Alipio Ponce: Héroe Nacional de la Policía Peruana

22/12/2025

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La historia de la Policía Nacional del Perú está tejida con actos de valentía, sacrificio y una dedicación inquebrantable al deber. Entre sus figuras más insignes, destaca el Capitán Alipio Ponce Vásquez, un nombre que resuena con particular fuerza por su declaración como Héroe Nacional. Pero, ¿qué llevó al Congreso de la República a otorgarle tan alto honor? Su gesta en el conflicto con Ecuador de 1941 no solo es un testimonio de su coraje personal, sino también un reflejo del espíritu de servicio que ha caracterizado a la institución policial a lo largo de los años. Este artículo explorará la vida y el legado de Alipio Ponce, así como otros momentos cruciales y personajes que han moldeado la identidad de la policía peruana, desde sus héroes de guerra hasta los modestos agentes que, con su trabajo diario, construyeron la reputación de una fuerza al servicio del país.

¿Por qué el Congreso de la República declaró a Alipio Ponce héroe nacional?
El Congreso de la República, en mérito a su heroica actuación durante dicho conflicto, lo declaró Héroe Nacional, y dispuso que sus restos reposen en la Cripta de los Héroes de la Patria (hay fotografías de Alipio Ponce y un monumento a los policías caídos en el conflicto con Ecuador en el Campo de Marte).

Alipio Ponce Vásquez: La Leyenda de Zarumilla

El Capitán Alipio Ponce Vásquez, nacido en 1906 en el distrito de San Lorenzo, provincia de Jauja, es una de las figuras más veneradas en la historia policial y militar del Perú. Su trayectoria en la Guardia Civil fue ascendente y ejemplar, comenzando como un modesto Guardia de Esquina y escalando posiciones hasta alcanzar el grado de Sargento Primero. Durante estos primeros años, Ponce sirvió en diversas comisarías, tanto en Lima como en el norte del país, adquiriendo una invaluable experiencia en el servicio policial de base. Su compromiso y aptitud lo llevaron a ingresar a la Escuela de Oficiales, de donde egresaría como alférez en 1937, marcando el inicio de una prometedora carrera como oficial.

El momento culminante de su vida y el que lo catapultaría a la inmortalidad llegó con el conflicto armado con Ecuador en 1941. Alipio Ponce, ya con el grado de Teniente y sirviendo como Oficial de la Guardia Civil, fue destinado a la zona de conflicto. Su participación en la Batalla de Zarumilla fue decisiva, logrando notables victorias en las acciones de armas que culminaron con la toma de importantes posiciones como Quebrada Seca, Carcabón y Huabillos.

Fue en la toma del puesto de Carcabón, el 25 de julio de 1941, donde Alipio Ponce demostró una heroica actuación que quedaría grabada en la memoria nacional. Al mando de un pequeño pero valiente destacamento compuesto por soldados de ingeniería y policías, Ponce lideró un asalto audaz. En una acción que duró apenas 25 minutos, logró desalojar a las fuerzas oponentes, culminando su victoria al izar la Bandera Nacional en el mástil del puesto capturado. Al día siguiente, su arrojo no disminuyó; lanzó un sorpresivo ataque contra la posición de Huabillos, una ofensiva que el enemigo fue incapaz de contener.

Lamentablemente, la vida del Teniente Alipio Ponce Vásquez fue truncada el 11 de septiembre de 1941. Pereció heroicamente en acción de armas durante una emboscada en la Quebrada de Porotillo, en territorio ecuatoriano, mientras su patrulla realizaba una misión de reconocimiento. Su sacrificio supremo en defensa de la patria no pasó desapercibido. En mérito a su valiente y destacada actuación durante el conflicto, el Congreso de la República lo declaró Héroe Nacional, disponiendo además que sus restos reposen en la Cripta de los Héroes de la Patria, un lugar reservado para los más grandes defensores de la nación.

Mariano Santos Mateos: El Valiente de Tarapacá, Otro Héroe Policial

La tradición de heroísmo en la policía peruana no se limita a Alipio Ponce. Mucho antes, durante la trágica Guerra del Pacífico, otro miembro de la entonces Guardia Civil, el Alférez Mariano Santos Mateos, forjó su propia leyenda. Conocido como “El valiente de Tarapacá”, este cuzqueño, nacido en el distrito de Lucre, provincia de Quispicanchis, ingresó a la Guardia Civil en 1875. Cuando estalló la guerra, prestaba servicios en Arequipa y fue integrado al Batallón de Guardias, que formó parte del Ejército del Sur.

