03/08/2026
El pasado 16 de abril, un hallazgo histórico conmovió el ámbito cultural peruano y global. En el Museo de Arte de Lima (MALI), el investigador Valentino Gianuzzi presentó dos fotografías inéditas del insigne poeta peruano César Vallejo, imágenes que permanecían ocultas al público hasta ahora. Tomadas por la policía de París en 1930, estas instantáneas revelan a un Vallejo con una expresión tensa, capturado con y sin sombrero, tras una intervención policial que marcaría un punto de inflexión en su vida. Esta revelación no solo arroja nueva luz sobre un episodio poco conocido de su biografía, sino que también subraya la constante vigilancia y persecución que enfrentó debido a su ideología, un factor determinante en su exilio y en su inquebrantable compromiso con las causas sociales y políticas que lo llevaron a abrazar a España como una segunda patria.

La historia detrás de estas fotografías es tan fascinante como reveladora. El 17 de diciembre de 1930, la policía parisina detuvo a César Vallejo y a su grupo de amigos bajo la sospecha de que pertenecían a una organización comunista. Gianuzzi, quien revisó personalmente el expediente en la prefectura de París y halló el material fotográfico en el sistema digitalizado del Ministerio del Interior de Francia, relata que Vallejo fue abordado por agentes mientras paseaba con sus amistades. La acusación infundada de pertenecer a un grupo comunista provocó su indignación y un altercado con los efectivos, que culminó con su traslado a una dependencia policial. El propósito de este registro fotográfico era claro: distribuir el retrato del poeta entre las comisarías locales para facilitar su identificación, convirtiéndolo en un objetivo de vigilancia. Aunque fue liberado, y posteriormente citado a la prefectura, César Vallejo fue expulsado de la capital francesa pocas semanas después. Tenía 38 años en ese momento, y paradójicamente, ocho años más tarde, fallecería en esa misma ciudad, dejando un legado que estas imágenes ahora complementan, ofreciendo una de las pocas tomas de estudio que se conservan de su figura.
Un Compromiso Inquebrantable: La Ideología de César Vallejo
César Vallejo no fue solo una de las figuras más representativas de la literatura peruana y latinoamericana del siglo XX, sino también un pensador y activista cuya sensibilidad y preocupación por la justicia social se manifestaron tanto en su obra como en su vida pública. Conocido como el “poeta universal”, su legado poético es profundamente humano y existencial, pero también está marcado por una postura política claramente alineada con las ideas de izquierda. Tras su expulsión de Francia, su compromiso ideológico se reforzó aún más cuando, en 1931, se afilió al Partido Comunista Español, una decisión que selló su militancia en la izquierda europea. Desde entonces, sus crónicas, ensayos y poemas se convirtieron en plataformas para una crítica constante al capitalismo, la explotación y la indiferencia hacia los más desfavorecidos.
El compromiso político de Vallejo trascendió la mera escritura. Su militancia fue activa y visible. En 1937, en plena Guerra Civil Española, viajó a España como parte de una delegación antifascista. Allí, no dudó en denunciar los crímenes cometidos por el franquismo, poniendo su voz y su pluma al servicio de la causa republicana. Hasta el final de sus días, el autor de 'Paco Yunque' defendió sus ideales de justicia y solidaridad, convirtiéndose en un símbolo de la intelectualidad comprometida con la izquierda política. Su vida fue un testimonio de que la poesía y el activismo pueden converger en una sola fuerza transformadora, buscando un mundo más equitativo y humano.
España en el Corazón y la Pluma: El Exilio y la Lucha
España no fue solo un destino de exilio para César Vallejo; fue una cumbre política y una cima literaria en la Europa de entreguerras. El amor que sentía por esta nación venía desde su nacimiento, arraigado en una herencia mestiza hispanoamericana que lo llevó a cultivar costumbres y creencias religiosas enmarcadas en un catolicismo heterodoxo. En la Guerra Civil Española, asumió un compromiso político con la España Republicana, acercándose al mismísimo campo de batalla para luego escribir, entre sus ardores, la monumental obra España, aparta de mí este cáliz, un himno en defensa de la tierra que vio nacer a sus ancestros. Aunque su corazón era indígena, su alma, de manera concluyente, fue profundamente española.
