¿Qué es el delito de cohecho pasivo propio o impropio en el ejercicio de la función policial?

Policía: Entre la Justicia y lo Inexplicable

12/12/2023

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La labor policial es, por naturaleza, multifacética. A menudo, los agentes se enfrentan a situaciones que van desde el mantenimiento del orden público y la investigación criminal, hasta escenarios que desafían la razón y la lógica. Este artículo explora dos casos paradigmáticos que ilustran la vasta y a veces sorprendente gama de realidades con las que los cuerpos policiales pueden encontrarse: uno que pone a prueba los límites del uso de la fuerza y la exigencia de justicia, y otro que se adentra en el terreno de lo inexplicablemente paranormal, documentado en un informe oficial.

¿Qué pasó con los funcionarios del cuerpo policial?
El cuerpo policial abrió un sumario interno y dio de baja el pasado 14 de agosto a dos funcionarios por no prestarle auxilio, pero no reconoció ni uso excesivo de la fuerza ni incumplimiento de protocolos. Paralelamente se abrió una investigación judicial, que nueve meses después empieza a dar sus primeros frutos.

Los acontecimientos que marcan la vida de una persona o de una comunidad a menudo dejan una huella imborrable, y la intervención de la policía en esos momentos es crucial. En ocasiones, su presencia es para proteger y servir; en otras, lamentablemente, puede ser el origen de un profundo trauma. Pero también hay momentos en que su rol se transforma en el de un testigo de lo insólito, dejando constancia de sucesos que escapan a cualquier explicación racional.

Índice de Contenido

El Impacto de la Fuerza: El Caso de Fabiola Campillai y la Búsqueda de Justicia

La noche del 26 de noviembre de 2019, Chile vivía inmerso en una ola de protestas sociales sin precedentes desde el retorno a la democracia. En San Bernardo, un barrio periférico de Santiago, Fabiola Campillai, una auxiliar de producción de 36 años, se dirigía junto a su hermana a la parada de autobús para ir a su trabajo en una fábrica alimenticia. Lo que debía ser un trayecto rutinario se convirtió en una tragedia personal que resonaría en todo el mundo.

Al doblar la esquina de su casa, Fabiola fue impactada directamente en el rostro por una bomba lacrimógena disparada por un carabinero con una escopeta de 37 milímetros. Un acto de violencia que la dejó desplomada y con heridas devastadoras. Las consecuencias fueron inmediatas y brutales: Fabiola perdió la visión total de ambos ojos. Pero la agresión no solo le arrebató la vista; también la dejó sin gusto y sin olfato, alterando radicalmente su percepción del mundo.

Tras el impacto, se inició una desesperada carrera contrarreloj para salvar su vida. Gracias a la ayuda oportuna de sus vecinos, fue trasladada de urgencia y sometida a múltiples operaciones para reconstruir su rostro, implantar una placa en su frente y curar una lesión cerebral que le provocaba la expulsión de líquido cefalorraquídeo por la nariz. Con la cabeza llena de tornillos y una cicatriz de oreja a oreja, su recuperación ha sido un proceso arduo y doloroso, un verdadero “nacer de nuevo”, como ella misma lo describe.

Fabiola ha tenido que reaprender las tareas más básicas de la vida diaria: moverse por su casa, pelar una papa, picar una cebolla, e incluso comer sin mancharse. Su hogar se ha convertido en un mapa mental de objetos inamovibles, cada mueble cumpliendo una función específica en su nueva realidad. A pesar de la adversidad, ella se declara “emocionalmente bien”, extrayendo fuerzas del amor incondicional de su familia, especialmente de su hijo menor, a quien no quiere “educar en el rencor”.

El caso de Fabiola Campillai, junto al de Gustavo Gatica (otro joven que perdió la vista en las protestas), visibilizó una preocupante “epidemia de mutilados oculares” durante la crisis social chilena. A pesar de la gravedad de su situación, Fabiola no recibió ningún tipo de ayuda estatal. Ni siquiera una llamada del gobierno o de la dirección de Carabineros. Todas sus operaciones y la baja laboral han corrido a cargo de la mutualidad. Su demanda no es ya por ayuda, sino por justicia.

El cuerpo policial, Carabineros, abrió un sumario interno y dio de baja a dos funcionarios el 14 de agosto, nueve meses después del incidente, por no prestarle auxilio a Fabiola. Sin embargo, en un giro que generó indignación, la institución no reconoció ni el uso excesivo de la fuerza ni el incumplimiento de protocolos en el ataque. Esta falta de reconocimiento de la responsabilidad institucional ha sido un punto de dolor para la víctima.

