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Orígenes de la Policía de Investigaciones de Chile

04/05/2025

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La Policía de Investigaciones de Chile (PDI) es una institución con una rica y compleja historia, cuya identidad se ha forjado a lo largo de más de un siglo y medio de evolución. A diferencia de otras fuerzas policiales, sus detectives son reconocidos por una característica distintiva que se remonta a sus mismos orígenes: la ausencia de un uniforme tradicional. Este rasgo, lejos de ser una casualidad, es un testimonio de su nacimiento en las sombras, donde la discreción era la clave para desvelar la verdad. Desde sus humildes comienzos como 'policía secreta' hasta su consolidación como una fuerza de orden de carácter científico y técnico, la PDI ha sido un pilar fundamental en la administración de justicia chilena, adaptándose y evolucionando con los desafíos de cada época.

¿Por qué se entregan placas de servicio a los asistentes policiales?
Entregar una placa de servicio a los asistentes policiales es dignificar la labor que realizan en la PDI", indicó Espinoza. Al mismo tiempo aclaró que con las nuevas placas se " potencia la certeza que la ciudadanía debe tener para reconocer a un funcionario policial ”, puesto que el personal no puede negarse a mostrarla.
Índice de Contenido

Un Origen Discreto: Los Comisionados y la Policía Secreta (1864-1870s)

El génesis de lo que hoy conocemos como la Policía de Investigaciones de Chile se remonta a mediados del siglo XIX. Fue en 1864 cuando los primeros comisionados comenzaron a operar, marcando el inicio de una nueva forma de hacer policía. Estos individuos tenían una misión clara: investigar delitos, pero de una manera que los diferenciaba notablemente de las fuerzas de seguridad convencionales. Su éxito dependía de su capacidad para pasar desapercibidos entre la población, una estrategia que les impedía usar uniformes y que, paradójicamente, se convirtió en un sello distintivo de la futura policía civil chilena.

Poco después, en el mismo año de 1864, la Municipalidad de Valparaíso dio un paso crucial al crear la denominada «Policía Secreta». Su objetivo era tan ambicioso como necesario: «Descubrir ladrones y malhechores». Para esta tarea, el uso del uniforme era, de hecho, contraindicado; el secreto radicaba precisamente en la habilidad de sus agentes para mezclarse con la gente y operar desde el anonimato. Este enfoque de pasar «desapercibido» no era una mera preferencia, sino una táctica esencial que sentó las bases para el modus operandi de la investigación criminal en Chile.

La figura del Comisionado, precursor directo del actual Detective, fue configurando progresivamente una especialidad policial. Esta naciente disciplina comenzó a recibir mayores requerimientos y, lo que es más importante, los jueces encontraron en estos agentes un complemento eficaz e indispensable para sus labores. La necesidad de «descubrir» los crímenes, más allá de la mera intuición, implicó la búsqueda y aplicación de métodos de investigación que integraran la ciencia y la técnica. Este fue el inicio de un largo camino para configurar la profesión del investigador policial con una base científica y técnica sólida, un esfuerzo y una herencia que se transmitirían a lo largo de varias generaciones.

Ya en la década de 1870, el Comisionado se había consolidado como un apoyo indispensable para el control del delito y la administración de justicia. Ante este panorama, figuras influyentes como Benjamín Vicuña Mackenna, intendente de Santiago, propusieron adoptar como modelo policial el del «agent de la sûreté» de París, Francia. Esta influencia francesa no solo se limitó a la inspiración operativa, sino que también permeó la estructura administrativa de la policía, incluyendo la denominación de cargos que perduran hasta hoy, como «Inspecteur, Commissaire, Préfet». Incluso, el actual Cuartel Central de la policía civil, ubicado en la calle General Mackenna 1314, en la comuna de Santiago Centro, es una réplica exacta de la arquitectura de la policía gala, un recordatorio tangible de esta temprana influencia europea.

