27/06/2025
Perú se encuentra sumido en una de las jornadas de protesta más intensas y dolorosas de los últimos tiempos. Mientras miles de ciudadanos convergen en la capital, Lima, en la denominada “Toma de Lima” para exigir cambios profundos al gobierno de Dina Boluarte, la violencia y los enfrentamientos han cobrado una nueva víctima en Arequipa, elevando el trágico balance de fallecidos a 55 desde el inicio de las manifestaciones en diciembre. Este nuevo deceso subraya la creciente tensión y el costo humano de una crisis política y social que parece no tener fin, dejando al descubierto la profunda brecha entre la ciudadanía y las autoridades, y la desesperación de un pueblo que clama por ser escuchado en medio de un clima de incertidumbre y dolor.

La mañana de este jueves, la Defensoría del Pueblo confirmó la lamentable noticia de un nuevo fallecimiento en Arequipa, la segunda ciudad más importante del Perú. La víctima fue identificada como Giancarlo Condori Condori, quien perdió la vida durante los violentos enfrentamientos que se desataron en el puente Añashuayco, una vía crucial ubicada en el norte de la ciudad. Este incidente no solo añade una cifra más a la ya alarmante lista de decesos, sino que también intensifica el llamado de la Defensoría del Pueblo a la Fiscalía para que inicie una investigación rápida y exhaustiva de los hechos, con el objetivo primordial de determinar las responsabilidades y brindar justicia a las víctimas y sus familias. La muerte de Condori Condori es un sombrío recordatorio de la escalada de la violencia y del peligro inherente que enfrentan los ciudadanos en medio de estas movilizaciones, donde el choque entre manifestantes y fuerzas del orden se ha vuelto cada vez más frecuente y letal.
Arequipa Bajo Asedio: El Aeropuerto en la Mira
La situación en Arequipa ha sido particularmente volátil, con incidentes que reflejan la determinación de los manifestantes y la respuesta contundente de las fuerzas de seguridad. Uno de los puntos de mayor tensión fue el intento de toma del aeropuerto Alfredo Rodríguez Ballón, un nudo vital para la conectividad de la región. Durante horas, policías y militares se enfrentaron a grupos de manifestantes que intentaron irrumpir en las instalaciones aeroportuarias, en un pulso que mantuvo en vilo a la ciudad. Las Fuerzas Armadas desplegaron un avión y vehículos blindados para apoyar las labores de control y repeler la agresión, demostrando la seriedad con la que se abordó la amenaza a la infraestructura crítica. El Ministerio del Interior, a través de sus redes sociales, informó que la Policía Nacional del Perú (PNP) logró frustrar el intento de asalto, aplicando los “protocolos institucionales” para dispersar a la “turba” que atacó a los efectivos. Como medida de precaución y en salvaguarda de la integridad de la ciudadanía y la seguridad de las operaciones aeronáuticas, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones anunció el cierre temporal del aeropuerto de Arequipa, una decisión que impacta directamente en la movilidad y economía de la región, pero que se consideró necesaria ante la magnitud de los disturbios. Este episodio en Arequipa es un claro ejemplo de la escalada de las protestas, que han pasado de manifestaciones callejeras a intentos coordinados de paralizar servicios esenciales y tomar control de puntos estratégicos, lo que representa un desafío significativo para el mantenimiento del orden público.
