¿Qué ha pasado con la muerte de 23 efectivos de la policía en Bagua?

El Baguazo: La Tragedia que Marcó a la Policía Peruana

19/02/2024

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La Amazonía peruana fue escenario de una de las tragedias más dolorosas y debatidas en la historia reciente del país: los eventos ocurridos el 5 de junio de 2009 en Bagua, que dejaron un saldo devastador de vidas perdidas, incluyendo la de 23 valerosos efectivos de la policía nacional. Este suceso, conocido popularmente como el 'Baguazo', no solo conmocionó a la nación, sino que también puso en el centro del debate la compleja relación entre el Estado, los pueblos indígenas y la gestión de sus legítimas demandas.

¿Qué ha pasado con la muerte de 23 efectivos de la policía en Bagua?
Amnistía Internacional ha lamentado la muerte de 23 efectivos de la policía y 10 ciudadanos en Bagua. La organización ha expresado su preocupación por el paradero desconocido del mayor de la policía, Felipe Bazán, y la muerte de 11 agentes en la Estación No. 6 en estado de indefensión.

Las Raíces de un Conflicto Anunciado

El telón de fondo de esta tragedia se gestó mucho antes del fatídico 5 de junio. Durante meses, los pueblos indígenas de la Amazonía peruana habían estado alzando su voz en protesta contra una serie de decretos ley aprobados en junio de 2008. Estas normativas, que regulaban el uso de la tierra y los recursos naturales en la selva amazónica, eran percibidas por las comunidades como una amenaza directa a sus territorios ancestrales, su modo de vida y su identidad cultural. Su principal reclamo, y el eje central de las movilizaciones, era el derecho a la consulta previa, libre e informada, un principio fundamental reconocido por el derecho internacional que exige al Estado consultar a los pueblos indígenas antes de tomar decisiones que puedan afectarles directamente.

Amnistía Internacional, una organización de derechos humanos con sede en Londres, había estado siguiendo con creciente preocupación la escalada de estos acontecimientos desde hacía un año. Sus informes previos ya advertían sobre la tensión latente y la necesidad de un diálogo genuino para evitar un desenlace violento. La falta de una consulta efectiva y de buena fe, tal como lo establece el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, fue la chispa que encendió el conflicto, llevando a los pueblos amazónicos a bloquear carreteras y tomar instalaciones estratégicas como forma de presión.

El Fatídico 5 de Junio de 2009: Una Tragedia con Múltiples Víctimas

La mañana del 5 de junio de 2009, la tensión acumulada estalló en una confrontación violenta entre las fuerzas del orden y los manifestantes indígenas. El intento de desalojo de la "Curva del Diablo", un punto estratégico en la carretera Fernando Belaúnde Terry que había sido bloqueado por los manifestantes, derivó en enfrentamientos que rápidamente se salieron de control. El saldo fue devastador: 23 efectivos de la Policía Nacional del Perú perdieron la vida en el cumplimiento de su deber, y 10 ciudadanos, entre indígenas y pobladores de Bagua, también fallecieron. Este día se grabó a fuego en la memoria colectiva como un punto de inflexión trágico.

Entre las pérdidas más lamentables se encuentra el mayor de la policía, Felipe Bazán, cuyo paradero sigue siendo desconocido hasta el día de hoy, un hecho que profundiza el dolor y la incertidumbre para sus seres queridos. La situación se tornó aún más dramática al confirmarse que 11 de los agentes de la policía murieron en estado de indefensión, específicamente en la Estación No. 6, un detalle que añade una capa de horror a la ya dolorosa narrativa de esos días. La brutalidad de los eventos dejó cicatrices imborrables en las familias de las víctimas y en la conciencia nacional, evidenciando la fragilidad de la paz cuando el diálogo se rompe y la fuerza se impone.

La Lupa de Amnistía Internacional: Denuncias de Exceso y Abuso

Tras los graves abusos a los derechos humanos ocurridos, Amnistía Internacional realizó una visita extraordinaria a Lima y a la zona de Bagua para constatar in situ las denuncias recibidas. Si bien la organización reconoce el derecho y la obligación del Estado de mantener el orden público y restablecerlo cuando sea necesario, también subraya que toda acción de las fuerzas del orden debe realizarse estrictamente dentro del marco de la ley y la protección de los derechos humanos.

