¿Por qué la policía de Santa Fe buscó 16 testigos en la capital correntina?

Choque Jurisdiccional: Santa Fe vs. Corrientes

24/06/2026

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En un entramado que desafía las convenciones y pone en jaque el delicado equilibrio entre jurisdicciones, la provincia de Corrientes se convirtió en el epicentro de un conflicto sin precedentes que involucra a sus máximas autoridades y a la fuerza policial de Santa Fe. Lo que comenzó como un operativo antidrogas de rutina, rápidamente escaló a una investigación por entorpecimiento de la justicia contra un gobernador y una serie de acusaciones cruzadas que revelan las complejidades de la lucha contra el narcotráfico en Argentina. El trasfondo de esta disputa es tan sorprendente como preocupante, destacando la importancia de la coordinación y el respeto por los procedimientos legales en cada paso de una investigación de esta envergadura.

¿Por qué la policía de Santa Fe buscó 16 testigos en la capital correntina?
Es que, para realizar los allanamientos, la policía de Santa Fe buscó 16 testigos en la capital correntina, un ciudad que está a 225 kilómetros de Goya. Para los funcionarios correntinos, ese procedimiento constituyó una privación ilegítima de la libertad de las personas seleccionadas y por eso actuaron contra el comisario santafesino.

El punto de inflexión de esta trama se remonta al 21 de diciembre, cuando el jefe de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones (DGPCA) de Santa Fe, José Moyano, se encontraba en la ciudad correntina de Goya. Allí, al frente de un operativo antidrogas ordenado por el juez federal Aldo Alurralde de Reconquista, Santa Fe, Moyano se vio inesperadamente detenido. A pesar de contar con una orden judicial federal, las autoridades correntinas optaron por frenar el procedimiento, alegando una supuesta “invasión” de su jurisdicción sin la debida autorización local. Este acto no solo detuvo un operativo crucial, sino que encendió la mecha de un conflicto de proporciones insospechadas.

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Un Operativo Interrumpido: El Epicentro del Conflicto

La tensión en Goya era palpable. La delegación de Drogas Peligrosas de Santa Fe había viajado con el objetivo de ejecutar ocho allanamientos simultáneos, buscando desmantelar una organización narco que, según las investigaciones, operaba desde Corrientes para distribuir marihuana a varias provincias, incluyendo Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Chaco. Sin embargo, la intervención de las autoridades correntinas, que consideraron que el procedimiento invadía su autonomía territorial, frustró el avance del operativo. José Moyano, el jefe antidrogas santafesino, denunció que su detención fue ordenada directamente por el gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, lo que elevó el conflicto de un mero incidente policial a una cuestión de Estado.

Desde la perspectiva correntina, el procedimiento de la policía santafesina adolecía de graves irregularidades. El ministro de Seguridad de Corrientes, Horacio Ortega, fue enfático al señalar que no se había notificado a las autoridades provinciales sobre el operativo, una omisión que, a su juicio, justificaba la intervención para “frenar” lo que consideraban una acción indebida. Ortega, además, desestimó la idea de una “detención” del comisario Moyano, refiriéndose al hecho como una “aprehensión”, una sutil pero significativa diferencia semántica que busca minimizar la gravedad del incidente desde su punto de vista. El argumento central de Corrientes es claro: la soberanía provincial debía ser respetada, y cualquier acción policial en su territorio requería la coordinación y el aval de sus propias fuerzas de seguridad.

El Gobernador Bajo la Lupa: Ricardo Colombi Investigado

La denuncia de José Moyano, que apuntó directamente al gobernador Ricardo Colombi como el responsable de su detención y del freno al operativo, no tardó en tener repercusiones judiciales. El juez federal de Reconquista, Aldo Alurralde, un magistrado conocido por su firmeza, ordenó la apertura de una investigación contra el mandatario correntino. Aunque por la feria judicial el caso recayó momentáneamente en el fiscal Bruno Ojeda, la instrucción es clara: determinar si el gobernador Colombi incurrió en el delito de obstrucción a la justicia o entorpecimiento de un procedimiento federal. Esta decisión judicial es de una gravedad institucional considerable, ya que rara vez un gobernador en ejercicio es investigado por su presunta intervención en un operativo policial de esta naturaleza.