El 27 de noviembre de 1879, en la crucial Batalla de Tarapacá, el guardia Mariano Santos realizó una proeza que inspiró a sus compañeros y cambió el curso de un momento crítico. Avanzando resueltamente delante de sus camaradas y al grito de “¡A las banderas, a las banderas!”, se abrió paso con golpes de culata y bayonetazos entre las filas chilenas. Su objetivo: capturar la insignia del 2° Batallón de línea enemigo. No solo logró su cometido, sino que su acto de audacia excitó la voluntad combativa de los soldados peruanos, infundiéndoles un nuevo vigor en medio del combate. Mariano Santos falleció en 1900, y al igual que Alipio Ponce, el Congreso de la República lo declaró Héroe Nacional. Posteriormente, en 1998, se le otorgó póstumamente el Grado de Alférez en reconocimiento a su extraordinario heroísmo, consolidando su lugar en el panteón de los héroes nacionales.

Integridad y Sacrificio: Otros Ejemplos de Valor Policial

El heroísmo policial no siempre se manifiesta en el campo de batalla. A menudo, se encuentra en la firmeza de carácter y el sacrificio personal en el día a día del servicio. La historia de la policía peruana está salpicada de ejemplos que ilustran esta verdad:

  • La Firmeza del Cabo César Gallegos Melgar: En 1926, la clausura de una casa de juego ilegal en Lurín, operada por un asiático, puso a prueba la integridad del cabo César Gallegos Melgar, responsable del puesto policial de la zona. Tras una investigación, Gallegos sorprendió a los jugadores y los detuvo junto con los implementos del juego. Lo que parecía un hecho rutinario se tornó extraordinario cuando un senador de la República, Pablo Chueca, exigió la libertad de los detenidos. El cabo Gallegos, con una cortés pero inquebrantable firmeza, se negó a ceder ante las amenazas del senador y puso a los implicados a disposición de las autoridades correspondientes. La queja del senador y su intento de interpelar al ministro de Gobierno fueron en vano. Las actas del Senado confirmaron el triunfo de la verdad y la justicia valerosamente defendidas por un modesto cabo de la Guardia Civil.
  • El Sacrificio del Cabo Víctor Caballero López: La mañana del 27 de julio de 1931, el cabo Víctor Caballero López demostró su valentía inquebrantable al enfrentar a cuatro salteadores en el grifo Santa Rosa de la “Portada de Guía”. Al escuchar gritos de auxilio, el cabo, que se encontraba desarmado, se lanzó sin dudarlo a detener a los criminales que amordazaban al propietario y su empleado, acompañado de su esposa e hijo. Los maleantes ofrecieron resistencia y agredieron al cabo. Sin embargo, al percatarse de la fortaleza y determinación del policía, le dispararon en el abdomen, logrando huir con el producto del asalto. El cabo Caballero fue trasladado al hospital Militar, donde lamentablemente falleció. Su sacrificio en defensa de ciudadanos indefensos, aun estando desarmado, es un testimonio de la vocación de servicio que distingue a los verdaderos guardianes del orden.

La Evolución de la Policía Peruana: Más Allá del Heroísmo Individual

La historia de la policía peruana no es solo la suma de sus héroes individuales, sino también la de la evolución de una institución vital para el país. A lo largo de las décadas, la fuerza policial ha experimentado transformaciones significativas, adaptándose a las necesidades de una sociedad cambiante y consolidando su rol.

El Día de la Policía y su Patrona, Santa Rosa de Lima

El “Día de la Policía” fue establecido el 21 de marzo de 1928, designando a Santa Rosa de Lima como su Patrona. El objetivo inicial era doble: por un lado, presentar a las autoridades y al país las fuerzas de la Guardia Civil y del Cuerpo de Seguridad en una parada militar; por otro, celebrar una misa de campaña en honor a los caídos en el cumplimiento del deber y realizar demostraciones de habilidad profesional (ecuestre, en motocicleta, bicicleta, automóvil, a pie, con armas y otros elementos para la captura de delincuentes). Además, el Presidente de la República debía entregar condecoraciones y premios a los jefes, oficiales y tropa distinguidos en el año. La primera celebración tuvo lugar en el hipódromo de Santa Beatriz, con la asistencia del presidente Leguía.

