¿Cuántas personas han muerto por cruzar la selva entrecolombia y Panamá?

El Darién: Una Ruta de Desesperación y Muerte

21/02/2026

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La selva del Darién, un denso corredor natural entre Colombia y Panamá, no es solo un capricho geográfico; es un punto crítico en la compleja red de la migración global. Para miles de personas de las Antillas, África y Asia, esta inhóspita extensión representa la puerta de entrada a un futuro incierto, un tramo mortal donde la esperanza se mezcla con el terror. Pero más allá de las cifras de tránsito, el Darién esconde historias de sufrimiento, de vidas truncadas y de crímenes que resuenan en el silencio de la jungla.

¿Cuántas personas han muerto por cruzar la selva entrecolombia y Panamá?
Pachar calculó que en los últimos tres años han muerto unas 50 personas de diferentes nacionalidades que arriesgaron sus vidas intentando cruzar la selva entre Colombia y Panamá.

Año tras año, las estadísticas del Servicio Nacional de Migración de Panamá pintan un cuadro desolador del flujo imparable de migrantes irregulares que se atreven a desafiar esta frontera natural. El año 2019 marcó un récord alarmante, con 23.968 migrantes que ingresaron al país por esta vía, una cifra que superó la suma de los años 2017 y 2018 juntos. En 2017, la cifra fue de 6.780 y en 2018, de 9.222. Esto no solo demuestra la persistencia del flujo, sino también un incremento preocupante en la determinación de miles por cruzar, a pesar de los peligros evidentes.

El Tapón del Darién: Una Travesía Mortal

La provincia de Darién se ha consolidado como una ruta de alto riesgo, donde los migrantes no solo enfrentan los desafíos de la naturaleza salvaje, sino también la amenaza latente de grupos criminales. Solo en diciembre de 2019, 1.572 migrantes irregulares llegaron a los albergues temporales, de los cuales un 74% (1.166 personas) provenían de las Antillas, principalmente Haití y Cuba, mientras que el resto procedía de África y Asia. Es aún más desgarrador saber que entre estos viajeros se contaban 414 menores de edad, expuestos a las mismas penurias y peligros que los adultos.

Las autoridades panameñas, conscientes de la vulnerabilidad de esta ruta, han intensificado sus esfuerzos para detectar y detener a individuos con prontuarios delictivos que intentan infiltrarse entre los flujos migratorios. En 2019, por ejemplo, se informó de la detención de 18 personas vinculadas a grupos terroristas. Un caso particularmente notorio ocurrió el 20 de enero, cuando un ciudadano ecuatoriano con múltiples antecedentes criminales en Estados Unidos, incluyendo robos y violación sexual, fue capturado en Darién. Este individuo utilizaba hasta 12 identidades diferentes, lo que subraya la complejidad y los riesgos de seguridad que la migración irregular conlleva para los países de tránsito.

Las Cifras del Dolor: Muertes en la Selva

La pregunta más desgarradora es, ¿cuántas vidas se han perdido en el intento de cruzar esta selva? El director del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Vicente Pachar, ha estimado que en los últimos tres años, al menos 50 personas de diversas nacionalidades han muerto tratando de cruzar el Darién. Sin embargo, esta cifra es solo una estimación basada en los cuerpos encontrados y recuperados. La realidad es mucho más sombría, ya que se presume que un número considerable de cadáveres permanecen sin descubrir, perdidos en la inmensidad y densidad de la selva.

Ante esta tragedia humanitaria, se ha puesto en marcha un proyecto para desarrollar un “cementerio humanitario” para migrantes en Darién, en colaboración con la Cruz Roja Internacional. La Cruz Roja ya ha donado los planos, y las autoridades están en la fase de búsqueda de un terreno adecuado en la provincia. Se espera que la fase preliminar del proyecto comience en 2020 y la obra en sí se ejecute en 2021, un esfuerzo por dar una sepultura digna a aquellos que encontraron su fin en esta travesía.

