¿Qué acciones de control ejecuta la Policía Nacional del Perú?

La Policía: Del Control Foucaultiano a la Gestión Actual

17/12/2024

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La figura de la policía evoca, para muchos, la imagen de la ley y el orden, la represión del crimen y la protección ciudadana. Sin embargo, ¿qué hay detrás de esta institución? ¿Cuál es su verdadera génesis y su propósito más profundo? Michel Foucault, el influyente filósofo francés, dedicó gran parte de su obra a desentrañar la intrincada red de poder que subyace a la policía, trascendiendo la simple noción de fuerza pública. Sus análisis revelan una dimensión mucho más vasta y sutil, una que toca la esencia misma de cómo se gobiernan las sociedades y se moldea la vida de los individuos. Desde la gestión de la locura hasta la vigilancia de cada detalle de la existencia, la policía foucaultiana emerge como un dispositivo central en la configuración del Estado moderno y la racionalidad política que aún hoy nos rige.

¿Cómo funciona la policía en Surveiller et Punir?
Dos observaciones más completan el análisis foucaultiano de la policía en Surveiller et punir. En primer lugar, esta generalización de la disciplina que se lleva a cabo a través del control policial no solo funciona de arriba hacia abajo, del soberano hacia los súbditos, sino que puede funcionar también en sentido inverso.

Paralelamente a esta profunda reflexión histórica y filosófica, la institución policial contemporánea sigue enfrentando desafíos que ponen a prueba sus principios y su funcionamiento. Un reciente suceso en la Policía Nacional del Perú (PNP) ilustra las tensiones inherentes a la administración policial, la rendición de cuentas y la discrecionalidad en el ejercicio de sus funciones. Este artículo explorará la compleja visión de Foucault sobre la policía y, posteriormente, analizará un caso actual que permite reflexionar sobre la persistencia de ciertas dinámicas de poder en las fuerzas del orden de hoy.

Índice de Contenido

La Noción Foucaultiana de la Policía: Más Allá de la Fuerza Pública

En sus primeros trabajos, Michel Foucault ya esbozaba la relevancia de la policía, aunque de forma dispersa. En “Historia de la locura en la época clásica” (1961), la policía surge como la superficie de emergencia de la figura del 'loco'. No se trata de una policía en el sentido moderno de 'fuerza de seguridad', sino como el "conjunto de medidas que hacen que el trabajo sea, a la vez, posible y necesario para todos aquellos que no podrían vivir sin él". En este contexto, el Hospital General de 1656, destinado a encerrar a mendigos y desocupados, incluidos los locos, se convierte en un símbolo denso de esta concepción de la policía, que busca el orden de los individuos en la ciudad y la moral del trabajo. Foucault observa cómo la locura, despojada de su valor trascendente medieval, se convierte en una cuestión de orden público, un asunto de policía.

Posteriormente, en “Nacimiento de la clínica” (1963), la policía reaparece vinculada a la medicina de las epidemias del siglo XVIII. Aquí, su función es la de una "intervención constante y coercitiva" que se encarga de aspectos tan variados como los cementerios, la incineración de cadáveres o la salubridad de alimentos y alojamientos. Estos ejemplos iniciales ya prefiguran una policía que no se limita a la persecución del delito, sino que se inmiscuye en la vida cotidiana y en la gestión de la salud y el bienestar de la población.

El Dispositivo Policial en “Vigilar y Castigar”: Una Mirada Invisible y Omnipresente

Es en “Vigilar y Castigar” (1975) donde la noción de policía adquiere una centralidad mucho mayor y una elaboración más profunda. Foucault sostiene que la organización de una policía centralizada en el siglo XVIII, aunque vista como una expresión del absolutismo real, poseía una especificidad particular. A diferencia de la soberanía, que se define por los límites externos del Estado, la policía se caracteriza por la "minucia de los detalles de los que se encarga". Su objeto es todo lo que sucede, por insignificante que parezca. Para lograr este control exhaustivo, la policía debe ser una "vigilancia permanente, exhaustiva, omnipresente, capaz de hacer que todo sea visible, pero a condición de ser ella misma invisible", una verdadera mirada sin rostro.

