05/07/2024
En la vasta historia de la Policía Nacional de Colombia, pocos nombres resuenan con la calidez y el impacto transformador como el del Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas. Este boyacense de corazón noble no solo vistió el uniforme con honor, sino que redefinió el concepto de servicio policial, convirtiéndose en el ángel guardián de la infancia colombiana y el gestor de una iniciativa que perdura hasta nuestros días: la Policía Infantil.

Su vida, marcada por una inquebrantable vocación policial, es un testimonio de cómo la sensibilidad humana, combinada con la disciplina institucional, puede generar un cambio profundo y duradero en la sociedad, especialmente en los más vulnerables: nuestros niños. Acompáñanos en este recorrido por la trayectoria de un hombre que, con su sonrisa y un maletín lleno de magia, sentó las bases de la protección infantil en Colombia.
- El Origen de una Vocación Inquebrantable: Los Primeros Pasos del Sargento Torres
- El Parque Julio Lleras: Cuna de una Idea Revolucionaria
- El Agente del Maletín Misterioso: Un Símbolo de Magia y Bondad
- Prueba de Fuego: El Bogotazo y la Liberación del Sargento Torres
- Nacimiento y Expansión de la Policía de Protección Infantil
- Un Legado que Evoluciona: De la Protección Infantil a la Policía de Infancia y Adolescencia
- Reconocimiento y Memoria: Un Homenaje Eterno
- Preguntas Frecuentes sobre la Policía Infantil y el Sargento Torres
- ¿Quién fue el Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas?
- ¿Cómo surgió la Policía Infantil?
- ¿Qué era el “maletín misterioso” del Agente Torres?
- ¿Por qué fue arrestado el Sargento Torres durante el “Bogotazo” de 1948?
- ¿Cuál fue la evolución de la Policía de Protección Infantil a lo largo del tiempo?
- ¿Las mujeres participaron en las actividades de la Policía Infantil?
- ¿Dónde se rinde homenaje al Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas?
El Origen de una Vocación Inquebrantable: Los Primeros Pasos del Sargento Torres
Luis Alberto Torres Huertas nació en Turmequé, Boyacá, una región que sin duda forjó su carácter sencillo y su profunda humanidad. Su camino en la vida militar comenzó con el servicio en el Batallón Bolívar No. 1 de Tunja, una experiencia que lo preparó para su verdadera pasión: la Policía Nacional.
Ingresó a la institución el 26 de abril de 1924, vistiendo el uniforme de Agente de Tercera Clase. Durante nueve años, hasta 1933, patrulló las calles y barrios de Bogotá, dedicándose incansablemente a la noble misión de proteger la vida, la honra y los bienes de los ciudadanos. Sin embargo, un breve retiro en 1933 no fue suficiente para apagar su llama interna. Su vocación policial era demasiado fuerte, y el 22 de septiembre de 1934, regresó a las filas que tanto amaba, ya casado con María Luisa Torres Bernal, su compañera de vida que lo apoyaría en su laboriosa existencia.
Una segunda pausa, de motivos inciertos, lo alejó nuevamente del uniforme, pero la pasión por el servicio lo trajo de vuelta el 4 de mayo de 1947. Fue destinado a la VIII División, bajo el mando del Doctor Diógenes Osorio Quesada. Su reintegro, bajo la dirección del General Delfín Torres Guzmán, lo ubicó en un puesto que, sin saberlo, se convertiría en el epicentro de una revolución social: la vigilancia del Parque Julio Lleras, también conocido como “Hipódromo del Banco Central Hipotecario”.
El Parque Julio Lleras: Cuna de una Idea Revolucionaria
Fue en el Parque Julio Lleras, hoy parte del emblemático Campín, donde la visión del Sargento Torres comenzó a tomar forma. Con su sana mentalidad y una profunda comprensión de que la educación de la niñez era la clave para formar a los buenos hombres del mañana, el Sargento Torres se dedicó a agrupar a los pequeños que visitaban el parque. No solo los vigilaba; les enseñaba canciones, rondas, juegos y, lo más importante, a amar el bien. Les inculcó el afecto por la patria, el respeto a la ley y a los derechos ajenos, y la necesidad de ser buenos ciudadanos para adquirir valor personal y ser útiles a la nación.
