22/03/2025
En el corazón de Lanús Este, en un chalet de ladrillo a la vista que respira historias, reside un hombre cuya vida es un testimonio de pasiones inusuales y giros inesperados. Fabián Schultz, conocido por muchos como el “policía cantor”, es mucho más que un exoficial de la Policía Bonaerense que se hizo famoso en la televisión. Es una figura que encarna la intersección entre la disciplina de la ley y la libertad del arte, un puente viviente entre dos mundos aparentemente opuestos. Su relato no solo abarca éxitos musicales y apariciones mediáticas, sino también profundas reflexiones sobre la vocación, la fama y el peso de un uniforme en una Argentina convulsa.

A mediados de diciembre de 1986, mientras el país debatía la Ley de Punto Final y River Plate regresaba de Tokio con la Copa Intercontinental, en la casa de los Schultz, la vida de un joven de 19 años tomaba un rumbo definido. Fabián, recién egresado de la prestigiosa escuela Juan Vucetich, no solo se destacaba por su juventud, sino por haber sido el mejor promedio de su camada, un logro que le valió el premio del Ministerio de Gobierno. Esta excelencia académica, una constante desde la primaria y secundaria donde fue abanderado, marcaba el inicio de una carrera policial que, sin que él lo supiera, se entrelazaría de manera extraordinaria con el brillo de los escenarios.
- Los Primeros Pasos en la Fuerza y el Nacimiento de una Vocación
- El Canto que Rompió el Silencio: De la Oficina a las Clases con Guillermo Guido
- El Hit “Chica Latina” y el Salto a la Fama Mediática
- La Vida Bajo los Focos y el Uniforme: Un Equilibrio Inesperado
- El Dolor, la Resiliencia y el Retiro de la Fuerza
- El Jardín Encantado y la Vida Actual del Capitán Retirado
- Preguntas Frecuentes sobre Fabián Schultz
Los Primeros Pasos en la Fuerza y el Nacimiento de una Vocación
La decisión de Fabián de unirse a la policía no fue impulsiva. Como él mismo relata, siempre le gustó estudiar y la promesa de reconocimiento a su esfuerzo en la escuela de policía fue un factor clave. Con una visión idealizada, influenciada por personajes televisivos como Poncharelo, imaginaba una vida de acción y práctica de tiro. Sin embargo, la realidad de la formación policial en Vucetich se reveló como un camino de estudio intenso, repleto de materias y exigencias académicas, muy distintas a la fantasía inicial.
Sus inicios en la fuerza lo llevaron a patrullar brevemente la comisaría 1ra de Lomas de Zamora. Si bien no participó en tiroteos, desarrolló una puntería notable y una familiaridad con el peso de la 9 mm en su cadera, al punto de olvidar que la llevaba. Pronto, su camino lo condujo a tareas más administrativas y de investigación, trabajando en el área de Expedientes y, posteriormente, en Judiciales. Allí, su labor consistía en elaborar sumarios y tomar denuncias que abarcaban desde robos menores hasta complejos homicidios. Su capacidad y formación en Relaciones Públicas lo catapultaron a una posición clave dentro de la Policía de la Provincia de Buenos Aires: se hizo cargo del área de Protocolo.
Desde Protocolo, Fabián Schultz manejaba la relación con la prensa, organizaba actos oficiales y, con un profundo respeto, las honras fúnebres del personal caído. En esta función, su rol era esencial para ubicar a las autoridades en los palcos, lo que le permitió conocer “de vista a todos”, desde el entonces gobernador Eduardo Duhalde hasta senadores y diputados. Su carrera policial, marcada por la disciplina y el servicio, parecía trazada con una línea recta, pero el destino, o mejor dicho, su voz, tenía otros planes.
El Canto que Rompió el Silencio: De la Oficina a las Clases con Guillermo Guido
La chispa musical de Fabián Schultz se encendió de la manera más casual. Un día, en la oficina de Relaciones Públicas, creyendo estar solo, se dejó llevar por la melodía de una canción de Luis Miguel. Al terminar, la ovación de un compañero desde la planta baja lo sorprendió y lo impulsó con una frase que cambiaría su vida: “¡Vos tenés que cantar!”. La música no era algo nuevo para él; solía cantar en las bodas de sus compañeros como regalo, grabando covers de artistas populares como Chayanne, Diego Torres o Alejandro Fernández en CDs que sus amigos le pedían. Para ellos, su salto a la televisión no fue una sorpresa, sino la confirmación de un talento que ya conocían.