De este modo, a la función de colaborar con la justicia se añade una función disciplinaria de vigilancia. La policía se convierte en una "generalización de las disciplinas a la altura de las dimensiones del Estado", funcionando como una disciplina intersticial y metadisciplina, es decir, actuando entre y por encima de los espacios disciplinarios existentes (escuelas, hospitales, talleres). Foucault también destaca que esta disciplina policial no solo opera de arriba hacia abajo, sino que permite flujos inversos, como la posibilidad de que ciudadanos soliciten órdenes de detención. Además, el autor señala una relación ambigua de la policía con la ilegalidad: el aparato "prisión-policía" puede incluso reclutar una "delincuencia útil" con fines de vigilancia, integrando a los propios delincuentes en el sistema de control.

La Policía como Pilar de la Razón de Estado y la Gubernamentalidad

Las ideas dispersas en sus libros encuentran su formulación más articulada en los cursos de Foucault en el Collège de France, especialmente en “Seguridad, Territorio, Población” (1978) y “Nacimiento de la Biopolítica” (1979), así como en textos como “Omnes et singulatim”. Estas lecciones constituyen un verdadero tratado sobre el nacimiento de la policía moderna, enmarcado en una "historia del Estado como práctica", como una "manera de hacer, como una manera de pensar".

En este contexto, la policía se erige como uno de los "dos cuerpos de doctrina" de la Razón de Estado, junto con el aparato diplomático-militar. Mientras la Razón de Estado busca consolidar y acrecentar las fuerzas del Estado en sí mismo, la policía se propone establecer un ejercicio del poder que tenga a los individuos como objeto y su integración en la totalidad estatal como objetivo. Foucault introduce aquí la noción de poder pastoral, una forma individualizante de poder que, originada en el cristianismo (gobierno de las vidas en sus mínimos detalles), se laiciza y multiplica a partir del siglo XVI. La policía moderna es, en esencia, una de estas transformaciones: una forma individualizante de ejercicio del poder al servicio del Estado, integrando a los individuos en su totalidad.

El Objeto y los Límites de la Policía Moderna Según Foucault

El "breve tratado" foucaultiano sobre la policía se detiene en tres cuestiones fundamentales: su objeto, sus límites y sus consecuencias para la racionalidad política moderna. El sentido del término "policía" evoluciona del siglo XV (una comunidad gobernada por una autoridad pública) al siglo XVII (el conjunto de medios para hacer crecer las fuerzas del Estado manteniendo el buen orden).

El Hombre como Objeto Central: El "Suplemento de Vida" y la Felicidad

Para Foucault, figuras como Louis Turquet de Mayerne, Nicolas Delamare y Von Justi son clave en la teorización y sistematización de la policía. Turquet de Mayerne, en su obra de 1611, La Monarchie aristodémocratique, concibe el verdadero objeto de la policía como el hombre. A cada individuo se le otorga un "suplemento de vida", es decir, "las actividades comunes de los individuos (trabajo, producción, intercambio, comodidades)", que son esenciales para el fortalecimiento del Estado.

Nicolas Delamare, en su "Tratado de la Policía" (1705-1719), sistematiza once dominios de intervención, desde la religión hasta la salud, el comercio o las costumbres, resumiéndolos como la "ciudad y el mercado". Delamare insiste en que "lo que es superfluo para los individuos puede ser indispensable para el Estado, e inversamente". Un punto crucial es que Delamare hace de la "felicidad humana un objeto político": la felicidad de los individuos es vista como una "condición, un instrumento" para la supervivencia y el desarrollo del Estado, no solo una consecuencia. Citando a Delamare, Foucault destaca cómo la policía antigua dividía sus funciones en "la conservación, la bondad y los encantos de la vida", abarcando desde la alimentación y la salud hasta la religión, las costumbres, las artes y el ocio.