Respuestas y Desafíos del Gobierno Panameño

Con la llegada del nuevo gobierno en julio de 2019, se creó una mesa de trabajo interinstitucional, involucrando al Ministerio de Seguridad Pública, Migración y el Ministerio de Trabajo, para redefinir la política migratoria del país. El ministro de Seguridad, Rolando Mirones, anunció el fin de la política de “flujos migratorios controlados” implementada por el gobierno anterior, argumentando que esta propiciaba el tráfico ilegal de personas.

No obstante, la directora de Migración, Samira Gozaine, ha dejado claro que la prioridad humanitaria se mantiene. A los migrantes que logran cruzar el Darién se les brinda atención médica urgente, especialmente a los niños, quienes a menudo llegan en condiciones de salud precarias. La Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SNNA) proporciona asistencia y alimentación, y se habilitan albergues temporales, como el de Los Planes de Gualaca en Chiriquí, desde donde los migrantes son trasladados de forma controlada, en grupos de 50, hacia Costa Rica. El equipo encargado de la nueva ley migratoria tiene hasta el 31 de marzo para presentar el primer borrador, que será analizado por el Consejo Consultivo.

El Llamado Internacional y la Crisis Humanitaria

Organizaciones internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) han hecho llamados urgentes para proteger a los niños y adolescentes migrantes en esta frontera. Santiago Paz, jefe de misión de la OIM en Panamá, destacó que 2019 fue uno de los años con mayor flujo migratorio por esta zona. Ambas organizaciones enfatizan la necesidad de asistencia humanitaria para salvaguardar la vida, seguridad e integridad de los migrantes, especialmente los más vulnerables.

¿Quiénes fueron asesinados en la selva colombiana?
Investigación revela datos, negociaciones fallidas, errores de dos Gobiernos y encubrimientos. Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra fueron asesinados con disparos en la nuca, a quemarropa, bajo una noche oscura y lluviosa en medio de la selva colombiana.

Panamá, con el apoyo de la OIM desde 2016, ha implementado un manual de alojamientos temporales para asegurar que los albergues cumplan con estándares internacionales, garantizando así derechos básicos a los migrantes. A pesar de los desafíos, el país continúa brindando servicios de salud, alojamiento y, en algunos casos, alimentación, consciente de que esta migración no es “ocasional” y que los flujos podrían aumentar con la llegada de la época seca, que facilita la travesía.

La Otra Cara de la Violencia: Periodistas Asesinados en la Frontera

La selva entre Colombia y Ecuador, y por extensión las zonas fronterizas controladas por grupos criminales, es también escenario de una violencia implacable. En 2018, la región fue testigo de un crimen que conmocionó a la prensa mundial: el secuestro y asesinato de los periodistas ecuatorianos Javier Ortega (reportero), Paúl Rivas (fotógrafo) y Efraín Segarra (conductor) del diario El Comercio. Habían sido secuestrados el 26 de marzo de 2018 por el Frente Oliver Sinisterra, una narco-disidencia de las extintas FARC, liderada por Walther Patricio Arizala Vernaza, alias “Guacho”.

Los periodistas se encontraban en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas, fronteriza con Colombia, investigando la escalada de violencia en la zona, que había visto ataques inéditos contra la policía y el ejército. Fueron engañados para cruzar la frontera hacia territorio colombiano, donde fueron retenidos y, finalmente, ejecutados con disparos a quemarropa en la nuca, en una noche oscura y lluviosa en medio de la selva colombiana.

El Secreto de una Negociación Fallida

Un consorcio binacional de periodistas, a través de la investigación ‘Frontera cautiva: tras los rastros de los periodistas ejecutados’, reveló detalles escalofriantes que los gobiernos de Ecuador y Colombia habían ocultado. A horas de su secuestro, el mayor Alejandro Zaldumbide de la Policía de Ecuador recibió un mensaje de texto de “Guacho” exigiendo la liberación de miembros de su grupo detenidos en Ecuador y la cancelación de un acuerdo antidrogas entre ambos países. A pesar de las comunicaciones constantes y las imágenes de los periodistas encadenados, las negociaciones se estancaron.

