08/10/2025
El uso de la fuerza por parte del personal policial es un tema de vital importancia en cualquier sociedad democrática. No se trata de una facultad arbitraria, sino de una potestad regulada que busca garantizar la seguridad ciudadana, mantener el orden público y proteger los derechos fundamentales de todos. Para ello, es indispensable que exista un marco normativo claro que guíe la actuación de los agentes del orden, estableciendo límites y responsabilidades. En el Perú, un decreto legislativo específico sienta las bases para esta delicada función, delineando los principios y las circunstancias bajo las cuales un policía puede y debe emplear la fuerza.

Este marco normativo no solo protege a la ciudadanía de posibles abusos, sino que también brinda certeza jurídica y operativa a los propios agentes, permitiéndoles actuar con la confianza de que su proceder está amparado por la ley, siempre y cuando se adhieran a los principios rectores. Comprender estos principios es fundamental tanto para los operadores de justicia como para cada ciudadano, ya que fomenta la confianza en la institución policial y promueve una cultura de respeto a la ley y a los derechos humanos.
Los Pilares del Uso de la Fuerza: Principios Rectores
La actuación policial en el uso de la fuerza está intrínsecamente ligada a una serie de principios que actúan como su columna vertebral. Estos principios no son meras directrices, sino fundamentos ineludibles que deben ser considerados en cada intervención. La inobservancia de cualquiera de ellos puede derivar en un uso ilegítimo o excesivo de la fuerza, con las consecuentes responsabilidades legales y éticas.
Principio de Legalidad
El principio de legalidad es la base de toda actuación policial. Significa que el uso de la fuerza solo es legítimo cuando está expresamente autorizado por la ley. Los agentes deben conocer y aplicar las normas que regulan su accionar, asegurándose de que cada decisión y cada acción estén dentro de los límites establecidos por el ordenamiento jurídico vigente. Esto implica que no se puede recurrir a la fuerza por capricho, venganza o discriminación, sino únicamente cuando la ley lo permita y en las circunstancias que ella determine. Este principio garantiza que la policía es una institución al servicio de la ley y no por encima de ella.
Principio de Necesidad
El principio de necesidad establece que la fuerza solo debe ser utilizada cuando sea estrictamente indispensable para lograr un objetivo legítimo, como la protección de la vida, la integridad física o la preservación del orden público. Si existe una alternativa menos lesiva para alcanzar el mismo fin, esta debe ser priorizada. Esto implica una evaluación constante de la situación por parte del agente, quien debe determinar si el uso de la fuerza es la única vía viable o si existen otras opciones menos drásticas. Este principio busca minimizar el daño y el sufrimiento, promoviendo el uso gradual y diferenciado de la fuerza.
Principio de Proporcionalidad
El principio de proporcionalidad exige que el nivel de fuerza empleado sea directamente proporcional al nivel de resistencia o agresión que se enfrenta. Esto significa que la respuesta policial no puede ser excesiva ni deficiente; debe ser la justa medida para neutralizar la amenaza o la resistencia. Por ejemplo, ante una resistencia pasiva, el uso de fuerza letal sería manifiestamente desproporcionado. Este principio obliga a los agentes a escalar o desescalar su respuesta según la evolución de la situación, buscando siempre el menor daño posible y la preservación de la vida y la integridad física. La evaluación de la proporcionalidad es una de las tareas más complejas y críticas para un agente en el campo.
Niveles de Resistencia y Niveles de Fuerza: Una Escala Dinámica
Para aplicar correctamente los principios de necesidad y proporcionalidad, es crucial entender la interacción entre el comportamiento del ciudadano y la respuesta policial. El decreto legislativo establece una gradación tanto en la conducta de las personas como en los niveles de fuerza que el personal policial puede emplear. Esta escala no es rígida, sino una guía que permite al agente adaptar su respuesta a la dinámica de cada situación.
Niveles de Cooperación, Resistencia o Agresión del Ciudadano
La conducta de los ciudadanos puede clasificarse en diferentes niveles, que van desde la cooperación total hasta la agresión letal:
- Cooperación: El ciudadano obedece las indicaciones del agente y no opone resistencia alguna.
- Resistencia Pasiva: El ciudadano no obedece las indicaciones, pero tampoco opone resistencia física directa (ej. se deja caer, se niega a moverse).
- Resistencia Activa: El ciudadano opone resistencia física al control del agente (ej. forcejea, intenta escapar sin agredir).