Lo que empezó como un ensayo, pronto se reveló como un método eficaz. Viendo el éxito de su aproximación, quiso extender su actividad protectora. Para atraer y entretener a los niños, la solución ideal eran los juegos infantiles. Mediante bazares y la colaboración invaluable de padres de familia que reconocieron su significativa labor, logró allegar fondos para comprar e instalar columpios y otras diversiones mecánicas. El parque se transformó en un hervidero de alegría: niños jugando, cantando y riendo, impresionando gratamente a los visitantes adultos.
Sin temor al “qué dirán”, este hombre apuesto, lleno de salud y vida, con una cara siempre sonriente que reflejaba una bondad casi campesina, cantaba, bailaba, corría y se agachaba para que los párvulos subieran en sus espaldas, utilizándolo como un ágil corcel. Su carisma era innegable, su compromiso, absoluto.
El Agente del Maletín Misterioso: Un Símbolo de Magia y Bondad
La fama del Agente Torres se extendió rápidamente por toda Bogotá. Desde otros sectores de la ciudad, llovían solicitudes para que su presencia iluminara parques y plazas públicas. Aquellos que no conocían su nombre, lo llamaban cariñosamente “El Agente del maletín misterioso”.
En efecto, el Agente Torres siempre llevaba consigo un maletín, una especie de cartera ministerial que nunca abandonaba. El contenido de este maletín era un enigma para todos, excepto para los niños. Solo delante de ellos lo abría, para sacar deliciosos caramelos. Este simple acto, cargado de misterio y dulzura, se convirtió en un símbolo de su conexión especial con la infancia.
Su amplio conocimiento en pedagogía y psicología infantil, adquirido a través de la lectura de libros y revistas, le permitió organizar juegos escalonados según las edades y aficiones de los pequeños, así como incentivos para los ganadores de las pruebas deportivas. Pronto, el parque se vio invadido por una multitud de niños de todas las clases sociales, provenientes de diversos barrios, todos en busca del Agente de Policía, inventor de estas distracciones juveniles. La afluencia fue tal que, a la postre, resultó imposible atender a tantos niños en un solo lugar.
La Junta de Mejoras Públicas del barrio, la sociedad de Amor a Bogotá y la prensa, tanto hablada como escrita, emprendieron una decidida campaña en su favor, reuniendo los fondos necesarios para la adquisición de aparatos, elementos de distracción y deporte infantil. Estos fueron instalados por primera vez en Bogotá en el Parque Julio Lleras, hoy parte del Campín, un lugar con rica historia, pues la hacienda "El Campín" de Nemesio Camacho había sido ofrecida para construir un estadio de fútbol, aprovechando el 400 aniversario de la fundación de la capital y los Juegos Bolivarianos de 1938. Es importante resaltar que dentro de los predios de la referida hacienda también funcionaba el Parque Julio Lleras, donde el Agente Luis Alberto Torres Huertas inició su labor.
El interés por la iniciativa se expandió a otros parques de Bogotá, y las solicitudes para organizar recreaciones infantiles similares se multiplicaron. Este fue el verdadero comienzo de lo que se denominaría “Policía de Protección Infantil”. Este evento propició la necesidad de conformar e instruir a un personal dedicado exclusivamente a esta misión.
Prueba de Fuego: El Bogotazo y la Liberación del Sargento Torres
El 9 de abril de 1948, Colombia se vio sacudida por el “Bogotazo”, un evento que cambió la historia del país. Durante estos acontecimientos, el Sargento Torres y sus compañeros de división fueron arrestados. Sin embargo, el impacto de su labor era tan profundo que los mensajes y el clamor de los niños de Bogotá, expresados incluso a través de diarios como El Tiempo, llevaron a su liberación días más tarde. La carta publicada en el diario, pidiendo la libertad del “Agente del maletín misterioso”, es un testimonio conmovedor del amor y la admiración que los pequeños sentían por él.
