01/02/2025
La semana pasada, una declaración en el Senado mexicano encendió el debate público y político. Manuel Espino, figura con una larga trayectoria en la política nacional, planteó la controvertida idea de dialogar y alcanzar acuerdos con grupos criminales. Su propuesta, según él, fue insinuada a las más altas esferas del gobierno, incluyendo al Presidente, al secretario de Gobernación y a la secretaria de Seguridad. Esta audaz sugerencia, que rompe con el discurso oficial tradicional, ha puesto sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿Es el diálogo con la delincuencia una vía viable hacia la pacificación o una peligrosa rendición de la autoridad?
Espino, al referirse a su planteamiento, hizo observaciones que resultaron reveladoras. Sugirió que, si bien quizás no se puedan evitar los conflictos entre facciones criminales, al menos se debería buscar trasladarlos a zonas remotas, como la selva, lejos del escrutinio de los medios de comunicación. Curiosamente, también expresó escepticismo sobre la efectividad de congelar cuentas bancarias o intentar despojar económicamente a estos grupos. Afirmó haber buscado acercamiento con al menos cinco organizaciones criminales, recibiendo respuesta de dos de ellas, lo que añade una capa de complejidad a su ya polémica propuesta.

La reacción oficial no se hizo esperar, y fue mixta. Mientras el Presidente negó rotundamente haber recibido tal planteamiento por parte de Espino, el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, reconoció que la propuesta sí le fue presentada cuando Espino aún fungía como comisionado del Servicio de Protección Federal, un cargo que dejó apenas dos semanas después de hacer la sugerencia. Esta disparidad en las declaraciones subraya la intrincada naturaleza del juego político, donde a menudo se realizan acciones que no se confiesan públicamente. Es particularmente inusual que un político, especialmente uno con la trayectoria de Manuel Espino, quien pasó de ser presidente nacional del PAN a incursionar en la actual administración, hable con tanta franqueza sobre un tema tan delicado y generalmente evitado en el ámbito público.
La Propuesta de Manuel Espino: Un Diálogo Controvertido
El núcleo de la propuesta de Manuel Espino radica en la idea de que el diálogo con grupos criminales no debe ser intrínsecamente escandaloso. De hecho, argumenta que la comunicación entre autoridades y delincuentes ha sido una pieza clave para la pacificación en otros contextos internacionales. Esta perspectiva es crucial, ya que desafía la narrativa dominante de confrontación absoluta. Espino no es el primero en sugerir que la comunicación puede ser una herramienta, incluso en el ámbito de la seguridad.
Sin embargo, sus observaciones sobre el manejo de los conflictos y las finanzas criminales ofrecen una visión particular. Su idea de mover los pleitos a la selva, lejos de la atención mediática, sugiere una búsqueda de control sobre la narrativa y el impacto social de la violencia, más que una erradicación de la misma. De igual forma, su postura sobre no congelar cuentas ni quitarles el dinero a los grupos criminales va en contra de estrategias financieras ampliamente utilizadas en la lucha contra el crimen organizado. Estas ideas, aunque no detalladas en su fundamento, apuntan a una aproximación pragmática, quizás desesperada, ante un problema que parece inmanejable por las vías tradicionales.
El Diálogo con Criminales en la Experiencia Internacional
Es cierto que Manuel Espino tiene un punto válido al señalar que el diálogo con la delincuencia no es una estrategia sin precedentes. En diversas partes del mundo, la comunicación entre autoridades y grupos criminales o pandillas ha desempeñado un papel fundamental en la reducción de la violencia. Un ejemplo notorio se encuentra en Estados Unidos, donde algunas de las intervenciones más exitosas para mitigar la violencia pandilleril han comenzado con reuniones directas.
En estos casos, los mandos policiales se han sentado a hablar con los líderes de las pandillas. El objetivo principal de estas conversaciones ha sido transmitir la necesidad urgente de detener el uso de armas de fuego y, al mismo tiempo, comunicar las severas consecuencias que enfrentarían si persisten en su uso indiscriminado. Este tipo de diálogo no busca una negociación de igualdad, sino más bien establecer un ultimátum y una clara advertencia por parte de la autoridad, acompañada de la oferta de una salida o un cambio de comportamiento. Se trata de una comunicación estratégica que parte de una posición de fuerza y control por parte del Estado, buscando la disuasión y el desarme, no la convivencia. Es la supremacía estatal la que permite que este tipo de diálogo sea una herramienta de pacificación y no de capitulación.
La Cruda Realidad Mexicana: Cuando el Estado No es Supremo
Mientras que el diálogo puede ser una herramienta útil bajo ciertas condiciones, la situación en México presenta desafíos únicos que complican su aplicación efectiva. Mantener algún canal de comunicación entre las autoridades y el crimen organizado es, en muchos sentidos, casi indispensable. Sin embargo, para que este diálogo beneficie genuinamente el interés público, no puede ser una conversación entre iguales. Debe partir de una condición de supremacía incuestionable por parte del Estado, una posición de autoridad que lamentablemente no se cumple en muchas circunstancias dentro de México.

Manuel Espino ilustró esta problemática al referirse a la situación de Tamazula, un municipio de Durango, su estado natal. Según su descripción, en Tamazula, los delincuentes –presumiblemente vinculados con el Cártel de Sinaloa– no solo ejercen un control territorial, sino que dominan la política local, las instituciones municipales y hasta la economía. En un escenario como este, Espino sugirió que no queda más remedio que llegar a acuerdos con ellos. El problema inherente a esta lógica es que, en municipios donde el crimen organizado ha subsumido las funciones estatales, cualquier intento de diálogo por parte del gobierno solo puede derivar en una complicidad o, peor aún, en una capitulación ante los criminales. Este patrón no es exclusivo de Tamazula; se replica en varios municipios de Michoacán, Morelos o Guerrero, donde la autoridad estatal ha sido severamente erosionada o cooptada.