Primeros Encuentros con la Madre Patria
La hispanidad de Vallejo se explica no solo por su lugar de nacimiento en un pueblo andino como Santiago de Chuco, sino por su linaje. Sus dos abuelos, José Rufo Vallejo y Baltazar Joaquín Mendoza, fueron sacerdotes españoles. Esta cercanía, especialmente la de José Rufo Vallejo con sus hijos, incluido el padre del poeta, Francisco de Paula, conllevó la transmisión de costumbres y creencias hispánicas que se arraigaron en la familia. Incluso, de los 12 hijos de sus padres, tres exhibieron un marcado fenotipo español, mientras los demás expresaron con orgullo su mestizaje, lo que le valió a Vallejo el cariñoso apodo de “Cholo”.
La personalidad de Vallejo también reflejaba su herencia hispánica: un seseo característico, un espíritu contradictorio, melancolía, una abrupta forma de caer en el silencio, una obsesión incesante por la muerte y, a la vez, un inmenso deseo de vivir a plenitud. Su gregarismo, el amor por la familia y el sumo cuidado de su apariencia eran otras características notables. Hablaba predominantemente castellano, aunque con algunas palabras quechuas, y su familia adoptaba un estilo de vestir muy español. La religión católica fue preponderante en su niñez, deseando incluso ser obispo, un anhelo que se reflejaría años después en Trilce XLVII. Estas costumbres y creencias, tanto españolas como andinas, moldearon su particular cosmovisión, definiendo su óptica política, económica, religiosa y filosófica.
La filiación española de Vallejo se hizo patente desde el inicio de su carrera literaria. En su primer poema, “Soneto” (1911), ya se observan las huellas de la poesía pastoril y su predilección por el endecasílabo del Siglo de Oro español, que prevalecería en sus obras cumbre. Incluso, en su tesis de bachiller en Letras, “El romanticismo en la poesía castellana” (1915), Vallejo destacó la sensibilidad y el espíritu pasional de la raza española, identificando a Quintana, Espronceda y Zorrilla como sus máximos exponentes y reconociendo su influencia en la poesía latinoamericana.

Su primer viaje a España, en octubre de 1925, con la intención de obtener una beca en la Universidad de Madrid, no estuvo exento de controversia. El periodista Luis Astrana Marín le dio una fría bienvenida con un artículo burlón. Sin embargo, Vallejo respondió con dignidad, aclarando que aún no había pisado Madrid y que solo conocía Santander, describiendo su viaje como un regreso a su “América Hispana, reencarnada por el amor del verbo”. Al llegar a Madrid, la ciudad lo sorprendió por su originalidad y por no haber deshumanizado a su gente, considerándola un lugar donde “nadie podía morir de miseria”. Sin embargo, también evaluó críticamente el liderazgo intelectual español, señalando la ausencia de líderes en las letras y la incapacidad de figuras como Unamuno u Ortega y Gasset para ser mentores de las nuevas generaciones.
El Exilio Forzado y la Militancia Comunista
En abril de 1930, Vallejo regresó a Madrid para la reedición de Trilce, un momento de triunfo literario. Se reunió con figuras como Gerardo Diego y Rafael Alberti, y visitó Salamanca, donde conoció a Unamuno. Sin embargo, el destino político lo esperaba. A fines de 1930, tras ser descubierto por la policía francesa realizando viajes a Rusia y reuniéndose clandestinamente, fue calificado como “individuo peligroso” e “indeseable”, lo que llevó a su expulsión de Francia. España se convirtió en su destino de exilio político, una etapa marcada por dificultades, pero también por una profunda producción ideológica.
Más que un poeta, Vallejo era un escritor y político comprometido con las causas revolucionarias, un marxista heterodoxo con simpatías trotskistas. Esta posición le permitió escribir obras de fuerte carga ideológica como El tungsteno, Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin, Rusia ante el segundo plan quinquenal y Paco Yunque, además de corregir El arte y la revolución. Sin embargo, la publicación de estas obras fue un desafío, y los problemas económicos lo obligaron a pedir préstamos y a traducir obras de otros autores para sobrevivir. Su afiliación al Partido Comunista Español coincidió con la proclamación de la Segunda República Española, un evento que Vallejo observó con escepticismo, afirmando que un cambio sin “efusión de sangre” no era una verdadera revolución.