La "Toma de Lima": El Corazón de la Protesta Nacional
Paralelamente a los eventos en Arequipa, la capital, Lima, se convirtió en el epicentro de una masiva movilización ciudadana, la esperada “Toma de Lima”. Miles de peruanos, provenientes de diversas regiones del país, convergieron en el centro histórico de la ciudad con un objetivo común: expresar su hartazgo y exigir la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, el cierre del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones. La marcha, convocada por sindicatos y diversas agrupaciones sociales, comenzó de forma pacífica antes de las 16:00 hora local, con manifestantes portando banderas de Perú y la wiphala, símbolo de algunas comunidades indígenas andinas, y entonando cánticos como “Dina asesina, renuncia genocida” y “Ni un muerto más, Dina renuncia”. Sin embargo, la calma inicial no duró mucho. Pronto se produjeron intensos enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales, quienes formaron grandes barreras para impedir el paso a avenidas clave que conducen a instituciones públicas y zonas residenciales acomodadas como Miraflores. El jirón Azángaro, en las inmediaciones de la Cancillería y la Defensoría del Pueblo, y la avenida Abancay, que lleva directamente al Congreso, fueron algunos de los puntos donde la tensión se desbordó. La PNP utilizó bombas lacrimógenas para dispersar a la multitud, mientras que los manifestantes respondían con el lanzamiento de piedras, palos y otros objetos, en una espiral de violencia que reflejaba la frustración y la indignación acumuladas. La “Toma de Lima” no solo fue una manifestación de descontento político, sino también un clamor contra lo que muchos perciben como un olvido sistemático del Estado hacia las regiones y las comunidades más vulnerables, sintiéndose ignorados y oprimidos por un sistema que consideran ilegítimo.
Voces de la Indignación: ¿Por qué Protestan?
Las motivaciones detrás de estas protestas son complejas y multifacéticas, reflejando un profundo descontento con la clase política y el sistema de gobierno actual en Perú. Los manifestantes articulan una serie de demandas claras y contundentes, que van más allá de la simple oposición a un gobierno específico. La principal exigencia es la renuncia inmediata de la presidenta Dina Boluarte, a quien muchos consideran una “usurpadora” y parte de un “gobierno de facto” que no fue elegido por el pueblo. La detención y destitución del expresidente Pedro Castillo, a quien algunos manifestantes todavía consideran el legítimo mandatario, es un factor central en esta percepción de ilegitimidad. La consigna “No queremos que sigan muriendo más de nuestros compatriotas. No estamos en una guerra civil y aún así está asesinando a nuestros hermanos” resuena con fuerza entre la multitud, evidenciando el dolor por las vidas perdidas y la condena a lo que perciben como una represión desmedida. Además de la renuncia presidencial, los manifestantes exigen el cierre del Congreso, una institución con altos niveles de desaprobación pública, y la convocatoria a nuevas elecciones generales para el año 2023. Un punto recurrente y de gran peso es la demanda de una asamblea constituyente, que permita la redacción de una nueva Constitución Política para el país. Esta última petición refleja un deseo de reformar las bases mismas del Estado peruano, buscando un nuevo pacto social que, según ellos, garantice una mayor justicia e inclusión. La marcha también sirvió como un espacio para visibilizar la diversidad regional del país, con banderas y carteles de distintos departamentos y localidades desde las que han viajado los protestantes, así como proclamas en quechua, subrayando la plurinacionalidad y la riqueza cultural de Perú, a menudo invisibilizada en el debate político centralista. La sensación de “dictadura” y de que el actual gobierno “favorece a todos los grupos de poder del país” es un sentimiento generalizado entre los manifestantes, alimentando su determinación a continuar con las movilizaciones hasta que sus voces sean escuchadas y sus demandas atendidas.
El Impacto Nacional: Más Allá de Lima y Arequipa
La ola de protestas y el intento de toma de aeropuertos no se limitaron a Arequipa; su impacto se sintió en otras regiones clave del Perú, evidenciando la magnitud y el alcance nacional del descontento. El aeropuerto de Cuzco, otra importante puerta de entrada al país y eje turístico fundamental, también suspendió sus operaciones debido a las protestas, afectando a miles de viajeros y la vital industria del turismo. De manera similar, medios locales reportaron otro intento de asalto al aeropuerto de Juliaca, ubicado en la región de Puno, una zona que ha sido particularmente golpeada por la violencia y las muertes en el marco de las manifestaciones. Estos incidentes en múltiples aeropuertos demuestran una estrategia por parte de los manifestantes de ejercer presión a través de la interrupción de la infraestructura crítica, buscando visibilizar su protesta y generar un mayor impacto en la economía y la vida cotidiana del país. La coordinación de estas acciones en distintas regiones sugiere un nivel de organización y una determinación que desafían la capacidad de respuesta del Estado. La suspensión de vuelos y el cierre de aeropuertos no solo generan pérdidas económicas significativas, sino que también aíslan a estas regiones, exacerbando el sentimiento de abandono y de falta de atención por parte del gobierno central. La crisis, lejos de circunscribirse a un solo punto geográfico, se ha extendido por todo el territorio nacional, reflejando una profunda fractura social y política que requiere una atención urgente y soluciones integrales.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Quién fue Giancarlo Condori Condori?