Décadas después, en los años 80, tras la reforma policial, Santa Rosa de Lima fue oficialmente designada Patrona de la PNP mediante Decreto Supremo 0027-89-IN, publicado el 18 de septiembre de 1989. Su importancia creció, y en 1995, la santa limeña fue condecorada con la Orden al Mérito de la Policía Nacional en el grado de Gran Cruz, y se le otorgó la Banda Honorífica como Generala de la Policía Nacional. Actualmente, el Calendario Anual de Festividades Institucionales de la Policía designa el 30 de agosto de cada año como el “Día de Santa Rosa de Lima y de la Virtud Policial”.

El Uniforme: Símbolo de Identidad y Dignidad

El uniforme policial es más que una vestimenta; es un símbolo de autoridad, identidad y disciplina. Los primeros uniformes de la policía peruana eran vistosos y elegantes. El Cuerpo de Seguridad, por ejemplo, salió al servicio con un uniforme de paño azul tina con vivos rojos en mangas y pantalón, y una gorra a juego. Esta indumentaria suscitó curiosidad popular y les valió el mote de “huairuros”.

La Guardia Civil, bajo la influencia de la Misión Española, introdujo uniformes de gala, media gala y diario, confeccionados con finos paños y gabardina kaki. Elementos como la teresiana (prenda de cabeza con apariencia de kepí), la pelliza (elegante prenda de abrigo de tipo español), guantes blancos y avellana, botas de charol y de montar, espolines, florete con empuñadura morada y un sombrero de fieltro, revelaban el notable interés de la misión por la dignificación institucional de la Policía. Estos uniformes no solo aportaban una presencia imponente, sino que también inculcaban un sentido de orgullo y pertenencia en sus portadores.

La Regulación del Tránsito y Figuras Emblemáticas

En 1929, se creó el batallón de “tráfico” para reemplazar a la policía municipal, que ejercía un control deficiente sobre esta área. Aunque el control del tráfico era tradicionalmente un deber de los concejos municipales, el creciente problema llevó al gobierno a estatalizar el servicio, encargando esta nueva misión a la Guardia Civil. La unidad de tránsito inició su instrucción en la Escuela de la Guardia Civil con profesores expertos, seleccionando al personal de mayor talla, buena presencia y mejor preparación.

Una figura icónica de esta especialidad fue Reynaldo Nonone Viviano, un policía moreno que durante los años 50 dirigía el tráfico en la entrada del jirón de la Unión en Lima. Conocido por sus brazos tan largos como aspas de molino, Nonone era un verdadero director de orquesta del tráfico, con una elegancia y precisión que dejaron contentos a conductores y viandantes durante sus 20 años de servicio. Dinámico y siempre respetuoso, jamás tuvo necesidad de usar su revólver ni agredir a un chofer. Su legado fue inmortalizado en una polca. Falleció en 1997, dejando una huella como el policía de tránsito más digno y respetado de la historia peruana.

Innovación en la Seguridad: Patrulleros y 'Rochabuses'

La modernización de la policía también se manifestó en la incorporación de nuevas herramientas y unidades. En 1949, el gobierno de Odría creó el Escuadrón de radio policial, la génesis de los patrulleros, con 10 vehículos y el personal necesario. Ante los buenos resultados del “patrullaje” en Lima, en 1950 se adquirieron 48 unidades móviles más, mejorando significativamente el servicio y estableciendo una central radiotécnica para dirigir los patrulleros. La eficacia de este servicio fue tal que, en los años 60, varios distritos de Lima adquirieron sus propios patrulleros y los cedieron al Estado.

Otro vehículo emblemático en la historia policial peruana es el “rochabús”, el nombre popular para los carros rompemanifestaciones que lanzan chorros de agua. Aunque la tradición “oficial” atribuye el nombre a Temístocles Rocha, ministro de Hacienda durante la dictadura de Odría y presidente del Jurado Nacional de Elecciones en 1956 (quien se opuso a la candidatura de Fernando Belaunde, lo que llevó a protestas y al uso de estos vehículos por primera vez), existe una coincidencia etimológica interesante. El verbo “rochar” en el Diccionario de la Real Academia Española significa “romper”, “rozar”, “limpiar”. Al agregar el sustantivo “bus”, se obtiene “rochabús”, un bus que sirve para “romper” o “limpiar” calles atestadas de manifestantes. Desde los años 80, a estos carros también se les conoce como “Pinochitos” por la similitud de su cañón con la nariz del personaje del cuento.

