26/11/2025
Colombia se vio sacudida por un nuevo y doloroso capítulo de violencia el sábado 9 de octubre de 2021, cuando dos valerosos uniformados de la Policía de Tránsito, adscritos a la institución, perdieron la vida en medio de una emboscada cruel y despiadada. Este lamentable suceso ocurrió mientras los patrulleros se movilizaban en una motocicleta por la vía que conecta Santander de Quilichao con Popayán, en el departamento del Cauca, una región históricamente golpeada por la presencia de grupos armados ilegales. La noticia de su asesinato no solo enluta a sus familias y a la Policía Nacional, sino que también reaviva el debate sobre la seguridad de las fuerzas del orden en zonas de alto riesgo y la persistencia de la violencia en el territorio nacional.

Desde el primer momento, las autoridades se movilizaron para esclarecer lo ocurrido y dar con los responsables de este acto cobarde. La comunidad y la institución exigen justicia, y este artículo busca detallar los hechos, identificar a los actores involucrados y analizar las repercusiones de un crimen que subraya los desafíos constantes que enfrentan quienes velan por la seguridad de los ciudadanos en Colombia.
El Trágico Suceso en Cauca: Una Emboscada Mortal
La mañana del 9 de octubre de 2021, los patrulleros José Alejandro Goyes y Wilmar Alfonso Guzmán, ambos adscritos a la Policía de Tránsito, emprendieron lo que parecía ser una jornada de servicio rutinaria. Sin embargo, su misión los condujo a un desenlace fatal. Según los primeros informes revelados por las autoridades, los uniformados fueron interceptados y atacados por un grupo de hombres armados en el sector conocido como El Frutal, una zona rural ubicada en la vía que comunica con el corregimiento de Mondomo, en el municipio de Santander de Quilichao.
El general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional para ese entonces, confirmó que el hecho criminal se presentó mientras los patrulleros se encontraban en servicio activo. Su presencia en la zona se debía a la atención de un presunto hecho de hurto de una motocicleta en una zona rural cercana al lugar donde, trágicamente, encontrarían la muerte. Esto sugiere que los uniformados estaban cumpliendo con su deber, respondiendo al llamado de la ciudadanía, lo que hace aún más doloroso y repudiable el ataque.
Testigos presenciales de los hechos brindaron versiones iniciales que describen un ataque planificado y sorpresivo. Se estima que el grupo de guerrilleros que abordó a los uniformados estaba compuesto por cerca de 20 individuos. Estos vestían prendas camufladas y portaban insignias alusivas a las antiguas FARC, lo que rápidamente orientó las investigaciones hacia los grupos disidentes. La emboscada se llevó a cabo desde una colina cercana, donde los criminales se escondían a la espera del paso de los policías. En el momento en que los patrulleros se aproximaron, los atacantes abrieron fuego de manera indiscriminada contra ellos, dejando sin posibilidad de reacción a Goyes y Guzmán. La brutalidad del ataque no solo les arrebató la vida a los uniformados, sino que también afectó a otras tres personas que, ajenas a la situación, se movilizaban en un vehículo particular y resultaron impactadas por el fuego cruzado o la violencia del momento.
Los Responsables: Disidencias de las FARC
La investigación preliminar y la inteligencia policial no tardaron en señalar a los responsables de este crimen atroz. De acuerdo con la Policía Nacional, los autores materiales del doble homicidio son miembros de la columna Dagoberto Ramos, una de las facciones más violentas de las disidencias de las FARC. Esta agrupación criminal, según las declaraciones del general Vargas, tiene una fuerte presencia y delinque activamente en esa zona del departamento del Cauca, siendo una fuente constante de inestabilidad y violencia para sus habitantes. Se presume que la columna Dagoberto Ramos opera bajo las órdenes de alias David o alias Cholinga, uno de los cabecillas de esta estructura residual.
La columna Dagoberto Ramos es conocida por su accionar delictivo que incluye narcotráfico, extorsión, secuestro y ataques contra la fuerza pública y la infraestructura del Estado. La presencia de estos grupos disidentes en el Cauca es un desafío constante para las autoridades, quienes deben enfrentar no solo su capacidad armada, sino también su intento de controlar territorios y poblaciones. El modus operandi de la emboscada, utilizando el terreno a su favor y atacando de manera sorpresiva, es una táctica recurrente de estos grupos para infligir daño y generar terror entre la población y las fuerzas de seguridad.
Repercusiones y Reacción Institucional
El asesinato de los patrulleros José Alejandro Goyes y Wilmar Alfonso Guzmán generó una ola de indignación y repudio en todo el país. La Policía Nacional, en un esfuerzo por esclarecer rápidamente el crimen y llevar a los responsables ante la justicia, anunció una recompensa de 100 millones de pesos por información que permitiera dar con el paradero de los autores materiales e intelectuales del doble homicidio. Esta medida busca incentivar la colaboración ciudadana, un elemento crucial en la lucha contra la criminalidad organizada.