Von Justi, con sus "Principios de la ciencia de la policía" (1756), es considerado el teórico por excelencia. Su definición paradigmática establece que "la policía es el conjunto de leyes y de reglamentos que conciernen al interior de un Estado, que tienden a afirmarlo y a aumentar su potencia, a hacer un buen empleo de sus fuerzas y, finalmente, a procurar la felicidad de los hombres". Von Justi distingue entre política (acción negativa contra enemigos) y policía (acción positiva que consolida la vida social). Además, introduce el concepto de población en relación con el medio. En resumen, la policía abarca un inmenso dominio que va "del vivir al más que vivir", de la vida natural a la social, incluyendo la felicidad humana. Es un "nuevo sistema antropológico" donde el Estado interviene racionalmente sobre los individuos para acrecentar sus propias fuerzas. Este "círculo" pasa por la "simple vida" y el "más que vivir" de los individuos, que ahora adquieren valor para el Estado.

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Es sindicado de presuntos actos de corrupción cuando era jefe de la IX Macro Región Policial de Arequipa. Comandante general de la PNP es investigado por los presuntos delitos de presuntos delitos de peculado doloso, colusión agravada, abuso de autoridad y negociación incompatible. (Foto: Andina)

Antinomias y Transformaciones: Derecho, Orden y la Biopolítica

El dispositivo policial de la Razón de Estado no estaba exento de límites y antinomias. El fracaso de la "policía de los granos" en los siglos XVII y XVIII, por ejemplo, marcó un punto de inflexión. Este fracaso reveló los límites de una racionalidad puramente estatal y dio paso a una nueva racionalidad económica (liberalismo), que reconocía la "naturalidad propia de las relaciones humanas" (sociedad civil), la necesidad de una racionalidad científica, la "naturalidad intrínseca de la población" (fenómenos biológicos) y la exigencia de dispositivos de seguridad que permitieran la autorregulación natural y la libertad individual.

Como resultado, el proyecto unitario de la policía se fragmenta en cuatro elementos: gobierno según la economía, gestión biopolítica de la población, derecho público garante de libertades y una policía reducida a su función represiva y auxiliar de la justicia. Foucault subraya que, si bien el derecho y la justicia sirvieron como límites externos al Estado de policía, la nueva gubernamentalidad económica impuso límites internos.

Una de las antinomias centrales de la racionalidad política moderna, y que trasciende el dispositivo policial, es la tensión entre la totalización (consolidación del Estado) y la individualización (el vivir y el más que vivir de los individuos). Foucault habla de una "integración marginalista", donde el individuo solo existe en la medida en que puede aportar un cambio a la potencia del Estado. La población se convierte en el verdadero objeto de la policía, y el Estado ejerce su poder sobre los seres vivientes en tanto que tales, derivando en una biopolítica. La temible consecuencia de esto es que, si el Estado se ocupa de la población por su propio interés, puede, si lo necesita, "masacrar a la población"; la tanatopolítica es el reverso de la biopolítica.

Otra antinomia crucial es la que existe entre el derecho y el orden administrativo. La conciliación entre el sistema jurídico y la administración policial ha sido un sueño incumplido y, para Foucault, incumplible. Las leyes del derecho son definitivas y permanentes; los reglamentos policiales, en cambio, conciernen a lo efímero, a "las cosas de cada instante". Esta heterogeneidad entre la ley y la norma lleva a Foucault a calificar el ejercicio del gobierno según la modalidad de la norma como un "golpe de Estado permanente", una acción que se ejerce en función de los principios de su propia racionalidad, sin tener que amoldarse a las reglas de justicia. La modernidad de nuestra política, según Foucault, no radica en la constitución del Estado o el individualismo burgués, sino en este proceso antinómico, a la vez totalizante e individualizante, que busca integrar a los individuos en la totalidad del Estado a través del dispositivo policial.

La Policía en el Contexto Actual: Un Caso de Estudio en Perú

La complejidad de la institución policial, con sus diversas facetas y las tensiones inherentes a su funcionamiento, se manifiesta de diversas maneras en la actualidad. Un caso reciente en la Policía Nacional del Perú (PNP) ofrece una ventana a algunas de estas dinámicas, particularmente en lo que respecta a la discrecionalidad administrativa y la rendición de cuentas.