Pioneros en la Ciencia Forense: Fotografía e Identificación (1874-1887)

La evolución de la policía investigativa chilena no se detuvo en la adopción de modelos extranjeros; rápidamente se convirtió en pionera en la implementación de técnicas innovadoras. Un hito fundamental ocurrió en 1874, cuando el Comandante de la policía de Valparaíso, Jacinto Pino, incorporó el uso de la fotografía como un instrumento eficaz en la identificación de delincuentes. Esta iniciativa situó a Chile entre los primeros países del continente en emplear la más moderna técnica de identificación, permitiendo la confección de una incipiente pero crucial galería de delincuentes, un antecedente directo de los futuros archivos criminales.

La aplicación de la fotografía en el ámbito policial no tardó en expandirse y diversificarse. Más tarde, en 1887, se dio un paso más allá con el retrato de más de 5000 cadáveres en la Morgue de Santiago, marcando así el inicio formal de la fotografía forense en Chile. Esta práctica no solo ayudaba en la identificación de personas fallecidas sin reconocimiento, sino que también contribuía a la documentación de escenas de crímenes y a la recolección de pruebas visuales.

El Comandante Pino, consciente de la necesidad de una identidad para sus agentes que combinara la discreción con el reconocimiento institucional, se preocupó de que la policía tuviese un «distintivo para guardar la incógnita y ser reconocida». Este hecho constituye el primer antecedente de la Placa de Servicio, un elemento que señalaría un paso significativo para la identidad del investigador policial, permitiendo su identificación oficial sin comprometer su capacidad de operar de incógnito.

Día a día, la institución avanzaba en diversos frentes: la medicina legal comenzaba a ser reconocida como un campo vital para la investigación, se mejoraban los sistemas carcelarios y se adaptaban las leyes para enfrentar la creciente complejidad del delito. El agente o comisionado, poco a poco, adquiría su propia identidad y un creciente reconocimiento social, empleando técnicas apropiadas y un método científico cada vez más depurado. Este factor aparecía como clave para frenar el aumento de la delincuencia, que se veía impulsada por una progresiva concentración urbana y sus inherentes problemas sociales.

Hacia la Estructura Formal: Las Secciones de Seguridad (1889-1896)

El reconocimiento de la importancia del trabajo investigativo llevó a la formalización de estructuras dentro de la policía. En 1889, se creó la Sección Pesquisas, un paso importante hacia la especialización. Sin embargo, fue en 1896 cuando se estableció un hito significativo con la creación de la Sección de Seguridad. Esta unidad, de carácter netamente investigativo y conformada por personal de civil, contaba inicialmente con 75 agentes, un fotógrafo y dos telefonistas. Su misión era precisa y crucial: «encargada de perseguir y aprehender a los delincuentes y de practicar las gestiones que tiendan al esclarecimiento de los juicios e investigaciones en materia criminal».

La Sección de Seguridad de 1896 poseía una identidad administrativa y operativa que sus antecesoras no habían logrado. Esto le permitió consolidar métodos y procedimientos, sentando las bases de una policía más organizada y eficiente. El 1° de septiembre de ese mismo año, se estableció una Sección de Seguridad similar en Valparaíso, con 45 integrantes, replicando el modelo exitoso de la capital.

Un aspecto notable de este período fue la incorporación de las tres primeras mujeres agentes a la Sección en 1896, un hecho que destaca el carácter progresista de la institución para su época. Además, se establecieron las bases del actuar policial a través del Reglamento Interno de la Policía de Santiago. Este reglamento, entre otras disposiciones, enfatizaba la naturaleza reservada de los servicios: «Los servicios de la Sección son estrictamente reservados, comprendiendo los medios empleados y los resultados obtenidos…» También definía la dedicación de sus miembros, estableciendo que las oficinas de la Sección de Seguridad estaban abiertas desde las 08:00 hasta las 17:00 horas, pero, más allá del horario, inculcaba un espíritu de servicio permanente: «Todo empleado de policía deberá considerarse permanentemente en servicio aún cuando no se le hubiese designado para un puesto determinado…» Este compromiso inquebrantable con el deber se convirtió en una piedra angular de la ética institucional.

La Consolidación de la Policía Científica (Finales del Siglo XIX e Inicios del XX)

El cambio de siglo trajo consigo una era de avances científicos y tecnológicos que impactaron profundamente el quehacer policial. El fin del siglo XIX y los comienzos del XX pusieron en evidencia los notables progresos logrados en la acción policial, especialmente en el perfeccionamiento de la identificación criminal. La fotografía, ya implementada, fue complementada por técnicas más sofisticadas. Se adoptó la antropometría de Bertillón, un sistema de medición y clasificación de características físicas para identificar a los individuos, y posteriormente la dactiloscopía de Vucetich, el sistema de identificación por huellas dactilares, que revolucionó la capacidad de vincular a los sospechosos con las escenas del crimen de manera infalible.