Vallejo en la Guerra Civil Española: Un Miliciano del Alma
La Guerra Civil Española, iniciada en 1936, encontró a un Vallejo plenamente comprometido. Dejó de lado sus discrepancias con el Frente Popular y se unió a la causa republicana con una coherencia admirable. En París, organizó el Comité Ibero-Americano para la Defensa de la República Española y editó el boletín Nuestra España. Su angustia por el devenir del pueblo español lo llevó a buscar noticias constantemente y a involucrarse en la adoctrinación marxista, la recolección de fondos y la escritura de artículos que denunciaban la política de “No intervención” y convocaban a la unión en defensa de los ideales republicanos. Su desesperación se manifestaba en cartas donde lamentaba su “pequeñez humana” pero reafirmaba la victoria ineludible de la causa popular.
El 22 de diciembre de 1936, Vallejo viajó a Barcelona con un salvoconducto, actuando como periodista para la sección de propaganda de la embajada de España en París. En esta visita, constató la pérdida de control anarquista y las graves divergencias entre las facciones republicanas, un factor que debilitaba la lucha contra el fascismo. Autorizado a circular por Cataluña y Valencia, e incluso a ingresar a Madrid, se encontró con Rafael Alberti y se enroló en las filas del POUM, al igual que George Orwell. Su fe en el triunfo republicano era inquebrantable, como lo expresó en una carta a Juan Larrea: “De España traje una gran afirmación de fe y esperanza en el triunfo del pueblo”.
Su activismo continuó con artículos como “América y la ‘idea de imperio’ de Franco”, donde rechazaba enérgicamente los llamamientos del dictador a fundar un imperio hispanoamericano. Fiel a su compromiso, el 2 de julio de 1937, asistió al Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en Valencia, representando a Perú. Allí, en su ponencia “La responsabilidad del escritor”, denunció los gobiernos dictatoriales en América y la represión a los simpatizantes de la causa española, a la vez que exaltaba la conexión de América con la “Madre España”, exhortando a los intelectuales a movilizar a las masas. Con el corazón abierto, saludó la tradición de España y renovó la protesta de Sudamérica contra el fascismo en honor a Federico García Lorca.
El amor de Vallejo por España fue un sentimiento casi oceánico en sus últimos días. Luis Eduardo Valcárcel y Rafael Alberti atestiguaron la intensidad de su defensa de la España republicana. En una de sus últimas entrevistas, al ser preguntado “¿Qué es ahora España?”, Vallejo respondió con profunda tristeza, describiendo el heroísmo espontáneo del soldado del pueblo español, evidenciando el inmenso amor que sentía por la nación. Este dolor y la esperanza de un triunfo republicano se plasmaron en sus versos de Poemas humanos, donde, además de recordar a sus abuelos sacerdotes españoles, dejó clara su filiación: “Ello es el lugar donde me pongo / el pantalón, es una casa donde / me quito la camisa en alta voz / y donde tengo un suelo, un alma, un mapa de mi España.”
Pero es en España, aparta de mí este cáliz donde rinde a la Península el mejor de sus cantos. En “Himno a los voluntarios de la República”, su desesperación por el destino de España es palpable: “Voluntario de España, miliciano / de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón… no sé verdaderamente / qué hacer, dónde ponerme”. Se inspiró en anécdotas reales, como la del campesino Pedro Rojas, para crear héroes que saltaban del anonimato, buscando que su poesía épica mantuviera vivas las convicciones de los combatientes. Su sufrimiento ante la tragedia de la guerra era inmenso, especialmente tras el bombardeo de Málaga, que lo quebró: “¡Málaga sin defensa, donde nació mi muerte dando pasos / y murió mi pasión de nacimiento! / ¡Málaga, que estoy llorando! / ¡Málaga, que lloro y lloro!”.

