07/12/2024
En el corazón de la cordillera Central colombiana, en las montañas del norte del Cauca, se encuentra Toribío, un municipio que ha sido históricamente sinónimo de conflicto y resistencia. Sin embargo, lo que quizás resulte más sorprendente para muchos es la notable ausencia de la policía y el ejército en sus recorridos y puntos de control, dejando la seguridad y el orden en manos de una fuerza singular: la guardia indígena Nasa. Este fenómeno, lejos de ser un vacío de poder, es un reflejo de la profunda autonomía y la férrea voluntad de un pueblo que, bastón en mano, defiende su territorio ancestral del flagelo del narcotráfico y la violencia de grupos armados ilegales.

La historia de Toribío, y en particular la de sus comunidades Nasa, es una narrativa tejida con hilos de dolor y persistencia. Desde enero de 2019, los Nasa han alertado sobre una nueva escalada de violencia, manifestada en sus rituales de armonización alrededor de la tulpa, su fogón sagrado. Allí, guías espirituales como Eliserio Vitonás Tálaga han hablado de la 'enfermedad' del territorio, causada por la proliferación de cultivos de coca y marihuana. Esta 'enfermedad' no solo corroe la tierra, sino también el tejido social, atrayendo a grupos armados y narcotraficantes que buscan controlar rutas estratégicas y cooptar a jóvenes con el dinero fácil.
Un Territorio en Disputa: La Raíz del Conflicto
Toribío no es ajeno a la confrontación. Por sus cumbres montañosas han transitado y se han enfrentado diversos grupos armados, desde la extinta guerrilla de las FARC hasta movimientos insurgentes como el M-19 y el Quintín Lame. Aunque el acuerdo de paz de 2016 prometía un cese de la violencia, la realidad post-conflicto ha traído consigo un panorama aún más complejo y confuso. La región del norte del Cauca es hoy un campo de batalla para disidencias de las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), Los Pelusos, el Renacer Quintín Lame, el temible Cártel de Sinaloa mexicano y grupos paramilitares. Estos actores ilegales se disputan el control de las lucrativas rutas del narcotráfico, convirtiendo a Toribío en un punto estratégico por su conexión con Huila, Tolima, Caquetá, el Valle del Cauca y el Pacífico.
La principal fuente de financiamiento y desorden en el territorio es el narcotráfico. Las montañas de Toribío, Miranda, Caloto y Corinto son hogar de vastos cultivos de marihuana, incluyendo la codiciada variedad 'cripy'. A esto se suman las plantaciones de coca, con el Cauca registrando 17.117 hectáreas sembradas en 2018, según el SIMCI de la ONU, y una concentración significativa en los resguardos indígenas. Se estima que un 50% de las familias rurales en Toribío están influenciadas por estos cultivos ilícitos. Esta situación ha generado un ciclo de violencia implacable, con panfletos amenazantes circulando semanalmente y un alarmante número de asesinatos. En lo corrido de 2019, 37 indígenas fueron asesinados en el norte del Cauca, sumándose a los 46 crímenes de 2018. Estas cifras no solo representan estadísticas, sino vidas de líderes, guardias y comuneros que luchaban por sus derechos y la armonía de su territorio.
La Autonomía Nasa: Un Gobierno Propio en Acción
Frente a este escenario de violencia y abandono, el pueblo Nasa ha reafirmado su milenaria resistencia a través de la consolidación de su propio sistema de gobierno. Los Nasa, que representan el 96% de los 30 mil habitantes de Toribío, tienen su propia estructura organizativa, con normas y una justicia comunitaria que les permite ejercer control sobre su territorio. Reconocidos por la Constitución colombiana como autoridades en sus resguardos, tienen derechos a la propiedad colectiva y a la tierra. Su organización, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), fundado en Toribío en 1971, y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), son pilares de su lucha por la defensa de sus derechos y su cultura.
Este sistema de gobierno propio no solo se manifiesta en la administración de sus asuntos internos, sino también en la implementación de medidas de control territorial. Los líderes indígenas, como Rubén Orley Velasco Mesa, amenazado por su labor, han establecido mandatos comunitarios que incluyen la restricción de movilidad de motocicletas por la noche y la prohibición de personas extrañas. Estos controles, aunque difíciles de implementar, son cruciales para contrarrestar la influencia de los grupos armados y narcotraficantes.
