04/08/2026
En el complejo entramado de la lucha contra el crimen organizado y la corrupción en Perú, una entidad ha cobrado particular relevancia y, a la vez, se ha convertido en el centro de intensos debates: la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad, conocida como DIVIAC. Esta unidad de élite de la Policía Nacional del Perú ha sido la punta de lanza en investigaciones de gran envergadura, entre las que destaca el emblemático caso de 'Los Cuellos Blancos del Puerto'. Sin embargo, su labor no ha estado exenta de controversias, siendo acusada por algunas bancadas parlamentarias de operar como una 'policía política'.

La misión de la DIVIAC es clara y fundamental para la integridad del sistema judicial y político del país: combatir el crimen organizado en sus diversas manifestaciones. Esto incluye, de manera prioritaria, la investigación de delitos como la corrupción de funcionarios y el lavado de activos, que a menudo involucran a figuras de alto perfil en el ámbito público y privado. Su creación responde a la necesidad de contar con una fuerza policial especializada y con la capacidad logística y técnica para desentrañar redes criminales sofisticadas que operan desde las esferas del poder.
- ¿Qué es la DIVIAC y Cuál es su Misión Principal?
- El Caso 'Los Cuellos Blancos del Puerto': Un Emblema de la Corrupción Judicial
- La Controversia: ¿"Policía Política" o Defensora de la Justicia?
- Entendiendo el Delito de Cuello Blanco y la Delincuencia Política
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué significa 'Los Cuellos Blancos del Puerto'?
- ¿Cuál es la función principal de la DIVIAC?
- ¿Por qué la DIVIAC es criticada por algunos partidos políticos?
- ¿Quién es el Coronel Harvey Colchado?
- ¿Qué diferencia hay entre delincuencia común y delito de cuello blanco?
- ¿Por qué los delitos de cuello blanco son difíciles de combatir?
- Reflexiones Finales
¿Qué es la DIVIAC y Cuál es su Misión Principal?
La División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad (DIVIAC) es una unidad especializada de la Policía Nacional del Perú, concebida para enfrentar las formas más complejas y organizadas de criminalidad. A diferencia de otras divisiones policiales, la DIVIAC se enfoca en investigaciones que requieren una alta capacidad técnica, inteligencia y coordinación interinstitucional, especialmente con el Ministerio Público. Su objetivo principal es desarticular organizaciones criminales que han logrado infiltrarse o influir en las estructuras del Estado y la economía.
Entre sus competencias más destacadas se encuentran la investigación de:
- Delitos de corrupción de funcionarios y delitos conexos.
- Lavado de activos.
- Organizaciones criminales transnacionales y nacionales.
- Delitos económicos y financieros de gran envergadura.
- Secuestros y extorsiones de alta complejidad.
El coronel Harvey Colchado ha sido una figura central y controversial al frente de esta división, liderando operativos de gran impacto mediático y judicial. Su liderazgo ha sido respaldado por el ministro del Interior, Carlos Morán, quien ha destacado su trayectoria y profesionalismo. Sin embargo, este respaldo no ha impedido que la DIVIAC y su jefe sean objeto de severos cuestionamientos por parte de ciertos sectores políticos.
El Caso 'Los Cuellos Blancos del Puerto': Un Emblema de la Corrupción Judicial
El caso 'Los Cuellos Blancos del Puerto' representa uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia reciente de Perú, al exponer una vasta red de influencia y tráfico de favores dentro del sistema de justicia. La DIVIAC ha jugado un papel determinante en la investigación y desarticulación de esta red, que involucró a jueces, fiscales, empresarios y consejeros del desaparecido Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).
Este caso reveló cómo decisiones judiciales, nombramientos de jueces y fiscales, e incluso sentencias, podían ser negociadas y vendidas al mejor postor, minando la confianza en las instituciones. La complejidad de la trama y el alto perfil de los implicados hicieron de esta investigación un desafío monumental, que puso a prueba la capacidad de la DIVIAC para operar con independencia y eficacia.