El año 1999 marcó un punto de inflexión. Inspirado por una aparición televisiva de Guillermo Guido, Fabián decidió contactarlo para tomar clases de canto. La audición fue un momento de nervios y revelaciones. Fabián eligió “Siempre sabrás que mi amor vive” de No Mercy y, de civil, sin su uniforme policial, se presentó ante Guido. Tras cantar “Por debajo de la mesa” de Luis Miguel, la respuesta de Guillermo fue contundente y halagadora: “A mí no me gusta perder el tiempo, ni me gusta hacerlo perder. Vas a ser mi único alumno varón que voy a tener por ahora”.
Lo curioso es que, al inicio, Fabián no le reveló a Guido su profesión. Tenía miedo de ser rechazado, especialmente en un momento en que la policía estaba bajo un escrutinio intenso, marcada por la sombra de la “Maldita Policía” y la Masacre de Ramallo. Fue en la clase siguiente, cuando Guido vio su arma en el maletín, que Fabián confesó ser policía. La respuesta de su maestro fue tranquilizadora: “Ah, no hay problema: mi papá fue policía”. Esta conexión inesperada cimentó una relación que iría más allá de las clases de canto, llevando a Fabián a practicar incluso la canción “Bandido”, un guiño irónico a su profesión.
La mención de la “Maldita Policía” trae a colación un período complejo para la institución. Así fue definida la fuerza por el semanario Noticias durante la gestión del comisario Pedro Klodczyk (1991-1996), cuestionada por supuestas zonas liberadas y encubrimiento de delitos. Fabián, quien fue jefe de ceremonial de varios jefes de policía, incluido Klodczyk, prefiere la cautela: “Yo no puedo decir si las cosas que se le imputaron a él eran verdad o no porque no estaba en la investigación, pero era un caballero. Fue el único jefe de policía que miraba a los ojos a los familiares de personal caído cuando entregaba la gorra y la bandera. Eso me quedó grabado”. Esta perspectiva muestra la complejidad de su experiencia dentro de la fuerza, más allá de las percepciones públicas.
El Hit “Chica Latina” y el Salto a la Fama Mediática
La canción que catapultaría a Fabián a la fama fue “Chica latina”. Originalmente, este tema estaba destinado a José Luis Rodríguez, el Puma, quien finalmente lo rechazó. Una fortuna para Fabián, ya que el autor, Luis González –creador de éxitos para Valeria Lynch y Jairo– se lo ofreció a él. González, un peso pesado en la industria musical, le sugirió participar en algún concurso. Su hermana, Alejandra, a quien describe con cariño y admiración, encontró el Festival Latinoamericano de la Canción de California.
Fabián no se limitó a enviar su pista por mail. Con astucia, hizo copias de su tema y las distribuyó entre los periodistas de policiales que frecuentaban la oficina de Ceremonial y Prensa de la Bonaerense. Les contó su participación en el concurso en Estados Unidos. La estrategia funcionó. La agencia Télam publicó un pequeño cable que terminó como un recuadro en el diario Clarín, con el título “Policía cantor”. Era junio de 2001, un mes de turbulencia económica y política en Argentina, pero en el chalet de Lanús, la noticia que importaba era otra: Fabián había ganado el concurso en la categoría pop. La noticia corrió como pólvora. Una llamada al periodista de Télam para agradecerle la “suerte” desencadenó una avalancha mediática. “Poné Crónica”, le dijo el periodista. A los dos minutos, una placa anunciaba: “Policía bonaerense gana festival con Chica latina”. Luego, “cambiá a TN: ‘Policía cantó y ganó’”.
La televisión lo abrazó de inmediato. Recibió una llamada de Canal 26 a la 1 de la madrugada, y sin dudarlo, les cantó el tema. Su agenda se volvió frenética. En una televisión con presupuestos ajustados y en la antesala del estallido social de diciembre de 2001, los programas en vivo con invitados eran la norma. Fabián lleva la cuenta de sus apariciones: trece veces en “Venite con Georgina” de Georgina Barbarossa, siete en “Movete” de Carmen Barbieri, cinco en “Versus” con Jimena Cyrulnik y Tommy Dunster. Incluso llegó a la cumbre de la televisión argentina, visitando a Susana Giménez en dos ocasiones, una de ellas participando en el sketch de la empleada pública con Antonio Gasalla. Con Marcelo Tinelli, las apariciones fueron incontables, incluyendo sketches y un viaje a las Cataratas del Iguazú para parodiar “Yago, pasión morena”.
