y contextos sociales. Un buen producto de inteligencia no solo describe la situación actual de un fenómeno, sino que explica su existencia, predice posibles evoluciones y tendencias, define escenarios probables y propone alternativas viables para reorientar la situación en favor de la lucha contra el crimen, considerando incluso los costes económicos y sociales asociados.

Un ejemplo paradigmático de estos productos de inteligencia estratégica son los Informes de Evaluación de la Amenaza del Crimen Organizado (OCTA), elaborados anualmente por la Oficina Europea de Policía (EUROPOL). Estos informes se distinguen por su enfoque a nivel de la Unión Europea y su atención exclusiva a las manifestaciones del crimen organizado, un término que, en sentido técnico, se refiere a agrupaciones de delincuentes que cumplen ciertos requisitos estructurales, a diferencia de la acepción común que lo asocia con las formas más graves de delito con gran repercusión social.

Intelligence-led Policing: Un Cambio de Paradigma

La primera edición del Informe OCTA, presentada en 2006, marcó un hito al ser el producto básico del modelo Intelligence-led Policing. Este modelo se articula sobre la evaluación y gestión de la amenaza generada por el crimen organizado. La aplicación de ILP representa un cambio de visión fundamental en la lucha contra el delito, pues se enfoca no en la comisión de conductas y el apresamiento de sus autores, sino en la valoración y gestión de la “amenaza del delito” en sí misma, es decir, un factor o elemento que, por su propia definición, aún no ha constituido un daño consumado.

Este enfoque genera tensiones en las estructuras policiales y judiciales tradicionales, ya que el sistema penal y el aparato policial fueron concebidos originalmente como instrumentos de actuación reactiva. En el modelo reactivo, la proactividad y la anticipación eran actividades secundarias o residuales. El modelo ILP, por el contrario, busca que la “eficacia” se mida por la capacidad de prevenir el delito, lo que implica una compleja adaptación de los sistemas de protección de derechos, diseñados para la represión, no para la prevención. Los informes OCTA no solo ejemplifican este cambio de modelo, sino que son un síntoma de una nueva actitud institucional frente al delito.

Comparativa: Policía Reactiva vs. Inteligencia Led Policing

Para comprender mejor la magnitud del cambio que propone la Inteligencia Led Policing, es útil contrastarla con el modelo policial reactivo tradicional:

CaracterísticaPolicía Reactiva TradicionalInteligencia Led Policing (ILP)
Enfoque PrincipalRespuesta a delitos consumados o en ejecución.Anticipación y prevención del delito.
ObjetivoIdentificación y castigo de responsables de delitos.Valoración y gestión de la amenaza del delito.
Medida de EficaciaNúmero de delitos resueltos, detenciones y condenas.Reducción del crimen, interrupción de actividades criminales antes de que ocurran.
Base JurídicaCódigos penales centrados en conductas con resultados.Análisis de tendencias y patrones para intervenir proactivamente.
Rol PreventivoDisuasión por el miedo a la represión (secundario).Estrategias directas para impedir el delito (primario).
InformaciónBasada en hechos conocidos y denunciados.Conocimiento basado en hechos, tendencias, escenarios futuros.

Los Informes OCTA: Definición, Objetivos y Desafíos Metodológicos

Los Informes de Evaluación de la Amenaza del Crimen Organizado en Europa (OCTA) son documentos anuales de Europol que recogen el estado del crimen organizado desde una perspectiva de amenaza. Su principal utilidad es proporcionar elementos fiables para la planificación estratégica contra el crimen organizado y grave en Europa. Han sido fundamentales para el desarrollo del espacio común de libertad, seguridad y justicia en la UE.

Existen versiones abiertas y restringidas de los OCTA. Las versiones abiertas, disponibles para el público, son resúmenes que a menudo omiten apartados completos de las versiones restringidas (como resúmenes ejecutivos, metodologías, conclusiones y recomendaciones). Esta limitación plantea un desafío para la comunidad científica y los profesionales no directamente involucrados en su elaboración, restringiendo el conocimiento y las posibles aportaciones externas.