Estos avances, sumados a los progresos en el Derecho Penal y la Criminología, orientaron la opción por la «policía científica» como el modelo profesional a seguir para los agentes. La idea de que la investigación no podía depender solo de la intuición, sino que debía estar sustentada por métodos rigurosos y pruebas irrefutables, ganó terreno rápidamente. Este enfoque científico se convirtió en el pilar de la formación y el actuar de los investigadores.

En este contexto de búsqueda de conocimiento y profesionalización, se comenzó a utilizar el manual de criminalística «Las Investigaciones del Delito». Este texto, escrito por el abogado y agente Ventura Maturana Barahona, fue un antecedente inédito en América Latina para la época, marcando un hito en el desarrollo de la Criminalística como pilar fundamental para el investigador policial en Chile. La obra de Maturana Barahona no solo sistematizó conocimientos existentes, sino que también impulsó nuevas formas de abordar el delito, consolidando la investigación como una disciplina basada en principios científicos.

Autonomía y Estructuración Institucional (1927-1942)

El camino hacia la autonomía institucional de la Policía de Investigaciones no fue lineal. Tras un corto período en el que la Sección de Seguridad formó parte de «Carabineros de Chile» (institución creada en 1927), lapso en el cual, a pesar de la unificación, mantuvo su carácter investigativo y civil, se produjeron una serie de eventos decisivos que marcaron su independencia. El Decreto Supremo N° 5115 del 26 de diciembre de 1932 fue un paso crucial, al separar formalmente la Sección de Investigaciones de Carabineros. Posteriormente, la Ley N° 5180 del 19 de junio de 1933 consagró la autonomía administrativa del servicio, estableciendo que los Servicios de Investigaciones, Identificación y Pasaportes serían una sola repartición, de carácter civil y dependiente directamente del Ministerio del Interior.

Estos sucesos son hitos contemporáneos trascendentes en la consolidación de la PDI, pero es fundamental comprender que no son el origen absoluto del Investigador Policial profesional. Su carácter científico-técnico es el fruto de una prolongada evolución que, como ya hemos visto, se remonta al año 1864, con los primeros comisionados. La autonomía de 1933 fue la culminación de un proceso, no su inicio.

A partir de este momento, el Servicio de Investigaciones comenzó a consolidarse plenamente como Institución, sentando las bases de su estructura administrativa y marco legal. Entre otras acciones fundamentales, se dictó su primer Reglamento Orgánico, se puso en funcionamiento la Escuela Técnica para la formación de sus cuadros, y se estableció la primera placa de servicio oficial, reforzando la identidad de sus miembros.

El 28 de agosto de 1935, se creó el Departamento Criminológico, el cual es hoy el Laboratorio de Criminalística. Este departamento fue un centro neurálgico para la aplicación de la ciencia en la investigación, contando con un archivo dactiloscópico monodactilar (registrando 3.000 delincuentes), un laboratorio fotográfico, un archivo de apodos y una sección de dibujo lineal. La innovación continuó, y en 1936, los expertos de este Departamento crearon una clave dactiloscópica y un plan graficado específico para investigar el delito de homicidio, demostrando un nivel de especialización y sistematización sin precedentes.

La institucionalización de la formación y la investigación se fortaleció aún más en febrero de 1938, cuando la Ley N° 6.180 otorgó vida legal a la Escuela y al Laboratorio de Policía Técnica, reconociendo su importancia estratégica. En noviembre de 1940, se estableció el Departamento de Asesoría Técnica del Personal, enfocado en el desarrollo y capacitación continua de los detectives.

Finalmente, el 30 de diciembre de 1942, a través del Decreto Supremo N° 51/7102, se estableció la separación definitiva del Servicio de Investigaciones del de Identificación y Pasaportes, consolidando a la PDI como una entidad dedicada exclusivamente a la investigación criminal. El mismo decreto determinó que el cargo de Director de Investigaciones pasaría a denominarse Director General de Investigaciones, elevando el rango de su máxima autoridad.

