23/07/2025
Desde finales de 2022, Perú ha sido escenario de una serie de intensas movilizaciones sociales que han sacudido los cimientos del país. Lo que comenzó como una respuesta a la crisis política desatada tras el intento de autogolpe y posterior detención del expresidente Pedro Castillo, ha escalado a niveles de violencia y descontrol, especialmente en la región de Puno. Esta zona del sur peruano se ha convertido en el epicentro de una confrontación que no solo ha dejado un rastro de destrucción material, sino que también ha cobrado un alto precio en vidas humanas y ha generado pérdidas económicas diarias que superan el entendimiento. La ciudadanía puneña, agrupada en torno a demandas como el cierre del Congreso y la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, ha tomado las calles, transformando el paisaje urbano y económico en un campo de batalla donde el impacto se siente en cada rincón.

Puno en el Epicentro de la Furia: Un Escenario de Destrucción
Lo que se ha vivido en Puno desde los primeros días de enero de 2023 es un reflejo de la profunda polarización y el descontento social que atraviesa el Perú. Las manifestaciones, que inicialmente buscaron ser una expresión pacífica del descontento, rápidamente derivaron en actos de violencia incontrolada. El bloqueo de las principales vías de comunicación ha aislado a la región, afectando el transporte de bienes y personas, y estrangulando la ya frágil economía local. Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden se han vuelto una constante, con un saldo trágico que ha enlutado a numerosas familias. Las calles, antes bulliciosas y llenas de vida, se han transformado en escenarios de confrontación, donde la tensión es palpable y la incertidumbre domina el día a día de sus habitantes.
La magnitud de la crisis en Puno es tal que las autoridades han confirmado la lamentable cifra de 17 fallecidos en esta zona del país, un número que subraya la gravedad de la situación y la urgencia de encontrar vías de solución. Cada vida perdida representa una herida profunda en el tejido social de la región, una cicatriz que tardará en sanar. La violencia ha trascendido las confrontaciones directas, extendiéndose hacia el vandalismo y el saqueo, afectando directamente la subsistencia de miles de familias que dependen de la actividad comercial y los servicios.
Saqueos e Incendios: El Golpe Brutal a los Comercios Locales
Uno de los aspectos más desoladores de las protestas en Puno ha sido el nivel de destrucción material y los actos de vandalismo dirigidos contra la propiedad privada. Las redes sociales se han inundado de imágenes y videos que muestran la crudeza de estos eventos, revelando la magnitud del daño. En Juliaca, por ejemplo, el supermercado Plaza Vea fue blanco de un saqueo masivo y posterior incendio que dejó sus instalaciones en ruinas. Las grabaciones capturadas por ciudadanos muestran grupos de manifestantes irrumpiendo a la fuerza en el local, llevándose costales de alimentos y otros productos de primera necesidad. No contentos con el saqueo, se procedió a incendiar parte de la fachada y el interior del establecimiento, dejando una imagen desoladora de estanterías vacías, productos calcinados y una infraestructura completamente inutilizable.
La devastación no se limitó a un solo establecimiento. Otros comercios importantes y conocidos a nivel nacional también sufrieron la furia de los vándalos. Tiendas como Promart, dedicada a la venta de artículos para el hogar y la construcción, Inkafarma, una de las cadenas de farmacias más grandes del país, y La Curacao, popular por sus electrodomésticos, fueron igualmente atacadas. Las imágenes que circularon mostraron el lamentable estado en que amanecieron estos locales: microondas, cocinas, lavadoras y una variedad de electrodomésticos fueron sacados a la vía pública y prendidos en fuego, convirtiéndose en montones de chatarra humeante. Estos actos de vandalismo no solo representan pérdidas millonarias para las empresas afectadas, sino que también destruyen fuentes de empleo y dificultan el acceso de la población a bienes y servicios esenciales. La presencia posterior de las fuerzas del orden en estos puntos críticos buscó disuadir futuros ataques y restaurar un mínimo de seguridad, pero el daño ya estaba hecho.
El Costo Humano y la Tragedia Policial
Más allá de las pérdidas materiales, el impacto más doloroso de las protestas en Puno es, sin duda, el costo humano. La confirmación de 17 fallecidos es un recordatorio sombrío de la escalada de violencia. Entre estas víctimas se encuentra un miembro de la Policía Nacional del Perú, el suboficial José Luis Sonco Quispe, cuyo fallecimiento en circunstancias trágicas ha conmocionado a la nación. El agente perdió la vida calcinado dentro de su patrulla, que fue incendiada por una turba durante los actos vandálicos. Este acto de extrema violencia no solo segó la vida de un servidor público, sino que también incluyó el robo de sus armas reglamentarias: dos pistolas y un fusil AKM, un hecho que agrava aún más la situación de seguridad en la zona.
La Policía Nacional, en el cumplimiento de su deber de mantener el orden, también ha sufrido bajas significativas. El Ministerio del Interior informó que seis agentes resultaron heridos durante los disturbios en Juliaca y tuvieron que ser trasladados a Lima para recibir atención médica especializada en el Hospital Nacional PNP “Luis N. Sáenz”. Estos valientes efectivos son Omar Flores Silloca, José Salcedo Molina, Alfredo León Torrejón, Ulises Quispe Ramos, Sadam Jael Nieto Flores y Jesús Zela Quispe. Su traslado fue posible gracias a un vuelo humanitario habilitado por la Dirección de Aviación Policial, lo que evidencia la gravedad de sus lesiones y la necesidad de una intervención médica urgente. Estas tragedias y lesiones subrayan el riesgo inherente al que se enfrentan las fuerzas del orden en situaciones de conflicto social tan intensas, y la necesidad de proteger tanto a los manifestantes como a quienes velan por la seguridad.
