13/12/2025
El 11 de septiembre de 2019, una fecha cargada de simbolismo en la historia chilena, se vivió un episodio de violencia extrema en la comuna de Peñalolén, Santiago. En medio de las conmemoraciones del golpe de Estado de 1973, un carro lanza gases de Carabineros de Chile fue brutalmente atacado e incendiado, dejando a la unidad severamente dañada y a tres funcionarios policiales lesionados. Este incidente no fue un acto aislado, sino parte de una serie de acciones atribuidas a grupos con ideologías radicales, en un país que experimentaba un creciente clima de tensión social y protestas.

El ataque se registró en un contexto de manifestaciones y disturbios que se intensificaban en diversas comunas de Santiago. Los agentes de seguridad se enfrentaban a grupos organizados que, bajo la bandera de diversas consignas, recurrían a la violencia y el vandalismo para expresar su descontento. En este escenario, la tarde del 11 de septiembre, un carro policial, diseñado para el control del orden público, se convirtió en el objetivo de un grupo que buscaba sembrar el caos y desafiar la autoridad.
El Brutal Ataque en Peñalolén
El foco de la agresión fue un vehículo institucional vital para el control de multitudes y la dispersión de disturbios. En la comuna de Peñalolén, integrantes de los Núcleos Antagónicos de la Nueva Guerrilla Urbana (NANGU), un grupo conocido por sus acciones anarquistas y anti-estatales, asaltaron el carro lanza gases. La acción fue rápida y coordinada: el vehículo fue inmovilizado y posteriormente incendiado, transformándose en una pira de metal y fuego en plena vía pública. La fuerza del fuego fue tal que la estructura del carro quedó gravemente comprometida, evidenciando la magnitud de la agresión.
Las consecuencias del ataque no se limitaron al daño material. Tres valientes funcionarios de Carabineros de Chile resultaron heridos durante el incidente. Se trató de un capitán, un sargento segundo y un cabo segundo, quienes sufrieron diversas lesiones producto del enfrentamiento y el incendio. La gravedad de sus heridas no fue detallada en el momento, pero cualquier agresión a personal policial en el cumplimiento de su deber representa un grave atentado contra el orden y la seguridad pública. Estos uniformados, al igual que muchos otros, se encontraban en la primera línea, buscando mantener el orden en un ambiente cada vez más hostil.
Las autoridades, al momento de los hechos y en los días posteriores, confirmaron que no se habían logrado detenciones en relación con este ataque específico. Esta situación subraya la complejidad de las investigaciones en contextos de alta efervescencia social, donde la identificación y captura de los responsables se ve dificultada por el encubrimiento de las masas y la táctica de los grupos radicalizados. Sin embargo, tres días después del ataque, los NANGU se adjudicaron la responsabilidad del incidente a través de comunicados, dejando en claro su autoría y sus motivaciones.
Los Núcleos Antagónicos de la Nueva Guerrilla Urbana (NANGU): Un Historial de Violencia
Para comprender el ataque en Peñalolén, es fundamental conocer el historial y la ideología de los NANGU. Este grupo se ha caracterizado por su enfoque anarquista y su rechazo a las estructuras de poder, el Estado y el sistema capitalista. Su modus operandi incluye la colocación de artefactos explosivos e incendiarios y la participación activa en actos de vandalismo y confrontación directa con las fuerzas del orden.
Su primer antecedente conocido data del 11 de mayo de 2011, con un artefacto explosivo-incendiario en una sucursal del Banco de Chile en Vitacura. Aunque inicialmente operaron de forma conjunta con otros grupos, los NANGU también han llevado a cabo ataques en solitario. Un ejemplo fue el 5 de noviembre de 2011, cuando abandonaron un artefacto en otra sucursal bancaria. Días después, una de sus células, 'Anonimxs por la Destrucción', dejó un artefacto simulado que, según ellos, estaba cargado pero falló el detonador, aunque las autoridades no confirmaron la carga explosiva.
A lo largo de los años, su actividad se incrementó y diversificó. En 2016, un artefacto explosivo fue desactivado por Gendarmería, siendo un incidente de alto perfil. Posteriormente, se adjudicaron la colocación de artefactos simulados cerca del metro Pajaritos y un artefacto incendiario en un bus del Transantiago en Alameda con Las Rejas, este último acompañado de panfletos con consignas anarquistas. Estos actos demuestran una progresión en la sofisticación y audacia de sus operaciones.
El año 2017 marcó un incremento de ataques directos a instituciones políticas. Se registraron incidentes frente a la UDI en Providencia, y explosivos desactivados cerca del Partido por la Democracia en Ñuñoa, el Partido Demócrata Cristiano, el Partido Radical de Chile y el Partido Socialista de Chile. Estos objetivos evidencian una clara intención de desestabilizar el sistema político y económico, atacando símbolos de la institucionalidad.
En 2018, los NANGU, a veces en colaboración con otros grupos como el 'Grupo de Ataque Antipatriarcal Claudia López', se atribuyeron la detonación de dispositivos improvisados en sucursales de BancoEstado en Las Condes y Vitacura, causando daños significativos y dejando panfletos alusivos a la muerte de Sebastián Oversluij, un militante anarquista. Estas acciones no solo buscaban el daño material, sino también enviar un mensaje claro de desafío y conmemoración.
Antes del ataque en Peñalolén en 2019, los NANGU ya habían clamado haber incendiado carros durante una marcha de profesores en junio, y haber participado en enfrentamientos con la policía durante manifestaciones contra el Encuentro de Presidentes de América del Sur en marzo. También se atribuyeron el incendio de un autobús del Transantiago en Quinta Normal en abril, en honor a otros guerrilleros, y la quema de otro bus en Pedro Aguirre Cerda en agosto, incluso con disparos al aire. Este patrón de violencia y vandalismo, especialmente contra el transporte público y la policía, culminó en el ataque al carro lanza gases.
