¿Quién es el comandante general de la policía?

Crisis en la PNP: La pugna por el mando policial

11/11/2023

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La Policía Nacional del Perú (PNP), pilar fundamental de la seguridad ciudadana, se ha visto envuelta en una profunda crisis de liderazgo que ha expuesto públicamente graves desavenencias entre el entonces Ministro del Interior, Avelino Guillén, y el Comandante General de la institución, Javier Gallardo. Este conflicto, que escaló hasta la renuncia del ministro, reveló no solo diferencias de criterio sobre la gestión de personal, sino también serias acusaciones de injerencia política y presunta corrupción en los procesos de ascensos y designaciones de altos mandos policiales. La situación puso de manifiesto la delicada línea entre la autonomía institucional y la supervisión ministerial, dejando al descubierto la vulnerabilidad de la cadena de mando y la urgente necesidad de claridad en las responsabilidades.

¿Cuál fue el primer choque entre Guillén y el jefe de la PNP?
El primer choque entre Guillén y el jefe de la PNP se dio cuando Gallardo quiso pasar al retiro a generales que el ministro consideraba que debían seguir en actividad. Es el caso, por ejemplo, de los generales Óscar Arriola y Vicente Tiburcio, de la Dircote y Dirincri, respectivamente.

La controversia se hizo pública cuando el Comandante General Javier Gallardo expresó su sorpresa y desacuerdo ante la solicitud del ministro Guillén al presidente Pedro Castillo para pasarlo a situación de retiro. Gallardo argumentó que no había sido informado de tal decisión y que su accionar respondía únicamente al cumplimiento de su deber y a la potestad exclusiva de su cargo en la designación de cargos dentro de la PNP. Según sus declaraciones, la ley le faculta como responsable de la administración del recurso humano, presentando una propuesta al ministro, quien a su vez la eleva al presidente. Gallardo enfatizó que el ministro del Interior no tiene injerencia en estas designaciones y que su continuidad como jefe de la PNP era una decisión exclusiva del presidente Castillo, en su rol de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Horas después, el ministro Guillén, ante la Comisión de Defensa del Congreso, rebatió enérgicamente las afirmaciones de Gallardo. Recalcó que, como responsable del sector, no era un mero 'conserje' o 'mesa de partes' para tramitar documentos sin análisis ni criterio propio. Guillén afirmó tener el deber ético de ilustrar al presidente sobre la idoneidad de los oficiales propuestos para cargos de alta responsabilidad, buscando que los mejores policías ocupen las unidades más estratégicas. Este choque frontal evidenció una profunda divergencia en la interpretación de sus respectivas funciones y el alcance de sus atribuciones.

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El Conflicto Abierto: Un Enfrentamiento sin Precedentes

El primer indicio de esta profunda desavenencia se manifestó cuando el Comandante General Gallardo presentó al ministro Guillén una lista con los nuevos cargos para los generales en 2022 y otra con nombres de generales que debían pasar al retiro. Esta nómina no contó con el respaldo de Guillén, quien consideraba que los cambios no estaban justificados y que algunos generales de gran valía, como Óscar Arriola de la Dircote y Vicente Tiburcio de la Dirincri, debían permanecer en actividad. El ministro se negó a aprobar la lista hasta que se hicieran las modificaciones pertinentes, marcando un claro punto de inflexión en la relación entre ambos funcionarios.

Pero las diferencias no se detuvieron allí. Gallardo, según fuentes, insistía en colocar en direcciones estratégicas a generales que, previo a sus ascensos, se habían reunido con el entonces secretario general del Despacho Presidencial, Bruno Pacheco, en Palacio de Gobierno. Se mencionan los casos de Nicasio Zapata Suclupe y Manuel Rivera López, a quienes Gallardo quería designar en las direcciones de Anticorrupción e Inteligencia, respectivamente. Además, se propusieron cambios controvertidos, como enviar al jefe de la Diviac, Miguel Cayetano, al Frente Policial Tumbes, y al director de la Dirandro, Raúl del Castillo, a una secretaría ejecutiva de menor trascendencia.

