09/11/2023
La madrugada del 18 de enero de 2020, un evento trágico sacudió a Argentina, dejando una herida profunda en el corazón de una nación. Fernando Báez Sosa, un joven estudiante de abogacía de apenas 18 años, fue brutalmente asesinado a la salida de un boliche en Villa Gesell, un pequeño pueblo costero que se convertiría en el escenario de una de las crónicas judiciales más resonantes de los últimos tiempos. Su muerte no solo significó la pérdida irreparable de una vida joven, sino que también expuso la violencia y la intolerancia, llevando a sus padres a una incansable búsqueda de justicia que ha conmovido a todo un país.

El caso de Fernando Báez Sosa se convirtió en un símbolo de la lucha contra la violencia y la impunidad, resonando en cada rincón de Argentina y más allá. La historia de sus padres, Graciela y Silvino Sosa, se transformó en el estandarte de una demanda colectiva por una justicia que, esperaban, trajera algo de paz a su inmenso dolor.
La Noche Fatal en Villa Gesell
Era la madrugada del 18 de enero de 2020 cuando Fernando Báez Sosa, tras disfrutar de una noche con amigos en el boliche Le Brique, fue emboscado por un grupo de ocho jóvenes. Lo que comenzó como una discusión en el interior del local, escaló rápidamente a una agresión brutal en la calle. Testigos y pruebas posteriores revelaron una golpiza despiadada y coordinada: puños, patadas y trompadas se sucedieron sin piedad, quitándole a Fernando su fuerza vital.
Los golpes se enfocaron en su cabeza y cuerpo. Un puño a la cara, una patada en la cabeza, un porrazo en la nuca. La violencia fue tal que Fernando quedó inconsciente, boca arriba, en la acera de Villa Gesell. Sus amigos, consternados, intentaron auxiliarlo, quizás pensando que era solo una paliza más. Sin embargo, el destino de Fernando ya estaba sellado. El parte médico confirmó lo impensable: un “paro cardíaco traumático por shock” producido por “múltiples traumatismos de cráneo”. A las 5 de la mañana, en esa misma acera, Fernando Báez Sosa yacía sin vida.
La Notificación y el Rol Policial
En medio del caos y la desesperación que siguió a la tragedia, la familia de Fernando recibió la noticia más devastadora. Fue Silvino Báez, el padre de Fernando, quien relató el momento exacto en que la realidad se desplomó sobre ellos. “Soy el comisario Rosales, lo estoy llamando desde Villa Gesell. Su hijo murió en una riña”, fueron las palabras que lo despertaron y que marcaron el inicio de su calvario.
La figura del Comisario Rosales, en este contexto, representa el primer contacto oficial de la policía con la familia de la víctima, cumpliendo con la ardua y dolorosa tarea de notificar un deceso en circunstancias violentas. Este llamado telefónico no solo confirmó la muerte de Fernando, sino que también inició el proceso formal de investigación y la cadena de eventos que conducirían al juicio. La intervención policial, desde ese primer aviso, fue crucial para el desarrollo del caso, asegurando la escena, recabando pruebas y, eventualmente, identificando y deteniendo a los responsables de la golpiza fatal.
Los Acusados: Los Rugbiers de Zárate
En la sala de audiencias del Palacio de Tribunales de Dolores, se sentaron los ocho jóvenes acusados de la muerte de Fernando. Todos ellos, jugadores de rugby oriundos de Zárate, conocidos como “los rugbiers”: Máximo Thomsen, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Ciro Pertossi, Ayrton Viollaz, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli. Ninguno de ellos superaba los 22 años al momento del ataque. Musculosos, de cabello corto y pecho erguido, permanecieron sentados en las primeras filas, con sus tapabocas ocultando sus gestos faciales, en apariencia imperturbables, mientras escuchaban los desgarradores testimonios.
Estos jóvenes fueron trasladados uno a uno por el Servicio Penitenciario Bonaerense, esposados y escoltados, en medio de la indignación de todo el país. Su defensa, a cargo de Hugo Tomei, se centró en buscar la nulidad de los cargos y del proceso, argumentando que no se había respetado el debido proceso a sus defendidos. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada, lo que permitió que el juicio avanzara y se presentaran las pruebas que desvelarían la brutalidad del ataque.
El Juicio que Conmovió a Argentina
El Palacio de Tribunales de Dolores se convirtió en el epicentro de la atención nacional. La jueza María Claudia Castro presidió las audiencias, en las que se reconstruyó, fotograma por fotograma, el crimen que segó la vida de Fernando. La estrategia de la defensa, que incluso llegó a manifestar que sus defendidos no sabían de qué se les acusaba, se enfrentó a la contundencia de las pruebas y, sobre todo, a la fuerza de los testimonios.
