¿Cuál es el desafío de la policía y el Ministerio Público?

El Desafío de la Policía y el Ministerio Público

27/07/2025

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La seguridad ciudadana es un pilar fundamental de cualquier sociedad, y en la actualidad, se ve constantemente desafiada por la evolución y sofisticación del crimen organizado. Las fuerzas del orden, en colaboración con el Ministerio Público, se enfrentan a una lucha diaria contra delitos que no solo afectan el patrimonio, sino que también siembran el miedo y la incertidumbre en la población. Uno de los fenómenos más preocupantes y de mayor crecimiento en los últimos años ha sido el robo violento de vehículos, una modalidad delictiva que ha transformado la forma en que los ciudadanos perciben la seguridad en sus desplazamientos y en sus propios hogares.

¿Por qué asesinaron a dos policías en el Mpio de lejanías?
Entre tanto, el gobernador del departamento del Meta Juan Guillermo Zuluaga expresó en su cuenta de Twitter: "Acabo de recibir una terrible noticia, en el mpio de Lejanías, asesinaron a dos de nuestros Policías. Las disidencias de las Farc se atribuyen el hecho.

La brutalidad y la audacia con la que operan estas bandas delictivas han quedado en evidencia a través de impactantes videos que se viralizan en redes sociales, mostrando la vulnerabilidad de las víctimas, incluso niños, frente a la violencia desmedida. Estos incidentes, que van desde asaltos en autopistas hasta intercepciones en la puerta de casa, han puesto en alerta máxima a las autoridades y han impulsado una revisión urgente de las estrategias de combate al crimen. Pero, ¿cuál es la verdadera magnitud de este desafío y qué respuestas están implementando quienes tienen la responsabilidad de proteger a la ciudadanía?

Índice de Contenido

La Escalada de la Violencia Vial: Encerronas y Más Allá

El robo violento de vehículos ha experimentado una alarmante escalada, diversificándose en modalidades que buscan sorprender a las víctimas en los momentos más inesperados. Conceptos como “encerronas”, “portonazos” y “abordazos” se han vuelto, lamentablemente, parte del vocabulario cotidiano. Una encerrona ocurre cuando un grupo de delincuentes intercepta un vehículo en movimiento, obligándolo a detenerse para sustraerlo. El portonazo, por su parte, se refiere a la interceptación de la víctima justo en la entrada de su hogar, aprovechando el momento de vulnerabilidad al abrir el portón. Finalmente, el abordazo sucede cuando los conductores son sorprendidos por los ladrones al detenerse en un semáforo o una esquina, todos ellos bajo la amenaza e intimidación, a menudo con el uso de armas.

Este recrudecimiento no es casualidad; las autoridades, tanto de Carabineros como del Ministerio Público, explican que estas “derivadas” del robo violento de vehículos tienen su origen alrededor del año 2017. Antes, estos delitos se perpetraban mayoritariamente sobre vehículos estacionados y, más atrás en el tiempo, en 2011, su principal objetivo era la realización de “alunizajes” para el robo de cajeros, una práctica que era muy frecuente en aquel entonces. La evolución del modus operandi de los delincuentes refleja una adaptación constante a las circunstancias y a las medidas de seguridad implementadas.

Este año, en particular, el robo violento de vehículos se ha convertido en una prioridad para las autoridades, registrándose 5.629 de estos casos, según cifras recientes. De este total, las “encerronas”, “portonazos” y “abordazos” concentran un preocupante 66%. La magnitud del problema ha impulsado la reacción del gobierno, con el subsecretario de Prevención del Delito, Eduardo Vergara, emplazando a las concesionarias de autopistas a mejorar sus sistemas de cámaras de seguridad y contribuir activamente en el combate de estos ilícitos. Las empresas han respondido con inversiones significativas en tecnología, y Carabineros ha reforzado 20 puntos estratégicos al interior de las rutas de la Región Metropolitana, buscando disuadir y prevenir estos ataques.