Sin embargo, la fama también trajo consigo interacciones peculiares. Fabián recuerda que “había gente buena onda en la tele, otros no. Walter Olmos no me saludaba”. Ante la pregunta de por qué, su respuesta es cruda y directa: “Y… estuvo siete veces preso. ¡Qué va a saludar a un policía!”. Esta anécdota subraya el contraste entre su vida policial y su incursión en el mundo del espectáculo, donde las líneas entre el bien y el mal, o al menos entre el orden y la transgresión, se desdibujaban.
Tabla Comparativa: Apariciones Televisivas y su Impacto
| Programa | Conductor/a | Nro. de Apariciones | Contexto / Observación |
|---|---|---|---|
| Venite con Georgina | Georgina Barbarossa | 13 | Musicales, cambios de ropa para grabar varios días. |
| Movete | Carmen Barbieri | 7 | Programas en vivo, llenando horas de aire. |
| Versus | Jimena Cyrulnik y Tommy Dunster | 5 | Espacio para artistas emergentes y números en vivo. |
| Susana Giménez | Susana Giménez | 2 | Incluyó un sketch con Antonio Gasalla (la empleada pública). |
| ShowMatch | Marcelo Tinelli | Varias (no recuerda) | Sketches, parodias (ej. Yago, pasión morena en Iguazú). |
La Vida Bajo los Focos y el Uniforme: Un Equilibrio Inesperado
La dualidad de Fabián Schultz era asombrosa. ¿Cómo hacía para trabajar en la policía y ser una estrella de televisión al mismo tiempo? La respuesta estaba en sus francos. “Iba en mis francos a la tele. Trabajaba todo el día en el comando de Esteban Echeverría. Me pasaba a buscar un remise y me llevaba a grabar”, cuenta. Era tan común que, a veces, sus compañeros en el comando lo veían en televisión, sabiendo que eran grabaciones. Esta sincronía entre la vida de oficial y la de artista demostraba su compromiso y capacidad de adaptación.
La fama, sin embargo, no fue algo que buscara activamente, sino una “consecuencia” de querer vivir de la música. Al principio, la exposición lo abrumó. “Iba en remise al trabajo porque iba por la calle y me dolía la cabeza al final del día. Alguien me tocaba bocina o me decía ‘¡Fabián!’ y mi cerebro, eso es una deducción que hice yo, trataba de reconocer a esa persona y era alguien que no había visto en mi vida”, explica. Esta falta de reconocimiento consciente de la fama le duró un mes, hasta que decidió tomárselo con calma: “Si en los primeros segundos no la reconozco es que nunca la vi en mi vida”. La fama llegó sin manual de instrucciones, y Fabián tuvo que aprender a gestionarla sobre la marcha.
El Dolor, la Resiliencia y el Retiro de la Fuerza
La vida de Fabián Schultz también estuvo marcada por una profunda tragedia personal. El 7 de diciembre de 1991, tres hombres armados asaltaron la planta de gas que administraba su padre, Ramón Schultz, y lo asesinaron. Fabián, con solo 24 años y siendo oficial ayudante, quedó devastado. Durante un año, no pudo escuchar música. “No quería poner sonidos fuertes porque me representaba como una falta de respeto”, confiesa. Su único refugio durante ese tiempo fue el cementerio. La muerte de su padre, quien solía bromear con comprarle una Ferrari, lo dejó con una culpa que tardó en superar. Este episodio revela una vulnerabilidad y una profundidad emocional que contrastan con su imagen pública de “policía cantor”.
Su carrera policial, que culminó con el cargo de Capitán, llegó a su fin en 2005. “Porque tuve la oportunidad de ir a hacer algo a Miami y, como dicen, el tren pasa una sola vez”, explica. Estuvo cinco años en Estados Unidos, incluso participando en telenovelas. En 2007, regresó a Argentina para participar en “Cantando por un sueño”. Su retiro de la fuerza no fue un capricho, sino la concreción de una oportunidad que no podía dejar pasar. Aunque hoy le encantaría volver, no es posible; su baja en 2005 fue su segundo pedido, y la institución no permite más de dos. Sin embargo, el vínculo con sus excompañeros de la Vucetich permanece fuerte, reuniéndose anualmente en el quincho de oficiales de la misma escuela.