Uno de los nombres clave que emergió en esta investigación fue el del empresario Mario Américo Mendoza Díaz. Identificado por la Fiscalía como un “hombre clave de la organización ‘Los Cuellos Blancos del Puerto’”, se le atribuye ser el jefe de una subred criminal y un intermediador esencial. Los audios de interceptaciones telefónicas revelaron cómo Mendoza Díaz pagaba a efectivos policiales del Escuadrón Verde del Callao para obtener servicios de seguridad privada, lo cual ha llevado a acusaciones de cohecho y peculado contra varios suboficiales y el comandante Héctor Alejandro Mendoza García, jefe de dicho escuadrón.
La investigación detalló pagos mensuales de 10.000 soles por servicios de seguridad no oficiales, e incluso solicitudes de apoyo para nombramientos de fiscales a través del CNM, lo que subraya la profundidad de la influencia de esta red en distintas esferas del poder. Las implicaciones de este caso son enormes, no solo por la cantidad de figuras involucradas, sino por el daño causado a la credibilidad del sistema judicial peruano.
La Controversia: ¿"Policía Política" o Defensora de la Justicia?
La labor de la DIVIAC, y en particular del coronel Colchado, ha sido objeto de fuertes críticas por parte de bancadas parlamentarias como el APRA y Fuerza Popular. Estas agrupaciones han acusado a la división de ser una 'policía política' que persigue a sus líderes y partidos. Las críticas se intensificaron a raíz de una moción de interpelación presentada contra el ministro del Interior, Carlos Morán, por presuntas interceptaciones telefónicas en la casa del expresidente Alan García, donde se mencionó directamente a la DIVIAC como la entidad detrás de las investigaciones.
Mauricio Mulder, congresista del APRA, afirmó que la DIVIAC, bajo el mando de Colchado, tiene “autonomía y usa al Ministerio del Interior, al Ministerio de Defensa y los institutos armados para hacer chuponeo y seguimiento”. Por su parte, Carlos Tubino, vocero de Fuerza Popular, declaró que la división se “comporta como una policía política persiguiendo a dos partidos políticos” y que se le ha otorgado un “marco jurídico” para involucrar a sus partidos en investigaciones de lavado de activos como organizaciones criminales.
Estas acusaciones reflejan una tensión constante entre el poder político y las instituciones encargadas de fiscalizar y combatir la corrupción. El coronel Colchado ha defendido la independencia y la legalidad de la DIVIAC, argumentando que su trabajo se basa en la lucha contra el crimen organizado, sin distinción de colores políticos. Su postura es que las organizaciones políticas pueden ser instrumentalizadas para fines criminales, lo que justifica la necesidad de una división como la DIVIAC para investigar estas conexiones.
Entendiendo el Delito de Cuello Blanco y la Delincuencia Política
Para comprender mejor el contexto de las investigaciones de la DIVIAC, es crucial diferenciar entre la delincuencia común y el “delito de cuello blanco”. Este último, acuñado por el sociólogo Edwin Sutherland, se refiere a aquellos crímenes cometidos por personas respetables y de alto estatus socioeconómico en el curso de sus ocupaciones. A menudo, estos delitos no implican violencia física, sino manipulación, fraude, corrupción, malversación o abuso de poder.

La característica principal del delito de cuello blanco es que el autor utiliza su posición de confianza, su estatus o su conocimiento especializado para cometer el ilícito. Estos delitos suelen ser complejos de investigar y probar, ya que sus autores a menudo operan dentro de los límites de la legalidad aparente, utilizando mecanismos financieros, legales o políticos para encubrir sus actividades. La información proporcionada destaca que “actualmente, los delincuentes de cuello blanco están actuando legalmente, no por eso, no son ladrones en materia de justicia.” Esto subraya la dificultad de perseguir estos crímenes, que a menudo se disfrazan de operaciones legítimas.
Por otro lado, la delincuencia política se refiere a aquellos actos ilícitos que se cometen en el ejercicio o con el propósito de obtener poder político, o que tienen como fin influir en las decisiones políticas. Esto puede incluir desde el financiamiento ilegal de campañas hasta el tráfico de influencias, el peculado, el cohecho y la malversación de fondos públicos con fines partidistas o personales. La crítica de que la DIVIAC es una “policía política” surge precisamente de la intersección de estos dos tipos de delitos: la investigación de actos ilícitos cometidos por actores políticos de alto perfil.
¿Por qué son tan difíciles de combatir?
Los delitos de cuello blanco y la delincuencia política presentan desafíos únicos para la justicia por varias razones:
- Sofisticación: Requieren conocimientos especializados en finanzas, leyes y estructuras organizacionales para ser llevados a cabo y encubiertos.