La Sofisticación del Crimen Organizado: Despiece y Blanqueo

Lo que inicialmente pudo ser un robo para usar el vehículo en otros delitos, ha evolucionado hacia una estructura criminal más compleja y lucrativa. El coronel Christian Tenhamm, jefe del Departamento de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos (SEBV) de Carabineros, advierte que “hasta el 2020, el propósito no era desarmar el vehículo, sino que era para usarlo en otros delitos, pero después nos empezamos a dar cuenta de que existía una motivación distinta, detectando una cadena delictual en esto”. Esta cadena delictual se sustenta en diversas motivaciones, cada una con un fin específico que maximiza las ganancias de las bandas.

Según los antecedentes manejados por Carabineros, las tres principales motivaciones detrás de estos robos son: la comisión de otros ilícitos (como robos a casas o a otros vehículos), el despiece y venta de piezas en el mercado ilegal, y el uso recreativo del vehículo para “carretear”. Sin embargo, la hipótesis más predominante y alarmante es el blanqueamiento, es decir, la falsificación de facturas y documentos para la posterior venta del auto en el mercado formal o informal. Escuchas telefónicas en poder de las autoridades revelan cómo operan estas redes, donde intermediarios negocian el “blanqueamiento” de vehículos robados, llegando a pagar sumas considerables para legalizar su procedencia ilícita.

El fiscal Sergio Soto, de la Zona Occidente, explica que “las bandas evolucionaron, desde hacer las ‘encerronas’ con palos y piedras a hacerlo con armas, y también desde usar los autos para cometer otros delitos. Hay quienes los revenden en el mercado formal, falsificando documentos y creando empresas de papel para legalizarlos”. Un factor que facilita este delito es la falta de marcaje en las piezas de los vehículos y la ausencia de tecnología de rastreo como el GPS, lo que dificulta enormemente la recuperación y el seguimiento de los componentes robados. “Ahí hay un desafío para corregir y desincentivar la comisión de estos delitos”, señala el fiscal.

El alza de estos asaltos a partir del 2020 no es una coincidencia. Carabineros apunta directamente a la falta de stock de autos y repuestos a nivel mundial, producto de la suspensión de faenas de la industria automotriz debido a la pandemia. Las cifras de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles muestran una disminución de más del 20% en la producción de vehículos nuevos. Los delincuentes, lejos de estar ajenos a los movimientos del mercado, vieron una oportunidad de negocio. El coronel Tenhamm lo resume: “Con la pandemia no había repuestos y pudimos detectar que estas bandas no operaban solas, sino que dividían el servicio. Unos robaban, otros desarmaban y otros vendían”. Esta externalización del servicio les permite operar con mayor eficiencia y obtener ganancias significativas, llegando a pagar hasta $600 mil a cada asaltante por un robo, sabiendo que un vehículo de alta gama de $50 millones puede generar fácilmente $40 millones en el mercado ilegal de piezas.

Es importante destacar que no solo los vehículos de alta gama son blanco de estos robos. El fiscal Soto añade que “hoy cualquier tipo de vehículo puede ser objeto de un asalto. Solo un dato: según los avalúos de vehículos sustraídos, más del 50% no supera los $19 millones”. Esto subraya que el problema afecta a un amplio espectro de la población, no solo a los propietarios de automóviles de lujo.

La Respuesta Institucional: Focos Investigativos y Desarticulación

Ante la magnitud de este fenómeno delictual, el Ministerio Público ha activado 36 focos investigativos específicos para perseguir el robo de vehículos con violencia e intimidación. El Sistema de Análisis Criminal y Focos Investigativos (Sacfi) de la Fiscalía Nacional ha reconocido que es “un fenómeno que ha ido evolucionando en el tiempo y desplazado en territorio”. Esta estrategia permite concentrar recursos y esfuerzos en la persecución de estas bandas, buscando desarticular sus operaciones.