- Agresión No Letal: El ciudadano ataca al agente o a terceros, pero sin usar armas o medios que puedan causar la muerte o lesiones graves (ej. golpes de puño, empujones).
- Agresión Letal: El ciudadano ataca al agente o a terceros con armas o medios que pueden causar la muerte o lesiones graves (ej. arma de fuego, arma blanca, objetos contundentes).
Niveles de Uso de la Fuerza por la Policía
En correspondencia con los niveles de comportamiento del ciudadano, la policía puede emplear diferentes niveles de fuerza, siempre de forma progresiva y diferenciada:
- Fuerza Preventiva: Incluye la presencia policial uniformada, la comunicación verbal, y las advertencias. Es el nivel más bajo y busca disuadir comportamientos ilegales o controlar la situación sin contacto físico.
- Control Físico: Se refiere al uso de técnicas de contención física, como agarres, sujeciones, esposamiento, para controlar a una persona que opone resistencia pasiva o activa. Este nivel busca inmovilizar o conducir al individuo.
- Fuerza No Letal (Medios Tácticos): Implica el uso de herramientas o dispositivos diseñados para incapacitar temporalmente a una persona sin causar la muerte o lesiones graves permanentes. Ejemplos incluyen bastones, gases lacrimógenos o pimienta, o dispositivos de control eléctrico. Se utiliza ante agresión no letal o resistencia activa persistente.
- Fuerza Letal: Es el nivel más alto y extremo, reservado para situaciones donde existe un riesgo inminente de muerte o lesiones graves para el agente o para terceros, y no hay otra opción menos lesiva para neutralizar la amenaza. El objetivo es detener la acción agresiva que pone en peligro la vida.
La siguiente tabla comparativa ilustra la relación entre los niveles de comportamiento del ciudadano y los niveles de fuerza policial que podrían aplicarse, siempre bajo los principios de necesidad y proporcionalidad:
| Nivel de Resistencia/Agresión del Ciudadano | Nivel de Fuerza Policial Correspondiente | Descripción y Ejemplos |
|---|---|---|
| Cooperación | Presencia Policial y Comunicación Verbal | El ciudadano obedece las indicaciones. La policía mantiene presencia disuasiva y comunicación clara. |
| Resistencia Pasiva (sin violencia) | Control Físico Blando | El ciudadano no colabora pero no agrede. Se usan técnicas de sujeción para inmovilizar o conducir. |
| Resistencia Activa (con forcejeo, sin agresión) | Control Físico Duro / Medios Tácticos (según intensidad) | El ciudadano forcejea o intenta huir. Se aplican técnicas de control más robustas o medios como el bastón para someter. |
| Agresión No Letal (golpes, empujones) | Medios Tácticos / Fuerza No Letal | El ciudadano ataca sin usar armas letales. Se emplean dispositivos como gas pimienta, bastón policial, o técnicas de inmovilización más contundentes. |
| Agresión Letal (armas, amenaza de muerte) | Fuerza Letal | El ciudadano amenaza la vida o integridad grave del agente o terceros. Se utiliza el arma de fuego como último recurso para detener la agresión. |
Circunstancias y Reglas de Conducta para el Uso de la Fuerza
Más allá de los principios y los niveles, el decreto legislativo también establece las circunstancias específicas y las reglas de conducta que deben observarse al usar la fuerza. Estas reglas son esenciales para garantizar la transparencia, la rendición de cuentas y el respeto a los derechos humanos.
Entre las circunstancias a considerar se encuentran:
- La gravedad de la amenaza.
- El objetivo legítimo que se busca lograr.
- La existencia de medios menos lesivos para lograr el objetivo.
- La inminencia de la amenaza.
Las reglas de conducta, por su parte, establecen que los agentes deben:
- Identificarse como policías antes de usar la fuerza, si las circunstancias lo permiten.
- Advertir su intención de usar la fuerza y dar una oportunidad razonable para que la persona cumpla, salvo que la demora ponga en riesgo la vida o integridad.
- Prestar atención médica inmediata a cualquier persona herida como resultado del uso de la fuerza.
- Informar de inmediato a sus superiores sobre cualquier incidente en el que se haya utilizado la fuerza, especialmente si hubo lesiones o el uso de fuerza letal.
- Garantizar que se investiguen los incidentes donde se haya usado la fuerza, especialmente la fuerza letal, para determinar su legalidad y conformidad con los principios.
- Actuar con profesionalismo, ética y respeto por la dignidad humana en todo momento.
