25/08/2025
La historia de las instituciones que rigen el orden y el comercio en una nación se remonta a sus cimientos, a aquellos primeros momentos en que se establecen las bases de lo que será un país. En el caso de Buenos Aires y, por extensión, de lo que hoy es Argentina, la figura que emerge como la primera autoridad en ejercer funciones aduaneras y policiales es Don Pedro de Mendoza. Su llegada en 1536 no solo marcó la primera fundación de la ciudad, sino que también inauguró una era en la que el control de las entradas y salidas de mercancías y la garantía del orden público estaban intrínsecamente ligados a una misma autoridad.

Pedro de Mendoza arribó a las costas del Río de la Plata en 1536, con la misión de establecer una población en nombre de la Corona española. Venía investido con títulos de gran envergadura y autoridad, los cuales le otorgaban un poder considerable sobre el territorio y sus habitantes. Sus nombramientos incluían el de Adelantado, Gobernador, Capitán General de las Provincias del Río de la Plata y, crucial para nuestra indagación, Alguacil Mayor. Fue precisamente esta última designación, junto con las demás facultades inherentes a su rol de fundador y gobernador, la que le confirió las atribuciones para ejercer tanto el control aduanero en el puerto como las funciones policiales en la incipiente ciudad de "Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire".
El Rol Dual de un Fundador: Aduana y Orden Público en el Origen
La Capitulación celebrada entre Carlos V y Don Pedro de Mendoza, refrendada por la Real Cédula del 19 de julio de 1534, fue el documento legal que cimentó la autoridad de Mendoza y, con ella, la génesis de las funciones aduaneras y policiales en la región. En un territorio vasto y desconocido, la figura del Adelantado concentraba poderes que hoy se distribuyen en múltiples instituciones. Era el encargado de asegurar la defensa, la administración de justicia y, fundamentalmente, la recaudación de tributos para la Corona. La Aduana, desde sus orígenes, no era solo un ente recaudador; era también un brazo de control y vigilancia, indispensable para la gestión de un puerto que, aunque rudimentario, era la puerta de entrada y salida del comercio y, con él, de personas y mercancías.
Las funciones policiales, ejercidas por Mendoza en su capacidad de Alguacil Mayor, eran esenciales para mantener el orden en una población en formación, asegurar la disciplina entre los colonos y proteger los intereses de la Corona. La dualidad de sus roles, aduanero y policial, subraya la interconexión temprana entre el control del flujo de bienes y la seguridad interna. En aquellos tiempos fundacionales, la línea entre la fiscalización del comercio y la prevención de delitos era difusa, y ambas responsabilidades recaían en la máxima autoridad local.
De la Primera Fundación a la Consolidación de la Aduana
Aunque la primera fundación de Buenos Aires por Mendoza en 1536 tuvo una existencia efímera, la semilla de las funciones aduaneras y policiales ya había sido plantada. La puesta en funcionamiento de una Aduana más formal en el Río de la Plata se consolidaría con la segunda fundación de Buenos Aires en 1580, llevada a cabo por Don Juan de Garay. Garay refundó la ciudad con el nombre de "Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires", y fue él quien dio un paso más hacia la institucionalización al nombrar a Diego de Olabarrieta como Receptor de Rentas Aduaneras. Esta designación para la ya establecida "ADUANA Y REGISTRO" marcó la evolución de las responsabilidades, de estar concentradas en un único Adelantado a ser delegadas en funcionarios específicos, evidenciando una creciente complejidad en la administración colonial.
La necesidad de una aduana funcional se hizo evidente desde los primeros intercambios. De hecho, el primer registro oficial que se conserva de una operación de importación data del 1 de junio de 1586, con la llegada de mercaderías procedentes de las costas del Brasil en la carabela Nuestra Señora del Rosario, a cargo del capitán Alonso de Vera y Aragón. Poco después, el 2 de septiembre de 1587, se registra la primera exportación, con artículos textiles como frazadas, sombreros y cubrecamas zarpando en la carabela San Antonio con destino a puertos brasileños. Estos tempranos intercambios comerciales subrayan la importancia de una autoridad que regulase y fiscalizara el tráfico de bienes, una función que Pedro de Mendoza había iniciado y que sus sucesores fueron formalizando.
La Aduana y el Orden a Través de las Épocas
Durante la existencia del Virreinato del Río de la Plata, el desarrollo de la actividad aduanera estuvo estrechamente ligado al lento crecimiento de la población y a la limitada actividad comercial de la región, que además se veía restringida por el monopolio comercial impuesto en el siglo XVI. Esta situación comenzó a cambiar significativamente cuando el rey Carlos III de España, por Real Cédula del 1 de agosto de 1776, decidió crear el Virreinato del Río de la Plata, estableciendo a Buenos Aires como su capital. Esta decisión estratégica elevó el puerto a un estatus de mayor relevancia y, con ello, la necesidad de una estructura aduanera más robusta y una vigilancia más efectiva.