Fuentes y Metodología: Un Análisis Crítico

Las fuentes que nutren los informes OCTA son diversas, clasificadas en cuatro grupos principales: Estados Miembros de la UE (principalmente cuerpos policiales), Cuerpos de Seguridad de Estados externos a la UE (EEUU, Canadá, Noruega, Colombia, Rusia, Suiza), Instituciones multinacionales europeas (EUROJUST, FRONTEX, OLAF, ECB, SITCEN, EMCDDA, EUROPOL) e Instituciones multinacionales externas a la UE (Interpol, BCE, SECI). Además, se menciona la participación del sector privado y el mundo académico, aunque sin precisar la naturaleza de su colaboración ni su identidad, lo que genera dudas sobre la fiabilidad de ciertas informaciones (por ejemplo, provenientes de reportajes periodísticos no extrapolables).

La mayor parte de los datos e información relevante proviene de las aportaciones ad hoc de los Estados, lo que significa que la información original reside en las bases de datos de los departamentos especializados en análisis operativo de las fuerzas policiales. Las instituciones multinacionales a menudo no disponen de información operativa propia, sino que la obtienen de las fuerzas policiales nacionales. Esta dependencia de fuentes policiales, si bien lógica, puede llevar a una doble filtración de la información y, en ocasiones, a la repetición de datos o incluso a la generación de información contradictoria debido a diferencias metodológicas o de periodos de análisis.

Un punto crítico es la falta de transparencia metodológica en las versiones públicas de los OCTA. Esto limita el conocimiento sobre cómo se valoran los datos, se prioriza la información, se establece su validez y fiabilidad, o cómo se resuelve la información contradictoria. Además, se observa una tendencia a reflejar datos que repercuten positivamente en las instituciones (ej. número de delitos resueltos, detenciones), descuidando variables cruciales para un conocimiento profundo de los fenómenos criminales, como los perfiles de las víctimas o la “cifra negra” de criminalidad.

Otro aspecto a considerar es la influencia de las relaciones políticas y la “corrección política”, que pueden llevar a omitir o suavizar datos sensibles para no herir la sensibilidad de otros Estados. Finalmente, la naturaleza emocional y comercial del crimen en los medios de comunicación y la ficción puede moldear la percepción pública, a menudo desvinculada del rigor científico, y la información puede ser estratégicamente administrada para fines no relacionados con el conocimiento objetivo del fenómeno.

¿Cómo quitar el faro de un vehículo?
Hay que tener en cuenta que para quitar el faro en muchos vehículos se necesita quitar el paragolpes porque debajo del mismo, el faro lleva otro soporte con un tornillo que de no quitarlo no nos dejará sacar el faro.

Estructura y Contenido de los Informes OCTA

La estructura de los informes OCTA ha evolucionado, pero se ha articulado consistentemente en torno a tres grandes núcleos conceptuales: los grupos criminales, los mercados criminales y los ejes o centros criminales (dimensión territorial). A pesar de esta estructura, los análisis críticos señalan varias carencias:

  • Falta de secciones clave: Sorprendentemente, los informes posteriores (OCTA 2007 y 2008) carecen de resúmenes ejecutivos, conclusiones o, crucialmente, apartados específicos de recomendaciones y análisis de tendencias futuras, a pesar de que la valoración de la amenaza y el establecimiento de tendencias son sus objetivos declarados.
  • Ausencia de marco terminológico: La ambigüedad y multiplicidad de significados de términos clave entre diferentes idiomas y contextos nacionales dificultan la comprensión. La inclusión de un glosario terminológico o conceptual mejoraría significativamente la interpretación.
  • Carencia de cuantificación: A pesar de la orientación estratégica, los informes adolecen de estimaciones cuantitativas sobre el número de grupos organizados, su cumplimiento de indicadores o el volumen de actividades delictivas. Esto limita la capacidad de desarrollar inteligencia estratégica basada en datos comparativos claros.