El Legado Institucional: El Casino de Policía

La preocupación por el bienestar de los policías y sus familias también ha sido parte de la evolución institucional. Al entonces coronel Isaías Morón Márquez se le atribuye el inicio de la fundación del Casino de Policía en 1937. Con cuotas de inscripción y mensualidades, se compró un terreno de 17 mil metros cuadrados en la urbanización “Country Club” (hoy San Isidro), con la visión de construir un “country” con todas las comodidades. Aunque el proyecto original de un “country” no se concretó al venderse el terreno en 1945, la idea persistió. En 1946, el general Morón fue elegido presidente del casino, y el ministro de Gobierno ordenó la construcción del actual edificio en la avenida Wilson. La ley que adjudicó el terreno fue dada en 1950, y el local fue inaugurado en 1953, consolidando un espacio de recreación y camaradería para la familia policial.

Tabla Comparativa: Héroes Policiales Peruanos

AspectoCapitán Alipio Ponce VásquezAlférez Mariano Santos Mateos
ConflictoConflicto Perú-Ecuador (1941)Guerra del Pacífico (1879-1884)
Hecho Heroico PrincipalLiderazgo en la toma de Carcabón y Huabillos.Captura de la insignia chilena en la Batalla de Tarapacá.
ReconocimientoDeclarado Héroe Nacional por el Congreso.Declarado Héroe Nacional por el Congreso, ascenso póstumo a Alférez.
Lugar de DescansoCripta de los Héroes de la Patria.--- (No se especifica en el texto)

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién fue Alipio Ponce Vásquez?

Alipio Ponce Vásquez fue un oficial de la Guardia Civil peruana, nacido en Jauja en 1906. Se destacó por su heroísmo y liderazgo durante el conflicto armado con Ecuador en 1941, donde demostró gran valentía en la Batalla de Zarumilla, especialmente en la toma de Carcabón y Huabillos. Falleció en combate en una emboscada en Porotillo, Ecuador.

¿Por qué Alipio Ponce es considerado un Héroe Nacional?

El Congreso de la República lo declaró Héroe Nacional en mérito a su valiente y decisiva actuación en el conflicto de 1941. Su liderazgo en la toma de posiciones clave y su sacrificio en cumplimiento del deber lo hicieron merecedor de este máximo reconocimiento, y sus restos reposan en la Cripta de los Héroes de la Patria.

¿Quién fue Mariano Santos Mateos?

Mariano Santos Mateos, conocido como “El valiente de Tarapacá”, fue un guardia civil cuzqueño que se convirtió en Héroe Nacional por su extraordinaria valentía durante la Guerra del Pacífico. En la Batalla de Tarapacá, en 1879, logró capturar la insignia del batallón chileno, inspirando a las tropas peruanas. También fue declarado Héroe Nacional y ascendido póstumamente a Alférez.

¿Cuál es el significado del “Día de la Policía” en Perú?

El Día de la Policía, inicialmente establecido el 21 de marzo de 1928 y luego el 30 de agosto, es una fecha para celebrar y honrar a la institución policial y a sus miembros. Se conmemora la vocación de servicio, se recuerda a los caídos en el cumplimiento del deber y se reafirma el compromiso de la policía con la seguridad y el bienestar de la nación, bajo la advocación de su Patrona, Santa Rosa de Lima.

¿Qué es el “rochabús”?

El “rochabús” es el nombre popular que se le da en Perú a los vehículos antidisturbios de la policía que lanzan chorros de agua para dispersar manifestaciones. Aunque su origen es debatido, se asocia popularmente con Temístocles Rocha, un funcionario de la dictadura de Odría. También se les conoce como “Pinochitos” debido a la forma de su cañón de agua.

En síntesis, la historia de la policía peruana es un compendio de actos de heroísmo, integridad y una constante evolución. Desde las hazañas bélicas del Capitán Alipio Ponce y el Alférez Mariano Santos, hasta la firmeza del cabo Gallegos o el sacrificio del cabo Caballero, cada uno de estos episodios subraya la dedicación de hombres y mujeres que, con su vida y su servicio, han forjado una institución vital para la seguridad y el orden del país. La Policía Nacional del Perú, con sus tradiciones, su patrona y sus innovaciones, es un pilar fundamental que continúa escribiendo su historia día a día, siempre al servicio de la nación.

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