El juez Alurralde, al ser consultado por los medios, defendió su accionar, afirmando que al ordenar la investigación simplemente cumplía con su “deber” y que la causa se desarrollaría “guste o no, caiga quien caiga”. Esta declaración subraya la determinación del magistrado de llegar hasta el fondo de la cuestión, sin importar las implicaciones políticas o los cargos de los involucrados. Paralelamente a la investigación sobre Colombi, la justicia federal de Santa Fe también busca establecer si miembros de la fuerza de seguridad correntina podrían tener lazos con los supuestos cinco narcos detenidos en el accidentado operativo de Goya, lo que añadiría una capa más de complejidad y gravedad a este ya intrincado caso.

El Polémico Traslado de Testigos: ¿Un Error de Procedimiento?

Uno de los puntos más álgidos y controvertidos de este conflicto radica en la forma en que la policía de Santa Fe procedió con la selección y traslado de los testigos para los allanamientos. Según la denuncia de Corrientes, la fuerza santafesina buscó a 16 personas en la capital correntina, una ciudad que se encuentra a 225 kilómetros de Goya, el lugar de los allanamientos. Para los funcionarios correntinos, este procedimiento constituyó una flagrante “privación ilegítima de la libertad” de las personas seleccionadas, justificando así su intervención en el operativo.

El propio gobernador Colombi, en sus declaraciones, calificó el hecho de llevar a 16 personas de Corrientes capital a Goya para declarar como “una barbaridad” y “sin pies ni cabeza”. Argumentó que no se cumplieron las normas mínimas, que no se avisó a la Policía correntina y que los testigos estuvieron retenidos hasta altas horas de la tarde sin que se les proveyera siquiera agua, y que el gobierno provincial debió costearles el traslado de vuelta. Esta acusación es central en la defensa de Corrientes, ya que argumenta que la intervención no fue para proteger a narcos, sino para asegurar el cumplimiento de los derechos y procedimientos legales.

AspectoVersión de Santa Fe (Justicia Federal)Versión de Corrientes (Gobierno Provincial)
Base del OperativoOrden judicial federal del juez de Reconquista, amparada en la ley.Invasión de jurisdicción provincial sin notificación ni autorización local, violando la autonomía.
Detención del Jefe PolicialConsiderada una detención ilegal y una clara obstrucción a la justicia federal en curso.Calificada como una “aprehensión” justificada por las graves irregularidades del procedimiento.
Procedimiento de TestigosParte estándar y necesaria del procedimiento legal para garantizar la transparencia de los allanamientos.“Privación ilegítima de la libertad” por el traslado forzado de 225 km y las malas condiciones de los testigos.
Actuación del GobernadorInvestigado por presunta obstrucción y entorpecimiento de un procedimiento judicial federal.Intervención legítima y necesaria para proteger los derechos de los ciudadanos y asegurar el cumplimiento de la ley provincial y nacional.

La Defensa de Corrientes: “No Protegemos Narcos”

Frente a la apertura del expediente judicial y las acusaciones de obstrucción, la respuesta desde el entorno del gobernador Colombi no se hizo esperar y fue contundente. El ministro de Seguridad correntino, Horacio Ortega, anunció la presentación de una denuncia ante el Consejo de la Magistratura de la Nación contra el juez Aldo Alurralde por “falsa incriminación”. Esta contraofensiva legal busca deslegitimar la acción del magistrado santafesino y proteger la figura del gobernador.

La postura oficial de Corrientes es categórica: “Corrientes no protege narcos”. Esta frase se ha convertido en el eje de su defensa, buscando desvincular al gobierno provincial de cualquier implicación con el narcotráfico y, en cambio, posicionarlo como un defensor de la legalidad y la soberanía provincial. El argumento central es que la policía de Santa Fe procedió de una manera irregular al no notificar a las autoridades locales, y que la intervención correntina fue una respuesta necesaria para corregir un procedimiento viciado desde su origen. Este pulso entre poderes y jurisdicciones subraya la complejidad de la lucha contra el crimen organizado, que a menudo trasciende las fronteras provinciales y requiere de una coordinación impecable.