Otro punto de fricción fue la propuesta de designar a Segundo Mejía, natural de Chota (como el presidente Castillo), como jefe de la Dirección de Lavado de Activos, una unidad especializada que investiga al partido de gobierno Perú Libre. Guillén se negó rotundamente a respaldar estas propuestas, lo que lo llevó a enviar la relación de asignaciones directamente al presidente Castillo, forzando una decisión entre respaldar al Comandante General o a su Ministro del Interior.

Las Listas de Ascensos y Designaciones: El Origen de la Disputa

La raíz del conflicto yace en la disputa sobre quién tiene la autoridad final en las designaciones y ascensos dentro de la Policía Nacional del Perú. Mientras el Comandante General Javier Gallardo sostenía que esta era una atribución exclusiva de su cargo, el ministro Avelino Guillén argumentaba que, como cabeza del sector, tenía la responsabilidad de supervisar y aprobar tales decisiones, especialmente cuando se trataba de puestos clave y de la idoneidad de los oficiales.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de las posturas de ambos funcionarios:

AspectoPostura del Comandante General Javier GallardoPostura del Ministro del Interior Avelino Guillén
Autoridad sobre DesignacionesPotestad exclusiva del Comandante General; el ministro no tiene injerencia.El ministro es responsable de las políticas del sector y tiene injerencia en los documentos presentados al presidente.
Información sobre RetirosNo fue informado de la solicitud de retiro.El ministro tiene el deber ético de ilustrar al presidente sobre quiénes son los que se promueven o retiran.
Rol MinisterialEl ministro solo corre traslado de las propuestas al presidente.El ministro no es 'conserje' ni 'mesa de partes', sino que evalúa y defiende a los mejores policías.
Motivo de ConflictoCumplimiento de su función en la designación de cargos.Listas de ascensos y cambios no sustentadas, con presunta injerencia política y afectando a buenos elementos.
Continuidad en el CargoPotestad del presidente Castillo.Imposible seguir trabajando con Gallardo debido a las diferencias y denuncias.

La Injerencia de Palacio: ¿Corrupción en los Ascensos?

La crisis se profundizó con las denuncias de presunta injerencia de Palacio de Gobierno en el proceso de ascensos al grado de general. Javier Bueno, exsubcomandante de la PNP, declaró ante la Comisión de Defensa del Congreso que en sus cuarenta años de carrera nunca había visto que coroneles postulantes a un ascenso visitaran Palacio, como fue el caso de Manuel Rivera López y Nicasio Zapata Suclupe, precisamente los generales que Gallardo quería colocar en direcciones clave. Bueno también recordó que el presidente Pedro Castillo visitó las instalaciones del Ministerio del Interior el 12 de noviembre, justo cuando se realizaban las evaluaciones, y solicitó reunirse con el jefe de la policía, Javier Gallardo.

Estas revelaciones sugieren un patrón de influencia indebida. El exsubcomandante indicó que, en los círculos de oficiales, se comentaba sobre pagos de entre 20 mil y 25 mil dólares para que procedieran los ascensos, y que el entonces secretario general del Despacho Presidencial, Bruno Pacheco, habría sido uno de los beneficiados. Estas graves acusaciones de corrupción añaden una capa de complejidad y desprestigio a la ya tensa situación, minando la confianza en la meritocracia dentro de la institución policial.

Además, se supo que el jefe de la policía, Javier Gallardo, había visitado al presidente Pedro Castillo en Palacio por lo menos 15 veces. En una de estas reuniones, Gallardo habría reunido a todos los generales de la PNP para defender su gestión y dar a entender que contaba con el respaldo de Castillo. Más preocupante aún fue su pedido a los oficiales de que informaran con anticipación sobre las operaciones que efectuarían sus unidades, una solicitud que causó extrañeza y preocupación entre los generales presentes, levantando sospechas sobre posibles filtraciones o interferencias en la labor policial.

La Perspectiva de los Expertos: Una Crisis de Liderazgo

Expertos en seguridad y exministros del Interior no tardaron en pronunciarse sobre la grave situación. Carlos Basombrío, exministro del Interior, afirmó que el principal responsable del escalamiento de esta crisis era el propio presidente Pedro Castillo, quien, con su indecisión, permitía que un conflicto de esta magnitud dañara la seguridad ciudadana. Basombrío criticó la aparente falta de capacidad del mandatario para tomar decisiones en momentos cruciales, dejando el destino de la institución policial en el limbo.

