¿Quién era el policía de paisano en la Peña después de marejada?

La Policía y el Desafío de Contener la Marea Social

16/01/2026

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La labor policial en la gestión de multitudes es una de las más delicadas y complejas en cualquier sociedad. Ya sea frente a una aglomeración por necesidad, una protesta social masiva o un incidente aislado que escala, el objetivo primordial debería ser siempre mantener el orden público y garantizar la seguridad de todos los ciudadanos, respetando sus derechos fundamentales. Sin embargo, la realidad demuestra que este equilibrio es frágil y, en ocasiones, la “marea” de personas y sus motivaciones pueden desbordar los protocolos, llevando a situaciones de tensión, caos o, peor aún, a excesos de fuerza con consecuencias devastadoras.

¿Por qué los policías empujaron a partes iguales por una marea de cubanos?
En las imágenes se ve que los policías empujaron y fueron empujados a partes iguales por una marea de cubanos ansiosos por comprar una nevera, uno de los electrodomésticos más demandados por los cubanos en los últimos tiempos. Colas frente a la tienda Trasval de La Habana. Facebook / Donde hay equipos en MLC

El contexto socioeconómico y político juega un papel crucial en cómo se desarrollan estas interacciones. La desesperación económica, la demanda de justicia social o la simple gestión de recursos escasos pueden transformar una cola en un foco de desorden, o una manifestación pacífica en un enfrentamiento. Analizaremos a continuación distintos escenarios donde la policía ha tenido que enfrentar estas "mareas", revelando los desafíos y las críticas que surgen de sus actuaciones.

Índice de Contenido

La Marea de la Necesidad: El Caso Cubano

En Cuba, la realidad económica ha generado situaciones únicas de aglomeración que ponen a prueba la capacidad de la policía local para mantener el orden. Las tiendas que operan con Moneda Libremente Convertible (MLC) se han convertido en puntos críticos, donde la escasez de productos básicos y electrodomésticos, combinada con la dificultad de acceso a divisas extranjeras, provoca largas colas que se forman desde la madrugada. Un ejemplo palpable de esta situación se vivió en la tienda Trasval de La Habana, donde la demanda de productos como neveras, freidoras o cocinas de gas generó una "matazón" –un término popular para describir el caos y las aglomeraciones extremas– cuando los agentes intentaron gestionar los turnos.

El objetivo de los carteles con precios y disponibilidad, según se ha informado, era precisamente evitar estas aglomeraciones y la frustración de los clientes. Sin embargo, la realidad superó la intención. En el incidente de Trasval, la policía intentó recoger los carnets de identidad para organizar los turnos, una medida que, lejos de calmar, desató una estampida. Las imágenes difundidas mostraban a los policías empujando y siendo empujados "a partes iguales por una marea de cubanos ansiosos por comprar una nevera, uno de los electrodomésticos más demandados". Esta escena ilustra cómo la presión económica y la desesperación pueden transformar una simple gestión de colas en un desafío de contención masiva, donde la línea entre el orden y el caos es muy delgada. La existencia de estas tiendas MLC, criticada por la desigualdad que genera en un país donde los salarios se pagan en moneda nacional y el acceso a divisas es casi imposible sin recurrir al mercado informal, subraya la raíz del problema que la policía intenta contener: la carencia y la necesidad.

El salario de un médico especialista en Cuba, por ejemplo, se reduce a unos 115 dólares en el mercado informal, haciendo que la adquisición de un enfriador de 665 dólares requiera casi seis meses de salario íntegro, sin contar gastos básicos. Esta cruda realidad es el telón de fondo de la "marea" que la policía cubana intenta, a menudo infructuosamente, contener. Su objetivo es mantener un mínimo de orden público en un contexto de escasez y desigualdad estructural, pero las herramientas que utilizan y la magnitud del problema hacen que la tarea sea inmensamente difícil y, en ocasiones, contraproducente.

¿Por qué la policía colombiana está militarizada?
La policía colombiana está militarizada; no dependen del Ministerio del Interior, sino del de Defensa, una consecuencia de la larga etapa de conflicto contra el narcotráfico y las guerrillas que ha vivido Colombia durante décadas.

La Fuerza del Pueblo: Protestas y Militarización en Colombia

La "marea" social en Colombia tomó una forma muy diferente: la de un masivo "Paro Nacional" que arrojó a miles de ciudadanos a las calles. Las protestas, inicialmente dirigidas contra un proyecto de reforma fiscal del Gobierno de Iván Duque, se transformaron en un clamor por un giro hacia lo social, impulsado por la desesperación ante la falta de oportunidades y el empeoramiento de las desigualdades sociales exacerbadas por la pandemia. En este escenario, la policía colombiana, a diferencia de otras fuerzas de seguridad en la región, tiene una particularidad: está militarizada, dependiendo del Ministerio de Defensa y no del Interior. Esta estructura es una herencia de décadas de conflicto contra el narcotráfico y las guerrillas.

El despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado para "callar las voces de quienes protestan" resultó en una represión severa. Las autoridades reconocieron 27 muertes, mientras que organizaciones civiles denunciaron más de 40 fallecidos. La violencia ejercida por la policía ha sido objeto de condena internacional, con organizaciones como la ONU pidiendo el cese de la represión. La militarización de la policía en un contexto de protesta social civil genera una dinámica de confrontación que va más allá de la contención del orden. El objetivo implícito, según las críticas, no era solo mantener el orden, sino suprimir la disidencia y la protesta social, lo que llevó a un uso desproporcionado de la fuerza. La imagen de los policías ejerciendo violencia contra su propio pueblo, como lo denunció el historiador José Miguel Villarroya, puso de manifiesto el abismo entre el rol ideal de protección ciudadana y la realidad de una fuerza policial que, al depender del ámbito militar, puede priorizar la seguridad del Estado sobre los derechos humanos de los manifestantes. Esta "marea" de indignación y demanda de cambio fue respondida con una fuerza contundente, evidenciando los peligros de una policía con una formación y estructura más orientada al combate que a la gestión de la ciudadanía.

Cuando la Autoridad se Excede: Incidentes de Brutalidad Policial

Más allá de las grandes "mareas" sociales, existen incidentes puntuales donde la interacción de la policía con ciudadanos individuales o pequeños grupos escala a niveles de brutalidad. El caso de una familia colombiana radicada en Valencia, España, es un ejemplo preocupante. Lo que debía ser un almuerzo de cumpleaños se convirtió en una pesadilla cuando fueron víctimas de una brutal agresión policial, que incluyó golpes, esposamiento y comentarios xenófobos. La situación se originó cuando dos mujeres reprocharon a unos policías la forma en que retenían a otros jóvenes.

Según el relato de la familia, la situación escaló rápidamente. Layli Colorado, una de las jóvenes, se negó a identificarse al considerar que no había hecho nada malo, lo que llevó a un empujón contra un coche, esposamiento y golpes. Sus padres, al llegar al lugar, también fueron agredidos con porras. Videos grabados desde edificios cercanos muestran a varios policías golpeando a personas con sus bolillos, lanzando a una mujer al suelo y persiguiendo a otros. La familia denunció insultos como "colombianos de mier" y agresiones en cuartos sin cámaras, además de amenazas. La policía, por su parte, afirmó que los agentes respondieron a un intento de obstaculizar la actuación policial y que resultaron con contusiones, arrestando a la familia por "atentado a agente de la autoridad".

Este incidente, aunque no involucra una "marea" masiva, es fundamental para entender los límites de la autoridad policial. Demuestra cómo el objetivo de mantener el orden puede desviarse hacia el abuso de poder, la discriminación y la violación de derechos. En estos casos, la contención de una situación no implica el uso desproporcionado de la fuerza o el desprecio por la dignidad humana. La denuncia de la familia y la existencia de pruebas visuales son cruciales para exigir rendición de cuentas y asegurar que la policía cumpla su rol de proteger y servir, y no de intimidar o agredir. La xenofobia denunciada es un factor adicional que resalta la necesidad de una formación integral en derechos humanos y diversidad cultural para todas las fuerzas del orden.

Desafíos y Objetivos de la Policía en la Gestión de Multitudes

El objetivo fundamental de la policía local, o de cualquier fuerza del orden en la gestión de multitudes, es garantizar la seguridad pública y el mantenimiento de la ley y el orden. Esto implica:

  • Facilitar el desarrollo pacífico: Cuando se trata de manifestaciones o reuniones, el objetivo es permitir que se desarrollen de manera segura y sin interrupciones, garantizando el derecho a la reunión y la expresión.
  • Proteger a los participantes y al público en general: Evitar conflictos entre grupos, controlar el flujo de personas para prevenir estampidas o accidentes, y proteger la propiedad pública y privada.
  • Contener y disolver disturbios: En caso de que una situación se torne violenta o ilegal, la policía debe intervenir para restaurar el orden, utilizando la fuerza mínima necesaria y proporcional a la amenaza.
  • Minimizar el riesgo de lesiones: Tanto para los ciudadanos como para los propios agentes. Las tácticas de desescalada y la comunicación son herramientas esenciales.
  • Garantizar la rendición de cuentas: Las acciones policiales deben ser transparentes y los agentes deben ser responsables de su conducta, especialmente en el uso de la fuerza.

