¿Cómo debe conciliarse el empleo de la fuerza y las armas de fuego?

Perú Empodera a su Policía: ¿Un Giro Crucial?

24/06/2025

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La seguridad ciudadana es una de las mayores preocupaciones en Perú, y en un movimiento que promete ser trascendental, la presidenta Dina Boluarte ha promulgado una ley que confiere a los agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) la facultad de utilizar sus armas de fuego en situaciones de flagrante delito. Esta acción, que a partir de ahora será considerada un acto legítimo de defensa propia, representa un cambio significativo en el marco legal que rige la actuación policial en el país.

¿Cuándo ocurrió la desaparición de armas en Comas?
La Inspectoría de la PNP inició el proceso disciplinario contra los agentes involucrados, pero la investigación ha avanzado con lentitud. Según el informe al que accedió Latina Noticias, la desaparición de las armas ocurrió entre 2021 y 2023 en el Departamento de Investigación Criminal (DEPINCRI) de Comas.

Durante una sesión del 'Cuarto de guerra contra la delincuencia', un espacio crucial que reúne a autoridades civiles y de las fuerzas de seguridad para coordinar estrategias contra la criminalidad, la mandataria peruana enfatizó la importancia de esta medida. Con la firma de esta ley, se busca sentar un precedente claro: «La democracia no puede ceder ante el miedo ni retroceder frente al crimen. Esta ley marca un antes y un después, es el primer gran paso para proteger a nuestra Policía y con ello restablecer el verdadero Estado de derecho», declaró la gobernante, subrayando la convicción de que era imperativo reequilibrar la balanza en favor de la autoridad y la ciudadanía.

Índice de Contenido

Un Nuevo Marco Legal para la PNP

La promulgación de esta norma no es un hecho aislado, sino la culminación de un debate prolongado sobre la efectividad de las leyes existentes y la protección que estas ofrecían a los agentes del orden. Por años, según la presidenta Boluarte, ha prevalecido una situación donde se percibía que la vida del delincuente era priorizada por encima de la de los policías y los ciudadanos honestos. «Eso nunca más volverá a pasar. Eso se acabó», sentenció con firmeza, reflejando el sentir de una parte importante de la sociedad peruana que clamaba por medidas más contundentes contra la delincuencia.

La nueva ley, que fue aprobada por el pleno del Congreso, contó con el respaldo de legisladores clave, como Alfredo Azurín, presidente de la Comisión especial de seguridad ciudadana del Congreso, Tania Ramírez y Luis Kamiche, quienes asistieron a la ceremonia de promulgación. Azurín, en particular, destacó que esta disposición legal es fundamental para evitar que los agentes de la PNP sean "injustamente acusados y maltratados por actuar en defensa de la sociedad", una preocupación que ha mermado la moral y la capacidad de respuesta de la institución policial en el pasado. Este respaldo legislativo subraya la voluntad política de brindar a la policía las herramientas y el respaldo jurídico necesarios para cumplir su misión.

La Necesidad de un Cambio: ¿Por qué Ahora?

El contexto de la criminalidad en Perú, y específicamente en grandes urbes como Lima y Callao, ha alcanzado niveles preocupantes. La percepción de inseguridad ha llevado al gobierno a declarar estados de emergencia en diversas zonas, intensificando las operaciones policiales y militares. Sin embargo, la efectividad de estas acciones se veía, en parte, limitada por un marco legal que, según las autoridades, no ofrecía la suficiente claridad o protección a los agentes que debían enfrentar a delincuentes armados y violentos. El temor a enfrentar procesos judiciales largos y complejos, incluso después de actuar en cumplimiento de su deber, había generado una reticencia en algunos efectivos a utilizar la fuerza necesaria para repeler agresiones.

Esta nueva norma busca precisamente eliminar esa ambigüedad y dotar al policía de la confianza y el respaldo legal para actuar con determinación. La declaración de la presidenta Boluarte sobre el restablecimiento del «verdadero Estado de derecho» implica que la ley debe ser clara y equitativa para todos, incluyendo a quienes tienen la responsabilidad de hacerla cumplir. Al proteger al policía que actúa bajo los principios de la ley, se fortalece la institución y, por ende, la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Es un reconocimiento de que la primera línea de defensa contra el crimen necesita un blindaje legal que le permita operar sin temor a ser criminalizada por su propia acción en pro de la seguridad.