“En otro lugar se publica la carta que el Agente Luis A. Torres, de quien tantas veces he hablado y que es ídolo de los niños de mi barrio, les dirige a sus amiguitos. Yo uno mi voz a la de los niños para pedirle que el Agente Torres sea puesto en libertad. Él fue arrestado, como los demás agentes de su división y está sometido a una larga rutina: pero como de nada puede culparse, y es un ciudadano modelo, solicito de quien corresponda que se le devuelva cuanto antes su libertad al Agente Torres. ‘Nos hace mucha falta’, dicen los niños. Había de verlo desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde, divirtiéndolos, enseñándolos a cantar, cuidándolos y además protegiendo el barrio. Es inocuo mantenerlo en la cárcel.”
Este episodio demostró que su trabajo trascendía la mera vigilancia; era una labor social y formativa indispensable para la comunidad.
Nacimiento y Expansión de la Policía de Protección Infantil
En 1950, el Agente Torres fue ascendido a “Distinguido”, una distinción merecida por su incansable labor en pro de la niñez de Bogotá. Junto con este reconocimiento, recibió la misión de vigilar el Parque Central y, lo que sería aún más trascendental, la tarea de fundar una escuela para la formación de Agentes que compartieran con él la tarea de proteger a los niños de la capital.
La escuela comenzó con 11 agentes, cuidadosamente seleccionados entre los casados de mejores virtudes, hogareños y con la más sólida preparación intelectual. Este grupo especial necesitaba un nombre, y el Agente Distinguido Torres encontró el más adecuado: “Protección Infantil”.
El 29 de enero de 1951, finalizó el primer curso de Agentes de Policía de Protección Infantil, marcando el nacimiento oficial de esta actividad policial como un servicio especial de la Institución. Los once agentes, en compañía del Sargento Torres Huertas, fueron distribuidos estratégicamente en los parques de la capital. A estos doce policías, se les conocía jocosamente como “Los Doce Apóstoles”. El curso de Protección Infantil continuó su marcha, formando un total de treinta y cinco (35) unidades.
Los ascensos no se hicieron esperar. En abril de 1951, Torres fue ascendido a Sub-inspector. Al año siguiente, el primero de julio, obtuvo el grado de Sargento Segundo, y el primero de agosto de 1953, el de Sargento Primero. Con cada ascenso, Torres recibía profusas felicitaciones no solo de sus superiores, sino de infinidad de familias y entidades cívicas que reconocían el valor de sus excelentes oficios a favor de la niñez. En 1953, se le confirió la condecoración de la Orden “Estrella de la Policía” en el grado de “Estrella Cívica”, categoría de “Compañero”, y la Dirección de Educación de Cundinamarca le otorgó la “Medalla al Mérito”.
El Sargento Torres, sin embargo, no se engreía con las distinciones ni los aplausos; trasladaba sus triunfos a sus compañeros y, sobre todo, a sus “Niños”. Entendiendo que la protección infantil organizada no era una necesidad exclusiva de Bogotá, sino que debía tener una cobertura nacional, se tomó el trabajo de viajar, con el visto bueno de los altos mandos de la Policía, a diferentes ciudades del país para organizar su noble y apreciada obra. Así, capitales de departamentos y poblaciones menores tuvieron su Policía de Protección Infantil, y millares de niños comenzaron a contar con “Ángeles Guardianes uniformados con el clásico traje verde de los Agentes de la Policía Nacional”.

El movimiento cobró mayor impulso y prestigio a nivel nacional, al punto que se hizo necesario traer de todo el país a 120 Agentes para que adelantaran, el 10 de agosto de 1953, un curso de Protección Infantil de seis meses de duración. Este personal fue destinado a sus lugares de origen con el objeto de cumplir dicha misión.
La Inclusión Femenina en la Protección Infantil
Siendo Director de la Policía Nacional el Coronel Francisco Rojas Scarpetta, se propuso la idea de vincular a la Institución a las primeras mujeres policías, cuya funcionalidad sería la de apoyar al Sargento Mayor Torres Huertas en todos los eventos de protección al menor.
Por Resolución 3135 del 26 de octubre de 1953 de la Dirección General, se creó la Policía Femenina. Su organización e instrucción se encomendó a la sección de Bienestar Social. Aunque esta iniciativa tuvo una vida efímera debido a errores posteriores que obligaron a disolver el servicio, marcó un hito en la participación femenina dentro de la Policía y su activa colaboración en las actividades desarrolladas por el Sargento Torres Huertas en pro de la niñez. La imagen del Director General, el Sargento Torres y un grupo de Policías Femeninas inaugurando un parque en Bogotá, es un testimonio visual de este esfuerzo conjunto.
