¿Cuántas pólizas se renovarán en junio?

Seguro COVID-19: Millones de Pólizas al Límite

24/07/2025

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En un escenario de constante adaptación a los desafíos de la pandemia, el seguro individual obligatorio por COVID-19, implementado el año pasado, se ha convertido en una pieza fundamental para la protección de los trabajadores del sector privado en Chile. Esta póliza, diseñada para cubrir los gastos de hospitalización y rehabilitación asociados al coronavirus, así como el riesgo de fallecimiento, ha generado gran expectación y no pocas interrogantes a medida que sus primeras vigencias llegan a su fin. La Ley N° 21.342 estableció esta obligación para los empleadores, buscando blindar financieramente a sus colaboradores frente a los costos imprevistos de la enfermedad.

¿Cuántas pólizas vencieron entre junio y agosto?
Por otro lado, muestra que del total de pólizas, 4 millones vencían entre junio y agosto: 2,11 millones en junio, 1,66 millones en julio y 240 mil en agosto del año 2022.

La relevancia de este seguro se acentúa al considerar que su obligatoriedad está intrínsecamente ligada a la vigencia de la Alerta Sanitaria decretada por el Ministerio de Salud, la cual, al momento de la recopilación de esta información, se extendía hasta el 30 de septiembre de 2022. Esta conexión temporal ha sido un factor clave en las decisiones tanto de empresas como de aseguradoras, marcando el pulso de un mercado que ha tenido que moverse con agilidad para responder a una necesidad emergente y masiva.

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El Seguro Obligatorio COVID-19: Un Vistazo a su Origen y Obligatoriedad

La génesis de este seguro se remonta a junio del año pasado, cuando entró en vigor la ley que lo hizo mandatorio para las empresas del sector privado. El objetivo era claro: proporcionar una red de seguridad económica para los trabajadores que, al desarrollar sus labores de manera presencial, total o parcial, se exponían a los riesgos del COVID-19. Este seguro, a menudo comparado con el SOAP (Seguro Obligatorio de Accidentes Personales) pero enfocado en la salud, cubre los gastos de hospitalización y rehabilitación directamente vinculados al coronavirus, incluyendo un capital por riesgo de muerte.

Desde el Ministerio del Trabajo se ha enfatizado que la obligatoriedad de esta póliza se mantiene "hasta la vigencia de la Alerta Sanitaria", lo que significa que su continuidad está directamente supeditada a las decisiones de salud pública del país. Esta particularidad ha generado un seguimiento constante de las fechas límite y las posibles extensiones de la alerta, influyendo directamente en la estrategia de las empresas y las compañías de seguros. La Ley 21.342 es precisa: el empleador es el responsable de contratar este seguro y entregar el comprobante de su contratación al trabajador. Un incumplimiento no solo acarrearía la responsabilidad de cubrir los gastos que habría asumido la aseguradora, sino también posibles sanciones por parte de la Inspección del Trabajo.

Para el Ministerio del Trabajo y Previsión Social, el interés radica en asegurar el bienestar de los trabajadores y la consistencia entre la obligación legal y el comportamiento real de la pandemia. La falta de información detallada sobre el desempeño de este seguro llevó a solicitar antecedentes a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), buscando comprender el alcance y la efectividad de esta medida de protección social.

Millones de Pólizas al Límite: Las Cifras de Vencimiento

La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha sido la entidad encargada de arrojar luz sobre las cifras concretas de este mercado asegurador. En un oficio enviado al Ministerio del Trabajo a mediados de junio, la CMF reveló datos hasta el 30 de abril del año pasado, ofreciendo una panorámica de la magnitud de esta iniciativa. Se informó que se habían comercializado un total de 5.190.852 pólizas, con un cobro total en primas que ascendía a UF 1.126.664,1, lo que equivalía aproximadamente a $36.252 millones de pesos chilenos o US$42,3 millones de dólares.

En cuanto a la siniestralidad, las compañías reportaron a la CMF un total de 1.057 siniestros a la misma fecha, de los cuales 703 correspondían a riesgos de salud y 354 a casos de fallecimiento. El pago total de estos siniestros alcanzó las UF 89.099, unos $2.867 millones de pesos o US$3,4 millones. Adicionalmente, se gestionaron 886 reclamos relacionados con este tipo de seguro, lo que evidencia la necesidad de claridad y buena comunicación en un producto de esta naturaleza.

Pero uno de los datos más relevantes y que generó mayor impacto fue la revelación sobre las pólizas que se encontraban próximas a vencer. Del total de pólizas contratadas, una cifra considerable de 4 millones vencían entre junio y agosto del año 2022. Este dato es crucial, ya que representa un punto de inflexión para un gran número de empleadores y trabajadores. A continuación, se detalla la distribución de estos vencimientos:

Mes de Vencimiento (2022)Número de Pólizas Vencidas
Junio2.110.000
Julio1.660.000
Agosto240.000
Total Junio-Agosto4.010.000

Esta concentración de vencimientos en un período tan corto puso de manifiesto la necesidad de una rápida toma de decisiones por parte de las empresas y una adecuada comunicación por parte de las aseguradoras, en un contexto donde la situación sanitaria seguía siendo un factor determinante.