Su desesperación creció al ver las divisiones internas en las fuerzas republicanas. De ahí sus versos premonitorios: “¡Cuídate, España, de tu propia España! / ¡Cuídate de la hoz sin el martillo, / cuídate del martillo sin la hoz! // ¡Cuídate de tus héroes! / ¡Cuídate de tus muertos! / ¡Cuídate de la República! / ¡Cuídate del futuro!…” Intuyendo una posible derrota, hizo un llamado a las nuevas generaciones: “Niños del mundo, / si cae España ‒digo, es un decir‒ / si cae //si tardo / si no veis a nadie, si os asustan / los lápices sin punta, si la madre / España cae ‒digo, es un decir‒ / salid, niños del mundo; id a buscarla!..”. En sus últimas palabras, en plena agonía, confirmó su inquebrantable filiación española: “España. Me voy a España.” Un testamento final de un poeta que vivió y murió por sus ideales, llevando a España en lo más profundo de su alma.
| Año | Evento Clave | Ubicación Principal | Contexto / Impacto |
|---|---|---|---|
| 1923 | Viaje a Europa | París, Francia | Inicio de exilio, búsqueda de nuevas experiencias, inicio de una etapa de vigilancia policial. |
| 1925 | Primera visita a España | Santander, Madrid | Primer contacto con la "Madre Patria," recepción mixta, establecimiento de lazos culturales. |
| 1930 | Detención y expulsión | París, Francia | Sospecha de comunismo, fuerza su traslado a España, marca el inicio de su exilio político. |
| 1931 | Afiliación al PCE | España | Profundización de su compromiso político de izquierda, activa militancia. |
| 1936 | Inicio Guerra Civil Española | España | Vallejo se une activamente a la causa republicana, intensifica su trabajo periodístico y poético. |
| 1936 | Primer viaje a Barcelona | España | Observación directa del conflicto, recopilación de información para la propaganda republicana. |
| 1937 | Congreso Internacional de Escritores Antifascistas | Valencia, España | Representante de Perú, ponencia sobre la responsabilidad del escritor, consolidación de su figura internacional. |
| 1938 | Fallecimiento | París, Francia | Muerte del poeta, pero su legado, su obra y su amor por España perduran. |
Preguntas Frecuentes sobre César Vallejo
¿Por qué fue detenido César Vallejo en París en 1930?
César Vallejo fue detenido por la policía de París el 17 de diciembre de 1930 bajo la sospecha de que él y su grupo de amigos pertenecían a una organización comunista. Tras un altercado con los agentes, fue llevado a una dependencia policial, donde se le tomaron fotografías inéditas para su identificación y posterior distribución entre las comisarías. Aunque fue liberado, la detención culminó con su expulsión de la ciudad semanas después.
¿Cuál era la ideología política de César Vallejo?
César Vallejo poseía una marcada ideología de izquierda. Su obra y vida pública reflejaban una profunda preocupación por la injusticia social y la exclusión. Tras su expulsión de Francia, se afilió al Partido Comunista Español en 1931 y manifestó abiertamente su militancia, criticando el capitalismo y la explotación. Se convirtió en un símbolo de la intelectualidad comprometida con los ideales de justicia y solidaridad.
¿Qué relación tenía César Vallejo con España?
La relación de César Vallejo con España era profunda y multifacética. Consideraba a España su “patria de exilio” y una “cumbre política y literaria”. Su amor por España se arraigaba en su herencia familiar, ya que sus abuelos fueron sacerdotes españoles, lo que influyó en sus costumbres, creencias y hasta en su personalidad. Su obra literaria también mostró una fuerte filiación con el Siglo de Oro español. Durante la Guerra Civil Española, su compromiso se hizo aún más evidente, apoyando activamente la causa republicana.
¿Participó César Vallejo en la Guerra Civil Española?
Sí, César Vallejo tuvo una participación activa y comprometida en la Guerra Civil Española. En 1936, se unió a la causa republicana, dejando de lado sus discrepancias políticas. Viajó a España en 1937 como parte de una delegación antifascista, denunció los crímenes del franquismo, y participó en el Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura. Su obra España, aparta de mí este cáliz es un testimonio poético de su profundo dolor y compromiso con el conflicto.
¿Qué obras de Vallejo reflejan su compromiso político?
Varias obras de César Vallejo reflejan su compromiso político y social. Entre ellas destacan la novela El tungsteno, que aborda la explotación laboral y la injusticia social. Sus ensayos y crónicas como Rusia en 1931. Reflexiones al pie del Kremlin y Rusia ante el segundo plan quinquenal muestran su interés por el socialismo y la revolución. Asimismo, el cuento Paco Yunque denuncia el abuso y la discriminación. Sin embargo, su obra cumbre en este aspecto es el poemario póstumo España, aparta de mí este cáliz, un conmovedor testimonio de su dolor y solidaridad con la causa republicana durante la Guerra Civil Española.
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