Paralelamente, se abrió una investigación judicial que, tras meses de espera, comenzó a dar frutos. La detención del ex agente Patricio Maturana, imputado por el fatal disparo, ha sido un soplo de esperanza para Fabiola y para otras víctimas. “No es sólo responsable el que me disparó, que sin duda tiene culpa, sino que acá había un piquete completo y había alguien que estaba al mando. Alguien tenía que haber puesto orden y no lo hizo”, reivindica Campillai, señalando la necesidad de que la impunidad no prevalezca y que la cadena de mando también rinda cuentas.

Fabiola Campillai, a la espera de más cirugías y de comenzar un curso de informática para reincorporarse al mundo laboral, se mantiene firme en su convicción de que las protestas volverán si no hay respuestas a las demandas sociales. Su historia es un poderoso recordatorio de la fragilidad de los derechos humanos y la importancia inquebrantable de la justicia en una sociedad.

¿Cuál es la pena por cohecho pasivo?
El cohecho pasivo será sancionado con pena de cuatro a diez años de prisión mayor y con multa cuyo monto, de precisarse la suma involucrada en la infracción, será de entre cuatro a diez veces el valor de esta, y de no poder precisarse, de cuatro a diez veces el salario que perciba el imputado al momento de la comisión de la infracción.

Más Allá de lo Tangible: El Misterio del Expediente Vallecas

Contrastando con la cruda realidad de la violencia policial, existe otra faceta del trabajo de los agentes que se adentra en lo desconocido, lo inexplicable. Una de las documentaciones más famosas y aterradoras de este tipo es el célebre ‘Expediente Vallecas’, un informe policial oficial que da fe de fenómenos paranormales en una vivienda de Madrid.

Una fría noche de noviembre de 1992, la Policía de Madrid recibió una llamada desconcertante. Una familia residente en el barrio de Vallecas, los Gutiérrez Lázaro, se encontraba completamente aterrada por sucesos extraordinarios que venían ocurriendo en su vivienda. El origen de estos extraños acontecimientos, según el relato familiar, se remontaba meses atrás, tras la muerte de Estefanía, la hija mayor, quien falleció por una extraña enfermedad desencadenada, supuestamente, después de una sesión de ouija.

El inspector José Pedro Negrí fue el encargado de encabezar a los efectivos policiales que acudieron a la vivienda. Lo que presenciaron y documentaron esa madrugada ha pasado a la historia como el único informe policial oficial en España que describe sucesos paranormales. El documento, que ha sido objeto de fascinación y debate durante décadas, dejó constancia de fenómenos como “puertas que se abrían solas y extrañas materias viscosas que surgían de la nada”. La objetividad de un informe policial otorgó a estos eventos una credibilidad inusual, elevando el caso a la categoría de misterio sin resolver.

Años después, el programa de televisión ‘Cuarto Milenio’ reabrió el Expediente Vallecas, buscando arrojar luz sobre los hechos. Entrevistaron al propio Inspector Negrí, quien, al regresar a la casa por primera vez en 27 años, experimentó una profunda transformación en su rostro, reviviendo la oscuridad y el impacto de aquella noche. También entrevistaron a Marianela, la hermana menor de Estefanía, quien tenía solo 12 años cuando ocurrieron los sucesos. Marianela, ya adulta, compartió sus imborrables recuerdos, desvelando detalles que “superan cualquier película de terror”, como un presunto episodio de levitación o el habla en un lenguaje incomprensible de su hermana antes de su muerte.

El Expediente Vallecas es un testimonio singular de cómo la policía, en su deber de atender a los ciudadanos, puede encontrarse con realidades que trascienden la comprensión científica y racional. Es un caso que sigue desafiando a la lógica y que permanece como un ejemplo de lo inexplicable documentado por la autoridad.

Dos Rostros de la Labor Policial

Los casos de Fabiola Campillai y el Expediente Vallecas, aunque radicalmente distintos en su naturaleza, convergen en un punto crucial: la intervención policial y su documentación. Ambos demuestran la amplitud de situaciones a las que los cuerpos de seguridad deben responder, desde la violencia humana y la exigencia de derechos, hasta los límites de la realidad tangible.