Renovación en la Mira: Dudas y Expectativas

Con la llegada de junio, la atención se centró en el proceso de renovación de estas pólizas obligatorias. La pregunta clave que resonaba en las gerencias de recursos humanos era: ¿se debe renovar el seguro COVID-19? La respuesta no era sencilla, y estaba directamente ligada a la mantención de la alerta sanitaria en el país. Se estimaba que, solo en junio, más de 3 millones de estos seguros obligatorios debían ser renovados, una cifra que superaba los 3.177.000, lo que representaba aproximadamente el 50% del total de pólizas contratadas hasta esa fecha.

La incertidumbre sobre la continuidad de la alerta sanitaria generaba confusión. Aunque el Ministerio de Salud había extendido la alerta hasta el 30 de septiembre de 2022, muchas empresas no tenían plena claridad sobre las implicancias de esta extensión en la obligatoriedad del seguro. Ejecutivos del sector asegurador señalaban que las consultas de las empresas se multiplicaban a medida que se acercaba la fecha de vencimiento de sus pólizas, muchas veces informándose "casi accidentalmente" al contratar nuevos trabajadores y necesitar una nueva póliza.

A pesar de las dudas, existía un interés palpable por parte de los empleadores en seguir brindando protección a sus colaboradores. Fernando Herrera, gerente de vida y salud de Seguros Sura, destacaba el valor que tanto empleadores como trabajadores veían en este beneficio, reconociendo el resguardo frente a grandes gastos médicos o incluso el riesgo de fallecimiento. Es importante recordar que, incluso si la alerta sanitaria finalizara el 30 de septiembre, los seguros ya contratados mantendrían su cobertura por un año completo; lo que cesaría sería la obligatoriedad para los empleadores de suscribir nuevos contratos.

Costos y Mercado: ¿Una Baja en los Precios?

El mercado asegurador, con 16 compañías comercializando el seguro obligatorio COVID-19 (10 de vida y 6 generales), también se preparaba para el proceso de renovación con expectativas de ajuste en los precios. Según datos de sitios web especializados, el costo de las pólizas había variado entre los $7.439 y los $12.279 pesos. Sin embargo, la tendencia esperada para las renovaciones era a la baja.

La principal razón detrás de esta expectativa de precios más bajos era el cambio en el escenario epidemiológico. Aunque se habían registrado alzas de casos en las semanas previas, la situación general era sustancialmente mejor que la del año anterior. Un ejecutivo del sector explicaba que la probabilidad de riesgo para las aseguradoras era menor, lo que naturalmente llevaría a ofertas más competitivas. Esta potencial reducción de costos representaba un alivio para los empleadores, quienes debían asumir el gasto de estas pólizas.

La Experiencia de las Aseguradoras: Un Año de Aprendizaje

La implementación del seguro COVID-19 fue, sin duda, un desafío significativo para la industria aseguradora chilena. La ley se tramitó en un tiempo récord, obligando a las compañías a actuar con una velocidad inusitada para montar sus sistemas y procesos de back office. Raúl Ossandón, gerente de vida y salud de la corredora de seguros Gallagher Chile, recordaba las dificultades iniciales y el esfuerzo que las compañías tuvieron que hacer para operar de forma exitosa en un plazo tan corto.

Sin embargo, un año después, el panorama era distinto. Jorge Claude, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACH), destacaba que las firmas ya contaban con un nivel de experiencia considerable en el producto. Habían desarrollado sistemas más robustos y, lo que es más importante, acumulado una valiosa experiencia en siniestros. Esta información les permitía "afinar bastante más la puntería" respecto a las ofertas que presentarían a los empleadores en el proceso de renovación. La madurez del mercado y la acumulación de datos eran factores clave para un proceso más expedito y eficiente.

Preguntas Frecuentes sobre el Seguro COVID-19

¿Qué cubre el seguro obligatorio COVID-19?
Cubre los gastos de hospitalización y rehabilitación derivados de la enfermedad COVID-19, así como un seguro de vida en caso de fallecimiento asociado a esta causa, con un capital de UF 180 (equivalente a aproximadamente $5.829.791 pesos chilenos).
¿Quién está obligado a contratar este seguro?
Es obligación del empleador contratar este seguro para todos los trabajadores del sector privado sujetos al Código del Trabajo que desarrollen labores presenciales, ya sea de forma total o en formato híbrido.
¿Hasta cuándo es obligatorio el seguro?
La obligatoriedad de contratar este seguro está ligada a la vigencia de la Alerta Sanitaria decretada por el Ministerio de Salud. Al momento de la información proporcionada, esta alerta estaba decretada hasta el 30 de septiembre de 2022. Una vez que la alerta finalice, la obligatoriedad de contratar nuevas pólizas cesará, pero las pólizas vigentes mantendrán su cobertura por un año desde su contratación.
¿Qué sucede si un empleador no contrata el seguro?
En caso de incumplimiento, el empleador será responsable de pagar directamente las sumas que le habría correspondido cubrir al asegurador. Además, podría ser sujeto a sanciones aplicadas por la Inspección del Trabajo.
¿Los precios del seguro bajarán con las renovaciones?
Las expectativas del mercado asegurador son que los precios de las pólizas tiendan a bajar en los procesos de renovación. Esto se debe a la mejora de la situación sanitaria general en comparación con el año anterior, lo que reduce la probabilidad de riesgo para las aseguradoras.

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