Sin embargo, como hemos visto en los casos de Cuba y Colombia, la realidad es a menudo más compleja. En Cuba, la "marea" de la necesidad económica desafía la capacidad de la policía para mantener el orden sin provocar más caos debido a la escasez estructural. En Colombia, la militarización y la respuesta represiva a la protesta social han erosionado la confianza pública y han generado graves violaciones de derechos humanos. El caso de Valencia, aunque a menor escala, subraya la importancia de la supervisión interna y externa para prevenir abusos y garantizar que la policía actúe siempre dentro del marco legal y ético.

Comparativa de Escenarios de Contención Policial

Para entender mejor la diversidad de situaciones y respuestas policiales, podemos comparar los escenarios presentados:

AspectoCaso Cuba (Tiendas MLC)Caso Colombia (Paro Nacional)Caso España (Valencia)
Naturaleza de la "Marea"Aglomeración por necesidad económica y escasez.Protesta social y política masiva.Interacción individual que escala a brutalidad.
Objetivo Policial (percibido)Gestión de colas, mantener el orden.Supresión de la protesta, restauración del orden.Control de situación, autoridad.
Tipo de Fuerza PolicialPolicía local, sin aparente militarización para este fin.Policía militarizada (Ministerio de Defensa).Policía Nacional (Civil).
Resultado/Crítica PrincipalCaos, frustración, ineficacia ante la desesperación.Represión, muertes, violaciones de DDHH.Brutalidad, xenofobia, abuso de autoridad.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cuál es el principal objetivo de la policía en la contención de multitudes?
El objetivo principal es mantener el orden público, garantizar la seguridad de todas las personas involucradas (tanto los participantes como el público general) y proteger la propiedad. Idealmente, esto se logra facilitando el desarrollo pacífico de eventos y recurriendo a la fuerza solo cuando es estrictamente necesario y de forma proporcional.

¿Cómo difiere la actuación policial en protestas y en situaciones de aglomeración por necesidades económicas?
En protestas, la policía debe equilibrar el orden público con el derecho fundamental a la manifestación. Las tácticas deben enfocarse en la desescalada y la protección de los derechos civiles. En aglomeraciones por necesidades económicas, el desafío es gestionar la desesperación y la escasez, lo que requiere un enfoque más social y de gestión de recursos, evitando confrontaciones que exacerben la tensión.

¿Quién es el director de la policía deColombia?
El director de la Policía de Colombia, el mayor general Jorge Luis Vargas, dijo este martes que en el marco de las manifestaciones actuales se han dado “múltiples intervenciones del Esmad contra los disturbios, nunca contra la manifestación pacífica”.

¿Qué implicaciones tiene la militarización de la policía en el manejo de multitudes?
La militarización puede llevar a una doctrina de confrontación en lugar de contención. Al depender del Ministerio de Defensa, la policía puede adoptar tácticas y equipos más propios de un conflicto armado, lo que aumenta el riesgo de uso excesivo de la fuerza y violaciones de derechos humanos contra la población civil. Esto difumina la línea entre la seguridad ciudadana y la seguridad nacional.

¿Qué recursos tienen los ciudadanos ante un exceso de fuerza policial?
Los ciudadanos pueden presentar denuncias ante las autoridades internas de la policía (asuntos internos), la fiscalía, defensores del pueblo u ombudsman, y organizaciones de derechos humanos. Es crucial documentar los hechos (videos, fotos, testimonios) y buscar asesoría legal. En muchos países, también existen vías judiciales para demandar a los responsables y al Estado.

¿Es normal que la policía registre a las personas para controlar las colas en tiendas?
Si bien la policía puede tener un rol en la gestión del orden en espacios públicos, la forma de hacerlo es crucial. Recoger carnets o registrar personas para "turnos" en colas por bienes básicos, especialmente si esto deriva en caos o empujones, no es una práctica estándar de contención de multitudes y puede ser visto como una intrusión o un método ineficaz que agrava la situación en lugar de resolverla, especialmente si no hay un marco legal claro que lo respalde.

En conclusión, el rol de la policía en la contención de la "marea" social es un barómetro de la salud democrática y social de un país. La capacidad de las fuerzas del orden para actuar con profesionalismo, respeto por los derechos humanos y proporcionalidad, es esencial para mantener la confianza ciudadana y garantizar la estabilidad. Los casos analizados nos recuerdan la importancia de una supervisión constante, una formación adecuada y una rendición de cuentas** efectiva para asegurar que la policía sea, ante todo, un garante de la seguridad y los derechos de todos.

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