Un Legado que Evoluciona: De la Protección Infantil a la Policía de Infancia y Adolescencia
El Sargento Torres no solo se limitó a la vigilancia en parques. Adicionalmente, creó los programas radiales “Caravana Juvenil” en los parques de Bogotá, a través de los cuales realizaba concursos y eventos deportivos para los niños. Su labor fue reconocida con el premio “Copa Sociedad de Amor por Bogotá” para los agentes de la Policía Infantil por su excelente trabajo.
El Sargento Mayor Torres se retiró el 18 de julio de 1965, después de 30 años de servicio. Su partida dejó un vacío, pero su legado era imborrable, con el pecho cubierto de medallas y distinciones, y la satisfacción de haber peregrinado por los senderos de Colombia prodigando el bien, plasmando las mentes infantiles para que un día fueran útiles a la patria.
Durante 1965, no menos de 200.000 niños y cerca de 80 parques de la capital recibieron la atención de los agentes especializados en policía infantil, apoyados por 14 juntas de acción comunal, 28 juntas “Proparques”, 8 juntas cívicas y, entre otras, la embajada de los Estados Unidos. Este dato subraya la magnitud y el impacto de su obra.
La Transformación de la Especialidad
La visión de Torres Huertas continuó evolucionando dentro de la institución:
| Año | Denominación de la Especialidad | Enfoque |
|---|---|---|
| 1951 | Policía de Protección Infantil | Atención y formación de la niñez en parques. |
| 1970 | Policía Juvenil | Ampliación del servicio para incluir no solo infantes sino también jóvenes, alentando campañas de alfabetización. |
| 1978 | Policía de Menores | Reorganización del servicio, elevándolo a categoría de especialidad, con el propósito de brindar protección y tratamiento adecuado a los menores, en convenio con el ICBF. |
| 2006 | Policía de Infancia y Adolescencia | Cambio de denominación tras la creación del Código de Infancia y Adolescencia, manteniendo el enfoque de protección integral. |
Aunque la denominación cambió, los lineamientos fundamentales implementados por el Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas respecto a la protección de niños y jóvenes permanecieron intactos, demostrando la solidez de su visión inicial.
Reconocimiento y Memoria: Un Homenaje Eterno
El Sargento Primero Luis Alberto Torres Huertas, después de su retiro, siguió activo como miembro de la junta de acción comunal de su barrio, Nariño, al sur de Bogotá, y alternó esta labor como profesor de educación física de la Escuela de Suboficiales. Su deceso se produjo el 25 de febrero de 1973, a los 68 años de edad, por causas naturales.
Veintiséis años después de su fallecimiento, y como un justo reconocimiento a su invaluable legado, por Resolución No. 00591 del 17 de febrero de 1999, el entonces Director General de la Policía Nacional, General Rosso José Serrano Cadena, le confirió el grado de Sargento Mayor honorario. Este gesto póstumo selló su lugar en la historia como uno de los más grandes benefactores de la niñez colombiana y uno de los principales gestores de la Policía Infantil.
Hoy, la Escuela de Suboficiales y Nivel Ejecutivo “Gonzalo Jiménez de Quesada” rinde homenaje al Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas con un monumento erigido en su honor, recordándolo como “el ángel guardián de los niños colombianos”. Además, una emisión filatélica de 90.000 estampillas conmemoró su destacada tarea, reafirmando su impacto perdurable.
La obra del Sargento Torres nos invita a reflexionar sobre la importancia de la educación y la protección de la infancia. En una sociedad donde a menudo la formación de los niños se delega exclusivamente a la escuela, su ejemplo nos recuerda que la verdadera educación empieza en casa, con el ejemplo y el amor exigente. Los miembros de la Policía de Infancia y Adolescencia continúan hoy, con 62 años de impecable servicio, el legado de este visionario, demostrando que la bondad y la dedicación pueden transformar vidas y construir un futuro mejor para las nuevas generaciones.