El Contexto de las Protestas en Chile en 2019
El ataque al carro policial en Peñalolén no puede entenderse sin considerar el clima de efervescencia social que vivía Chile en 2019, especialmente antes del estallido social de octubre. El 11 de septiembre es una fecha que históricamente ha sido escenario de manifestaciones, algunas de ellas violentas, en conmemoración del golpe militar de 1973. Estas protestas a menudo derivan en enfrentamientos con las fuerzas del orden, levantamiento de barricadas y actos de vandalismo.
El texto proporcionado menciona que los NANGU participaron activamente en las protestas que sacudieron Chile, incluso publicando un libro en línea, 'Sobre Fantasmas Insurreccionales y banderas falsas', donde describen las múltiples causas del conflicto, y cómo miembros y exmiembros del grupo participaron en colectivos y bloques de la 'Primera Línea'. Esto sugiere que el ataque en Peñalolén no fue un hecho aislado, sino una manifestación de una estrategia más amplia de insurrección y confrontación con el Estado, que se intensificaría en los meses siguientes con el gran estallido social.

La presencia de grupos como los NANGU en estas manifestaciones elevó el nivel de peligrosidad para las fuerzas policiales y la ciudadanía en general. Su objetivo no era simplemente protestar, sino generar un quiebre, una desestabilización a través de la violencia y la destrucción de la propiedad pública y privada. El ataque al carro policial en Peñalolén es un claro ejemplo de esta escalada.
Impacto y Desafíos para la Seguridad Pública
El incendio del carro lanza gases y las lesiones a los carabineros en Peñalolén tuvieron un impacto significativo. En primer lugar, representó una pérdida importante de equipamiento para Carabineros, afectando su capacidad operativa en un momento de alta demanda. Los carros lanza gases son herramientas esenciales para el control del orden público, y su destrucción limita la capacidad de las fuerzas policiales para manejar situaciones de disturbios de manera no letal.
En segundo lugar, las lesiones a los funcionarios policiales son un recordatorio de los riesgos a los que se exponen diariamente. Estos incidentes no solo afectan la integridad física de los uniformados, sino que también pueden tener un impacto psicológico, generando estrés y temor en el cumplimiento de su deber. La falta de detenciones inmediatas por este ataque también puede generar una sensación de impunidad, lo que representa un desafío para la moral policial y la percepción de justicia.
Finalmente, el incidente en Peñalolén, junto con otros actos de violencia atribuidos a grupos radicalizados, planteó serios desafíos para las autoridades chilenas en materia de seguridad pública. La identificación y neutralización de estos grupos, la prevención de futuros ataques y la protección tanto de la propiedad pública como de los ciudadanos, se convirtieron en prioridades urgentes. La Ley Antibarricadas, mencionada por los NANGU en su libro como una muestra de represión, es un ejemplo de las medidas que el Estado buscó implementar para contener este tipo de violencia.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Qué es el carro policial atacado en Peñalolén?
Se trata de un carro lanza gases de Carabineros de Chile, un vehículo especializado utilizado para el control de disturbios y la dispersión de multitudes mediante el uso de agentes lacrimógenos. Son unidades esenciales para el mantenimiento del orden público.
¿Quiénes fueron los responsables del ataque?
El ataque fue reivindicado por los Núcleos Antagónicos de la Nueva Guerrilla Urbana (NANGU), un grupo de ideología anarquista conocido por sus acciones violentas contra instituciones estatales, bancarias y de transporte público en Chile.
¿Cuándo ocurrió el incidente?
El ataque tuvo lugar el 11 de septiembre de 2019, una fecha que históricamente ha sido escenario de manifestaciones y disturbios en Chile.
¿Hubo heridos en el ataque?
Sí, tres funcionarios de Carabineros de Chile resultaron lesionados: un capitán, un sargento segundo y un cabo segundo. El carro policial también sufrió graves daños por el incendio.
¿Hubo detenidos por este hecho?
Al momento de los hechos y en los días posteriores, las autoridades declararon no tener detenidos directamente relacionados con este ataque específico, aunque la investigación continuó abierta.
¿Cuál era el contexto de las protestas en Chile en ese momento?
El incidente se produjo en un período de creciente tensión social y protestas en Chile, previas al estallido social de octubre de 2019. El 11 de septiembre es una fecha de conmemoración del golpe de Estado de 1973, que a menudo se ha asociado con manifestaciones y disturbios.
¿Qué otras acciones se atribuyen a los NANGU?
Los NANGU tienen un historial de ataques que incluyen la colocación de artefactos explosivos e incendiarios en bancos, sucursales políticas y buses del Transantiago, además de enfrentamientos directos con la policía y la participación en actos de vandalismo durante diversas manifestaciones.
Conclusión
El ataque al carro policial en Peñalolén el 11 de septiembre de 2019 fue un incidente que encapsuló la creciente violencia y el desafío al orden público que se vivía en Chile. La acción de los NANGU, un grupo con un historial de radicalismo y confrontación, no solo dejó un rastro de destrucción y heridos entre los funcionarios policiales, sino que también puso de manifiesto la compleja naturaleza de las amenazas a la seguridad interna. Este evento, enmarcado en un contexto de intensas protestas, subraya la constante tensión entre el ejercicio del derecho a manifestarse y los límites de la violencia, un dilema que sigue siendo un punto crítico en la discusión sobre la seguridad y la convivencia social en Chile.
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