Desde las autoridades civiles del departamento del Cauca, también se expresó una voz unánime de repudio al doble homicidio. Luis Cornelio Ángulo, secretario de Gobierno del Cauca, lamentó profundamente los hechos, destacando el sacrificio de los uniformados. 'Lamentar hoy en el día de los veteranos los hechos ocurridos en la vereda La Agustina, municipio de Santander de Quilichao, en donde estos dos héroes de la patria después de cubrir un servicio y acudir al llamado, en su regreso son ultimados...', afirmó Ángulo, resaltando la naturaleza heroica de su servicio y la injusticia de su fin.
Más allá de la pérdida de vidas humanas, el ataque a los patrulleros tuvo otra grave consecuencia: el saqueo de su armamento y sus equipos de comunicaciones por parte de los delincuentes. Esta acción no solo representa un despojo material, sino que también simboliza un desafío a la autoridad del Estado y un potencial fortalecimiento de los grupos criminales con recursos robados a la fuerza pública. A pesar del rápido envío de refuerzos a la zona por parte de las autoridades, el robo de estos elementos subraya la audacia y la impunidad con la que operan estas estructuras armadas en ciertas regiones del país. Este suceso recalca la necesidad de estrategias más robustas para proteger a los miembros de la fuerza pública en zonas de alto riesgo.
Contexto de Violencia en la Región
El departamento del Cauca, y en particular la zona donde ocurrió la emboscada, es un epicentro de conflicto armado en Colombia. La presencia de grupos disidentes de las FARC, así como de otras organizaciones criminales, ha mantenido a la región en un estado de violencia constante. Factores como la geografía montañosa, la presencia de cultivos ilícitos y las rutas estratégicas para el narcotráfico, hacen de este departamento un corredor vital para las actividades ilícitas de estos grupos.
La columna Dagoberto Ramos, junto con otras estructuras como la Jaime Martínez y la Carlos Patiño, se disputan el control territorial y las rentas ilícitas, generando enfrentamientos armados, desplazamientos forzados y atentados contra la población civil y la fuerza pública. Los ataques a la policía y al ejército son una táctica recurrente para demostrar su poder, intimidar a la población y presionar al Estado. Este contexto de alta complejidad hace que la labor de los uniformados en esta región sea de un riesgo extremo y un sacrificio constante. La inestabilidad en el Cauca es un reflejo de los desafíos persistentes en la construcción de una paz duradera en Colombia, donde aún persisten actores que se niegan a dejar las armas y continúan generando zozobra.
Tabla de Información Clave del Suceso
| Aspecto Clave | Descripción |
|---|---|
| Fecha del Suceso | 9 de octubre de 2021 |
| Ubicación | Vía Santander de Quilichao a Popayán, sector El Frutal, Cauca |
| Víctimas | Patrulleros José Alejandro Goyes y Wilmar Alfonso Guzmán |
| Unidad | Policía de Tránsito |
| Circunstancias | Emboscada en motocicleta, regresando de atender hurto |
| Presuntos Responsables | Columna Dagoberto Ramos de disidencias FARC |
| Recompensa Ofrecida | 100 millones de pesos |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quiénes fueron los patrulleros asesinados?
Los uniformados asesinados fueron los patrulleros José Alejandro Goyes y Wilmar Alfonso Guzmán, ambos adscritos a la Policía de Tránsito de Colombia.
¿Cuándo y dónde ocurrió el ataque?
El ataque se registró el sábado 9 de octubre de 2021, en la vía que conduce de Santander de Quilichao a Popayán, específicamente en el sector conocido como El Frutal, en el departamento del Cauca, Colombia.
¿Qué grupo armado es el responsable del crimen?
Según la Policía Nacional, los responsables del doble homicidio son miembros de la columna Dagoberto Ramos, una de las disidencias de las FARC que delinque en la zona del Cauca. Se presume que operan bajo las órdenes de alias David o Cholinga.
¿Se ofreció alguna recompensa por información?
Sí, la Policía Nacional ofreció una recompensa de 100 millones de pesos por cualquier información que permita el esclarecimiento del asesinato y la captura de los responsables.
¿Qué hacían los patrulleros en el momento del ataque?
Los uniformados se encontraban en servicio, regresando de atender un presunto hecho de hurto de una motocicleta en una zona rural cercana al lugar de la emboscada.
Conclusión
El asesinato de los patrulleros José Alejandro Goyes y Wilmar Alfonso Guzmán es un trágico recordatorio de los peligros inherentes a la labor policial en Colombia, especialmente en regiones afectadas por el conflicto armado. Este lamentable suceso no solo dejó un vacío en la institución y en las familias de los héroes caídos, sino que también puso de manifiesto la persistencia de grupos armados ilegales que continúan sembrando la violencia y el terror. La respuesta de las autoridades, con la oferta de una recompensa y el compromiso de investigar a fondo, refleja la determinación del Estado por garantizar la justicia y proteger a quienes dedican su vida a salvaguardar la seguridad de todos los colombianos. La memoria de estos valientes uniformados debe impulsarnos a seguir buscando caminos hacia una paz más estable y duradera en cada rincón del país.
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