Proyección Internacional y Especialización (1946-1960s)

Con su estructura interna consolidada, la Policía de Investigaciones de Chile comenzó a mirar más allá de sus fronteras, logrando reconocimiento a nivel internacional. En 1946, Chile fue invitado a participar en Interpol, una organización de policía criminal global. Esta invitación fue ratificada en 1948, y desde 1950, Chile se convirtió en miembro activo, siendo designada la Policía de Investigaciones como el único representante de la policía chilena ante este organismo internacional, cuya sede se encuentra en Lyon, Francia. Esta membresía no solo facilitó la cooperación transnacional en la lucha contra el crimen, sino que también elevó el prestigio de la PDI a nivel mundial.

La PDI no solo participó, sino que también influyó en Interpol. Algunos de sus Directores Generales ocuparon cargos importantes. Emilio Oelckers Hollstein, por ejemplo, fue elegido en 1968 en Teherán como Delegado del Continente Americano para el Comité Ejecutivo de Interpol por un período de tres años. Décadas más tarde, el Director General Nelson Mery obtuvo el mismo cargo en 1993 en Aruba, y en 1994 fue elegido en Roma como Vicepresidente para América por otros tres años, demostrando el liderazgo y la alta consideración de la PDI en el ámbito internacional.

A nivel nacional, la institución continuó su proceso de especialización para abordar la creciente complejidad del delito. En 1947, se creó la Brigada Preventiva Móvil, una unidad diseñada para la acción rápida y la prevención del crimen. Un año más tarde, en 1949, se fundó la Brigada de Homicidios, marcando un hito significativo al ser la primera unidad especializada de la policía civil. Esta brigada se dedicó exclusivamente a la investigación de los crímenes más graves, sentando un precedente para la creación de futuras unidades especializadas.

Un momento de gran importancia en la historia institucional fue el nombramiento del primer detective de carrera como Director General. El 1 de mayo de 1958, el prefecto Roberto Schmied Marambio asumió el cargo, aunque por un breve período hasta el 1 de octubre de 1958. Este nombramiento simbolizó el reconocimiento de la trayectoria y experiencia dentro de la propia institución, abriendo el camino para que futuros líderes surgieran de sus propias filas.

La ética siempre ha sido un pilar fundamental para la Policía de Investigaciones. Ya en 1961, el reglamento de disciplina reconocía y promovía los valores de la ética profesional entre sus miembros. Este compromiso con la integridad culminaría años más tarde, con el establecimiento del Consejo Superior de Ética Profesional en 1993 y la formulación del Código de Ética Profesional en 1995, consolidando un marco robusto para guiar el comportamiento y las decisiones de cada detective.

En 1963, la Ley N° 15.143 estableció formalmente el empleo de la denominación «Detective», la cual solo podía ser utilizada por funcionarios del Servicio con el respectivo nombramiento, otorgando un estatus y reconocimiento legal a la profesión. Ese mismo año, entró en uso la segunda placa de servicio, un elemento que continuaba evolucionando junto con la identidad de la institución. En 1967, la PDI continuó fortaleciendo su base científica con la creación del Departamento de Investigaciones Criminológicas, profundizando en el estudio de las causas y manifestaciones del delito.

Modernización y Reconocimiento Constitucional (1970s-2000s)

La década de 1970 trajo consigo desafíos y transformaciones significativas para la Policía de Investigaciones. Un trágico evento el 16 de junio de 1971, donde tres miembros de la policía fallecieron a consecuencia de un atentado en el Cuartel Central, reafirmó el lema policial de «hasta rendir la vida si fuese necesario», instaurada en la Promesa de Servicio que todo policía proclama al momento de ser nombrado. En memoria de estos mártires y de todos aquellos que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber, el 16 de junio fue instituido como el «Día del Mártir» de la PDI, una fecha de profundo significado y respeto.

En febrero de 1972, la institución continuó su expansión con la creación de la Sección de Investigaciones de Delitos Económicos (Side), una respuesta a la creciente complejidad de los crímenes financieros y económicos que demandaban una experticia especializada.