Detalles Clave de la Nueva Legislación

El dictamen aprobado por el Congreso y ahora promulgado modifica el decreto que regula el uso de la fuerza por parte de la PNP. La precisión más relevante es la que se refiere al uso de armas letales y no letales, e incorpora específicamente el uso de armas de fuego en caso de flagrante delito. La redacción de la ley es explícita y busca no dejar lugar a dudas: «En los casos de flagrancia cuando se utilice armas de fuego, armas letales inoperativas, armas falsas u otros elementos de evidente peligrosidad, que ponga o haga presumir al efectivo policial que su vida o la de otra persona se encuentra en grave riesgo, este último puede abatir al agresor en el lugar de los hechos, considerándose esta acción como defensa propia».

Esta disposición es crucial porque legitima la respuesta letal del agente bajo circunstancias de riesgo inminente y flagrancia, eliminando la incertidumbre legal que antes podía paralizar la acción policial. La mención de "armas letales inoperativas, armas falsas u otros elementos de evidente peligrosidad" es particularmente importante, ya que reconoce que no es necesario que el arma del delincuente sea funcional o real para que represente una amenaza letal. La percepción de riesgo por parte del agente, basada en la peligrosidad del elemento o la situación, es suficiente para justificar su respuesta. Esto busca evitar situaciones donde el policía, al dudar de la letalidad de un objeto, se vea superado por el agresor. Es un reconocimiento de la dinámica de alta presión y segundos de decisión que enfrentan los agentes en el campo.

Impacto y Expectativas: Una Mirada al Futuro

Las expectativas en torno a esta nueva ley son altas. Se espera que tenga un impacto multifacético en la seguridad ciudadana y en la moral de la Policía Nacional. Por un lado, se prevé un aumento en la confianza de los agentes para actuar con mayor determinación ante situaciones de peligro, sabiendo que cuentan con un respaldo legal sólido. Esto podría traducirse en una respuesta más efectiva y disuasoria frente a la criminalidad. Los delincuentes, al percibir que la policía tiene ahora un margen de acción más amplio y respaldado por la ley, podrían reconsiderar sus actos o enfrentar consecuencias más severas.

Además, la presidenta Boluarte ha brindado cifras que reflejan el compromiso actual del gobierno en la lucha contra el crimen. En las últimas 24 horas previas a la promulgación, se movilizaron 3.711 agentes en Lima y el Callao para realizar 541 operativos, que resultaron en la detención de 249 personas. Complementariamente, las Fuerzas Armadas llevaron a cabo 411 patrullas con 4.470 efectivos. Estos datos, aunque no directamente relacionados con la implementación de la nueva ley, demuestran la magnitud de los esfuerzos en seguridad y la urgencia que se le da a la problemática, sirviendo como telón de fondo para la necesidad de este nuevo marco legal.

Consideraciones sobre el Uso de la Fuerza Letal

Si bien la nueva ley es un paso audaz para empoderar a la policía, el uso de la fuerza letal siempre implica una serie de consideraciones éticas, legales y operativas. Es fundamental que la implementación de esta norma vaya de la mano con una robusta capacitación para los agentes. Los principios de proporcionalidad y necesidad deben seguir siendo la piedra angular de cualquier uso de la fuerza. Esto significa que la fuerza empleada debe ser la estrictamente necesaria para neutralizar la amenaza y proporcional al peligro que se enfrenta.

La rendición de cuentas también es crucial. Aunque la ley busca proteger al policía, no debe interpretarse como una licencia para el abuso o la arbitrariedad. Se espera que existan mecanismos claros de investigación y supervisión para asegurar que cada uso de la fuerza letal se ajuste estrictamente a lo estipulado por la ley y los protocolos institucionales. La transparencia en estos procesos será vital para mantener la confianza pública en la PNP y evitar que la ley sea desvirtuada o utilizada para justificar excesos. El equilibrio entre la protección del agente y la garantía de los derechos humanos de todos los ciudadanos es una línea delgada que debe ser gestionada con extrema cautela y profesionalismo.

Tabla Comparativa: Antes y Después de la Nueva Ley

Aspecto ClaveAntes de la Nueva Ley (Percepción/Realidad)Después de la Nueva Ley (Objetivo/Impacto Esperado)
Marco Legal para el Uso de la FuerzaAmbigüedad y riesgo legal para el agente al usar fuerza letal, especialmente en flagrancia, generando incertidumbre.Clarificación y fortalecimiento del marco, permitiendo el uso de armas de fuego en flagrante delito bajo condiciones específicas, considerándose defensa propia.
Protección del Agente PolicialAgentes podían ser "injustamente acusados y maltratados" por actuar en defensa, lo que generaba temor a represalias legales y menor iniciativa.La ley busca proteger al agente de persecuciones legales injustas, dándole respaldo para actuar cuando su vida o la de terceros esté en riesgo inminente.
Prioridad en la SeguridadPercepción de que las leyes, en ocasiones, priorizaban los derechos del delincuente sobre la seguridad del policía y del ciudadano.Se busca cambiar esta dinámica, priorizando la vida y la seguridad del policía y del ciudadano, empoderando al agente para enfrentar el crimen de forma más decisiva.
Disuasión del CrimenPosible menor disuasión debido a la percepción de impunidad o menor riesgo para el criminal al enfrentar a la policía.Se espera una mayor disuasión de los criminales, quienes ahora enfrentarán un riesgo más claro y letal si cometen delitos flagrantes y atentan contra la vida del agente o de la ciudadanía.
Confianza PolicialBaja moral y confianza en la actuación, por temor a las consecuencias legales de sus acciones, afectando su operatividad.Se busca elevar la moral y la confianza de los agentes, sabiendo que cuentan con un respaldo legal más sólido para cumplir su deber y proteger a la sociedad.