La Complicidad Silenciosa: Revelaciones y Consecuencias
Lo que Manuel Espino describe como una necesidad en Tamazula es, en realidad, una situación que ocurre con alarmante frecuencia en México, aunque permanezca en la esfera de lo inconfesable y vergonzoso. Como lo han evidenciado los documentos filtrados por el colectivo Guacamaya, y como muchos ya intuían, las autoridades mexicanas mantienen una comunicación sumamente fluida con la delincuencia organizada. Esta interacción, lejos de buscar la pacificación o el desarme, a menudo se traduce en un intercambio de favores y la realización de negocios ilícitos. Los criminales, en este contexto, consiguen el compromiso de que sus actividades delictivas no serán perturbadas por la policía o que se les permitirá operar con cierta impunidad en determinados territorios.
Los canales de comunicación, entonces, ya existen y están activos. El problema radica en el propósito para el que se utilizan. Rara vez, si acaso, estos canales se han empleado con el objetivo genuino de lograr un desarme de los grupos criminales o una verdadera pacificación de las regiones. Incluso cuando se ha intentado un acuerdo de esta naturaleza, como se filtró que buscó el gobernador de San Luis Potosí para que el CJNG, el Cártel del Noreste y Los Alemanes acordaran el libre tránsito en los territorios bajo su control, la debilidad inherente de la autoridad en estos contextos hace que lo más probable sea que tales pactos se rompan rápidamente. La falta de una supremacía estatal efectiva convierte cualquier acuerdo en un mero parche temporal, una tregua precaria que se desvanece al menor cambio en el equilibrio de poder, llevando a una nueva escalada de violencia o a una profundización de la complicidad.
¿Es Posible un Diálogo Genuino para la Paz en México?
La idea de un diálogo con los delincuentes, genuinamente enfocado en la pacificación y no en la complicidad, no debe ser descartada de plano para el futuro de México. Sin embargo, antes de que tal escenario pueda materializarse, es imperativo que el Estado mexicano logre un restablecimiento fundamental de su autoridad y retrace ciertos límites que hoy parecen desdibujados. Esto implica un punto de partida innegociable: la intervención directa de la delincuencia en procesos democráticos, como las campañas electorales, y los asesinatos de policías, deben ser considerados líneas rojas absolutas e inaceptables.
Solo desde la base de un gobierno que no esté controlado ni sometido a los designios de los delincuentes, sería fructífero y seguro emprender una conversación. Un diálogo exitoso requiere que el Estado hable desde una posición de fortaleza y legitimidad, no desde la debilidad o la necesidad de pactar para mantener una apariencia de orden. Sin esta supremacía estatal restaurada, cualquier intento de diálogo seguirá siendo una invitación a la capitulación o a la profundización de la complicidad, perpetuando el ciclo de violencia y socavando aún más la ya frágil institucionalidad del país.
Preguntas Frecuentes sobre el Diálogo con Criminales en México
- ¿Quién es Manuel Espino y por qué es relevante su propuesta?
- Manuel Espino es un político mexicano con una extensa trayectoria, incluyendo la presidencia nacional del PAN. Su propuesta es relevante porque plantea abiertamente la posibilidad de dialogar y acordar con grupos criminales para la pacificación, un tema tabú en el discurso público y oficial.
- ¿Por qué se considera controversial el diálogo con criminales en México?
- Es controversial porque, en un contexto de debilidad estatal y alta infiltración del crimen organizado en instituciones, el diálogo a menudo se percibe como una legitimación de los criminales o una rendición de la autoridad, llevando a la complicidad o la capitulación en lugar de la pacificación.
- ¿Existen ejemplos exitosos de diálogo con grupos delictivos en otros países?
- Sí, existen. En Estados Unidos, por ejemplo, se han documentado intervenciones exitosas para reducir la violencia pandilleril donde mandos policiales dialogaron con pandillas para exigir el cese del uso de armas, siempre desde una posición de autoridad y con el objetivo de disuasión y desarme.
- ¿Cuál es la condición fundamental para que un diálogo sea beneficioso para el Estado?
- La condición fundamental es que el diálogo debe partir de una supremacía incuestionable por parte del Estado. No puede ser un diálogo entre iguales; la autoridad debe mantener una posición de fuerza y control para que cualquier acuerdo redunde en el interés público y la pacificación, no en la complicidad.
- ¿Qué riesgos implica dialogar con el crimen organizado en un contexto de debilidad estatal?
- Los riesgos incluyen la legitimación de los grupos criminales, la cooptación de autoridades, la profundización de la complicidad y la capitulación del Estado, donde los criminales terminan dictando las condiciones o utilizando el diálogo para sus propios fines, como asegurar impunidad o libertad de operación.
- ¿Se ha intentado previamente el diálogo con criminales en México?
- Aunque no se hable públicamente de ello como un diálogo oficial de pacificación, la información filtrada (como la de Guacamaya) y el conocimiento general sugieren que existe una comunicación “fluida” entre autoridades y delincuencia, que a menudo se usa para intercambiar favores o hacer negocios, no para el desarme o la pacificación.
- ¿Qué debería ocurrir antes de considerar un diálogo serio con el crimen organizado en México?
- Antes de un diálogo genuino para la paz, es crucial que el Estado reestablezca su supremacía. Esto implica marcar límites claros e inaceptables, como la intervención criminal en elecciones o el asesinato de policías, y demostrar que el gobierno no está controlado ni sometido a los delincuentes. Solo desde una base de autoridad y control estatal un diálogo podría ser fructífero.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a El Dilema del Diálogo con el Crimen Organizado puedes visitar la categoría Seguridad.
