26/05/2025
La década de 1970 en Argentina se inauguró con un acto de violencia política que marcaría un antes y un después en la historia del país. El secuestro y posterior asesinato del General Pedro Eugenio Aramburu, figura central de la autodenominada Revolución Libertadora y expresidente de facto, no solo conmocionó a la sociedad, sino que también sirvió como carta de presentación para un nuevo actor en el tablero político: la organización guerrillera Montoneros. Este evento, conocido como la 'Operación Pindapoy' o 'El Aramburazo', se convirtió en un símbolo de la radicalización y la lucha armada que caracterizarían aquellos años turbulentos. Pero más allá de la política y la ideología, la historia de Aramburu es también un relato de una intensa búsqueda, un hallazgo macabro y la persistencia de la memoria en un pequeño pueblo rural.

El 29 de mayo de 1970, mientras el Ejército Argentino celebraba su día y se conmemoraba el primer aniversario del Cordobazo, un levantamiento popular que había sacudido la dictadura de Juan Carlos Onganía, el General Aramburu fue sorprendido en su departamento del Barrio Norte porteño. Dos de los secuestradores, Fernando Abal Medina y Emilio Maza, vestidos con uniformes militares, se presentaron con la excusa de ofrecerle custodia. Lo que parecía una medida de seguridad, se transformó en el inicio de un cautiverio que duraría tres días y culminaría en su muerte. La audacia de la acción y la identidad de la víctima enviaron un mensaje claro a la cúpula del poder y a la sociedad entera: la violencia política había escalado a un nuevo nivel.
- El Viaje Hacia el Destino Final y el "Tribunal Revolucionario"
- La Desesperada Búsqueda y la Intervención Policial
- El Macabro Hallazgo en el Sótano de Timote
- El "Comunicado Número 4" y el Nacimiento de una Guerrilla
- Los Actores, el Escenario y las Consecuencias
- El Legado y la Memoria en Timote
- Preguntas Frecuentes sobre el Caso Aramburu
El Viaje Hacia el Destino Final y el "Tribunal Revolucionario"
Tras el secuestro, Aramburu fue trasladado en una camioneta Jeep Gladiator 380, en un viaje que duraría ocho horas. El recorrido, tortuoso y por caminos de tierra para evitar encuentros con las fuerzas de seguridad que ya patrullaban el país, lo llevó a la estancia 'La Celma', una propiedad ubicada en las afueras de Timote, un tranquilo pueblo agropecuario de la provincia de Buenos Aires, casi en la frontera con La Pampa. Durante el trayecto, Aramburu viajaba amordazado y con las manos atadas a la espalda, oculto en un cobertizo disimulado con fardos de pasto, custodiado por Abal Medina y un tercer guerrillero. Adelante, Mario Firmenich, aún disfrazado de policía, manejaba junto a Carlos Gustavo Ramus, uno de los hijos de los dueños de la estancia.
Una vez en La Celma, Aramburu fue sometido a lo que sus captores denominaron un "tribunal revolucionario". Integrado por Abal Medina, Firmenich y el tercer guerrillero, este "juicio" lo condenó a la pena capital. Las acusaciones se centraban en dos hechos clave ocurridos durante su presidencia de facto (1955-1958): el fusilamiento del General Juan José Valle y otros militares y civiles peronistas sublevados el 9 de junio de 1956, y el robo del cadáver de Eva Perón. Los Montoneros veían en Aramburu a uno de los símbolos más prominentes del antiperonismo y de la "Revolución Libertadora", y su "ajusticiamiento" era, para ellos, un acto de justicia revolucionaria y una forma de presentarse en la escena política.
La Desesperada Búsqueda y la Intervención Policial
La noticia del secuestro de Aramburu desató una movilización sin precedentes de las fuerzas policiales y militares en todo el país. La incertidumbre sobre su paradero mantuvo en vilo a la nación. Días y semanas pasaron, y el enigma de su desaparición se volvía cada vez más angustiante. Fue en este contexto de alta tensión que la labor de inteligencia y la persistencia de la policía se volvieron cruciales. El subcomisario Rogelio Róuan, entonces a cargo de la partida que allanaría el lugar, recuerda aquellos días de intensa búsqueda y especulaciones.
El dato clave para la policía llegó desde Santa Fe: información sobre la actividad comercial de Ramus y Firmenich, quienes compraban ganado vacuno en el norte de esa provincia y lo traían a Timote para revenderlo. Esta pista, aparentemente ajena al secuestro, fue el hilo del que tiraron los investigadores. Róuan, con la determinación de un sabueso, se puso en marcha. "En la zona ya se comentaba que a Aramburu lo habían matado y que estaba enterrado en Timote", relata Róuan. Con esa información y el nuevo dato, se comenzó a trabajar de forma sistemática para dar con el paradero del exmandatario.