Preguntas Frecuentes sobre la Nueva Ley

¿Qué significa "flagrante delito" bajo esta ley?
Bajo esta ley, "flagrante delito" se refiere a la situación en la que un delito se está cometiendo en el momento o acaba de ser cometido, y el agresor es sorprendido en el acto, especialmente si utiliza armas de fuego, armas letales inoperativas, armas falsas o cualquier otro elemento que ponga en grave riesgo la vida del policía o de otra persona.

¿Cuándo puede un policía usar su arma de fuego según esta ley?
Un policía puede usar su arma de fuego en casos de flagrante delito cuando su vida o la de otra persona se encuentre en grave riesgo inminente, o se presuma que lo está, debido al uso por parte del agresor de armas de fuego, armas letales inoperativas, armas falsas u otros elementos de evidente peligrosidad. La acción del agente en estas circunstancias será considerada defensa propia.

¿Será el policía investigado si usa su arma bajo esta ley?
La ley busca reducir las acusaciones injustas y el maltrato hacia los agentes que actúan en defensa de la sociedad. Si bien toda acción que implique el uso de fuerza letal probablemente será revisada, el objetivo es que el policía no sea procesado injustamente si actuó conforme a la ley y bajo los principios de defensa propia y proporcionalidad.

¿Cómo se asegura que no haya abusos por parte de los agentes?
Aunque la ley protege al agente, no exime de la responsabilidad y la necesidad de actuar dentro de los marcos legales y los protocolos institucionales. Es fundamental que la PNP fortalezca sus mecanismos de control interno, capacitación continua en el uso de la fuerza y sistemas de auditoría para prevenir y sancionar cualquier abuso o uso desproporcionado de la fuerza.

¿Qué tipo de entrenamiento recibirán los agentes con esta nueva ley?
Para una implementación efectiva de la ley, es imperativo que los agentes reciban capacitación especializada y continua. Este entrenamiento debe incluir no solo técnicas de uso de armas de fuego, sino también manejo de situaciones de crisis, evaluación de riesgos, toma de decisiones bajo presión y el entendimiento profundo de los límites legales y éticos del uso de la fuerza, incluyendo la proporcionalidad.

¿Esta ley aplica a todos los delitos?
No, la ley se enfoca específicamente en situaciones de flagrante delito donde existe un riesgo grave e inminente para la vida del agente o de terceros, y el agresor utiliza elementos que constituyen una amenaza letal. No es una licencia general para el uso de armas de fuego en cualquier tipo de delito.

¿Qué es el "Cuarto de guerra contra la delincuencia"?
Es una instancia conformada en Perú para reunir a autoridades civiles y de las fuerzas de seguridad. Su objetivo es coordinar, informar y tomar decisiones sobre las acciones y operaciones implementadas para combatir la criminalidad, especialmente en el contexto de los estados de emergencia.

Conclusión

La promulgación de esta ley en Perú marca, sin duda, un punto de inflexión en la política de seguridad ciudadana del país. Al empoderar a la Policía Nacional con un respaldo legal más robusto para el uso de la fuerza letal en situaciones de flagrante delito y riesgo inminente, el gobierno busca no solo proteger a sus agentes, sino también enviar un mensaje claro a la criminalidad. Este es un paso decisivo hacia la redefinición del rol policial en la lucha contra la delincuencia, priorizando la vida del ciudadano y del agente del orden.

Sin embargo, el éxito de esta medida dependerá de una implementación cuidadosa y responsable. La capacitación, la supervisión rigurosa y la rendición de cuentas serán elementos esenciales para asegurar que esta ley cumpla su propósito de fortalecer el Estado de derecho sin comprometer los derechos fundamentales. El camino hacia una seguridad ciudadana plena es complejo, pero con esta norma, Perú ha tomado una dirección audaz, esperando que este 'primer gran paso' conduzca a un futuro más seguro para todos sus habitantes.

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