Durante su investigación, Amnistía Internacional pudo constatar el uso excesivo de la fuerza empleado por las fuerzas del orden. Esto fue evidente tanto en el tramo de la carretera entre la Curva del Diablo y la Balanza, como en el Reposo, y en las propias localidades de Bagua y Utcubamba. La organización corroboró denuncias de maltrato a personas indefensas, incluyendo a individuos heridos que ya se encontraban en ambulancias. Más alarmante aún fue el reporte del uso indiscriminado y desproporcionado de armas de fuego en contra de personas que se encontraban desarmadas, una práctica que contraviene los principios internacionales sobre el uso de la fuerza letal.

Los informes médicos revelaron la magnitud de las lesiones: aproximadamente 200 personas heridas fueron atendidas en diversos establecimientos de salud. De estas, 82 presentaban heridas por arma de fuego, 41 contusiones y 22 contusiones o quemaduras por gases lacrimógenos. Sin embargo, Amnistía Internacional advirtió que el número real de heridos podría ser mucho mayor, ya que muchas personas indígenas, por temor a represalias, regresaron a sus comunidades sin recibir atención médica, privándose de la asistencia que tanto necesitaban en un momento de vulnerabilidad extrema.

La Responsabilidad del Estado y el Clamor por Justicia

A juicio de Amnistía Internacional, lo más trágico de estos lamentables sucesos es que eran predecibles y, por lo tanto, prevenibles. La organización enfatizó que el Estado peruano tenía una gran responsabilidad estatal, no solo con los pueblos indígenas y los pobladores de Bagua, sino también con los propios policías. Es profundamente lamentable que 33 personas, incluyendo policías, indígenas y pobladores de Bagua, tuvieran que morir antes de que el Estado peruano pareciera tomar en serio sus obligaciones y escuchar las legítimas demandas de los pueblos indígenas.

La principal causa de esta tragedia, según Amnistía Internacional, fue la omisión del Estado de realizar la consulta previa necesaria y obligatoria, conforme al derecho internacional, con aquellos pueblos indígenas cuyos derechos se verían afectados por la serie de decretos ley sobre el uso de la tierra y los recursos naturales en la selva amazónica. Esta falta de diálogo y respeto a los mecanismos de participación fue el catalizador de las protestas que escalaron hasta la violencia.

El Camino Hacia la Reparación y la Confianza

A pesar de la oscuridad que rodeó los sucesos del 5 de junio, Amnistía Internacional señaló un punto positivo: el reconocimiento por parte del Gobierno peruano de su obligación de realizar una consulta previa, libre, informada y de buena fe con los pueblos indígenas. Este reconocimiento es un paso crucial, pero la organización instó al Gobierno a garantizar que dicha consulta se realice a través de los representantes de los pueblos indígenas libremente elegidos por ellos, de acuerdo a sus costumbres, para asegurar su legitimidad y efectividad.

Para que el proceso de diálogo iniciado tenga resultados aceptados por los pueblos indígenas, es fundamental garantizar la participación de sus líderes legítimos. En este sentido, Amnistía Internacional expresó su preocupación por la naturaleza de los cargos presentados contra varios dirigentes indígenas, que en su opinión son desproporcionados, no sustentados y podrían estar motivados políticamente. La organización exhortó a las autoridades a revisar dichos cargos, ya que la criminalización de la protesta legítima socava la confianza y el diálogo.

¿Cuál es el compromiso de la policía de Ibagué?
Las mujeres y hombres de la Policía Metropolitana de Ibagué, reiteran su compromiso de garantizar que Ibagué y su área metropolitana disminuyan sustancialmente los índices de criminalidad, en un trabajo entre la comunidad las autoridades locales y la Policía Nacional.

Es esencial para construir la confianza necesaria que se realice una investigación exhaustiva, imparcial e independiente, que sea percibida como tal por toda la población. Esta investigación debe estar encauzada a esclarecer todos los hechos y establecer todas las responsabilidades, tanto de quienes usaron la fuerza de manera desproporcionada como de aquellos que, por acción u omisión, contribuyeron a la tragedia. El Estado debe garantizar, además, una adecuada reparación para todas las víctimas de violaciones a los derechos humanos y sus familiares, un paso indispensable para la justicia y la reconciliación.