El 9 de septiembre de 1974, se dictó el Decreto Ley N° 646, que creó la Subsecretaría de Investigaciones, un cambio administrativo importante que implicó que la institución pasara a depender del Ministerio de Defensa Nacional, marcando una nueva etapa en su relación con el poder ejecutivo.

El 24 de enero de 1979, bajo la gestión del Director General Ernesto Baeza, el Decreto Ley 2.460 estableció la Ley Orgánica de la Policía de Investigaciones. Esta ley fue fundamental, ya que en su artículo 1º señalaba que «La Policía de Investigaciones es una Institución de carácter profesional, técnico y científico, integrante de las fuerzas de orden, dependiente del Ministerio de Defensa Nacional…» Esta definición legal consolidó su naturaleza y rol dentro del sistema de seguridad del país.

La Constitución de 1980 elevó aún más el rango institucional de la PDI al incluir en su Artículo N° 20 a las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública «integradas sólo, por Carabineros e Investigaciones», reconociéndolas como constitutivas de la «fuerza pública». Este reconocimiento constitucional subrayó la importancia de la PDI como pilar esencial del orden y la seguridad del Estado.

En el ámbito educativo, en 1982, la Escuela de Investigaciones Policiales fue renombrada como «Escuela de Investigaciones Policiales Presidente Arturo Alessandri Palma», honrando a un expresidente. Dos años más tarde, en 1984, la Ley N° 18.322 oficializó el cambio de la denominación de «Investigaciones de Chile» por la de «Policía de Investigaciones de Chile», un nombre que refleja con mayor precisión su rol y alcance. En 1986, entró en uso la tercera placa de servicio, un símbolo que continuaba evolucionando con la imagen institucional.

El 20 de marzo de 1992, el Presidente de la República Patricio Aylwin designó a Nelson Mery Figueroa como Director General, convirtiéndose en el segundo detective de carrera en asumir el cargo, lo que reafirmó la importancia de la experiencia interna para el liderazgo. Nelson Mery fue confirmado en su cargo por los presidentes Eduardo Frei Ruiz-Tagle y Ricardo Lagos Escobar, lo que atestigua su capacidad y el reconocimiento de su labor.

En 1993, se creó la actual placa de servicio, cuyo cuño es confeccionado y cautelado por la Casa de Moneda de Chile, garantizando su autenticidad y seguridad. Ese mismo año, la institución continuó invirtiendo en su infraestructura y formación. En 1998, se comenzó a construir un nuevo edificio para la Escuela de Investigaciones Policiales en la comuna de Estación Central, inaugurado solemnemente el 1º de diciembre de 1999, lo que representó un salto cualitativo en las condiciones de estudio. Ese mismo año, el Congreso Nacional aprobó una nueva Ley de Plantas y se produjo una reforma a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (Loce), la que reconoció a la Escuela de Investigaciones Policiales la facultad de otorgar títulos profesionales y la posibilidad de que la Academia Superior de Estudios Policiales otorgara grados académicos, en el ámbito inherente de su respectivo quehacer profesional, consolidando su estatus como institución de educación superior.

El 25 de julio del año 2000, se crearon los laboratorios regionales, con asiento en cada una de las regiones policiales del país, descentralizando y fortaleciendo la capacidad investigativa forense. El 9 de agosto del mismo año, la Orden General N° 1752 estableció oficialmente la «Promesa de Servicio» para todos los funcionarios que ingresaran a la Policía de Investigaciones, formalizando el compromiso ético y moral de sus miembros.

La implementación de la Reforma Procesal Penal y el establecimiento del Ministerio Público en 1997 exigieron a la PDI niveles profesionales aún más elevados. La institución respondió a esta demanda con la optimización de su formación policial, alineándose con las exigencias sociales y las técnicas científicas más avanzadas en el ámbito de la investigación criminal.

Visión de Futuro: Investigación para Esclarecer (2003-2006)

El 2 de octubre de 2003, asumió como Director General Arturo Herrera Verdugo, convirtiéndose en el tercer detective de carrera en ocupar el cargo, un símbolo de la continuidad y el valor de la experiencia interna en la cúpula de la PDI. En el marco del nuevo sistema de enjuiciamiento criminal y atendiendo a las orientaciones estratégicas definidas por el plan de modernización institucional, la máxima que guio a la policía civil fue «Investigar para esclarecer». Esta frase sintetiza su misión renovada, donde el esclarecimiento de los delitos y el restablecimiento de la paz social se convirtieron en los objetivos centrales de su actuar.

