22/02/2026
En el Perú, la sombra de la guerra interna que asoló el país entre 1980 y 2000 sigue proyectándose sobre el sistema de justicia, especialmente en los casos que involucran a militares y policías acusados de crímenes de lesa humanidad. Las organizaciones de defensa de los derechos humanos han lanzado una seria advertencia sobre un preocupante retroceso en la aplicación de justicia, señalando una tendencia alarmante hacia la impunidad. Esta situación ha generado un profundo debate entre las instituciones del Estado y la sociedad civil, con acusaciones mutuas de persecución judicial y encubrimiento.

El punto central de esta controversia radica en el acceso a la información y la transparencia de los archivos militares, que se han convertido en un campo de batalla para determinar la verdad y la responsabilidad en crímenes atroces. Mientras las autoridades judiciales buscan desentrañar los hechos, se enfrentan a la resistencia y, en ocasiones, a la negación de la existencia de documentos cruciales. Sin embargo, la historia reciente ha demostrado que, contra todo pronóstico, la perseverancia judicial puede revelar verdades ocultas en los más recónditos expedientes castrenses.
- Un Velo de Impunidad: Cifras Alarmantes
- La Batalla por la Información: Archivos Militares y Nombres de Guerra
- Argumentos Cuestionables: La Estrategia de la Absolución
- La Respuesta de las Organizaciones Humanitarias: Intolerancia ante el Delito
- Casos Emblemáticos: De Putis a Huancapi
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
Un Velo de Impunidad: Cifras Alarmantes
Desde el inicio del año 2009, la Sala Penal Nacional, el tribunal de mayor relevancia en el procesamiento de acusaciones contra miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, ha dictado sentencias que, según las organizaciones humanitarias, reflejan una preocupante inclinación hacia la absolución. Las cifras son contundentes y han encendido las alarmas entre quienes defienden los derechos de las víctimas civiles del conflicto.
De acuerdo con datos proporcionados por organizaciones como la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), el Instituto de Defensa Legal (IDL) y la Asociación Pro Derechos Humanos (Aprodeh), la Sala Penal Nacional ha absuelto a 65 uniformados en casos de lesa humanidad, mientras que solo ha condenado a 15. De estos últimos, 10 pertenecen al Ejército, 4 a la Policía y 1 a la Marina de Guerra. Esta disparidad ha llevado a Ronald Gamarra, secretario ejecutivo de la CNDDHH, a afirmar que existe una "tendencia de la Sala Penal Nacional de dejar en la impunidad gravísimos casos de violaciones de derechos humanos, en beneficio de militares y policías que deben recibir sanción por los crímenes que cometieron".
Estas cifras contrastan drásticamente con la percepción del ministro de Defensa, Rafael Rey, quien ha sostenido públicamente que los militares que combatieron a la subversión son víctimas de una "persecución judicial". Rey ha llegado a calificar a las organizaciones defensoras de los derechos humanos de "intolerantes" con los militares, una postura que cuenta con el respaldo del entonces presidente Alan García. Sin embargo, las organizaciones humanitarias responden con estadísticas precisas y casos concretos que desmienten esta narrativa.
| Entidad o Fuente | Tipo de Dato | Ejército | Policía | Marina | Total |
|---|---|---|---|---|---|
| Organizaciones Humanitarias (Sala Penal Nacional, desde 2009) | Absueltos | 65 | |||
| Organizaciones Humanitarias (Sala Penal Nacional, desde 2009) | Condenados | 10 | 4 | 1 | 15 |
| Defensoría del Pueblo | Total Enjuiciados | 264 | 47 | 40 | 351 |
| Ministro Rafael Rey | Total Enjuiciados (según su cifra) | 755 |
La Batalla por la Información: Archivos Militares y Nombres de Guerra
La búsqueda de la verdad en los casos de violaciones de derechos humanos se ve constantemente obstaculizada por la reticencia de las instituciones castrenses a entregar información crucial. Carlos Rivera, abogado de IDL, ha señalado que "en muchos casos, los juicios se prolongan debido a que las Fuerzas Armadas se niegan a entregar información sobre la identidad de los militares que actuaron con nombres de combate, o se resisten a poner a disposición de la justicia a los acusados". Esta negativa contrasta con las acusaciones de las propias fuerzas del orden hacia el Poder Judicial y las organizaciones de derechos humanos por dilatar los procesos.