El Jardín Encantado y la Vida Actual del Capitán Retirado
Hoy, la vida de Fabián Schultz se reparte entre múltiples pasiones y responsabilidades. Está inmerso en los preparativos para grabar el videoclip de su última canción, “Todo lo que sube, baja”. Además, dedica tiempo al armado de una mutual de Fuerzas Armadas y de seguridad, un proyecto que lo mantiene conectado con su pasado institucional. Es un ávido espectador de todos los capítulos de CSI que puede ver, y su mayor prioridad es el cuidado de su madre, con quien comparte su hogar.
Su casa en Lanús es un reflejo de su personalidad multifacética y su amor por los detalles. Un caniche toy blanco de 13 años, Nico, es su fiel compañero. Su jardín es un universo aparte, un pequeño Edén inspirado en su fascinación por “Alicia en el país de las maravillas”. Con paredes violetas en el living –un color que, según le enseñó su hermana, “transmuta todo lo malo en bueno”– y macetas del mismo tono, la casa irradia una energía particular. En el jardín, Fabián pintó un cielo con nubes, un sol y un arcoíris. Una casita de duendes, hecha de hierro y arena, con luz y chimenea, se ilumina por las noches. “Está la casita, que es como de un duende. Por eso está también el arco iris”, explica. Incluso hay una vasija con piedritas color oro, “porque es la vasija al final del arcoíris”, dice riendo. Su creatividad no tiene límites, y Google es su gran aliado: “Yo soy muy de Google. Lo mismo con los cuadros que hago. Digo ‘afanosamente inspirado en Google’”.
El parque se completa con una cascada en construcción, un flamenco de un metro y hongos rojos a lunares blancos, dignos de Los Pitufos. Dentro de la casa, su pasión por el mundo acuático, inspirada en un programa de Discovery Channel sobre peceras, se materializa en un cuadro de más de tres metros con anémonas, pulpos, corales, estrellas de mar y hasta una sirena. En la pared de enfrente, pintó una ventana que da a una “isla supuesta”, también encontrada en Google. Cada rincón de su hogar cuenta una historia, un fragmento de su imaginación y sus influencias.
Preguntas Frecuentes sobre Fabián Schultz
¿Quién es Fabián Schultz?
Fabián Schultz es un exoficial de la Policía Bonaerense de Argentina que se hizo conocido como el “policía cantor”. Alcanzó la fama a principios de los 2000 con su hit “Chica latina” y numerosas apariciones en programas de televisión, combinando su carrera policial con la música.
¿Cómo se hizo famoso Fabián Schultz?
Se hizo famoso en 2001 cuando ganó el Festival Latinoamericano de la Canción de California con su tema “Chica latina”. La noticia fue difundida por agencias de noticias y periódicos, lo que lo llevó a ser invitado a numerosos programas de televisión en Argentina, donde su particular historia de policía cantante capturó la atención del público.
¿Por qué dejó la policía Fabián Schultz?
Fabián Schultz se retiró de la Policía Bonaerense en 2005 para aprovechar una oportunidad de desarrollo artístico en Miami, Estados Unidos. Permaneció allí durante cinco años, participando incluso en telenovelas. Había solicitado su baja de la fuerza en dos ocasiones, el máximo permitido.
¿Qué es la “Maldita Policía” a la que se refiere en el artículo?
La expresión “Maldita Policía” fue utilizada por el semanario Noticias para referirse a la Policía Bonaerense durante la gestión del comisario Pedro Klodczyk (1991-1996). Se le cuestionaba por supuestas zonas liberadas y encubrimiento de delitos por parte de agentes de la fuerza. Fabián Schultz fue jefe de ceremonial de varios jefes de policía, incluyendo a Klodczyk, y tiene una visión particular sobre ese período.
¿Qué hace actualmente Fabián Schultz?
Actualmente, Fabián Schultz se dedica a su carrera musical, preparando el videoclip de su última canción “Todo lo que sube, baja”. También está involucrado en el armado de una mutual de Fuerzas Armadas y de seguridad, disfruta viendo series como CSI y cuida a su madre, con quien vive.
La historia de Fabián Schultz es un recordatorio de que las pasiones pueden llevarnos por caminos inesperados, incluso cuando la vida parece tener un plan preestablecido. Su capacidad para transitar entre la seriedad del uniforme y la alegría del escenario, superando tragedias personales y adaptándose a la fama, lo convierte en una figura singular. Desde las aulas de la Vucetich hasta los sets de televisión, y hoy en su jardín encantado de Lanús, Fabián Schultz sigue siendo el “policía cantor”, un hombre que encontró en la música una forma de expresar su identidad multifacética y de transformar lo ordinario en extraordinario.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Fabián Schultz: El Policía Cantor, de Lanús a la Fama puedes visitar la categoría Policía.
