04/03/2025
La seguridad ciudadana es una preocupación constante en Perú, y la respuesta del Estado a la creciente ola de criminalidad ha tomado un nuevo rumbo con la promulgación de una ley que redefine el marco de acción de la Policía Nacional del Perú (PNP). El pasado sábado, la presidenta Dina Boluarte marcó un hito al firmar esta normativa, que otorga a los agentes la facultad de emplear sus armas de fuego en situaciones de flagrante delito, bajo la consideración de un acto de defensa propia. Esta medida, presentada como el primer gran paso para proteger a la policía y restablecer el Estado de derecho, ha encendido el debate público sobre el equilibrio entre la autoridad policial y los derechos ciudadanos.

La decisión fue tomada en el contexto del 'Cuarto de guerra contra la delincuencia', una instancia que reúne a autoridades civiles y de seguridad para coordinar estrategias frente a la criminalidad. Con esta ley, según la mandataria, se busca poner fin a un sistema legal que, por años, habría priorizado la vida del delincuente por encima de la de los propios policías y ciudadanos. La expectativa es clara: empoderar a la fuerza del orden para que actúe con mayor contundencia y sin temor a ser procesada injustamente por defender la vida.
La Nueva Ley: Un Giro en el Uso de la Fuerza Policial
La Ley N.º 32291, promulgada el domingo siguiente, representa una modificación significativa del Decreto Legislativo 1186, que regula el uso de la fuerza por parte de la PNP. Esta norma no solo especifica el uso de armas letales y no letales, sino que incorpora de manera explícita la posibilidad de que los oficiales recurran a sus armas de fuego en casos de flagrancia delictiva. El cambio más trascendental se encuentra en el nuevo párrafo 8.4 del Artículo 8, que establece un escenario muy específico para el uso de fuerza letal.
De acuerdo con esta adición, si en una situación de flagrancia, el agresor utiliza armas de fuego, armas letales inoperativas, armas falsas u otros elementos de evidente peligrosidad que pongan o hagan presumir al efectivo policial que su vida o la de otra persona se encuentra en grave riesgo, el agente puede abatir al agresor en el lugar de los hechos. Esta acción será considerada como defensa propia, lo que, en teoría, eximiría al oficial de responsabilidad penal. Este punto es crucial, ya que busca eliminar el temor de los agentes a enfrentar procesos judiciales por cumplir con su deber en situaciones extremas.
Además de esta modificación central, la ley introduce otras precisiones importantes:
- Artículo 3 (Definiciones): Se amplía la definición de 'medios de Policía' para incluir no solo armas letales o no letales, sino también otros equipos y accesorios autorizados por el Estado, todos destinados a enfrentar amenazas a la seguridad, el orden público o la vida de las personas. Esto busca un marco más amplio para el equipamiento y las herramientas a disposición de los agentes.
- Artículo 7 (Niveles del uso de la fuerza): En el nivel de 'Tácticas defensivas no letales', se reafirma el uso de medios no letales como respuesta a agresiones o resistencias que amenacen la seguridad ciudadana. Esto mantiene la progresión en el uso de la fuerza, pero con la salvedad del escenario de flagrancia con riesgo inminente.
Estas modificaciones buscan dotar a la policía de una mayor capacidad de respuesta y de un respaldo legal más firme, especialmente en situaciones de alta peligrosidad donde la vida de los agentes o de terceros está en juego.
¿Qué es la Flagrancia Delictiva en el Contexto de la Ley?
Para comprender plenamente el alcance de esta nueva norma, es fundamental entender qué se considera 'flagrancia' en el ordenamiento jurídico peruano. La flagrancia ocurre cuando una persona es sorprendida en el momento exacto en que está cometiendo un delito, o inmediatamente después de haberlo cometido, y es perseguida sin interrupción o es hallada con objetos o indicios que revelan su participación en el hecho delictivo. En el contexto de la Ley N.º 32291, la interpretación de la flagrancia se vuelve aún más crítica.

La norma especifica que si el agresor, en situación de flagrancia, porta un arma real, inoperativa, una réplica o cualquier otro elemento que el policía pueda percibir como una amenaza grave para su vida o la de otra persona, el uso de fuerza letal está justificado. Aquí reside uno de los puntos más sensibles de la ley: la 'presunción' del riesgo por parte del efectivo policial. Esta presunción es la que habilita al agente a hacer uso de su arma de reglamento con la posibilidad de causar la muerte, sin que ello implique una responsabilidad penal directa. La clave está en la percepción del peligro inminente por parte del agente en el momento de la intervención.
El Debate Nacional: ¿Protección o Permiso para Abatir?