El uso de la fuerza no es un acto aislado, sino parte de un proceso que exige una evaluación continua, una toma de decisiones rápida y una adherencia estricta a los protocolos. La capacitación constante de los agentes en técnicas de control, desescalada de conflictos y primeros auxilios es fundamental para asegurar que puedan aplicar estos principios de manera efectiva y humana.
Preguntas Frecuentes sobre el Uso de la Fuerza Policial
¿Qué se entiende por 'fuerza preventiva' en el contexto policial?
La fuerza preventiva es el nivel más bajo en el continuo del uso de la fuerza. Se refiere a la simple presencia visible y uniforme del personal policial, así como al uso de la comunicación verbal y las advertencias. Su objetivo principal es disuadir conductas ilícitas, establecer autoridad y lograr la cooperación de los ciudadanos sin necesidad de contacto físico. Por ejemplo, la presencia de un patrullero en una zona de alta incidencia delictiva o la indicación verbal de un agente para que un grupo se disperse son formas de fuerza preventiva.
¿Cuándo puede un policía usar fuerza letal?
La fuerza letal es el último recurso y solo puede ser empleada en situaciones extremas. Según los principios de necesidad y proporcionalidad, un policía puede usar fuerza letal únicamente cuando existe una amenaza inminente de muerte o lesiones graves para el agente o para otras personas, y cuando no existen otros medios menos extremos para neutralizar esa amenaza. Esto no significa disparar para matar, sino disparar para detener la agresión que pone en peligro la vida. Ejemplos incluyen la respuesta a un ataque con arma de fuego o arma blanca, o cuando un individuo representa un peligro grave e inminente y no puede ser controlado por otros medios.
¿Qué sucede si un policía excede el uso de la fuerza?
Si un policía excede el uso de la fuerza, es decir, no respeta los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad, su acción se considera ilegítima y puede acarrear graves consecuencias. Esto incluye responsabilidades administrativas (sanciones disciplinarias internas), civiles (indemnizaciones por daños y perjuicios) y penales (delitos como lesiones, abuso de autoridad u homicidio). Además, el sistema legal establece mecanismos para la investigación de estos casos, garantizando que se aplique la justicia y se rindan cuentas por los actos indebidos. La institución policial también tiene la obligación de investigar y sancionar a sus miembros que incurran en excesos.
¿Cómo se entrena a los policías en el uso de la fuerza?
El entrenamiento de los policías en el uso de la fuerza es un proceso continuo y riguroso. Incluye formación teórica sobre los principios legales y éticos, así como entrenamiento práctico en técnicas de control físico, uso de armas no letales y manejo de armas de fuego. Se enfatiza la importancia de la desescalada de conflictos, la comunicación efectiva y la toma de decisiones bajo presión. Los simulacros y ejercicios prácticos son cruciales para que los agentes puedan aplicar los conocimientos en situaciones realistas, siempre buscando minimizar el riesgo y preservar la vida. Este entrenamiento busca dotar a los agentes de las habilidades necesarias para evaluar rápidamente las situaciones y aplicar el nivel de fuerza adecuado.
¿Es lo mismo 'uso de la fuerza' que 'violencia policial'?
No, no son lo mismo. El 'uso de la fuerza' se refiere a la aplicación legítima y regulada de la fuerza por parte de los agentes del orden, dentro de los límites establecidos por la ley y los principios de necesidad, legalidad y proporcionalidad. Es una facultad necesaria para mantener el orden y proteger la seguridad. Por otro lado, la 'violencia policial' se refiere al uso excesivo, ilegítimo o arbitrario de la fuerza por parte de los agentes, es decir, un uso que contraviene los principios y la normativa vigente. La violencia policial es una conducta reprobable y sancionable, mientras que el uso legítimo de la fuerza es una herramienta indispensable para el cumplimiento del deber policial.
Conclusión
El decreto legislativo que regula el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú es una herramienta fundamental para garantizar la seguridad ciudadana y, al mismo tiempo, proteger los derechos humanos. Los principios de legalidad, necesidad y proporcionalidad no son meros conceptos teóricos, sino guías prácticas que deben permear cada decisión y acción de los agentes del orden. La comprensión y aplicación rigurosa de estos principios, junto con una adecuada formación y mecanismos de rendición de cuentas, son esenciales para construir una relación de confianza entre la policía y la sociedad, asegurando que la fuerza sea siempre un último recurso, empleado de manera justa, medida y responsable.
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