Los Kiwe Thegnas: Guardianes del Territorio con Bastón y Voluntad
En el corazón de esta autonomía yace la guardia indígena, conocida como los kiwe thegnas, los protectores del territorio. Su labor es voluntaria y fundamental para la seguridad de Toribío. Armados no con fusiles, sino con su bastón de mando, linternas y una inquebrantable voluntad, hombres, mujeres, jóvenes e incluso niños, patrullan y establecen retenes de control. Estos bastones de chonta, tallados con el rostro de un indígena, son el símbolo de su autoridad y su compromiso con la protección de su cultura y su gente. El verde y el rojo pintados en sus varas de guadua, que atraviesan la vía en sus retenes, representan la naturaleza y la sangre derramada por sus ancestros, respectivamente.
Édgar Tumiñá, coordinador de la guardia del Proyecto Nasa y con 22 años de servicio, describe su misión con sencillez y convicción: «Somos los protectores de la tierra y de la vida. Estamos armados de palabra, de un bastón y de mucha voluntad.» Alrededor de 500 indígenas en Toribío integran este organismo de control social, implementando rutas de acompañamiento para líderes amenazados y activando puntos de control para garantizar la seguridad en sus resguardos. Su trabajo es extremadamente peligroso, como lo demuestra la muerte de Manuel Antonio Tumiñá, hermano de Édgar, en 2014, asesinado por las FARC, y los recientes homicidios de guardias como Kevin Mestizo Coicué y Eugenio Tenorio.
A pesar de los riesgos, la guardia ha logrado importantes victorias: han liberado secuestrados, capturado guerrilleros, protegido familias en medio de tomas armadas, detectado minas antipersonales y expulsado grupos armados. También son vitales en la inmovilización de vehículos sin documentos o robados, utilizados para el tráfico de drogas. Su presencia es constante, las 24 horas del día, los siete días de la semana, en una rutina de vigilancia y servicio que los mantiene unidos y fuertes, repitiendo su lema: «Çxhaçxha o fuerza fuerza».
¿Por Qué la Ausencia de la Fuerza Pública?
La pregunta central de la situación en Toribío es precisamente la visible ausencia de la policía y el ejército en los puntos de control y en el patrullaje activo del territorio. Como señala Édgar Tumiñá, la labor de decomisar el narcotráfico «es un problema del Estado y quien realmente debe asumir es el Estado con su Fuerza Pública que por acá no se ve.» Esta afirmación se corrobora en el propio recorrido descrito en el texto, donde «no hubo controles de la Fuerza Pública. Tan solo unos uniformados de la Policía prestando vigilancia en la misma estación,» en un lugar que aún conserva las cicatrices de la guerra.
Esta limitada presencia estatal se traduce en una carga desproporcionada sobre la guardia indígena, quienes, sin armas, enfrentan a grupos fuertemente armados. Los líderes Nasa denuncian que los operativos de las autoridades se centran en los pequeños eslabones de la cadena del narcotráfico (comuneros con pocas libras de droga), mientras que las grandes cantidades de estupefacientes transitan por el territorio sin ser interceptadas. Esta disparidad en la aplicación de la ley genera frustración y un sentimiento de abandono por parte del Estado, al que exigen no solo operativos, sino también programas y proyectos que ofrezcan alternativas económicas a las familias que viven de los cultivos ilícitos.
Desafíos y Denuncias: La Perspectiva Indígena
La lucha de los Nasa no es solo contra los grupos armados, sino también contra las percepciones y acciones del propio Estado. Jaime Díaz Noscué, un experimentado líder indígena, denuncia que los ataques a los líderes, la guardia y los sabedores espirituales son una estrategia externa para acabar con el Proyecto Nasa y debilitar su tejido social y organizativo. Él, quien también ha sido amenazado, lamenta que el Estado no reconozca plenamente la capacidad de la comunidad para gestionar su seguridad y su futuro.
Incluso los esquemas de seguridad provistos por el Estado a líderes amenazados, como el de Jaime Díaz, son percibidos como insuficientes o ineficaces. Un vehículo con guardaespaldas diferenciales que solo permite dos semanas de movilidad por falta de combustible, obliga a los líderes a recurrir a sus propias motocicletas, exponiéndolos a mayores riesgos. Esta situación subraya la brecha entre las necesidades de seguridad en el terreno y las respuestas institucionales.
