09/12/2025
En el corazón de la política de seguridad y conflicto de cualquier nación, la pregunta sobre el número de efectivos armados es fundamental. Aunque la inquietud principal a menudo recae en la fuerza policial o militar oficial, la realidad de ciertos países latinoamericanos, como Colombia, nos lleva a considerar también el número de combatientes en grupos armados no estatales. La información proporcionada se centra en un momento histórico para Colombia: los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en la región. Es en este contexto donde se detalla la fuerza de combate de este grupo, no la de las fuerzas policiales.

Los recientes diálogos de paz entre el gobierno de Colombia y el ELN, iniciados en un hotel de lujo en lo alto de un cerro con vistas a toda Caracas, Venezuela, representan un hito crucial en la búsqueda de la estabilidad y la reconciliación para el país sudamericano. Este proceso no es solo un intento más; es el octavo en la historia, tras siete fracasos presidenciales previos. La ambición del presidente Gustavo Petro de alcanzar la “Paz Total” es un objetivo de proporciones titánicas, buscando poner fin a un conflicto que ha superpuesto capas de violencia a lo largo de décadas.
El Inicio de un Camino Hacia la Paz: Caracas como Escenario
La elección de Caracas como sede para estas negociaciones no es casualidad. Venezuela, bajo la presidencia de Nicolás Maduro, ha jugado un papel como garante y facilitador en procesos de paz anteriores en la región. El entorno de un hotel de lujo, alejado del bullicio urbano, ofrece un espacio de discreción y seguridad, vital para conversaciones tan delicadas. Desde allí, los negociadores de ambas partes buscan desentrañar medio siglo de conflicto armado, con la esperanza de reintegrar a los miembros del ELN a la vida civil y política.
La historia de Colombia está intrínsecamente ligada a sus conflictos internos. El ELN, aunque no tan poderoso como lo fueron las FARC en su apogeo, mantiene una presencia militar significativa en al menos tres territorios colombianos, donde, de hecho, ejercen una autoridad de facto, casi como un estado paralelo. La complejidad de su estructura y sus raíces ideológicas, que se remontan a la revolución cubana y la teología de la liberación, hacen que cualquier intento de negociación sea intrincado y lleno de desafíos.
Composición de la Mesa de Negociación: Un Diálogo Inclusivo
Uno de los aspectos más notables de este nuevo proceso de paz es la composición de la delegación gubernamental. El presidente Gustavo Petro, consciente de los errores del pasado, particularmente la fractura social que generó el acuerdo con las FARC al ser rechazado por la derecha colombiana, ha optado por una mesa de negociación sorprendentemente ecléctica. El objetivo es generar un consenso amplio en la sociedad, que abarque todas las sensibilidades del país.
Al frente de los negociadores se encuentra Otty Patiño, un viejo amigo del presidente y exguerrillero del M-19, grupo al que también perteneció Petro. Le acompañan figuras prominentes de la izquierda como los senadores Iván Cepeda y María José Pizarro, cuyos nombres inicialmente sugirieron una mesa demasiado progresista.
Sin embargo, la verdadera novedad radica en las incorporaciones que buscan la transversalidad: José Félix Lafaurie, representante de los ganaderos y terratenientes, un sector históricamente asociado al surgimiento del paramilitarismo y opuesto a procesos de paz anteriores. Su presencia es un claro mensaje de la intención de Petro de incluir a quienes tradicionalmente han recelado de este tipo de iniciativas. Además, Rosmery Quintero, presidenta del gremio de pequeños industriales, representa al sector empresarial, mostrando un interés en la sostenibilidad económica de la paz.
Aún más significativo es el rol de los militares. A pesar de que Petro había insinuado inicialmente no querer uniformados en las mesas, la delegación gubernamental incluye a dos militares retirados, Orlando Romero Reyes y Álvaro Matallana, y a otros cuatro como observadores. Matallana, hijo de un general célebre por su participación en la toma de Marquetalia (operación que dio origen a las FARC), es conocido por sus ideas progresistas dentro del ejército, abogando por un rol más cívico de las fuerzas armadas. Esta inclusión subraya el pragmatismo del gobierno de Petro y su reconocimiento del inmenso poder y la influencia de las Fuerzas Armadas en Colombia, cuya oposición podría dinamitar el proceso.
El ELN: Orígenes, Evolución y su Fuerza Actual
El Ejército de Liberación Nacional, o ELN, surgió en los años sesenta, fundado por un grupo de jóvenes estudiantes colombianos profundamente inspirados por la Revolución Cubana. Sus raíces ideológicas también se entrelazan con la teología de la liberación, lo que les confirió una base católica significativa en sus inicios. Tras una profunda crisis que casi los lleva a la desaparición, fue un cura español, Manuel Pérez, quien en los años ochenta revitalizó y reconstruyó la organización.
Con el tiempo, el ELN ha evolucionado, transformándose en una organización difícil de clasificar. Si bien sus viejos mandos mantenían un fuerte idealismo, las nuevas generaciones que han asumido el liderazgo en los últimos años han demostrado ser más realistas, recurriendo a la criminalidad para financiarse. Esta evolución ha complicado su caracterización y el enfoque de las negociaciones.