Reasignaciones y "Necesidad del Servicio": El Caso del Capitán Izquierdo

El capitán PNP Junior Izquierdo, conocido como 'Culebra', quien figura como testigo en una investigación preliminar de la Fiscalía contra el ministro del Interior, Juan José Santivañez, por presunto abuso de autoridad, fue reasignado a Moquegua para cumplir funciones de "policía comunitario". Esta medida, dispuesta el 16 de enero mediante una resolución firmada por el comandante general de la Policía Nacional, Víctor Zanabria, se justificó oficialmente bajo el argumento de "necesidad del servicio".

La investigación contra el ministro Santivañez surge a raíz de presuntas conversaciones que habría sostenido con el capitán Izquierdo, en las que supuestamente le pedía al oficial realizar gestiones para "controlar a un periodista". El ministro, por su parte, ha negado ser el autor de los audios y conversaciones presentados como prueba por el efectivo policial. La reasignación del capitán Izquierdo, un testigo clave en un caso que involucra a la máxima autoridad política de la cartera, ha generado interrogantes sobre la verdadera motivación detrás de la "necesidad del servicio" invocada, poniendo de manifiesto la delgada línea entre la gestión administrativa y las posibles implicaciones en procesos de transparencia y justicia.

El Rol de la Secretaría Ejecutiva de la PNP: Entre la Norma y la Práctica

La resolución de reasignación del capitán Izquierdo establece que la Secretaría Ejecutiva de la Policía Nacional del Perú debe adoptar las "acciones correspondientes en las áreas de su competencia, de conformidad con los dispositivos legales vigentes". Esta directriz subraya la responsabilidad de los órganos administrativos internos de la PNP en la implementación de las decisiones de la comandancia general.

La Secretaría Ejecutiva, como brazo administrativo de la institución, tiene la tarea de asegurar que este tipo de movimientos de personal se realicen dentro del marco normativo establecido, respetando los derechos de los oficiales y sin interferir en procesos judiciales en curso. La mención de "necesidad del servicio" es una cláusula común en las instituciones militares y policiales que otorga flexibilidad a la administración para disponer del personal. Sin embargo, su aplicación en contextos donde hay investigaciones de por medio genera un escrutinio particular, ya que podría interpretarse como una medida para alejar a un testigo o influir en un proceso. Este caso ilustra cómo las decisiones administrativas internas de una institución como la policía pueden tener un impacto significativo en la percepción pública de su integridad y en el desarrollo de investigaciones judiciales, reflejando, a su manera, las tensiones entre el orden administrativo y la búsqueda de justicia que Foucault ya señalaba.

Tabla Comparativa: Dimensiones de la Policía

DimensiónConcepción Foucaultiana (S. XVII-XVIII)Implicaciones en la Policía Contemporánea
Objeto PrincipalEl "hombre" y su "vida" (del vivir al más que vivir), incluyendo su felicidad y actividades cotidianas. El individuo como "suplemento de vida" para el Estado.La "población" como objeto de gestión y control social. Enfoque en la seguridad ciudadana, pero también en la prevención y el bienestar (policía comunitaria, por ejemplo).
Función CentralGeneralización de la disciplina, vigilancia omnipresente e invisible, integración de individuos en la totalidad estatal (Razón de Estado).Mantenimiento del orden público, prevención del delito, investigación criminal, pero también funciones administrativas, gestión de crisis y asistencia social.
Mecanismo de PoderPoder pastoral laicizado: individualizante, detallista, busca conducir conductas. Opera como "metadisciplina" y "disciplina intersticial".Autoridad legal y coercitiva. Uso de la tecnología para vigilancia. Discrecionalidad administrativa en decisiones de personal y operativos.
Relación con la LeyAntinomia entre la ley (definitiva) y la norma/reglamento (efímero, de cada instante). Posibilidad de "golpe de Estado permanente" por la primacía del orden administrativo sobre la justicia.Sujeción al marco legal, pero con márgenes de discrecionalidad administrativa. Tensión entre el cumplimiento estricto de la ley y las "necesidades del servicio" o la eficiencia operativa.
Tensión FundamentalTotalizante (Estado) vs. Individualizante (vida de los individuos). La biopolítica y su reverso, la tanatopolítica.Seguridad del Estado/sociedad vs. derechos y libertades individuales. La gestión de la vida y la muerte (ej. uso de la fuerza letal).