Mientras que en Chile, la policía se vio envuelta en un suceso de abuso de poder y la lucha por la justicia, en España, la misma institución se encontró documentando fenómenos que desafían toda explicación científica. Ambos escenarios, a su manera, ponen de manifiesto la complejidad de la función policial y el impacto que sus acciones, o la falta de ellas, pueden tener en la vida de las personas.

AspectoCaso Fabiola CampillaiExpediente Vallecas
Fecha del Suceso Principal26 de noviembre de 2019Noviembre de 1992
LugarSan Bernardo, Santiago, ChileVallecas, Madrid, España
Naturaleza del SucesoUso de fuerza policial, lesiones gravesFenómenos paranormales y muerte en el hogar
Víctima PrincipalFabiola Campillai (lesionada)Familia Gutiérrez Lázaro (afectada), Estefanía (fallecida)
Resultado para la Víctima/FamiliaPérdida total de visión, gusto y olfato; lucha por justiciaTerror, vivencia de sucesos inexplicables
Acción Policial RelevanteDisparo de bomba lacrimógena, investigación interna y judicialInvestigación de lo paranormal, elaboración de informe oficial
ImplicacionesDebate sobre derechos humanos, uso de la fuerza, rendición de cuentasCuestionamiento de la realidad, límites de la ciencia, lo desconocido
Documentación ClaveInvestigación judicial, sumario interno policialInforme policial oficial sobre fenómenos anómalos

Preguntas Frecuentes sobre la Actuación Policial

¿Qué se considera uso excesivo de la fuerza policial?
El uso excesivo de la fuerza se refiere al empleo de una fuerza mayor a la necesaria, razonable o proporcionada para controlar una situación o detener a una persona. Incluye el uso de armas de forma indiscriminada o cuando no existe una amenaza inminente. El caso de Fabiola Campillai es un ejemplo de cómo estas acciones pueden tener consecuencias devastadoras y ser objeto de controversia y procesos judiciales.
¿Cómo se investigan los casos de presunto abuso policial?
Los casos de presunto abuso policial suelen ser investigados tanto internamente por la propia institución (sumarios administrativos) como externamente por el sistema judicial (fiscalías y tribunales). Las investigaciones buscan determinar si se incumplieron protocolos, si hubo uso indebido de la fuerza y si existen responsabilidades individuales o de mando. Las víctimas tienen derecho a denunciar y a buscar justicia a través de estos canales.
¿Puede la policía documentar eventos que parecen inexplicables o paranormales?
Sí, como demuestra el ‘Expediente Vallecas’, la policía puede encontrarse en situaciones donde los eventos reportados o presenciados son inusuales y carecen de una explicación lógica inmediata. En estos casos, su función es documentar lo que observan y lo que les es reportado, creando un registro oficial de los hechos, incluso si estos entran en el ámbito de lo paranormal o lo inexplicable.
¿Cuál es la importancia de un informe policial en casos inusuales?
Un informe policial es un documento oficial que registra los hechos, las observaciones y las acciones tomadas por los agentes. En casos inusuales o inexplicables, su importancia radica en que proporciona un testimonio oficial y objetivo (dentro de lo posible) de lo ocurrido. Aunque no ofrece explicaciones, valida que los eventos fueron presenciados y tomados en serio por la autoridad, lo cual es crucial para la credibilidad y el estudio posterior de dichos fenómenos.
¿Qué tipo de apoyo reciben las víctimas de violencia policial?
El apoyo a las víctimas de violencia policial puede variar significativamente según el país y la legislación. Idealmente, las víctimas deberían recibir atención médica, apoyo psicológico, asistencia legal y, en casos de lesiones graves, compensación económica. Sin embargo, como se observó en el caso de Fabiola Campillai, la realidad puede ser que las víctimas deban luchar por obtener este apoyo, a menudo sin ayuda directa del Estado o de la institución policial.

La policía, en su esencia, es un reflejo de la sociedad a la que sirve, enfrentándose a sus dilemas, sus conflictos y, en ocasiones, a sus misterios más profundos. Desde la exigencia de responsabilidad por actos de violencia hasta la documentación de fenómenos que desafían la razón, el rol de los agentes es fundamental y, a menudo, más complejo de lo que se percibe a simple vista. Estos dos casos emblemáticos nos recuerdan que la búsqueda de la verdad y la seguridad es un camino que puede llevar a los uniformados a realidades extraordinarias y a la confrontación con los límites de lo conocido y lo justo.

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