La promulgación de la Ley N.º 32291 ha generado un intenso debate en la sociedad peruana, dividiendo opiniones entre quienes la ven como un necesario respaldo a la autoridad y quienes alertan sobre posibles excesos. A continuación, un vistazo a las principales posturas:
| Postura a Favor (Protección al Policía) | Postura en Contra (Riesgo de Abuso) |
|---|---|
| Fortalece la autoridad de la PNP, permitiéndoles actuar sin temor a represalias legales por defender la vida. | Preocupación por la ambigüedad de la frase 'haga presumir al efectivo policial que su vida o la de otra persona se encuentra en grave riesgo'. |
| Pone fin a leyes que, según sus defensores, priorizaban la vida del delincuente sobre la del policía y el ciudadano. | Posible ventana abierta a la impunidad si no se establecen protocolos claros de intervención y una fiscalización adecuada. |
| Es una herramienta esencial para combatir la delincuencia organizada y los delitos de alta peligrosidad. | Riesgo de un aumento en el uso desproporcionado de la fuerza, afectando los derechos humanos y la confianza ciudadana en la policía. |
| Busca reducir la indefensión de los agentes frente a criminales armados o extremadamente violentos. | Necesidad de una mayor capacitación y evaluación psicológica para los agentes que portan armas letales, dado el poder que ahora poseen. |
| Considera la acción del policía en flagrancia como legítima defensa, equiparándola a la defensa de un ciudadano común. | La ley podría generar un ambiente de miedo en la población, especialmente en barrios vulnerables, si no se aplica con estricta rigurosidad y transparencia. |
Los defensores de la ley argumentan que devuelve la autoridad a la Policía y que los agentes no pueden seguir arriesgando sus vidas sin un marco legal que los proteja adecuadamente. Por otro lado, los críticos subrayan que la falta de un desarrollo más específico sobre lo que constituye una 'presunción de riesgo' podría llevar a interpretaciones abusivas y a situaciones de impunidad, haciendo un llamado urgente a la implementación de mecanismos de fiscalización y protocolos de intervención claros y transparentes.
Implicaciones y Expectativas de la Medida
La promulgación de esta ley no solo tiene implicaciones legales, sino también sociales y operativas. Se espera que esta medida tenga un impacto multifacético:
- En la Moral Policial: Se anticipa un aumento en la moral y la confianza de los agentes de la PNP, al sentirse respaldados por la ley en situaciones de alto riesgo. Esto podría traducirse en una mayor proactividad y decisión en el combate al crimen.
- En la Criminalidad: Existe la expectativa de que la nueva norma actúe como un disuasivo para los delincuentes, quienes podrían pensarlo dos veces antes de enfrentar a la policía con armas o elementos peligrosos, ante el riesgo inminente de ser abatidos.
- En la Percepción Ciudadana: Para un sector de la población, esta ley es una respuesta contundente a la inseguridad y un signo de que el Estado está tomando medidas firmes. Sin embargo, para otro sector, la preocupación por los posibles excesos podría generar desconfianza o temor.
- En la Formación y Capacitación: La ley subraya la necesidad crítica de reforzar la capacitación de los agentes en el uso progresivo y diferenciado de la fuerza, así como en la toma de decisiones bajo presión y en la evaluación de riesgos. La correcta aplicación de la norma dependerá en gran medida de un entrenamiento riguroso.
El gobierno ha expresado su compromiso de seguir combatiendo la delincuencia con firmeza. La presidenta Boluarte informó que en las 24 horas previas a la promulgación de la ley, se movilizaron 3.711 agentes en Lima y el Callao, realizando 541 operativos que resultaron en la detención de 249 personas. Además, las Fuerzas Armadas realizaron 411 patrullas con 4.470 efectivos. Estas cifras reflejan el esfuerzo continuo de las autoridades por mantener el control y reducir los índices de criminalidad en el país.
Preguntas Frecuentes sobre la Nueva Ley Policial
- ¿Qué es la Ley N.º 32291?
- Es una ley promulgada en Perú que modifica el Decreto Legislativo 1186, regulando el uso de la fuerza por parte de la Policía Nacional del Perú (PNP). Su principal cambio es la inclusión de la facultad para que los agentes usen sus armas de fuego en casos de flagrante delito, considerándolo defensa propia.
- ¿Cuándo puede un policía usar su arma de fuego según esta ley?
- Un policía puede usar su arma de fuego en casos de flagrancia delictiva si el agresor utiliza armas de fuego (reales o inoperativas), armas falsas o cualquier otro elemento de evidente peligrosidad que haga presumir al efectivo policial que su vida o la de otra persona se encuentra en grave riesgo. En estas circunstancias, el policía puede abatir al agresor en el lugar de los hechos.
- ¿Qué significa 'flagrancia' en esta ley?
- Se refiere a cuando una persona es sorprendida cometiendo un delito en el acto o inmediatamente después de haberlo cometido. La ley permite el uso de fuerza letal en flagrancia si la vida del policía o de un tercero está en grave riesgo debido a la peligrosidad del agresor y los elementos que utiliza.
- ¿Esta ley protege completamente al policía de responsabilidades penales?
- Según la ley, la acción de abatir al agresor en las condiciones descritas será considerada como legítima defensa, lo que en principio no generaría responsabilidad penal para el oficial. Sin embargo, la interpretación de 'presunción de riesgo' y la fiscalización de cada caso serán cruciales para determinar si se actuó dentro del marco legal.
- ¿Existen preocupaciones sobre el posible abuso de esta ley?
- Sí, algunos sectores han expresado preocupación por la falta de un desarrollo más detallado sobre lo que constituye una 'presunción de riesgo' por parte del policía. Temen que esto pueda abrir una ventana para excesos o interpretaciones abusivas si no se establecen protocolos claros de intervención y mecanismos de fiscalización adecuados para garantizar la transparencia y el apego a los derechos humanos.
En síntesis, la nueva ley representa un cambio paradigmático en la política de seguridad peruana. Busca brindar una herramienta más contundente a la policía para enfrentar la criminalidad, al tiempo que genera un debate necesario sobre los límites del uso de la fuerza y la importancia de la supervisión. El éxito de esta medida dependerá no solo de su aplicación en el terreno, sino también de la capacidad del Estado para establecer los mecanismos de control y capacitación que aseguren su uso responsable y legítimo, garantizando así la protección de los ciudadanos y de los propios agentes.
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