El Concepto de Crimen Organizado en los OCTA

El término “grupo criminal organizado” se menciona con alta frecuencia en los informes OCTA, aunque sin una definición expresa dentro del texto. Sin embargo, se basa en un marco conceptual unificado que proviene del documento Enfopol 35 Rev2 (1997) de la UE. Este marco define un grupo organizado como la colaboración de dos o más personas, durante un tiempo prolongado o indefinido, en la comisión de delitos graves con el fin de obtener beneficio económico o poder. Además, deben cumplir al menos dos de siete requisitos específicos, como el reparto de tareas, el uso de la violencia, la influencia en instituciones, el uso de estructuras comerciales legítimas o el blanqueo de dinero.

La estrategia de definición del crimen organizado no es superficial, ya que la rigurosidad en los requisitos influye en el número de grupos registrados, los delitos atribuidos y la percepción social de peligrosidad, lo que a su vez legitima las medidas implementadas para combatirlo. La UE tiende a una definición más restrictiva en comparación con otras regiones, lo que puede dificultar el análisis comparativo internacional.

Los OCTA clasifican los grupos criminales en tres tipos principales: con base en la UE, con base fuera de la UE y en situaciones intermedias (estos últimos subdivididos en “grupos de segunda generación” y “grupos que combinan aspectos de los dos primeros”). A pesar de esta clasificación estructural, los informes siguen haciendo constantes referencias a la configuración étnica de los grupos, lo que sugiere que el crimen transnacional aún se percibe, en gran medida, como cometido por extranjeros o inmigrantes.

Es importante destacar que el enfoque de ILP en los OCTA, al centrarse en los grupos organizados como la principal amenaza, busca actuar contra la delincuencia organizada desde una perspectiva más táctica, facilitando la focalización del esfuerzo policial. Sin embargo, esto presenta un punto débil en el sistema penal, que se articula sobre conductas tipificadas, no sobre estructuras de autores, lo que condiciona la eficacia policial a medio y largo plazo contra las organizaciones criminales.

Los Mercados Criminales y la Dimensión Territorial

Los informes OCTA analizan los “mercados criminales” como conjuntos de tipos delictivos que giran en torno a la economía de bienes o servicios ilegales, o al control ilegal de sectores económicos mediante violencia y corrupción. Las principales categorías criminales referidas son el tráfico de drogas, los delitos contra las personas (trata e inmigración ilegal), los fraudes y las falsificaciones.

El Tráfico de Drogas: Una Amenaza Constante

El tráfico de drogas es valorado como la actividad más frecuente y una de las amenazas de mayor entidad. Sin embargo, los OCTA no profundizan en el análisis de la demanda de drogas, lo que menoscaba la capacidad de evaluar la amenaza de forma integral y anticipar nuevas rutas o características de distribución.

  • Cocaína: La producción está bajo control de grupos colombianos, peruanos y bolivianos, y la importación a gran escala en la UE es dominada por grupos colombianos, a menudo colaborando con marroquíes. Las rutas incluyen el transporte marítimo (yates, pesqueros, contenedores), aéreo (mulas, aviones privados) y postal. Las rutas más utilizadas son directas desde regiones productoras, o con escalas en América (Argentina, Brasil), el Caribe (Venezuela, Rep. Dominicana) o África Occidental (Senegal, Cabo Verde, Guinea Bissau). Holanda es el mayor centro de distribución secundaria en la UE, con los puertos de Amberes y Rotterdam como puntos clave. Se observa un aumento de la importancia de Francia y de la ruta africana. Las nacionalidades más frecuentes en los grupos son colombiana y española, con una creciente presencia nigeriana, rumana y lituana.
  • Heroína: La mayor parte se produce en Afganistán, controlada por grupos iraníes y kurdos. La demanda en Europa Oriental está en aumento, y el tráfico hacia y dentro de la UE está dominado por grupos turcos y, crecientemente, paquistaníes. Las rutas balcánicas y del Mar Negro son las principales. África se está convirtiendo en un importante punto intermedio.
  • Drogas de Síntesis: La producción se concentra en Países Bajos y Bélgica, abasteciendo a casi toda la UE y EEUU. Sin embargo, la producción se está expandiendo hacia Indonesia, Canadá, Australia, Alemania y Polonia, así como países limítrofes con la UE, lo que reduce la dependencia de Holanda y Bélgica. Los puertos de Amberes y Rotterdam siguen siendo puntos clave de tránsito.
  • Hachís: Es la sustancia más demandada en Europa. La resina de hachís procede de Marruecos, Asia del Sudoeste, Afganistán y Pakistán. La hierba de cánnabis se produce en Países Bajos. La Península Ibérica es la vía principal de entrada por carretera, pero la presión institucional está desviando los desembarcos hacia Francia o el uso de Argelia/Senegal como escalas, y el transporte aéreo privado. Los grupos marroquíes tienden a consolidar su control en todas las fases de distribución.