Por su parte, el Departamento de Encargo y Búsqueda de Personas y Vehículos (SEBV) de Carabineros ha tomado nota de este fenómeno, llevando estadísticas detalladas que indican que el peak de estos delitos se registró en mayo. Las comunas más afectadas han sido Maipú, San Bernardo y Puente Alto, lo que permite a las fuerzas policiales enfocar sus operativos en estas zonas críticas. El fiscal jefe de Análisis Criminal y Focos Investigativos Oriente, Marcelo Vargas, destaca que “los sistemas de análisis criminal persiguen dos aristas del fenómeno: los sujetos que los roban y quiénes están detrás, clonando o vendiendo estos autos”. Esta doble aproximación es crucial para desmantelar las redes criminales en su totalidad, desde los perpetradores directos hasta quienes se encargan del blanqueamiento y la venta.

¿Cuál es el desafío de la policía y el Ministerio Público?
Ahora, el desafío, comentan en la policía y en el Ministerio Público, está en el otro lado del mesón: invertir en tecnología para el marcaje de piezas y elevar los protocolos de inscripción para la venta de autos usados, y así poder cortar una interminable cadena criminal. Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.

La eficacia de estas estrategias se ve reflejada en la desarticulación de numerosas bandas. Este año, se han desarticulado 90 bandas dedicadas a este tipo de delito, lo que demuestra un patrón de operación donde la división de tareas es clave para su éxito. Esta constante presión sobre las organizaciones criminales es vital para contener el aumento de estos ilícitos y devolver la tranquilidad a la ciudadanía.

El Desafío Pendiente: Tecnología y Prevención

Si bien la acción policial y fiscal es fundamental, tanto Carabineros como el Ministerio Público coinciden en que el verdadero desafío pendiente se encuentra en el otro lado del mesón: la inversión en tecnología y la mejora de los protocolos de seguridad. Para cortar la interminable cadena criminal del robo y blanqueamiento de vehículos, es imperativo implementar medidas que dificulten la venta de piezas robadas y la legalización de autos de procedencia ilícita. Esto incluye:

  • Marcaje de piezas: La posibilidad de marcar las piezas de los vehículos con un sistema que permita su rastreo y verificación de origen dificultaría enormemente la venta de repuestos robados en el mercado negro.
  • Tecnología de rastreo: La incorporación de sistemas GPS avanzados y otras tecnologías de localización en los vehículos, o la obligatoriedad de su uso, facilitaría la recuperación de los automóviles sustraídos.
  • Protocolos de inscripción: Elevar y endurecer los protocolos de inscripción y transferencia para la venta de autos usados es crucial. Esto implica exigir mayor documentación, verificar la autenticidad de los documentos y la procedencia del vehículo, y quizás, la implementación de un registro nacional de vehículos y piezas que permita una verificación instantánea.
  • Colaboración público-privada: La cooperación entre las autoridades y el sector privado, como las concesionarias de autopistas y la industria automotriz, es esencial para implementar soluciones tecnológicas y preventivas a gran escala.

Estas medidas no solo desincentivarían la comisión de estos delitos al reducir su rentabilidad, sino que también proporcionarían a las autoridades herramientas más eficaces para la investigación y persecución de los delincuentes. La innovación en seguridad es tan vital como la acción directa en las calles.

Un Eco de la Violencia: El Asesinato de Policías en Lejanías

Más allá del desafío que representa el robo violento de vehículos, las fuerzas del orden se enfrentan a un abanico de amenazas que ponen en riesgo la vida de sus miembros. Un trágico ejemplo de ello es el asesinato de dos patrulleros de la Policía Nacional, Hermes Alberto Mora y José Rivera Garrido, en el municipio de Lejanías, en el departamento del Meta. Mientras ejercían su labor en la plaza de mercado, fueron brutalmente atacados a quemarropa por cuatro sujetos en motocicletas de alto cilindraje, quienes les dispararon con armas de largo alcance, robando sus armas de dotación y dejando panfletos atribuyendo el crimen a las disidencias de las FARC.