El Macabro Hallazgo en el Sótano de Timote
La madrugada del 16 de julio de 1970, un mes y medio después del secuestro, el subcomisario Rogelio Róuan y su equipo llegaron a 'La Celma'. Eran alrededor de las 2 de la mañana y llovía. Guiados por la información y la intuición, se dirigieron al sótano de la estancia. Róuan recuerda vívidamente el momento: "Cuando entramos al sótano, vimos que habían levantado los mosaicos y enseguida nos dimos cuenta de que lo habían enterrado allí". Con palas y picos, comenzaron a cavar. La tensión debía ser palpable en el aire húmedo y frío de aquella noche.
"Cavamos y lo encontramos: tenía una corbata oscura con una traba, camisa, pantalón, saco y zapatos negros, con cordones. También llevaba el anillo de casado", detalla Róuan. El cuerpo estaba intacto, envuelto en una manta. Pero había un detalle aún más macabro: "Habían cubierto su cuerpo con cal viva para que no diera olor y el casero, Blas Acébal, que vivía muy cerca, no sospechara nada raro, y también para que la carne y los huesos se fueran consumiendo hasta desaparecer. Pero llegamos a tiempo", sostiene el subcomisario. Este espeluznante detalle de la cal fue revelado por primera vez por el premio Nobel Gabriel García Márquez en 1977, en un artículo basado en una entrevista con Mario Firmenich.
El hallazgo del cuerpo de Aramburu fue el punto culminante de la carrera de Róuan. A las 8 de la mañana, una delegación de la División Cuatrerismo de Pehuajó intentó tomar control del operativo, generando una "peleíta" que Róuan y su gente no permitieron. Poco después, llegó el ministro del Interior, General Cáceres Monié, junto al jefe de la Policía Federal, quienes felicitaron a los efectivos y se llevaron el cuerpo. La autopsia y los análisis posteriores confirmarían la causa de muerte: un balazo. Para el médico de la policía, el disparo se habría producido directamente en la fosa, una teoría que él siempre sostuvo por el recorrido de la bala.
El "Comunicado Número 4" y el Nacimiento de una Guerrilla
La muerte de Aramburu se produjo el 1 de junio de 1970, bien temprano, tras la sentencia del "tribunal revolucionario". Tres días después, el 4 de junio, Montoneros hizo pública la noticia a través de su "Comunicado Número 4". Este documento no solo anunciaba la ejecución de Aramburu, sino que también explicaba sus razones y se presentaba como una fuerza política dispuesta a la lucha armada. En un contexto de profunda violencia política, donde la muerte de una figura de alto perfil valía tanto como un comunicado o un acto callejero, la "Operación Pindapoy" logró sus objetivos.
El "Comunicado Número 4" finalizaba con una frase que mezclaba fervor religioso y militancia: "Que Dios Nuestro Señor se apiade de su alma. ¡Perón o Muerte! ¡Viva la Patria!". Esta proclama caló hondo entre los peronistas, quienes identificaban a Aramburu como un símbolo de los "gorilas" y del antiperonismo, a pesar de que en sus últimos tiempos se había movido hacia el centro político. El secuestro y "ajusticiamiento" de Aramburu fue, en esencia, la forma en que Abal Medina, Firmenich y sus compañeros se dieron a conocer como un nuevo y audaz grupo guerrillero.
Los Actores, el Escenario y las Consecuencias
Los protagonistas de esta historia eran sorprendentemente jóvenes. Fernando Abal Medina tenía 23 años y Mario Firmenich, 22. Carlos Gustavo Ramus, el hijo de los dueños de 'La Celma', también tenía 22. La "organización" inicial de Montoneros, según reveló Norma Arrostito (la única mujer del grupo fundador), estaba compuesta por solo 12 personas, diez de las cuales participaron en el operativo. Muchos de ellos provenían de una formación católica y, en algunos casos, de la derecha nacionalista.
'La Celma', la estancia de los Ramus Iribarren, era una casa de fin de semana para la familia, aunque también explotaban las 70 hectáreas que rodeaban el casco. En Timote, un pueblo de apenas 500 habitantes, los movimientos no pasaban desapercibidos. El delegado municipal Héctor Fraile y el propio Róuan recuerdan que Arrostito solía pasear por el pueblo en la volanta de los padres de Ramus. Las anécdotas, como la de Firmenich en el Banco Provincia de Carlos Tejedor días antes del secuestro, o la existencia de un avión particular esperando en Tejedor para una posible huida, demuestran el meticuloso planeamiento de la operación.