Giancarlo Condori Condori fue la persona fallecida durante los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en el puente Añashuayco, en la ciudad de Arequipa, Perú, durante las intensas jornadas de protesta contra el gobierno de Dina Boluarte. Su muerte fue confirmada por el jefe de la Microred de Salud de Zamacola, Juan Alarcón, y posteriormente lamentada por la Defensoría del Pueblo, que solicitó una investigación rápida para esclarecer los hechos y determinar las responsabilidades de este trágico suceso. Su fallecimiento elevó el número total de víctimas mortales en el contexto de estas protestas a 55.
¿Cuántas personas han fallecido en las protestas en Perú hasta ahora?
Con la muerte de Giancarlo Condori Condori en Arequipa, el número total de fallecidos en las protestas antigubernamentales que se desarrollan en Perú desde diciembre pasado se elevó a 55. Esta cifra incluye tanto a manifestantes como a otras personas afectadas por los disturbios y enfrentamientos con las fuerzas del orden. La Defensoría del Pueblo es la entidad encargada de llevar el registro de estas lamentables pérdidas humanas y de velar por la investigación de cada caso para garantizar la justicia y evitar la impunidad.
¿Cuáles son las principales demandas de los manifestantes en Perú?
Las principales demandas de los manifestantes en Perú son la renuncia inmediata de la presidenta Dina Boluarte, a quien consideran una “usurpadora” y parte de un gobierno ilegítimo. También exigen el cierre del Congreso de la República, un órgano con altos índices de desaprobación. Adicionalmente, solicitan la convocatoria a nuevas elecciones generales que se realicen en el año 2023 y la formación de una asamblea constituyente para redactar una nueva Constitución Política. Estas demandas reflejan un profundo descontento con la clase política y un deseo de cambios estructurales en el país.
¿Por qué intentaron tomar los aeropuertos en las regiones?
Los manifestantes intentaron tomar los aeropuertos en ciudades clave como Arequipa, Cuzco y Juliaca como una estrategia para ejercer presión sobre el gobierno y visibilizar la magnitud de sus protestas. La toma de aeropuertos interrumpe el transporte y el comercio, genera caos y afecta la economía, lo que busca forzar una respuesta de las autoridades. Es una táctica que busca paralizar servicios esenciales y demostrar la capacidad de movilización y el alcance del descontento en diferentes regiones del país, más allá de la capital.
¿Cuál es la postura del gobierno de Dina Boluarte ante las protestas?
La postura del gobierno de Dina Boluarte, según lo expresado por el Ministerio del Interior y las acciones de las fuerzas de seguridad, ha sido la de repeler los intentos de toma de infraestructuras críticas como los aeropuertos y mantener el orden público. Han afirmado que se aplican “protocolos institucionales” para controlar a los manifestantes y que se busca salvaguardar la integridad de la ciudadanía y la seguridad de las operaciones. Aunque se lamentan los fallecimientos, la prioridad del gobierno parece centrarse en la contención de los disturbios y la protección de bienes públicos y privados.
La situación en Perú continúa siendo de extrema fragilidad. El fallecimiento de Giancarlo Condori Condori en Arequipa es un doloroso recordatorio del alto precio que el país está pagando en medio de esta profunda crisis. Las protestas, que han tomado las calles de Lima y otras ciudades, y los intentos de asalto a infraestructuras clave, reflejan un clamor popular por un cambio significativo y una legitimidad en el poder que muchos sienten que se ha perdido. Mientras la Defensoría del Pueblo insta a la pronta investigación de cada muerte, la sociedad peruana se enfrenta al desafío urgente de encontrar caminos de diálogo y soluciones pacíficas que permitan superar esta compleja coyuntura y evitar que el balance de víctimas siga creciendo en un país que anhela estabilidad y justicia.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Tragedia en Arequipa: Un Muerto Más en Protestas puedes visitar la categoría Policía.