En cuanto a la pregunta central que podría surgir, y basándonos en la información proporcionada en el contexto de estos diálogos, se estima que el ELN cuenta con algo más de 2.300 combatientes. Esta cifra es crucial para entender la magnitud de la organización y el desafío que representa su desarme y reinserción. Como gesto de buena voluntad para facilitar los diálogos, el gobierno colombiano ha liberado a tres presos del ELN y ha retirado las órdenes de búsqueda y captura sobre otros diecisiete miembros, permitiendo su participación en el proceso.
La Estrategia de la 'Paz Total' de Petro
El desarme del ELN es solo el punto de partida de lo que el presidente Petro denomina la Paz Total. Esta ambiciosa estrategia busca ir más allá de las guerrillas, aspirando a desmantelar todos los grupos armados ilegales del país, incluyendo narcotraficantes y criminales de todo tipo. A estos se les ofrecerían beneficios como reducciones de condena y la no extradición a Estados Unidos, aunque los detalles específicos aún están por concretarse. Es una tarea monumental en un país que ha experimentado un conflicto tras otro a lo largo de su historia.
Sin embargo, esta visión de equiparar a guerrilleros con delincuentes comunes no ha estado exenta de reparos. El comandante del ELN, Antonio García, ha expresado su desacuerdo con esta equiparación, lo que añade una capa de complejidad a las negociaciones futuras. El camino hacia la Paz Total es largo y espinoso, y el éxito con el ELN es un paso fundamental antes de abordar otras facetas del conflicto.
Desafíos y Obstáculos en el Proceso
El gobierno de Petro ha demostrado un enorme pragmatismo en estos primeros meses, especialmente en su acercamiento a las Fuerzas Armadas. Los mandos militares, que tradicionalmente han tenido un gran poder en Colombia y veían a Petro como un enemigo, son ahora parte integral del proceso. La experiencia con las FARC demostró que la integración de los militares en la negociación es un factor clave para el éxito, ya que su oposición podría desestabilizar cualquier acuerdo y hacer que el grupo armado se sienta desprotegido al entregar las armas.
Las discusiones en el hotel Humboldt no son sencillas. La guerrilla ha insistido en que todo el proceso se realice con "luz y taquígrafos", es decir, con total transparencia. Se han asignado horarios distintos de comida y acceso a las instalaciones recreativas del hotel (sauna, piscina) a cada delegación, evitando así las discusiones de pasillo o propuestas informales. Esta meticulosidad refleja la complejidad y la desconfianza acumulada durante décadas de confrontación. No será un proceso ni sencillo ni rápido, pero la determinación de ambas partes es evidente en su compromiso de sentarse a la mesa y buscar un punto final a la última guerrilla viva del continente.
Preguntas Frecuentes sobre el Proceso de Paz y el ELN
A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes relacionadas con estos diálogos de paz y el grupo guerrillero ELN:
- ¿Cuál es el objetivo principal de estos diálogos de paz?
- El objetivo principal es lograr el desarme y la reintegración del Ejército de Liberación Nacional (ELN) a la vida civil y política, poniendo fin a medio siglo de conflicto armado y avanzando hacia la "Paz Total" en Colombia.
- ¿Quiénes conforman la mesa de negociación del gobierno?
- La mesa de negociación del gobierno es ecléctica, incluyendo a exguerrilleros como Otty Patiño, figuras de la izquierda como Iván Cepeda y María José Pizarro, representantes de la derecha como José Félix Lafaurie, empresarios como Rosmery Quintero, y militares retirados como Orlando Romero Reyes y Álvaro Matallana.
- ¿Cuántos combatientes se estima que tiene el ELN actualmente?
- Según la información disponible en el contexto de estos diálogos, se estima que el ELN cuenta con algo más de 2.300 combatientes.
- ¿Por qué es importante la inclusión de figuras de derecha y militares en la mesa?
- La inclusión de estas figuras busca generar un consenso social amplio, evitar la polarización que afectó procesos de paz anteriores y asegurar que las Fuerzas Armadas apoyen el acuerdo, elementos cruciales para la sostenibilidad de la paz.
- ¿Qué es la "Paz Total" propuesta por el presidente Petro?
- La "Paz Total" es una estrategia ambiciosa del gobierno de Gustavo Petro que busca no solo la desmovilización de las guerrillas, sino también la de todos los grupos armados ilegales del país, incluyendo narcotraficantes y criminales de diversas índoles, ofreciéndoles beneficios a cambio de su sometimiento a la justicia.
- ¿Qué desafíos enfrenta este nuevo proceso de paz?
- Los desafíos incluyen la desconfianza histórica, la complejidad de la financiación del ELN (que ha recurrido a la criminalidad), la necesidad de mantener el apoyo de las fuerzas militares, las reservas del ELN a ser equiparados con delincuentes comunes, y la ambición de la "Paz Total" que extiende el alcance de las negociaciones a otros grupos criminales.
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