El primer virrey en el Río de la Plata, Pedro de Cevallos, un experimentado jefe militar, impulsó un cambio trascendental. El 6 de octubre de 1777, autorizó a Buenos Aires a comercializar libremente sus productos con otros virreinatos, una medida que fue confirmada y ampliada por la Real Cédula del 2 de febrero de 1778, incorporando a Buenos Aires al libre comercio con España. Con el puerto abierto a un flujo comercial mucho mayor, se hizo imperativo organizar la aduana para la percepción de las rentas y el control. Así, el 25 de junio de 1778, por Real Cédula del Rey Carlos III, nació la Aduana de Buenos Aires, designándose a Don Francisco Ximénez de Mesa como su primer administrador. Esta Aduana no solo se consolidó como un ente recaudador, sino que también asumió funciones consultivas y, crucialmente, la lucha contra el contrabando y la intensificación del control del comercio portuario. Aquí, la faceta policial inherente a la función aduanera se hizo más explícita y organizada.
La policía aduanera, encargada de la vigilancia de las costas, mares y fronteras terrestres, tuvo sus orígenes en cuerpos militares como los Blandengues de la Frontera y, más adelante, el Regimiento de Caballería de la Patria. Su funcionamiento fue reglamentado en detalle el 10 de marzo de 1896 por decreto del Presidente José Evaristo Uriburu, sentando las bases de una fuerza especializada en la protección de las rentas y la seguridad fronteriza, un eco de las funciones duales que Pedro de Mendoza había ejercido en los albores de la ciudad.
La Aduana en la Argentina Independiente y Contemporánea
Hacia 1810, con la Revolución de Mayo y el fin del vínculo colonial con España, la Aduana adquirió un rol aún más crítico. La libertad comercial establecida mediante un Reglamento la convirtió en la responsable del sostenimiento económico del nuevo gobierno patrio y de la administración de sus rentas. Los primeros gobiernos tuvieron que lidiar con la tarea de mejorar los servicios aduaneros, combatir un contrabando persistente y aumentar la recaudación, tanto a nivel nacional como en las aduanas interiores provinciales.
Numerosos intentos de unificar las aduanas, iniciados desde 1826, fracasaron debido a las tensiones políticas de la época. No fue hasta después de la caída de Rosas, con el Acuerdo de San Nicolás, que se determinó el carácter nacional de los impuestos a las importaciones y exportaciones, permitiendo la libre circulación de mercaderías extranjeras una vez nacionalizadas. Este fue un paso fundamental para la consolidación de una aduana unificada y centralizada.
En la historia contemporánea de la Aduana Argentina, la figura de Don Cristóbal Aguirre es destacada. Entre 1844 y 1872, Aguirre recorrió todos los grados del escalafón aduanero hasta convertirse en Director. Fue el autor de las Ordenanzas de Aduana, aprobadas por Ley de la Nación número 810 el 5 de octubre de 1876, que permanecieron vigentes hasta la promulgación del actual Código Aduanero en 1981. Se le considera el creador de la aduana moderna, y su labor como Ministro de Hacienda en las presidencias de Mitre y Sarmiento reafirma su impacto en la organización económica del país. Su legado fue la profesionalización y modernización de las funciones aduaneras.
En la actualidad, la Dirección General de Aduanas (DGA) es la autoridad competente en la aplicación de la legislación que regula el despacho aduanero, los sistemas, métodos y procedimientos. Sus funciones son múltiples y complejas, abarcando desde la formulación de proyectos de aranceles y cuotas compensatorias hasta el cumplimiento de acuerdos internacionales en materia aduanera. La DGA controla el ingreso y egreso de mercaderías, pasajeros y medios de transporte, asegurando el cumplimiento de los derechos aduaneros y, de manera fundamental, ejerce mecanismos de control para prevenir y combatir delitos como el contrabando, el tráfico de armas y el narcotráfico. Esta última función es una clara continuidad de la labor policial que, en sus inicios, ejercía Pedro de Mendoza. La modernización del sistema aduanero, la lucha contra el contrabando y la búsqueda de transparencia son metas actuales que buscan incrementar el cumplimiento voluntario de las obligaciones y facilitar los trámites a los usuarios, todo ello apoyado por un proceso de informatización que maximiza el seguimiento y control de las operaciones, tanto físicas como documentales.