Los esfuerzos para esclarecer el paradero del mayor Felipe Bazán deben continuar, y cualquier denuncia sobre posibles desapariciones debe ser investigada a fondo. Asimismo, los derechos de todas las personas detenidas o procesadas deben ser garantizados, incluyendo su derecho a un proceso justo y a condiciones de detención adecuadas. Amnistía Internacional manifestó su preocupación por la situación de 15 personas recluidas en el penal de máxima seguridad Huancas de Chachapoyas, señalando que habrían sido trasladadas sin autorización judicial y que la distancia al penal dificultaría el acceso de los detenidos a sus familiares y representantes legales, vulnerando sus derechos básicos.

Otra preocupación expresada por la organización fue la presencia de militares en instalaciones civiles en la comunidad nativa de Santa María de Nieva. Esta situación no solo es irregular, sino que tampoco contribuye a crear un clima de calma y confianza necesario para el diálogo y la resolución pacífica de los conflictos.

Amnistía Internacional consideró que la creación del Grupo Nacional de Coordinación para el Desarrollo de los Pueblos Amazónicos y las cuatro mesas de diálogo establecidas por el entonces primer ministro Yehude Simon Munaro fueron un primer paso positivo. La organización se comprometió a seguir con atención este proceso, con la esperanza de que las recomendaciones y propuestas surgidas de dichas mesas sean tomadas con seriedad por parte del Gobierno.

Finalmente, la organización de derechos humanos solicitó al Estado la suspensión de los decretos ley cuestionados hasta que se haya establecido un proceso de consulta que se adecue a los estándares internacionales. Como muestra de buena fe, el Gobierno debería abstenerse de otorgar más concesiones para la exploración o explotación de recursos naturales y suspender las concesiones ya otorgadas en áreas que podrían afectar los derechos de los pueblos indígenas, sentando así las bases para una relación de respeto y confianza mutua.

Preguntas Frecuentes sobre el 'Baguazo'

¿Qué fue el 'Baguazo'?
El 'Baguazo' se refiere a los violentos enfrentamientos ocurridos el 5 de junio de 2009 en la provincia de Bagua, Amazonía peruana, entre la Policía Nacional y comunidades indígenas que protestaban contra decretos ley que afectaban sus territorios y recursos naturales. Fue un punto álgido de un conflicto de larga data por la falta de consulta previa.

¿Por qué protestaban los pueblos indígenas en Bagua?
Los pueblos indígenas protestaban principalmente por la aprobación de decretos ley que regulaban el uso de la tierra y los recursos naturales en la Amazonía, sin haber realizado una consulta previa, libre e informada, lo cual es un derecho reconocido internacionalmente para los pueblos indígenas.

¿Cuántos policías fallecieron en el 'Baguazo'?
Lamentablemente, 23 efectivos de la Policía Nacional del Perú perdieron la vida durante los enfrentamientos del 5 de junio de 2009 en Bagua. Además, 10 ciudadanos, entre indígenas y pobladores, también fallecieron.

¿Cuál fue el papel de Amnistía Internacional en relación con estos hechos?
Amnistía Internacional siguió con preocupación los acontecimientos, realizó una misión de investigación a Perú y Bagua tras los sucesos, y documentó denuncias de uso excesivo de la fuerza y maltrato. La organización ha instado al Estado peruano a garantizar la justicia, la reparación para las víctimas y el respeto a los derechos humanos, incluyendo la consulta previa a los pueblos indígenas.

¿Se investigaron los hechos del 'Baguazo'?
Sí, se iniciaron investigaciones sobre los hechos del 'Baguazo'. Sin embargo, Amnistía Internacional ha enfatizado la necesidad de que estas investigaciones sean exhaustivas, imparciales e independientes, y que se establezcan todas las responsabilidades para garantizar la justicia para todas las víctimas.

¿Se logró alguna solución o cambio significativo después del 'Baguazo'?
Tras el 'Baguazo', el Gobierno peruano reconoció su obligación de realizar una consulta previa, libre e informada con los pueblos indígenas. Se iniciaron mesas de diálogo, y Amnistía Internacional ha solicitado la suspensión de los decretos ley cuestionados hasta que se establezca un proceso de consulta adecuado a los estándares internacionales. La implementación efectiva de estos compromisos sigue siendo un desafío continuo.

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