Preguntas Frecuentes

¿Qué significa la "policía" para Michel Foucault?
Para Foucault, la "policía" va mucho más allá de la fuerza de seguridad que conocemos hoy. Se refiere a un vasto dispositivo de control administrativo y disciplinario que surgió en los siglos XVII y XVIII, cuyo objetivo era gestionar y moldear la vida de los individuos en sus mínimos detalles para fortalecer el Estado. Abarcaba desde la higiene y la salud hasta el comercio, la moral y la felicidad de las personas.
¿Cómo se relaciona la policía foucaultiana con la "biopolítica"?
La policía, en el sentido foucaultiano, es un pilar fundamental de la biopolítica. Al tener como objeto la vida de los individuos, su salud, su bienestar y sus actividades productivas (el "vivir y el más que vivir"), el Estado ejerce un poder directo sobre los seres vivientes. Este control sobre la vida de la población para fines estatales es lo que Foucault denomina biopolítica.
¿Qué es la "mirada sin rostro" en el contexto policial?
La "mirada sin rostro" se refiere a la aspiración de la policía del siglo XVIII a ser una vigilancia permanente, exhaustiva y omnipresente que hiciera todo visible, pero que, a su vez, permaneciera invisible. Es la idea de un poder de vigilancia difuso y despersonalizado, que observa sin ser observado.
¿Qué implicaciones tiene la "antinomia entre ley y orden" en la visión de Foucault?
Foucault señala que la ley establece límites claros (permitido/prohibido) y es definitiva, mientras que el orden administrativo de la policía opera con normas más flexibles, ajustándose a "las cosas de cada instante" (normal/anormal). Esta incompatibilidad puede llevar a que la administración actúe como un "golpe de Estado permanente", priorizando su propia racionalidad sobre las reglas de justicia.
¿Qué significa "necesidad del servicio" en el contexto policial moderno?
Es una justificación administrativa utilizada en las instituciones policiales y militares para realizar reasignaciones, traslados o cambios de funciones de personal. Implica que la decisión se toma en función de los requerimientos operativos o estratégicos de la institución. Sin embargo, en casos sensibles, puede generar cuestionamientos sobre si la verdadera motivación es administrativa o si busca otros fines, como la de influir en investigaciones.
¿Cómo se conecta el caso de la PNP con las ideas de Foucault?
Aunque el caso peruano es actual y específico, permite reflexionar sobre las tensiones que Foucault identificó: la discrecionalidad del poder administrativo ("necesidad del servicio") frente a la búsqueda de justicia y transparencia; la gestión de la vida interna de la institución (movimientos de personal) que puede afectar procesos externos (investigaciones fiscales); y la persistencia de mecanismos de control que, si bien son diferentes a los del siglo XVIII, siguen operando en la compleja relación entre el Estado, sus instituciones y los individuos.

Conclusión

La obra de Michel Foucault nos invita a mirar más allá de la superficie de la institución policial, revelando su profunda imbricación con la historia del Estado, la racionalidad política y la gestión de la vida misma. Su análisis de la policía como un dispositivo totalizante e individualizante, una "mirada sin rostro" que penetra en los detalles más íntimos de la existencia para fortalecer el poder estatal, transforma nuestra comprensión de lo que significa "orden" y "seguridad". Las antinomias entre derecho y norma, entre la totalidad y el individuo, y la emergencia de la biopolítica, son conceptos que resuenan poderosamente en el mundo contemporáneo.

El caso reciente en la Policía Nacional del Perú, aunque de escala diferente, es un recordatorio de que las tensiones fundamentales identificadas por Foucault siguen vigentes. La justificación de "necesidad del servicio" en la reasignación de un testigo clave ilustra la persistencia de una discrecionalidad administrativa que, si bien necesaria para la operatividad, puede entrar en conflicto con principios de transparencia y rendición de cuentas. Comprender la complejidad histórica de la policía, a través del lente foucaultiano, nos equipa para analizar críticamente los desafíos actuales de estas instituciones y para demandar que su poder, tan esencial para la convivencia, sea ejercido con la mayor responsabilidad y en estricto apego a la justicia.

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