El casero de 'La Celma', "el Vasco" Acébal, siempre juró no haber visto nada raro durante los tres días que Aramburu estuvo cautivo. Sin embargo, la gente de Timote, un pueblo pequeño donde los secretos son difíciles de guardar, aún hoy sospecha que sabía más de lo que decía. Su misteriosa muerte un mes después del hallazgo del cadáver de Aramburu, sobre la loza de una pileta y certificada como paro cardíaco no traumático, sigue sin convencer a muchos timotenses.
La "Operación Pindapoy" marcó un antes y un después en la relación entre Juan Domingo Perón y su "juventud maravillosa". Aunque Abal Medina y Firmenich nunca se habían comunicado directamente con Perón, la primera carta que le enviaron al año siguiente preguntando si la muerte de Aramburu había interferido en sus planes políticos, obtuvo una respuesta contundente: "Estoy completamente de acuerdo y encomio todo lo actuado", les contestó Perón, calificando el hecho como "una acción deseada por todos los peronistas". Este fue el inicio de un idilio que se rompería el 25 de mayo de 1973, cuando el peronismo regresó al gobierno y Montoneros se negó a deponer las armas, lanzándose a una abierta competencia por el control del Movimiento y del país.
El Legado y la Memoria en Timote
Hoy, 52 años después, el sótano de 'La Celma' donde Aramburu fue asesinado y enterrado es apenas un hueco casi al aire libre, lleno de escombros y basura. El casco de la estancia parece a punto de derrumbarse. Los timotenses, conscientes de la historia que pesa sobre su pueblo, han elaborado un proyecto para reciclar el casco de 'La Celma' y convertirlo en un Museo de la Memoria, entendiendo que "esto ya es historia". Sin embargo, las esperanzas de que el gobierno bonaerense autorice el reciclado son escasas. Las hectáreas que pertenecían a los Ramus Iribarren ya fueron vendidas, y el casco fue expropiado por el Ministerio de Educación de la provincia, que parece no tener interés en tomar una decisión que podría reabrir heridas aún no cerradas.
La memoria del General Aramburu en Timote también ha evolucionado. Cuando el pueblo cumplió cien años, los vecinos decidieron cambiar el nombre de la única plaza, que desde 1980 estaba dedicada a Aramburu, por el de Roberto Aldo Bordoy, un timotense caído en la Guerra de Malvinas. Las siete placas, el disco de bronce y una plancha de cemento que homenajeaban a Aramburu fueron trasladadas a la delegación municipal, donde permanecen en custodia. Este gesto simboliza el lento y complejo proceso de los argentinos por reconciliarse con su pasado, un camino que, como bien señala el texto, aún tiene años por delante.
Preguntas Frecuentes sobre el Caso Aramburu
- ¿Quién fue Pedro Aramburu?
Pedro Eugenio Aramburu fue un militar y político argentino, que ejerció como presidente de facto de Argentina entre 1955 y 1958, tras el golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón. Es una figura controvertida en la historia argentina.
- ¿Qué fue Montoneros?
Montoneros fue una organización guerrillera argentina de tendencia peronista y de izquierda, que surgió a finales de los años 60. Se caracterizó por su lucha armada contra los gobiernos de facto y, posteriormente, contra el tercer gobierno peronista, en su búsqueda de lo que consideraban el socialismo nacional.
- ¿Por qué fue secuestrado y asesinado Aramburu?
Aramburu fue secuestrado y asesinado por Montoneros como un acto de "justicia revolucionaria". Fue "condenado" por un "tribunal revolucionario" por su responsabilidad en el fusilamiento de militares y civiles peronistas tras el levantamiento de 1956 (liderado por el General Juan José Valle) y por el robo del cadáver de Eva Perón durante su presidencia de facto.
- ¿Dónde se encontró el cuerpo de Aramburu?
El cuerpo de Pedro Aramburu fue encontrado en el sótano de la estancia 'La Celma', propiedad de la familia Ramus Iribarren, ubicada en las afueras de Timote, un pueblo rural en la provincia de Buenos Aires, cerca de la frontera con La Pampa.
- ¿Qué anunció el "Comunicado Número 4" de Montoneros?
El "Comunicado Número 4" fue el documento mediante el cual Montoneros anunció públicamente la "ejecución" de Pedro Aramburu, explicando las razones de su "condena" y presentándose como una nueva fuerza guerrillera. Fue su carta de presentación formal ante la sociedad argentina.
- ¿Cuál fue la reacción de Juan Domingo Perón ante el hecho?
Sorprendentemente, Juan Domingo Perón, desde el exilio, respaldó la acción de Montoneros. En una carta posterior, calificó el asesinato de Aramburu como "una acción deseada por todos los peronistas" y encomió "todo lo actuado" por sus "muchachos peronistas", iniciando así un período de cercanía con la organización.
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