La sala fue testigo de la procesión de pruebas y declaraciones, pero ninguna tuvo tanto impacto como las palabras de los padres de Fernando. Periodistas como Guillermo Villareal, que cubrieron la audiencia, relataron la frialdad de los acusados ante el dolor de la familia, quienes “en apariencia imperturbables” escucharon cómo sus puños, bofetadas y patadas habían dado muerte al estudiante esa noche en Le Brique.
El Doloroso Testimonio de los Padres
Graciela Sosa, la madre de Fernando, fue la primera en sentarse en el banco de interrogatorios. Con su pelo rubio y una mirada apagada y triste, comenzó a relatar, entre sollozos, el calvario que vivía. “Éramos siempre los tres juntos, inseparables”, recordó, mientras un crucifijo plateado patrullaba cerca de su corazón y la cara de Fernando, impresa en un broche redondo, acompañaba su relato. El dolor se apoderó de ella al hablar de la pérdida de su único hijo. “Nunca más voy a poder abrazarlo”, había dicho semanas antes, una frase que resonaba en la sala.

“No comprendo cómo chicos de la edad de Fer le hicieron esto. Lo atacaron en la espalda, le reventaron la cabeza”, pronunció Graciela, con la voz quebrada. La jueza Castro, al ver su estado, le ofreció una pausa, pero Graciela se negó: “No, está bien. Esta soy ahora”. Antes de ceder el estrado a su esposo, Graciela rememoró las últimas palabras de Fernando antes de viajar a Villa Gesell: “la maldad no existe”. Una frase que contrastaba dolorosamente con la brutalidad de su final.
Luego fue el turno de Silvino Báez, quien con una camiseta polo negra y una mirada cercana al cansancio, compartió su versión. Recordó la llamada del Comisario Rosales y el desgarrador momento de reconocer a su hijo en la morgue: “Fue duro porque una parte de mí estaba tirada en una bandeja de acero inoxidable con la cabeza reventada”. Su testimonio fue un lamento de un padre que lo había perdido todo: “la felicidad, las ganas de vivir, de luchar y perdió […] el abrazo de su hijo”.
Justicia para Fernando: Un Clamor Nacional
Al finalizar la primera sesión del juicio, la postura de Graciela Sosa fue clara: “Sentí como madre que no estaban arrepentidos”. A pesar del inmenso dolor, su objetivo no era la venganza, sino la justicia. “No estamos en busca de venganza, lo que queremos es justicia”, sentenció, reafirmando el lema que se había convertido en un grito popular en Argentina: “Justicia para Fernando”.
El caso de Fernando Báez Sosa no solo fue un proceso judicial, sino un espejo de la sociedad argentina, que exigió respuestas y un cambio en la cultura de la violencia. La memoria de Fernando, siempre cerca del pecho de su madre, se mantiene viva como un recordatorio constante de la necesidad de erradicar la violencia y asegurar que tragedias como esta no queden impunes.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Báez Sosa
¿Quién fue Fernando Báez Sosa?
Fernando Báez Sosa fue un joven estudiante de abogacía de 18 años que fue asesinado a golpes el 18 de enero de 2020 a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell, Argentina.
¿Cuándo y dónde ocurrió el asesinato?
El asesinato ocurrió en la madrugada del 18 de enero de 2020, a las 5 a.m., en una acera a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell, provincia de Buenos Aires, Argentina.
¿Quién fue el Comisario Rosales en el caso?
El Comisario Rosales fue el oficial de policía de Villa Gesell que llamó a Silvino Báez, padre de Fernando, para notificarle la trágica noticia de la muerte de su hijo. Su rol fue el de la primera comunicación oficial de la policía con la familia.
¿Quiénes fueron los acusados en el juicio?
Los ocho jóvenes acusados y llevados a juicio fueron Máximo Thomsen, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Ciro Pertossi, Ayrton Viollaz, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Blas Cinalli, todos ellos jugadores de rugby oriundos de Zárate.
¿Cuál fue la causa de la muerte de Fernando Báez Sosa?
Según el parte médico, la causa de la muerte de Fernando Báez Sosa fue un “paro cardíaco traumático por shock” producido por “múltiples traumatismos de cráneo”, resultado de la brutal golpiza que recibió.
¿Cuál fue el objetivo de los padres de Fernando en el juicio?
Graciela y Silvino Sosa, los padres de Fernando, declararon repetidamente que su objetivo no era la venganza, sino la búsqueda de justicia para su hijo.
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