30/10/2024
Las calles chilenas fueron, por un tiempo, testigos de una imagen imponente: las patrullas Dodge Charger, vehículos de alta gama transformados para la labor policial de Carabineros. Su diseño, potencia y la peculiaridad de ver autos de este calibre pintados de blanco y verde, los convirtieron rápidamente en objeto de debate y fascinación. Sin embargo, lo que comenzó como un símbolo de modernización, culminó en un cese de su adquisición, dejando atrás una era marcada por el alto costo y los desafíos operativos.

La historia de estas patrullas en Chile se remonta a la primera administración del expresidente Sebastián Piñera. Fue en el año 2012 cuando se realizó la licitación de los primeros vehículos Dodge para Carabineros de Chile, justificada bajo el concepto de la “modernización” de la institución policial. La visión era clara: dotar a la fuerza de orden de herramientas más avanzadas para mejorar la respuesta ante los llamados de la comunidad y fortalecer la función preventiva.
La llegada de los 'muscle cars' y el inicio de la polémica
En enero de 2014, los primeros 30 modelos Charger arribaron al puerto de Mejillones, marcando el debut de la marca Dodge en la flota de Carabineros. Antes de su incorporación, la institución utilizaba principalmente vehículos comerciales adaptados para la función policial. La llegada de los Charger, con su motor de 3.600 centímetros cúbicos y 370 caballos de fuerza, prometía una capacidad de respuesta sin precedentes, pudiendo alcanzar velocidades superiores a los 240 kilómetros por hora. Además, venían equipados con tecnología de punta: lectores de patentes, puertas blindadas, cámaras, radar frontal y posterior de control de velocidad, y GPS.
Pero la promesa de la modernización vino acompañada de una intensa controversia. El costo unitario de estos automóviles, de características especiales, era significativamente mayor que los ejemplares “normales”. En 2013, cada unidad tenía un valor aproximado de 22 millones de pesos chilenos, o unos 43.820 dólares estadounidenses. Esta cifra desató uno de los debates más comentados sobre el alto gasto de recursos por parte del Estado en la adquisición de estos vehículos. Mientras que un vehículo policial adaptado tradicionalmente costaba alrededor de 12 millones de pesos, el Dodge Charger casi duplicaba esa inversión, lo que generó cuestionamientos sobre la eficiencia del gasto público.
El declive de una era: Múltiples factores para el adiós de los Dodge
La fama que ganaron las patrullas Dodge no perduró en el tiempo. A pesar de las expectativas iniciales, la última licitación para adquirir estos vehículos se realizó en el año 2017 (aunque la decisión de no licitar nuevamente se tomó a fines de 2018). El gobierno de Gabriel Boric, según investigaciones, habría dado por finalizada la compra y adquisición de nuevos modelos Dodge. Las razones detrás de esta decisión son multifactoriales y reflejan una combinación de consideraciones económicas, operativas y estratégicas.

Un alto costo que pesó en el presupuesto
La principal razón esgrimida por la propia institución policial fue el alto costo del vehículo y de sus componentes (repuestos), sumado a los gastos de mantención y reparación. Adquirir autos Dodge significaba, con el presupuesto existente, una menor cantidad de vehículos en total para Carabineros. Una fuente de la cartera de Interior confirmó que en 2018 se decidió no licitar nuevamente estos vehículos de alta gama, ya que su valor implicaba adquirir un número inferior de unidades comparado con vehículos de similar calidad de servicio pero más económicos.
Otro factor crucial que aceleró el fin de las licitaciones fue el aumento significativo del precio de los seguros vehiculares. Tras el estallido social de octubre de 2019, los costos de asegurar la flota policial se dispararon. Esto impactó directamente en la viabilidad económica de mantener y renovar vehículos de alto valor como los Dodge, haciendo que una licitación por medio de leasing, que buscaba aumentar el número de vehículos y mejorar su mantenimiento, quedara desierta debido a los elevados costos.
Desafíos operativos: Peso, agilidad y capacitación
Más allá del costo, el desempeño operativo de los Dodge también fue objeto de análisis. Aunque potentes, los vehículos fueron adaptados con blindaje y un frontal de acero, similar a los utilizados por la policía estadounidense. Estas modificaciones, si bien aumentaban la seguridad, añadieron un peso considerable al vehículo, afectando su agilidad. Expertos en manejo, como el expiloto de Fórmula 3 Cristian Cornejo, quien capacitó a carabineros, señaló que los Charger adaptados eran “demasiado pesados y poco ágiles para hacer maniobras”. En pruebas en autódromo, se notaba que el auto reaccionaba de forma poco ágil desde cero y le costaba frenar debido al peso adicional. Estas adaptaciones, a juicio del experto, los volvían “cada vez más torpes” y dificultaban las transferencias de peso en maniobras bruscas.
La alta potencia y las características especiales de los Dodge también requerían una capacitación específica para el personal. Entre 2012 y 2013, veinte carabineros fueron enviados a Maryland, Estados Unidos, para un curso de manejo avanzado. Posteriormente, en 2019, el Centro de Formación y Capacitación de Conductores de Carabineros otorgó 1.008 cupos a nivel nacional para certificar a los conductores en el manejo de los modelos Charger y Durango. Sin embargo, según Cornejo, muchos conductores tenían “poco conocimiento de lo que ellos estaban manejando en ese momento”, lo que aumentaba el riesgo de accidentes si no se manejaba con la delicadeza y técnica adecuadas.
La paradoja del parque automotor: Más Dodge, menos vehículos en general
Un dato revelador que reforzó la decisión de descontinuar los Dodge es la evolución del parque automotor de Carabineros. Aunque la cantidad de vehículos Dodge en la flota aumentó exponencialmente desde su llegada, el número total de vehículos de la institución comenzó a decrecer simultáneamente. Esto significa que la adquisición de estos costosos modelos se hizo a expensas de la cantidad total de vehículos disponibles para la institución.