Delitos contra las Personas: Trata e Inmigración Ilegal

La trata de personas y la inmigración ilegal son problemas comunes en toda la UE. Se asocian con la falsificación de documentos, el fraude de identidad y el uso de la tecnología. Europa Oriental es una zona clave de entrada desde el Este y Asia, mientras que la Península Ibérica lo es desde América y África. Estos delitos se configuran a partir de patrones étnicos, donde víctimas y tratantes suelen compartir nacionalidad o etnia. Las nacionalidades más asociadas a la explotación son rumana, albanesa y nigeriana. A pesar de su gravedad, se critica que los informes no hagan mención directa a la explotación laboral y sexual de nacionales de la UE al margen de la inmigración ilegal, lo que podría subestimar la magnitud del problema.

Fraudes y Falsificaciones: Infiltración y Desestabilización

Los fraudes, que abarcan desde el fraude de IVA hasta el de inversiones o los fondos de la UE, así como las infracciones contra la propiedad intelectual y el contrabando, son abordados de forma más superficial en los OCTA. Sin embargo, se destaca su capacidad para infiltrarse en sectores estratégicos (transporte, comunicaciones, energía) mediante la corrupción, alterando las condiciones del libre mercado en beneficio de los grupos criminales. El fraude también facilita otras actividades delictivas y tiene un impacto desestabilizador en la confianza del sistema comercial, más allá de la pérdida patrimonial directa.

La falsificación, ya sea de divisas (especialmente el euro), documentos o bienes, es una actividad delictiva especializada que también favorece otros delitos. La falsificación del euro está extendida en la UE, con Bulgaria, Italia, España, Francia y el Reino Unido como orígenes intracomunitarios. La falsificación de documentos es crucial para ocultar identidades, enmascarar productos ilícitos y permitir el acceso al comercio minorista legítimo. La falsificación de bienes, cada vez más extendida, no solo genera competencia desleal, sino que representa una amenaza directa a la salud y el bienestar de los ciudadanos (medicinas, alimentos, juguetes falsificados). La alta presión impositiva en la UE fomenta el contrabando, canalizando tanto bienes auténticos como falsificados con una notable tolerancia social.

Conclusiones Finales y Reflexiones

La Inteligencia Led Policing, tal como se refleja en los informes OCTA, representa un avance significativo hacia un modelo policial más estratégico y anticipatorio. Estos documentos son herramientas valiosas para comprender la amenaza del crimen organizado, sus estructuras y sus mercados. Sin embargo, es fundamental que sigan evolucionando para superar ciertas limitaciones.

Es crucial que los futuros informes incluyan secciones explícitas de recomendaciones y análisis de tendencias prospectivas, proporcionando una hoja de ruta más clara para la toma de decisiones. La inclusión de un marco terminológico unificado y la aportación de datos cuantitativos (como el número y características de los grupos, o el volumen de las actividades ilícitas) serían mejoras sustanciales para ofrecer una imagen más precisa y comparable de la realidad criminal.

Finalmente, la existencia de versiones restringidas de los OCTA limita el acceso al conocimiento para la comunidad científica y los profesionales no directamente involucrados, frenando la investigación y el debate. Una mayor difusión de estos informes, manteniendo la seguridad necesaria, permitiría una comprensión más profunda del fenómeno y fomentaría valiosas contribuciones del mundo académico y científico en la lucha contra el crimen organizado. Solo a través de una inteligencia más accesible y rigurosa podremos fortalecer la capacidad de la policía para anticiparse y proteger a la sociedad de las complejas y cambiantes amenazas criminales.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Inteligencia Led Policing: La Revolución Policial puedes visitar la categoría Policía.

Subir