- Acceso a recursos: Los perpetradores suelen tener acceso a abogados caros, contadores y otros profesionales que les ayudan a evadir la detección.
- Influencia: Su posición de poder les permite influir en procesos legislativos, judiciales o administrativos para protegerse o facilitar sus crímenes.
- Falta de conciencia pública: A menudo, no son percibidos con la misma gravedad que los delitos violentos, lo que puede reducir la presión pública para su persecución.
- Vínculos con estructuras legales: Sus acciones a menudo se entrelazan con actividades legales, haciendo difusa la línea entre lo permitido y lo ilícito.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué significa 'Los Cuellos Blancos del Puerto'?
Es el nombre mediático de un caso de corrupción judicial en Perú que expuso una vasta red de tráfico de influencias y favores en el sistema de justicia, principalmente en el Callao. Involucró a jueces, fiscales, empresarios y consejeros del desaparecido Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que negociaban y vendían decisiones judiciales y nombramientos.
¿Cuál es la función principal de la DIVIAC?
La DIVIAC (División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad) es una unidad especializada de la Policía Nacional del Perú. Su función principal es investigar y combatir el crimen organizado en sus formas más complejas, como la corrupción de funcionarios, el lavado de activos y otros delitos económicos de gran envergadura, que a menudo involucran a personas de alto poder.
¿Por qué la DIVIAC es criticada por algunos partidos políticos?
Algunos partidos políticos, como APRA y Fuerza Popular, han criticado a la DIVIAC, acusándola de ser una 'policía política' que persigue a sus líderes. Estas críticas surgieron en el contexto de investigaciones que la DIVIAC llevaba a cabo contra figuras importantes de estos partidos, lo que generó señalamientos de sesgo o persecución política.

¿Quién es el Coronel Harvey Colchado?
El Coronel Harvey Colchado es el jefe de la DIVIAC. Es una figura clave en la lucha contra la corrupción en Perú y ha liderado importantes megaoperativos, incluido el de 'Los Cuellos Blancos del Puerto'. Su trabajo ha sido objeto tanto de respaldo oficial por parte del Ministerio del Interior como de fuertes cuestionamientos por parte de sectores políticos.
¿Qué diferencia hay entre delincuencia común y delito de cuello blanco?
La delincuencia común se asocia generalmente con crímenes violentos o patrimoniales directos (robo, asalto). El delito de cuello blanco, en cambio, es cometido por personas de alto estatus socioeconómico en el curso de sus ocupaciones, utilizando su posición de confianza o conocimiento. Estos delitos suelen ser no violentos y están relacionados con fraude, corrupción, malversación o tráfico de influencias, y a menudo son más difíciles de detectar y probar legalmente.
¿Por qué los delitos de cuello blanco son difíciles de combatir?
Son difíciles de combatir porque los perpetradores suelen ser personas con poder e influencia, que operan dentro de estructuras legales y financieras complejas. Utilizan su conocimiento y recursos para encubrir sus actividades, lo que requiere de investigaciones especializadas, acceso a información financiera y una comprensión profunda de las leyes para poder ser procesados. Además, la percepción pública sobre estos delitos a veces es menos severa que la de los crímenes violentos.
Reflexiones Finales
La DIVIAC, bajo el liderazgo del coronel Harvey Colchado, encarna la vanguardia de la Policía Nacional en la lucha contra un tipo de criminalidad que amenaza las bases mismas del Estado y la sociedad: el crimen organizado que se disfraza de legalidad. El caso de 'Los Cuellos Blancos del Puerto' es un testimonio elocuente de la magnitud de esta amenaza y de la necesidad de contar con una institución capaz y resuelta para enfrentarla.
Si bien las críticas y los señalamientos de 'policía política' son parte del juego democrático y de la fiscalización al poder, es innegable que la labor de la DIVIAC es crucial para desmantelar las redes de corrupción que socavan la confianza ciudadana en sus instituciones. La independencia y la objetividad en sus investigaciones son pilares fundamentales para garantizar que la justicia prevalezca, más allá de las presiones políticas. La batalla contra la corrupción de alto nivel es una tarea constante que requiere de un compromiso inquebrantable y de la fortaleza de instituciones como la DIVIAC para defender el estado de derecho.
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