A continuación, una tabla comparativa de la evolución del parque automotor total de Carabineros versus la cantidad de vehículos Dodge:
| Año | Total Vehículos Carabineros | Vehículos Dodge (Operativos) | % Dodge del Total |
|---|---|---|---|
| 2014 | 7.556 | N/A (llegada) | N/A |
| 2015 | 6.754 | 34 | 0.50% |
| 2016 | 6.585 | 474 | 7.19% |
| 2017 | 6.243 | 792 | 12.69% |
| 2018 | 6.130 | 1.405 | 22.92% |
| 2019 | 6.076 | 1.723 | 28.36% |
| 2020 | 6.685 | 1.732 | 25.91% |
| 2021 | 6.971 | 1.739 | 24.94% |
Como se observa, entre 2014 y 2019, el parque automotor total de Carabineros se redujo casi un 20%, pasando de 7.556 a 6.076 vehículos. El número de radiopatrullas también disminuyó un 25% en ocho años (de 1.779 en 2011 a 1.329 en 2019). En 2019, las unidades Dodge representaban el 53% del total de radiopatrullas, alcanzando un pico de 714 unidades en 2021. Esta superioridad numérica de Dodge dentro de las patrullas se dio en un contexto de contracción general de la flota, lo que apoyó la argumentación de que su alto costo limitaba la capacidad de renovar el parque vehicular en su totalidad.
Accidentes y la realidad del terreno
La preocupación por la agilidad y el manejo de estos vehículos no era infundada. Los datos revelan que entre 2016 y 2021, se registraron 943 accidentes con las Dodge Durango involucradas. Si bien no todos los accidentes fueron responsabilidad del personal policial, la recurrencia de eventos, algunos tipificados como “procedimiento policial” y otros por faltas al tránsito, generó una alerta. Un ejemplo temprano ocurrió en mayo de 2014, semanas después de su incorporación, cuando una patrulla Charger chocó con un furgón policial durante una persecución.
En cuanto a fallecimientos de Carabineros en accidentes de tránsito, entre 2010 y 2021, se listan 15 decesos de funcionarios. Solo uno de estos eventos, ocurrido en 2019, fue en un vehículo Dodge modelo Charger, lo que, aunque es una cifra baja en el total, sumaba al debate sobre la idoneidad y seguridad de estos vehículos bajo las condiciones operativas chilenas.
Preguntas Frecuentes sobre las Patrullas Dodge de Carabineros
¿Por qué se licitaron los vehículos Dodge para Carabineros de Chile?
Los vehículos Dodge fueron licitados en 2012, durante la primera administración del expresidente Sebastián Piñera, como parte de un plan de “modernización” de Carabineros de Chile. El objetivo era dotar a la institución de vehículos de alta potencia y tecnología avanzada para mejorar los tiempos de respuesta y la función preventiva ante los llamados de la comunidad.

¿Cuándo llegaron los primeros Dodge Charger a Chile?
Los primeros 30 modelos Dodge Charger llegaron a Chile en enero de 2014, arribando al puerto de Mejillones, después de que la licitación se realizara en 2012.
¿Qué hizo de las patrullas policiales Dodge objetos comentados?
Desde su llegada en 2014, las patrullas Dodge Charger llamaron la atención por su diseño imponente, su alta potencia y velocidad (más de 240 km/h, 370 HP), y sus implementos tecnológicos (blindaje, cámaras, radares). La peculiaridad de que autos de alta gama fueran usados por Carabineros, pintados de blanco y verde con balizas, generó un gran debate público, principalmente debido a su alto costo de adquisición, mantenimiento y las dudas sobre su agilidad operativa tras las modificaciones.
¿Por qué se decidió no licitar los vehículos Dodge nuevamente?
La decisión de no continuar licitando los vehículos Dodge, que se concretó a fines de 2018, se debió a múltiples factores: el alto costo del vehículo y sus componentes (repuestos), sumado a los gastos de mantención y reparación; el aumento significativo del precio de los seguros vehiculares tras el estallido social; y la percepción de que, a pesar de su potencia, los vehículos se volvieron “demasiado pesados y poco ágiles” para las maniobras policiales debido a las adaptaciones con blindaje y un frontal de acero. Además, la adquisición de estos costosos vehículos implicaba adquirir un menor número de unidades en total, afectando la renovación general del parque automotor de Carabineros.
El adiós a los Dodge de Carabineros de Chile representa un cambio de enfoque en la estrategia de equipamiento de la institución. Si bien la idea original era dotar a la policía de vehículos de vanguardia, la realidad de los costos operativos, los desafíos de mantenimiento y la eficiencia en el uso del presupuesto estatal llevaron a la conclusión de que era necesario un modelo más sostenible y eficiente para el futuro de la flota policial.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Adiós de los Dodge: El fin de una era en Carabineros puedes visitar la categoría Policía.