¿Quién es el comandante general de la policía?
Ministro del Interior cuestionó ayer en el Congreso la actuación del comandante general de la policía, Javier Gallardo. Este afirma que no hay razones para que soliciten su pase al retiro. Guillén encabezó ayer una operación en Las Malvinas, donde se incautaron más de cinco mil celulares.

No obstante, Basombrío también señaló la responsabilidad del ministro Guillén en la escalada pública del conflicto. Argumentó que un ministro no puede enfrascarse en una pelea pública con un subordinado, ya que él es el jefe del sector. Desde su perspectiva, el incidente era inaceptable. Incluso, Basombrío fue más allá, sosteniendo que si él hubiera estado en el lugar de Guillén, habría presentado su renuncia desde la primera señal de falta de respaldo del jefe de Estado y ante la clara insubordinación del Comandante General de la PNP.

De manera similar, el general en retiro de la policía Edgardo Garrido calificó la situación en el sector Interior como insostenible desde hacía semanas, coincidiendo con Basombrío en que Guillén debió haber presentado su renuncia ante la primera muestra de insubordinación por parte de Gallardo. La falta de una decisión presidencial oportuna y la pugna abierta entre las dos máximas autoridades del sector generaron un ambiente de incertidumbre que afectó el funcionamiento y la moral de la institución policial.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál fue el motivo principal del conflicto entre el Ministro Guillén y el Comandante Gallardo?
El conflicto principal surgió por las listas de ascensos y designaciones de generales que el Comandante Gallardo propuso, las cuales el Ministro Guillén se negó a aprobar por considerar que carecían de justificación, afectaban a buenos elementos y, según denuncias posteriores, tenían presunta injerencia política y de corrupción.

¿Qué papel jugó el presidente Pedro Castillo en esta crisis?
El presidente Castillo fue señalado como el principal responsable de la escalada de la crisis debido a su indecisión para tomar una postura clara y respaldar a uno de los dos funcionarios, lo que prolongó el conflicto y generó incertidumbre en el sector Interior.

¿Se denunciaron actos de corrupción en los ascensos policiales?
Sí, el exsubcomandante de la PNP, Javier Bueno, denunció presunta injerencia de Palacio de Gobierno, a través de Bruno Pacheco, en los ascensos a generales, sugiriendo que se habrían realizado pagos de entre 20 mil y 25 mil dólares para que estos procedieran.

¿Por qué renunció el Ministro Avelino Guillén?
Guillén renunció al no sentir el respaldo del presidente Castillo en su solicitud de pasar al retiro al Comandante Gallardo. Consideraba imposible seguir trabajando con él debido a las denuncias de corrupción y la inviabilidad de impulsar políticas de seguridad si Gallardo seguía al frente de la PNP.

¿Qué consecuencias tuvo este conflicto para la Policía Nacional del Perú?
El conflicto generó inestabilidad en la cadena de mando, afectó la moral de la institución y puso en riesgo la implementación de políticas de seguridad ciudadana, además de exponer a la institución a graves acusaciones de injerencia política y corrupción.

Consecuencias y el Futuro de la PNP

La crisis en el sector Interior, lejos de ser un mero desacuerdo administrativo, tuvo profundas implicaciones para la estabilidad y la imagen de la Policía Nacional del Perú. La indecisión del presidente Castillo, que se prolongó por días y semanas, dejó a la institución en un estado de incertidumbre, con una cadena de mando fracturada y acusaciones de corrupción que afectaban su credibilidad. La renuncia de un ministro del Interior bajo estas circunstancias es un claro indicador de la gravedad de la situación y la dificultad de gobernar un sector tan sensible como el de la seguridad.

La pugna entre el Ministro y el Comandante General expuso la necesidad urgente de fortalecer los mecanismos de control y transparencia en los procesos de ascensos y designaciones dentro de la PNP. Las denuncias de injerencia política y los supuestos pagos para ascensos son heridas profundas que requieren una investigación exhaustiva y acciones contundentes para restaurar la confianza y garantizar que la institución opere bajo principios de mérito y legalidad, lejos de influencias indebidas. El futuro de la PNP y, por ende, la seguridad de los ciudadanos, dependen de que se resuelvan estas cuestiones estructurales y se establezca un liderazgo claro y unificado.

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