Este lamentable suceso no solo cobró la vida de los agentes y dejó a otros heridos, sino que también sumió en el terror a los habitantes de Lejanías, evidenciando la constante exposición al peligro que enfrentan los uniformados en su día a día. El alcalde del municipio y el gobernador del Meta reaccionaron de inmediato, convocando consejos de seguridad y exigiendo una respuesta contundente del Estado. Este tipo de actos subraya que el desafío de la policía y el Ministerio Público no se limita a un único tipo de crimen, sino que abarca la lucha contra diversas formas de violencia y crimen organizado que buscan desestabilizar la paz social y atentar contra la autoridad.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es una “encerrona”?

Una “encerrona” es una modalidad de robo violento de vehículos en la que un grupo de delincuentes intercepta un automóvil que se encuentra en movimiento, atravesándose en su camino para obligarlo a detener su marcha y así sustraerlo. Se caracteriza por la sorpresa y la intimidación, a menudo con el uso de armas, y ocurre generalmente en vías rápidas o autopistas.

¿Cuál es la diferencia entre “portonazo” y “abordazo”?

El “portonazo” ocurre cuando los asaltantes interceptan a la víctima en la entrada de su hogar, justo en el momento en que está por ingresar o salir de su propiedad, aprovechando la vulnerabilidad al manipular el portón. El “abordazo”, en cambio, sucede cuando los conductores son sorprendidos por los ladrones al detenerse en un semáforo o en una esquina, momentos en los que el vehículo está inmóvil y la víctima puede ser abordada fácilmente.

¿Por qué aumentó el robo violento de vehículos en los últimos años?

El aumento del robo violento de vehículos, especialmente a partir de 2020, se atribuye a varios factores. Uno de los principales es la escasez mundial de autos nuevos y repuestos, producto de la pandemia de COVID-19 que afectó la producción automotriz. Esta escasez generó una alta demanda en el mercado ilegal de piezas y vehículos, haciendo que el robo violento se volviera altamente rentable para las bandas criminales, que además han sofisticado sus operaciones, dividiendo roles para el robo, despiece y blanqueamiento.

¿Qué hacen las autoridades para combatir estos delitos?

Las autoridades, incluyendo Carabineros (especialmente el SEBV) y el Ministerio Público, han implementado diversas estrategias. El Ministerio Público ha activado 36 focos investigativos para perseguir estas redes criminales. Carabineros ha reforzado la vigilancia en puntos críticos de las rutas y autopistas. Ambas instituciones trabajan en la desarticulación de bandas, la investigación de los casos y la identificación de las redes de blanqueamiento. Además, se promueve la inversión en tecnología por parte de las concesionarias de autopistas y se busca mejorar los protocolos de inscripción y venta de autos usados para dificultar la legalización de los vehículos robados.

¿Qué puedo hacer si soy víctima de un robo de vehículo?

Si es víctima de un robo de vehículo, lo primero es priorizar su seguridad y la de sus acompañantes. No oponga resistencia y siga las indicaciones de los delincuentes. Una vez a salvo, contacte de inmediato a la policía para denunciar el hecho, proporcionando todos los detalles posibles del vehículo y de los asaltantes. Es crucial activar rápidamente los sistemas de rastreo si su vehículo cuenta con ellos. La pronta denuncia es vital para que las autoridades puedan iniciar la búsqueda y la investigación.

Conclusión

El desafío que enfrentan la policía y el Ministerio Público en la actualidad es multifacético y complejo. Desde el vertiginoso aumento del robo violento de vehículos, con sus sofisticadas modalidades de despiece y blanqueamiento, hasta la constante amenaza a la integridad y vida de los propios agentes del orden, como se evidenció en el trágico suceso de Lejanías. Estos escenarios demandan una respuesta integral que combine la acción directa de las fuerzas de seguridad con una inversión estratégica en tecnología y la revisión de marcos regulatorios. La tecnología para el marcaje de piezas, el rastreo de vehículos y la mejora de los protocolos de venta de autos usados son pasos cruciales para desincentivar el crimen. Solo a través de una colaboración estrecha entre las instituciones, el sector privado y la ciudadanía, se podrá construir un frente común capaz de devolver la tranquilidad y la seguridad a las calles y hogares de la nación, garantizando que la justicia prevalezca sobre el caos delictivo.

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