Un ejemplo paradigmático de esta situación se dio con el caso de la masacre de Putis. En diciembre de 1984, 123 campesinos, incluyendo 19 niños, fueron ejecutados en la base contrasubversiva del Ejército en la región surandina de Ayacucho. El ministro Rey informó que no existía información sobre los militares destacados allí, alegando que "en esa época se destacaba al personal militar de manera verbal y con sus sobrenombres por medidas de seguridad".
Sin embargo, la experiencia judicial ha demostrado una realidad diferente. Durante el histórico juicio contra el ex presidente Alberto Fujimori por los crímenes de Barrios Altos (1991) y La Cantuta (1992), las autoridades judiciales lograron un hallazgo trascendental. En los propios archivos del Ejército, se encontró documentación detallada sobre los miembros del grupo clandestino de agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército que cometió esos asesinatos. Esta documentación no solo incluía sus nombres de guerra, sino también sus verdaderas identidades. Este descubrimiento fue fundamental para la condena de Fujimori a 25 años de cárcel y contradice directamente la afirmación de que no existían registros de personal que actuaba con seudónimos o de forma verbal.
Argumentos Cuestionables: La Estrategia de la Absolución
Carlos Rivera, de IDL, analizó 19 sentencias absolutorias emitidas por la Sala Penal Nacional a favor de militares y policías procesados por violaciones a los derechos humanos. Sus hallazgos revelan una "alarmante disposición de los jueces a absolver a los acusados basándose en argumentos que calificó como discutibles".
Entre los argumentos más recurrentes se encuentran:
- Desestimación de testimonios: En casos de desaparición forzada, los magistrados desechan el testimonio de los familiares de las víctimas que fueron testigos de los hechos, alegando que son "versiones interesadas".
- Negación del crimen por falta de identificación: Cuando no se ha podido identificar a los autores de los crímenes debido a la negativa de las instituciones castrenses a proporcionar los nombres de los militares, los jueces han concluido que "los asesinatos nunca se cometieron".
- Cuestionamiento del Informe de la CVR: Se ha comenzado a cuestionar la validez del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (2001-2003), bajo el pretexto de que la información es "errónea", especialmente cuando se trata de favorecer a los acusados.
- No calificación como crímenes de lesa humanidad: Quizás "lo peor de todo", según Rivera, es que los jueces "no califican los hechos como delitos de lesa humanidad", lo que reduce la gravedad de los crímenes y sus implicancias legales.
La Respuesta de las Organizaciones Humanitarias: Intolerancia ante el Delito
Frente a esta situación, las organizaciones de derechos humanos han reiterado su compromiso inquebrantable con las víctimas. Gloria Cano, abogada de Aprodeh, quien ha defendido a numerosos familiares de víctimas, respondió irónicamente al ministro Rey cuando este los calificó de "intolerantes". "Está en lo cierto. Sí, somos intolerantes. Y cómo no serlo ante el delito, ante el abuso y ante la desidia gubernamental frente al clamor de cientos de peruanos que, 30 años después de iniciado el conflicto armado, continúan buscando los cuerpos de sus hijos, esposos, hermanos y padres desaparecidos", afirmó Cano.
Para Cano, algunos casos demuestran una clara "política de impunidad" desde el Ejecutivo, evidenciada por la negativa del ministro Rey de poner a los acusados a disposición de la justicia. Citó el ejemplo del teniente Carlos Morgan y el subteniente José Luis Chávez, quienes el 19 de abril de 1991 detuvieron a Zenón Huamaní, Eleuterio Fernández, Napoleón Quispe, Onofredo Huamaní, Luis Amaru, Julio Arotoma y Honorata Oré (embarazada de 8 meses). Estas víctimas fueron recluidas en la base militar de Huancapi y jamás se les volvió a ver. "Rey nos pide ser tolerantes ante esto. Nuestra respuesta es: somos y seremos intolerantes ante la impunidad", reafirmó Cano.