Las Redes del Narcotráfico: El Fondo de la Cuestión

Más allá del conflicto institucional, el incidente de Goya nos recuerda la persistencia y la sofisticación de las redes de narcotráfico en Argentina. La investigación original de la justicia santafesina apuntaba a una organización dedicada al transporte de grandes cantidades de marihuana a través del río Paraná, utilizando la provincia de Corrientes como punto de origen o tránsito clave. Desde allí, la droga era distribuida a centros de consumo importantes en Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y Chaco.

Este tipo de operaciones fluviales, que aprovechan la vasta red de ríos y la extensa geografía del litoral argentino, representan un desafío constante para las fuerzas de seguridad. La interrupción del operativo en Goya, independientemente de las justificaciones de cada parte, significó un revés en la lucha contra esta peligrosa actividad. La magnitud del tráfico de drogas y los intereses económicos involucrados hacen que los operativos antidrogas sean de altísimo riesgo y exijan una coordinación perfecta entre las distintas fuerzas y jurisdicciones, sin espacio para fricciones o malentendidos que puedan dar ventaja a los criminales.

Preguntas Frecuentes sobre Jurisdicción y Procedimientos Policiales

El caso Goya ha generado numerosas dudas sobre cómo deben operar las fuerzas de seguridad en un sistema federalista como el argentino. A continuación, algunas de las preguntas más comunes:

¿Puede la policía de una provincia operar en otra sin autorización?

Generalmente, no. Si bien las fuerzas federales (como la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura) tienen jurisdicción en todo el país, las policías provinciales están limitadas a su propio territorio. Para operar en otra provincia, suelen requerir la autorización o coordinación con las autoridades locales, ya sea policiales o judiciales, a menos que exista una orden federal específica que lo ampare y contemple los mecanismos de notificación adecuados. El conflicto en Goya radica precisamente en la interpretación de si la orden federal era suficiente y si la notificación se realizó correctamente.

¿Qué es un testigo de procedimiento y cómo debe ser seleccionado?

Un testigo de procedimiento es una persona imparcial, ajena a la causa y a las fuerzas de seguridad, cuya función es presenciar y dar fe de la legalidad y transparencia de un procedimiento policial o judicial (como un allanamiento, una detención o el secuestro de pruebas). La ley exige que sean personas ajenas al hecho y, preferentemente, vecinos del lugar o personas que pasen por allí, para garantizar su objetividad. Su selección debe ser voluntaria y bajo condiciones que no impliquen privación de su libertad o coerción.

¿Qué ocurre si hay un conflicto de jurisdicción entre fuerzas?

Los conflictos de jurisdicción entre fuerzas de seguridad o entre distintos poderes judiciales pueden ser complejos. Usualmente, se resuelven a través de la comunicación y coordinación entre las autoridades competentes. En casos de discrepancia, la justicia federal suele tener preeminencia en delitos federales (como el narcotráfico). Sin embargo, la forma en que se ejerce esa preeminencia y la obligación de notificar o coordinar con las fuerzas locales es a menudo motivo de debate y, como se ve en este caso, puede llevar a enfrentamientos directos.

¿Un gobernador puede intervenir en un operativo judicial?

La intervención de un gobernador en un operativo judicial en curso es una situación extremadamente inusual y delicada. Si bien el gobernador es la máxima autoridad política de una provincia, su rol no es el de intervenir directamente en investigaciones judiciales o procedimientos policiales ordenados por la justicia, a menos que haya una flagrante violación de derechos o un peligro inminente para la seguridad ciudadana. La acusación contra el gobernador Colombi se centra en si su intervención constituyó un entorpecimiento de la justicia, lo cual es un delito grave.

El caso entre Santa Fe y Corrientes es un claro recordatorio de las tensiones que pueden surgir en la lucha contra el crimen organizado cuando las líneas entre jurisdicciones y poderes se difuminan. La resolución de esta disputa no solo impactará en la relación entre ambas provincias, sino que sentará un precedente sobre la forma en que se deben llevar a cabo los operativos antidrogas y la necesaria coordinación entre las distintas esferas de gobierno. La transparencia, el respeto por las leyes y la colaboración institucional son pilares fundamentales para garantizar que la justicia prevalezca y que el narcotráfico no encuentre resquicios para operar impunemente.

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