El Plan de Vida Nasa: Resistencia y Esperanza
A pesar de los crímenes y las constantes amenazas, el Plan de Vida de los Nasa se mantiene firme. Este plan, una ruta construida colectivamente para su supervivencia física y cultural, se enfoca en fortalecer los pilares fundamentales de su identidad: la familia, el gobierno propio, la comunidad y el territorio. Desde 2015, los Nasa han repensado este plan con una visión hasta 2050, buscando contrarrestar el dolor del conflicto y preservar su legado.
El fortalecimiento de la lengua nasa yuwe, el mecanismo de justicia propia y el desarrollo de empresas comunitarias como los jugos Fxize y las truchas Juan Tama, son ejemplos concretos de este plan. Las mujeres, pilares de la comunidad, transmiten los saberes de los tejidos y la siembra de la huerta, asegurando la pervivencia de su cultura. Los Nasa de Toribío no solo resisten, sino que construyen. En sus mercados, el trueque y la vida campesina persisten, en un ambiente que, a pesar de la violencia reciente, busca el Wëth Wëth Fxizenxi, el buen vivir. Su lucha es un testimonio de cómo un pueblo, con su propia organización y valores ancestrales, puede asumir la defensa de su vida y su territorio cuando las fuerzas tradicionales del Estado se muestran ausentes o ineficaces.
Tabla de Víctimas Indígenas Asesinadas en el Norte del Cauca
| Periodo | Número de Asesinatos | Notas |
|---|---|---|
| Enero a Agosto de 2019 | 37 | Seis defensores de derechos humanos, incluyendo 4 guardias, 1 líder de JAC y 1 autoridad tradicional. |
| Año 2018 | 46 | 26 miembros de comunidades, 7 del movimiento de derechos humanos, incluyendo docentes, líderes, ex-consejeros, autoridades tradicionales y guardias. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es la Guardia Indígena Nasa?
La Guardia Indígena Nasa, o kiwe thegnas, es un grupo de protección territorial voluntario, conformado por miembros de la comunidad Nasa (hombres, mujeres, jóvenes y niños), que se encarga de mantener el orden, la seguridad y la armonía en sus resguardos, sin el uso de armas de fuego. Su autoridad se simboliza con el bastón de mando.
¿Qué simboliza el bastón de mando?
El bastón de mando, generalmente de madera de chonta y a menudo tallado, es el símbolo principal de autoridad para los líderes y miembros de la guardia indígena Nasa. Representa el poder de la palabra, la autonomía, la resistencia y la conexión con sus ancestros y el territorio.
¿Qué es el Plan de Vida Nasa?
El Plan de Vida Nasa es una estrategia colectiva a largo plazo, diseñada por el pueblo Nasa para garantizar su supervivencia física y cultural. Se enfoca en fortalecer pilares como la familia, el gobierno propio, la comunidad y el territorio, abordando aspectos desde la educación y la lengua hasta la economía y la protección ambiental.
¿Por qué Toribío es un territorio tan disputado?
Toribío es un punto estratégico por su ubicación geográfica, que facilita las conexiones entre diferentes departamentos y con el Pacífico. Esto lo convierte en un corredor clave para el narcotráfico, atrayendo a diversos grupos armados ilegales (disidencias de las FARC, ELN, EPL, carteles, etc.) que se disputan el control de los cultivos ilícitos y sus rutas de transporte.
¿Cuál es la postura de la comunidad Nasa frente a los cultivos ilícitos?
La comunidad Nasa considera los cultivos ilícitos (coca y marihuana) como una 'enfermedad' para su territorio, que trae violencia y desarmonía. Aunque reconocen que algunas familias los cultivan por subsistencia, la autoridad indígena promueve la erradicación voluntaria y busca alternativas productivas y legales, como el uso medicinal del cannabis, para transformar la economía local.
¿Qué papel juega el narcotráfico en la violencia de Toribío?
El narcotráfico es el "combustible" principal del desorden y la violencia en Toribío. La disputa por el control de los cultivos y las rutas de droga genera enfrentamientos entre los grupos armados, amenazas y asesinatos contra líderes y guardias indígenas que intentan frenar esta actividad, y cooptación de jóvenes, lo que desestabiliza gravemente la vida comunitaria.
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