El 28 de marzo de 2018, circuló el rumor de una supuesta liberación, e incluso se preparó un operativo de rescate en Ecuador. Un fiscal esperaba a los periodistas en una base naval, un avión estaba listo para trasladarlos a Quito, y la Secretaría de Comunicación preparaba una rueda de prensa. Pero nunca llegaron. El 7 de abril, “Guacho” envió su último mensaje amenazante, y seis días después, el 13 de abril, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, confirmó el asesinato.

Los cuerpos de Javier, Paúl y Efraín fueron recuperados más de dos meses después, el 21 de junio, con diecisiete tiros en total. Este trágico desenlace puso de manifiesto la brutalidad de los grupos armados que operan en la frontera, donde conviven disidencias de las FARC, el ELN, Autodefensas Gaitanistas de Colombia y otras bandas delincuenciales, disputándose las extensas hectáreas de cultivos de coca y las rutas para el narcotráfico.

Preguntas Frecuentes sobre la Selva del Darién y la Violencia Fronteriza

  • ¿Por qué el Tapón del Darién es una ruta tan peligrosa para los migrantes?
    La selva del Darién es extremadamente densa y carece de infraestructura. Los migrantes enfrentan peligros naturales como animales salvajes, ríos crecidos, terrenos escarpados y enfermedades tropicales. Además, la zona es controlada por grupos criminales dedicados al narcotráfico y al tráfico de personas, que cometen robos, extorsiones, secuestros, agresiones sexuales y asesinatos.
  • ¿Cuántas personas se estima que han muerto cruzando el Darién?
    Según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Panamá, se estima que al menos 50 personas han muerto en los últimos tres años intentando cruzar el Darién, aunque reconocen que muchos cuerpos no han sido recuperados y la cifra real podría ser mucho mayor.
  • ¿Qué medidas está tomando Panamá para gestionar el flujo de migrantes en el Darién?
    El gobierno panameño ha detenido la política de “flujos controlados” para evitar el tráfico ilegal. Sin embargo, prioriza la atención humanitaria, brindando atención médica, alimentos y alojamiento temporal en estaciones como Los Planes de Gualaca, antes de facilitar el tránsito controlado hacia Costa Rica. También trabajan en una nueva ley migratoria.
  • ¿Quién era “Guacho” y por qué secuestró a los periodistas ecuatorianos?
    “Guacho”, cuyo nombre real era Walther Patricio Arizala Vernaza, era el líder del Frente Oliver Sinisterra, una narco-disidencia de las FARC. Secuestró a los periodistas Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra para exigir la liberación de miembros de su grupo detenidos en Ecuador y la cancelación de un acuerdo antidrogas entre Ecuador y Colombia.
  • ¿Se logró rescatar a los periodistas secuestrados en la frontera?
    No. A pesar de las negociaciones y un operativo de rescate que se preparó, los periodistas fueron asesinados por “Guacho” y su grupo. Sus cuerpos fueron encontrados más de dos meses después del secuestro.
  • ¿Qué otras actividades criminales se desarrollan en la frontera entre Colombia y Ecuador?
    La zona es un epicentro de narcotráfico, con vastas extensiones de cultivos de coca. Operan diversas disidencias de las FARC, el ELN, y otras bandas delictivas que se disputan el control de las rutas de la droga, y se dedican a la extorsión, secuestro y otras actividades ilícitas que afectan tanto a la población local como a los migrantes.

El Futuro de la Frontera: Miedo y Silencio

Seis meses después del secuestro y asesinato de los periodistas, los gobiernos de Ecuador y Colombia aún no han dado respuestas claras sobre los hechos, manteniendo un secretismo que ha frustrado a las familias de las víctimas. Los pueblos fronterizos, como Mataje en Ecuador y Tumaco en Colombia, siguen sitiados por el miedo y una férrea “ley del silencio”. La comunidad local, utilizada en la cadena del narcotráfico para almacenar armas, dinero, procesar cocaína y servir de paso para sicarios, vive bajo una constante amenaza. La frontera sigue siendo un corredor vital para el crimen organizado, que opera con libertad, haciendo de esta región un epicentro de la violencia y la desesperación en América Latina.

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