Impacto Económico: Cifras Alarmantes y un Futuro Incierto
Las consecuencias económicas de las protestas en Puno son devastadoras y de largo alcance. La paralización de actividades, los bloqueos de carreteras y la destrucción de infraestructura comercial han generado un impacto financiero que se mide en millones de soles diarios. Según informes preliminares, se estima que la región de Puno pierde la asombrosa cifra de 791 mil soles diarios debido al paro nacional y las manifestaciones violentas. Esta cifra, que se acumula día tras día, representa un golpe brutal para la economía local, afectando a pequeños y grandes empresarios, agricultores, comerciantes y transportistas por igual. Cada sol perdido se traduce en menos inversión, menos empleo y una mayor precariedad para las familias de la región.
El cierre forzado de negocios, la interrupción de las cadenas de suministro y la reducción drástica del turismo, que es una fuente vital de ingresos para Puno, contribuyen a esta sangría económica. Los productos perecederos no pueden ser transportados a los mercados, lo que genera pérdidas para los productores y escasez para los consumidores. Los servicios básicos se ven afectados, y la confianza de los inversores se desploma. La recuperación económica de Puno será un proceso largo y complejo, que requerirá esfuerzos coordinados y una estabilidad política y social que actualmente parece lejana. La cifra de casi 800 mil soles diarios no es solo un número; es el reflejo de una región que se desangra económicamente, con consecuencias que se sentirán durante mucho tiempo.

Medidas Urgentes: Duelo y Esfuerzos de Diálogo
Ante la magnitud de la tragedia y el dolor que embarga a la región, el gobierno regional de Puno ha decretado tres días de duelo en todo el departamento. Esta medida busca honrar la memoria de los fallecidos y expresar el luto colectivo de una comunidad que ha sido golpeada duramente por la violencia. Es un gesto simbólico que busca unir a la población en un momento de profundo dolor y reflexión, esperando que sirva como un llamado a la calma y a la búsqueda de soluciones pacíficas.
Desde el ámbito gubernamental, el ministro del Interior, Víctor Rojas, se ha pronunciado sobre la situación, expresando su lamento por cada vida peruana perdida. Si bien reconoció el éxito en frustrar el objetivo de la toma del aeropuerto, hizo un llamado urgente a detener el "hostigamiento" y el "vandalismo". Las autoridades han intentado establecer canales de diálogo y mantener la calma en la región, pero la intransigencia y la radicalización de las posturas han dificultado estos esfuerzos. La situación en Puno es un claro ejemplo de la complejidad de los conflictos sociales, donde la búsqueda de la paz y la estabilidad requiere no solo la intervención de las fuerzas del orden, sino también un compromiso genuino con el diálogo, la comprensión de las demandas ciudadanas y la implementación de soluciones que aborden las causas profundas del malestar social. La esperanza es que, a pesar de la devastación, Puno pueda encontrar el camino hacia la recuperación y la reconciliación.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis en Puno
¿Cuál fue el origen de las protestas en Puno?
Las protestas en Puno, que se intensificaron en enero de 2023, son parte de un movimiento nacional que comenzó el 7 de diciembre de 2022. Se originaron tras la detención del expresidente Pedro Castillo, luego de su intento de autogolpe de Estado. Los manifestantes en Puno y otras regiones han exigido principalmente el cierre del Congreso de la República y la renuncia de la presidenta Dina Boluarte.
¿Qué tipo de negocios fueron afectados por los saqueos y actos vandálicos en Puno?
Diversos establecimientos comerciales fueron gravemente afectados, principalmente en Juliaca. Entre ellos se encuentran el supermercado Plaza Vea, que fue saqueado e incendiado. También sufrieron daños significativos tiendas como Promart (artículos para el hogar), Inkafarma (farmacias) y La Curacao (electrodomésticos), cuyos productos fueron robados y/o quemados en la vía pública.
¿Cuántas vidas se han perdido en las protestas de Puno?
Las autoridades han confirmado hasta la fecha un lamentable saldo de 17 fallecidos en la región de Puno a causa de las protestas. Entre las víctimas se incluye el suboficial de la Policía Nacional del Perú, José Luis Sonco Quispe, quien murió calcinado durante un ataque a su patrulla.
¿Se conoce el impacto económico diario de las protestas en Puno?
Sí, se ha estimado que la región de Puno está perdiendo aproximadamente 791 mil soles diarios debido al paro nacional, los bloqueos de carreteras y los actos de violencia. Esta cifra representa un duro golpe para la economía local, afectando a múltiples sectores productivos y comerciales.
¿Qué acciones ha tomado el gobierno regional y central ante la crisis en Puno?
El gobierno regional de Puno ha decretado tres días de duelo en todo el departamento en honor a las víctimas. Por su parte, el Ministerio del Interior ha lamentado las pérdidas humanas y ha instado a detener el vandalismo, buscando establecer vías de diálogo para calmar la situación. Además, se han coordinado vuelos humanitarios para trasladar a policías heridos a Lima para su atención médica.
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