Preguntas Frecuentes sobre la Policía Infantil y el Sargento Torres
¿Quién fue el Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas?
El Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas fue un visionario agente de la Policía Nacional de Colombia, nacido en Turmequé, Boyacá. Es ampliamente reconocido como el fundador de la Policía Infantil en Colombia, una iniciativa que transformó la manera en que la institución interactuaba con la niñez, enfocándose en la recreación, la educación cívica y la protección. Su vida estuvo dedicada al servicio y a la formación de buenos ciudadanos desde la infancia, dejando un legado que perdura hasta hoy en la Policía de Infancia y Adolescencia.
¿Cómo surgió la Policía Infantil?
La Policía Infantil surgió de la iniciativa personal del Sargento Luis Alberto Torres Huertas en 1947, mientras vigilaba el Parque Julio Lleras en Bogotá. Observó la necesidad de educar y entretener a los niños, y comenzó a organizar juegos, canciones y lecciones de civismo. Su éxito llevó a una campaña de apoyo para instalar juegos infantiles. Debido a la creciente demanda y el reconocimiento de su labor, la Policía Nacional formalizó esta actividad creando la “Policía de Protección Infantil” el 29 de enero de 1951, con una escuela para formar agentes dedicados a esta tarea.
¿Qué era el “maletín misterioso” del Agente Torres?
El “maletín misterioso” era una cartera que el Agente Torres siempre llevaba consigo. Su contenido era un secreto para todos, excepto para los niños. Solo delante de ellos lo abría para sacar caramelos, lo que lo convertía en un símbolo de magia, sorpresa y bondad. Este elemento contribuyó a su fama y a la conexión especial que estableció con los pequeños, quienes lo llamaban “El Agente del maletín misterioso”.
¿Por qué fue arrestado el Sargento Torres durante el “Bogotazo” de 1948?
Durante los turbulentos acontecimientos del “Bogotazo” en abril de 1948, el Sargento Torres, al igual que otros agentes de su división, fue arrestado. Sin embargo, su liberación se produjo días después gracias a la presión y los mensajes conmovedores de los niños de Bogotá y la comunidad, quienes clamaron por su libertad, reconociendo su invaluable e inocua labor en la protección y educación infantil. Este hecho demuestra el profundo impacto social que ya tenía su trabajo.
¿Cuál fue la evolución de la Policía de Protección Infantil a lo largo del tiempo?
La especialidad creada por el Sargento Torres ha evolucionado en su denominación y enfoque, pero manteniendo siempre su esencia de protección a la infancia y juventud. Inicialmente conocida como “Policía de Protección Infantil” (desde 1951), cambió a “Policía Juvenil” en 1970 para incluir también a los jóvenes y promover, entre otras cosas, la alfabetización. En 1978, se reorganizó como “Policía de Menores”, elevando su categoría y estableciendo convenios con instituciones como el ICBF. Finalmente, en 2006, con la creación del Código de Infancia y Adolescencia, su nombre se actualizó a “Policía de Infancia y Adolescencia”, la denominación que conserva hasta el día de hoy.
¿Las mujeres participaron en las actividades de la Policía Infantil?
Sí, las mujeres tuvieron una participación significativa en las actividades relacionadas con la Policía de Protección Infantil. En 1953, bajo la dirección del Coronel Francisco Rojas Scarpetta, se creó la Policía Femenina con el propósito de apoyar al Sargento Mayor Torres Huertas en la protección del menor. Aunque esta primera incursión de la Policía Femenina fue efímera, marcó un precedente importante en la inclusión de la mujer en roles de servicio social dentro de la institución, especialmente en el ámbito de la protección infantil.
¿Dónde se rinde homenaje al Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas?
El Sargento Mayor Luis Alberto Torres Huertas es honrado con un monumento erigido en la Escuela de Suboficiales y Nivel Ejecutivo “Gonzalo Jiménez de Quesada” de la Policía Nacional de Colombia. Este monumento lo conmemora como “el ángel guardián de los niños colombianos” y uno de los más importantes gestores de la Policía Infantil. Además, se ha realizado una emisión filatélica en su honor, reconociendo su destacada labor al servicio de la niñez colombiana.
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