Tabla Comparativa: Evolución de las Funciones Fundacionales
| Función | Época de Pedro de Mendoza (1536) | Actualidad (Dirección General de Aduanas) |
|---|---|---|
| Autoridad Principal | Adelantado, Gobernador, Capitán General, Alguacil Mayor (Pedro de Mendoza) | Dirección General de Aduanas (DGA), dependiente de la AFIP |
| Rol Aduanero | Recaudación de tributos (derechos aduaneros), control de entradas y salidas de mercancías. | Aplicación de legislación aduanera, formulación de aranceles, control de comercio exterior, recaudación de derechos, cumplimiento de acuerdos internacionales. |
| Rol Policial/Seguridad | Mantenimiento del orden en la población, disciplina, protección de intereses de la Corona (como Alguacil Mayor). | Lucha contra el contrabando, tráfico de armas y narcóticos; vigilancia de fronteras, costas y mares. |
| Estructura | Poder concentrado en una única figura con amplias facultades. | Institución especializada y compleja, con divisiones y personal capacitado. |
| Medios de Control | Vigilancia directa, registros manuales rudimentarios. | Sistemas informatizados, seguimiento digital, tecnología de inspección avanzada. |
| Objetivo General | Establecer el control territorial y asegurar ingresos para la Corona. | Garantizar el comercio exterior lícito, proteger la industria nacional, prevenir delitos transnacionales y recaudar impuestos. |
Preguntas Frecuentes sobre la Primera Autoridad Aduanera y Policial
A continuación, respondemos algunas de las preguntas más comunes sobre los orígenes de las funciones aduaneras y policiales en Buenos Aires.
¿Quién fue Pedro de Mendoza y por qué ejerció estas funciones?
Pedro de Mendoza fue un explorador y conquistador español, el primer Adelantado del Río de la Plata. Ejerció funciones aduaneras y policiales porque, en la época de la conquista y colonización, las autoridades coloniales, como los adelantados y gobernadores, concentraban amplios poderes que incluían la administración de justicia (rol policial como Alguacil Mayor) y la recaudación de tributos sobre el comercio (rol aduanero), esenciales para el sustento de la colonia y la Corona.
¿Cuándo y dónde se fundó la primera Aduana en Buenos Aires?
Aunque Pedro de Mendoza ejerció funciones aduaneras desde la primera fundación en 1536 en el "Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire", la Aduana como institución formal se puso en funcionamiento durante la segunda fundación de Buenos Aires en 1580 por Don Juan de Garay. Fue entonces cuando se nombró a un "Receptor de Rentas Aduaneras" para la "ADUANA Y REGISTRO". Sin embargo, la "ADUANA DE BUENOS AIRES" con una estructura más definida fue creada por Real Cédula del 25 de junio de 1778, durante el Virreinato del Río de la Plata.
¿Cómo evolucionaron las funciones policiales ligadas a la Aduana?
Inicialmente, las funciones policiales eran parte integral de la autoridad del Adelantado y Gobernador, quien actuaba como Alguacil Mayor para mantener el orden. Con el tiempo, a medida que la Aduana se institucionalizó, su rol policial se centró en la lucha contra el contrabando y el control del comercio. Cuerpos militares como los Blandengues de la Frontera y el Regimiento de Caballería de la Patria asumieron la vigilancia de las fronteras y costas, estableciendo una división de tareas que sentó las bases de lo que hoy es la policía aduanera, encargada de prevenir y combatir delitos relacionados con el comercio exterior.
¿Cuál fue la importancia de la Aduana para el desarrollo de Argentina?
La Aduana fue fundamental para el desarrollo económico de Argentina desde sus inicios. Durante la colonia, fue la principal fuente de ingresos para la Corona y, tras la Revolución de Mayo, se convirtió en el pilar económico de los primeros gobiernos patrios. Su capacidad para recaudar impuestos sobre el comercio exterior financió gran parte de la naciente nación, permitiendo el desarrollo de infraestructura y la consolidación del Estado. Además, su rol en la regulación y control del comercio fue clave para la organización económica del país.
¿Quién fue Cristóbal Aguirre y cuál fue su aporte a la Aduana moderna?
Don Cristóbal Aguirre fue un funcionario clave en la historia de la Aduana Argentina. Recorrió todos los grados del escalafón aduanero entre 1844 y 1872, llegando a ser su Director. Es considerado el creador de la Aduana moderna por ser el autor de las Ordenanzas de Aduana, aprobadas en 1876, que estuvieron vigentes por más de un siglo. Su trabajo profesionalizó y sentó las bases de la estructura y el funcionamiento de la institución, adaptándola a las necesidades de una nación en crecimiento.
En síntesis, la figura de Pedro de Mendoza representa el punto de partida de un largo camino en la configuración de las instituciones aduaneras y policiales de Buenos Aires. Su autoridad dual sentó las bases para un sistema que, a lo largo de los siglos, se fue especializando y modernizando, pero manteniendo siempre la esencia de sus funciones originales: controlar el comercio para el beneficio del Estado y asegurar el orden público en un territorio en constante evolución. La Aduana Argentina, con su rica historia, es un testimonio vivo de esta evolución, reflejando en su escudo y en su accionar diario la importancia de su legado fundacional.
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