Casos Emblemáticos: De Putis a Huancapi
La persistencia en la búsqueda de justicia por parte de las víctimas y sus defensores ha mantenido vivos casos que, de otro modo, podrían haber caído en el olvido. La masacre de Putis es un doloroso recordatorio de la brutalidad del conflicto, donde la negación de información por parte de las autoridades militares ha sido una constante. Sin embargo, la capacidad de las autoridades judiciales para desentrañar la verdad, como se vio en el caso Fujimori con los archivos de Barrios Altos y La Cantuta, ofrece un rayo de esperanza y demuestra que la documentación sí existe.
El caso de Huancapi, donde siete personas, incluida una mujer embarazada, desaparecieron tras ser detenidas por militares, subraya la continua lucha por la rendición de cuentas. La negativa del ministro de Defensa a entregar a los implicados a la justicia es un claro desafío a los principios de un estado de derecho y a la obligación de las autoridades de cooperar con el Poder Judicial. Estos casos son el rostro de la impunidad y la razón por la cual las organizaciones de derechos humanos insisten en la necesidad de transparencia y acceso a la información.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
- ¿Qué se encontró específicamente en los archivos del Ejército durante el juicio a Fujimori?
- Durante el juicio contra Alberto Fujimori por las masacres de Barrios Altos y La Cantuta, las autoridades judiciales encontraron documentación en los archivos del Ejército que detallaba la identidad de los miembros del grupo clandestino de agentes que cometió los asesinatos, incluyendo sus nombres de guerra y sus verdaderas identidades.
- ¿Por qué es significativo este hallazgo?
- Es significativo porque demuestra que, contrariamente a lo que a menudo se alega (como en el caso Putis), existía y se podía acceder a documentación sobre el personal militar, incluso aquellos que operaban con nombres de combate o de forma encubierta. Esto refuerza la demanda de transparencia y la necesidad de que las Fuerzas Armadas entreguen toda la información relevante para esclarecer los crímenes.
- ¿Cuáles son los principales obstáculos para la justicia en casos de derechos humanos en Perú?
- Los principales obstáculos incluyen la reticencia de las Fuerzas Armadas a entregar información y poner a disposición a los acusados, los argumentos cuestionables utilizados por algunos jueces para absolver a los uniformados (como desestimar testimonios de víctimas o negar la existencia de crímenes por falta de identificación), y la resistencia a calificar los hechos como delitos de lesa humanidad.
- ¿Qué papel juegan las organizaciones de derechos humanos en este contexto?
- Las organizaciones de derechos humanos como la CNDDHH, IDL y Aprodeh juegan un papel crucial en la defensa de las víctimas, la recopilación de datos, la denuncia de la impunidad, el monitoreo de los procesos judiciales y la exigencia de transparencia y rendición de cuentas por parte de las autoridades.
- ¿Qué es un crimen de lesa humanidad?
- Un crimen de lesa humanidad es un acto inhumano de carácter grave, cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra cualquier población civil, con conocimiento de dicho ataque. Incluyen, entre otros, el asesinato, la desaparición forzada, la tortura y la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos.
La lucha por la justicia en Perú, en casos de violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno, es una batalla compleja y multifacética. A pesar de los retrocesos y la resistencia, el hallazgo de información crucial en los archivos militares, como se evidenció en el juicio contra Fujimori, representa un precedente vital. Demuestra que la verdad puede ser desenterrada, incluso cuando se intenta ocultar. Las organizaciones de derechos humanos continúan siendo la voz incansable de las víctimas, insistiendo en que la justicia no es un privilegio, sino un derecho inalienable, y que la impunidad no puede ser la respuesta ante crímenes tan atroces que han dejado una profunda cicatriz en la historia del Perú.
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