El 30 de diciembre de 2004, se promulgó la Ley N° 19.987, que modificó la Ley Orgánica de la Policía de Investigaciones en lo que respecta a la designación del Director General de la Institución. Esta ley estableció que quien ocupe el máximo cargo de la policía civil deberá ser un detective de carrera con el grado de prefecto inspector o prefecto general, elegido entre las primeras ocho antigüedades, asegurando que la dirección provenga de los más experimentados y capacitados dentro de la institución.

Finalmente, el 1 de marzo de 2006, el Ministerio de Educación, a través del Decreto Exento N° 228, estableció en la calendarización escolar la celebración del 19 de junio como «Día de la Policía de Investigaciones de Chile», un reconocimiento oficial a su labor y su historia. En abril de 2006, el Director General, Arturo Herrera Verdugo, presentó oficialmente a la opinión pública el Plan Estratégico de Desarrollo Institucional 2004-2010, conocido como «Plan Minerva». Este plan ambicioso tenía un objetivo claro: alcanzar el estatus de Policía de Clase Mundial en el Bicentenario de la República, marcando una visión de excelencia y mejora continua para la institución.

Hitos Clave en la Historia de la PDI

Para comprender la evolución de la Policía de Investigaciones de Chile, es útil visualizar algunos de sus momentos más determinantes:

AñoHito Clave en la Evolución de la PDI
1864Origen de los comisionados y creación de la «Policía Secreta» de Valparaíso.
1874Introducción del uso de la fotografía para identificación de delincuentes.
1896Creación de la Sección de Seguridad de carácter investigativo y civil.
1933Consagración de la autonomía administrativa del Servicio de Investigaciones (Ley N° 5180).
1949Fundación de la Brigada de Homicidios, primera unidad especializada.
1984Cambio de denominación a «Policía de Investigaciones de Chile» (Ley N° 18.322).
2006Establecimiento del 19 de junio como el «Día de la Policía de Investigaciones de Chile».

Preguntas Frecuentes sobre la PDI

¿Cuál es la característica distintiva de la Policía de Investigaciones de Chile?

Una de las características más distintivas de la Policía de Investigaciones de Chile es que sus detectives no utilizan un uniforme tradicional en su labor de investigación, a diferencia de otras fuerzas policiales. Esta particularidad se remonta a sus orígenes en 1864, cuando los primeros comisionados debían pasar desapercibidos para llevar a cabo sus pesquisas, manteniendo el anonimato como una herramienta fundamental de su trabajo.

¿Cuándo se comenzó a utilizar la fotografía en la investigación policial chilena?

El uso de la fotografía como herramienta de investigación policial en Chile se inició en 1874. Fue el Comandante Jacinto Pino, de la policía de Valparaíso, quien la incorporó como un eficaz instrumento para la identificación de delincuentes. Años más tarde, en 1887, se dio un paso crucial con la fotografía de más de 5000 cadáveres en la Morgue de Santiago, marcando el inicio formal de la fotografía forense en el país.

¿Desde cuándo es autónoma la Policía de Investigaciones de Chile?

La autonomía administrativa de la Policía de Investigaciones de Chile fue consagrada por la Ley N° 5180 del 19 de junio de 1933. Esta ley estableció que los Servicios de Investigaciones, Identificación y Pasaportes serían una sola repartición, de carácter civil y dependiente del Ministerio del Interior, separándose definitivamente de Carabineros de Chile tras un breve período de unificación.

¿Por qué el 19 de junio es el Día de la Policía de Investigaciones de Chile?

El 19 de junio fue establecido como el «Día de la Policía de Investigaciones de Chile» por el Ministerio de Educación, a través del Decreto Exento N° 228 del 1 de marzo de 2006. Esta fecha conmemora el día en que la Ley N° 5180, en 1933, consagró la autonomía administrativa del Servicio de Investigaciones, un hito fundamental en su consolidación como institución independiente y especializada.

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